lunes, 28 de abril de 2025

 

DERRAME CEREBRAL

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootécnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Todo el mundo tiene miedo de sufrir un derrame cerebral, pero pocos saben cómo evitarlo. Primero, averigüemos qué tipo de enfermedad es esta. Un accidente cerebrovascular es una lesión repentina del cerebro debido a un bloqueo o rotura de los vasos que lo irrigan, acompañada de una interrupción temporal o permanente del funcionamiento del sistema nervioso o la muerte. Debe recordarse firmemente que esta enfermedad representa un peligro directo para su vida. También debes saber que un derrame cerebral no surge de la nada. Las principales dolencias que conducen al desarrollo de un accidente cerebrovascular son la hipertensión arterial, la aterosclerosis vascular, las enfermedades cardíacas y la diabetes mellitus.

 Hablando de hipertensión arterial, cabe señalar que la enfermedad puede ocurrir durante mucho tiempo sin ninguna sensación y al mismo tiempo causar daños importantes a la salud. Al mismo tiempo, el corazón trabaja constantemente con una carga mayor, daña las paredes de los vasos sanguíneos y se acelera el desarrollo de aterosclerosis. Existe una amenaza real de complicaciones graves: accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, daño renal. Son especialmente peligrosas las crisis hipertensivas, durante las cuales se produce un daño directo localizado a las células nerviosas y, en su lugar, se forman cicatrices y pequeñas cavidades.

 En los vasos intracerebrales, durante la hipertensión arterial prolongada, que se presenta con crisis, se forman pequeños aneurismas: pequeñas bombas peculiares que pueden no hacerse sentir durante mucho tiempo y luego, de repente, “explotan” con una hemorragia. Sin embargo, es un error pensar que los cambios en las arterias y la materia cerebral ocurren sólo en pacientes con formas graves de hipertensión arterial y durante crisis hipertensivas repetidas. Pueden ocurrir ya en las primeras etapas de la enfermedad con espasmo prolongado de los vasos cerebrales.

 Qué hacer: Debe controlar sus niveles de presión arterial diariamente, registrar las lecturas en un diario y seguir estrictamente las recomendaciones de su médico. Esto se aplica tanto a los métodos de tratamiento medicinales (uso regular de fármacos antihipertensivos, estatinas, aspirina) como a los métodos no medicinales (corrección del peso corporal, limitación de la ingesta de sal de mesa, etc.).

 En cuanto a la diabetes mellitus, la base de su influencia en el riesgo de accidente cerebrovascular es el daño a las paredes de los vasos sanguíneos ubicados dentro del cerebro y que tienen dimensiones microscópicas, así como a las grandes arterias principales, por ejemplo, la carótida. Como resultado, se acelera el desarrollo de aterosclerosis y la formación de placas ateroscleróticas. Además, la diabetes va acompañada de un aumento de la viscosidad de la sangre, lo que también crea condiciones de “falta de flujo sanguíneo” en el sistema nervioso.

 Qué hacer: controle sus niveles de azúcar en sangre, “No consuma azúcar en refrescos, pasteles, golosinas, etc. Y tome de forma regular y continua medicamentos para reducir la glucosa según lo recomiende su médico. La causa de los cambios ateroscleróticos en los vasos sanguíneos son las alteraciones en el contenido de lípidos (sustancias similares a las grasas) en la sangre con un aumento en la concentración de colesterol total. De ellas, las más agresivas son las lipoproteínas de baja densidad, que dañan la mucosa interna de los vasos sanguíneos provocando la formación de placas ateroscleróticas.

 Se ha comprobado que el hipercolesterolemia (aumento de los niveles de colesterol en sangre), junto con la hipertensión arterial y el tabaquismo, es uno de los principales factores de riesgo reversibles de enfermedades vasculares del cerebro, el corazón y otras manifestaciones del aterosclerosis. Una forma eficaz de reducir el riesgo de desarrollar aterosclerosis es reducir el nivel de exceso de colesterol.

 Existen cinco reglas dietéticas de oro para eliminar los trastornos del metabolismo de las lipoproteínas: - Reducir el consumo total de grasas y carbohidratos de fácil digestión (azúcar, productos de confitería); reducir el consumo de sal de mesa a 3-5 g por día; reducir drásticamente el consumo de ácidos grasos saturados (grasas animales, mantequilla, nata, huevos); aumentar el consumo de alimentos enriquecidos con ácidos grasos poliinsaturados (aceites vegetales, pescado, aves, mariscos) Aumente su ingesta de fibra y carbohidratos complejos (verduras, frutas).

 Los principales signos posibles de un accidente cerebrovascular agudo son: entumecimiento, debilidad, “desobediencia” o parálisis (inmovilidad) de un brazo, pierna, mitad del cuerpo, distorsión de la cara y/o babeo de un lado; trastornos del habla (dificultad para elegir las palabras adecuadas, comprender el habla y la lectura, habla arrastrada y poco clara, hasta la pérdida total del habla); alteraciones o pérdida de la visión, visión doble, dificultad para concentrarse; alteración del equilibrio y la coordinación de los movimientos (sensación de “balanceo, hundimiento, rotación del cuerpo, mareos, marcha inestable hasta caer); dolor de cabeza inusualmente intenso (a menudo después de estrés o esfuerzo físico); confusión o pérdida del conocimiento, micción o deposiciones incontrolables.

 Si encuentra uno o más de los signos anteriores en usted o en sus seres queridos, o incluso en una persona cualquiera, por ejemplo, que viaja con usted en un autobús, debe llamar inmediatamente a un equipo médico de emergencia. Busque ayuda médica de emergencia incluso si los síntomas persisten por un período breve, por ejemplo, dentro de unos minutos. No debes esperar que la situación sea completamente incontrolable, y buscar muchas excusas posibles para tu condición. Recuerde que un derrame cerebral no desaparecerá tan fácilmente.

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