EL SISIFO DE NUESTRA
VIDA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
No tengas miedo, la gente no muerde, conoce a tantos como
puedas y sé activo. Sentirás que estás en el lugar correcto y con las personas
adecuadas. Y entre estas personas necesarias estarán no sólo tus compañeros de
clase, sino también con amigos, otras personas ¡No tengas miedo a nada, no seas
tímido, sé tú mismo, exprésate y nunca te rindas! Recuerde, ¡las dificultades
son temporales! ¡Miles lo han logrado, y tú también puedes! Es la mente quien
te limita. Antes de decidir asegúrate de probar suerte en diferentes áreas, con
diferentes personas y en diferentes proyectos: de esta manera podrás conocerte
a ti mismo y comprender que realmente eres capaz de mucho.
- La vida no se trata sólo de estudiar; Descansa cuando lo
necesites. Y si quieres aprender algo, para que tus años en la escuela sean
brillantes, no te sientes a esperar que alguien venga y lo haga contigo. ¡Toma
medidas! Puedes ser impostor en la fiesta de la vida por muy lleno de
conocimientos que te encuentres. El pesimismo mata toda intención. Podemos
estancarnos en la idea fija en la cabeza que la vida no tiene sentido, que todo
es una mentira, que el amor y la felicidad no existen, y que es inútil buscarle
respuestas, ya que al final te das cuenta que viviste en esa gran mentira. Se
pierde el amor a la vida cuando tu mente que engaña mediante el miedo a la vida
y a la muerte, y que la muerte es la única verdad.
Te desesperas a pensar que el mundo seguirá viviendo sin ti,
como lo hacía antes de que nacieras, que no hay nada que pueda durar para
siempre, ni siquiera la memoria de tu nombre en otras cabezas. El nombre mismo
“existencialismo” proviene de la palabra latina existentia – “existencia”. Este
concepto fue introducido por primera vez por Søren Kierkegaard a mediados del
siglo XIX en su tratado “El último epílogo no científico de los fragmentos
filosóficos”. Definió la existencia como la conciencia de un ser interior en el
mundo, inherente únicamente al ser humano. La existencia va acompañada del
miedo.
Hace 40 años, un extraño estado de ánimo comenzó a apoderarse
de mí: tenía momentos de confusión, de vida detenida, como si no supiera cómo
debía vivir, qué debía hacer. Estas parado en tu vida, y te preguntas ¿por qué?
Al no encontrar respuesta te viene ese momento de apatía, estar sin ganas de
hacer nada, es decir estas en medio de tu crisis. Comencé a preguntarme sobre
el significado, y sobre el propósito último de mi existencia, a lo que no puede
darme una respuesta satisfactoria.
Esta pesada carga de pensamiento lo llevé incansablemente a
las personas que convivían conmigo durante muchos años y para darme una
explicación comencé leyendo a cada uno de los filósofos existencialistas.
Enseguida centre mi atención en el humanismo, en el individuo, en su
crecimiento y desarrollo personal. Busque literatura sobre resolución de
conflictos, toma de decisiones, los valores morales, éticos, la asunción de
responsabilidades, continúe en la búsqueda de significado, la búsqueda de
posiciones internas y la aceptación de ellas. Debía estar en mi vida, aquí,
ahora, tal como soy. Yo, no era una teoría académica redactada en un libro, ni
una interpretación psicológica por lo que debía dialogar con mi ser interior
sobre lo que sentía me pasaba ¿Cuál es el significado de mi propia vida?
¿Cómo ayudarme para no
perder mis pautas de vida (Crisis de edad, profesional, perdida de un ser
querido, etc.)? Me sentía aburrido, apático, mordaz con los amigos, vacío por
dentro. No encontraba ningún sentido a las actividades de la vida cotidiana.
Contaba con muy poco tiempo libre, me daba cuenta que estaba atrapado, y sin
salida en el trabajo, y que eso no me producía ningún placer. Necesitaba
llenarme con mi propio placer y si no lo hacía, terminaría neurótico, dañándome
a mí mismo y a mis seres queridos. Todo el proceso se inicia con la
frustración, generando mal comportamiento, imprudencia, etc. Es ese camino en
donde te lanzas de cabeza a nuevas actividades, sin terminar o, apenas habiendo
terminado las anteriores, basado en la necesidad de actividad constante y gasto
de energía solo para evitar enfrentarte cara a cara con el miedo al sinsentido
de tu existencia.
La tendencia a ignorar cualquier situación, o desacreditar
las actividades de otros. Te quedas pegado en la apatía sin objetivos de vida y
no crees en la utilidad de nada. Enseguida te llega un profundo aburrimiento
que va evolucionando con la falta de deseos de realizar cualquier actividad.
Vivimos entre el miedo y el riesgo a elegir, pero irónicamente no tenemos otra
opción porque necesitamos decidir las acciones de nuestra vida. Toda esta
asociada al miedo, sin embargo, lo importante es seguir buscando, negando,
encontrando y reanudar en una nueva búsqueda.
La vida de los seres humanos parece ser como la describió el
escritor Camus, nos da una interesante
perspectiva sobre el famoso mito de Sísifo, un astuto mortal que enfureció a
los dioses (hay muchas versiones de sus ofensas, pero todas ellas provocan un
castigo divino inmediato) y fue condenado a un cruel castigo: levantar
eternamente una enorme piedra hasta la cima de una montaña, de modo que, apenas
habiendo llegado a la cima, invariablemente rodara de nuevo hasta el pie,
obligando a Sísifo a hacer este viaje una y otra vez, pero cada vez en vano. A
pesar de la tragedia de la situación, Camus creía que Sísifo no sufría en
absoluto, sino que, por el contrario, era un hombre inusualmente feliz, capaz
de encontrar su propio significado.
Sísifo no puede cambiar nada de su castigo, pero, sin
embargo, sigue siendo dueño de su destino, y la montaña y la piedra pasan a ser
de su propiedad, creadas por él mismo, y no por los dioses. Camus describe la
belleza y el significado de lo que sucede a los ojos de Sísifo, su aceptación
de la responsabilidad. Y si lo piensas, realmente surgen preguntas: ¿Por qué Sísifo
no deja de hacer rodar la piedra colina arriba? ¿Podría el miedo a la muerte
definitiva ser realmente peor que el trabajo interminable y sin sentido al que
estaba condenado? Tambien puede ser que Sísifo está bien y nos preocupamos por
él en vano. Por lo tanto, cada vida humana tiene su propia tarea de Sísifo por
lo que tendrá mientras esté vivo hacer rodar su piedra hacia arriba de su
montaña, porque la vida placentera, y sin conflictos, no existe.
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