DERRAME CEREBRAL
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootécnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Todo el mundo tiene miedo de sufrir un derrame cerebral, pero
pocos saben cómo evitarlo. Primero, averigüemos qué tipo de enfermedad es esta.
Un accidente cerebrovascular es una lesión repentina del cerebro debido a un
bloqueo o rotura de los vasos que lo irrigan, acompañada de una interrupción
temporal o permanente del funcionamiento del sistema nervioso o la muerte. Debe
recordarse firmemente que esta enfermedad representa un peligro directo para su
vida. También debes saber que un derrame cerebral no surge de la nada. Las
principales dolencias que conducen al desarrollo de un accidente
cerebrovascular son la hipertensión arterial, la aterosclerosis vascular, las
enfermedades cardíacas y la diabetes mellitus.
Hablando de hipertensión arterial, cabe señalar que la
enfermedad puede ocurrir durante mucho tiempo sin ninguna sensación y al mismo
tiempo causar daños importantes a la salud. Al mismo tiempo, el corazón trabaja
constantemente con una carga mayor, daña las paredes de los vasos sanguíneos y
se acelera el desarrollo de aterosclerosis. Existe una amenaza real de
complicaciones graves: accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, daño
renal. Son especialmente peligrosas las crisis hipertensivas, durante las
cuales se produce un daño directo localizado a las células nerviosas y, en su
lugar, se forman cicatrices y pequeñas cavidades.
En los vasos intracerebrales, durante la hipertensión
arterial prolongada, que se presenta con crisis, se forman pequeños aneurismas:
pequeñas bombas peculiares que pueden no hacerse sentir durante mucho tiempo y
luego, de repente, “explotan” con una hemorragia. Sin embargo, es un error
pensar que los cambios en las arterias y la materia cerebral ocurren sólo en
pacientes con formas graves de hipertensión arterial y durante crisis
hipertensivas repetidas. Pueden ocurrir ya en las primeras etapas de la
enfermedad con espasmo prolongado de los vasos cerebrales.
Qué hacer: Debe controlar sus niveles de presión arterial
diariamente, registrar las lecturas en un diario y seguir estrictamente las
recomendaciones de su médico. Esto se aplica tanto a los métodos de tratamiento
medicinales (uso regular de fármacos antihipertensivos, estatinas, aspirina)
como a los métodos no medicinales (corrección del peso corporal, limitación de
la ingesta de sal de mesa, etc.).
En cuanto a la diabetes mellitus, la base de su influencia en
el riesgo de accidente cerebrovascular es el daño a las paredes de los vasos
sanguíneos ubicados dentro del cerebro y que tienen dimensiones microscópicas,
así como a las grandes arterias principales, por ejemplo, la carótida. Como
resultado, se acelera el desarrollo de aterosclerosis y la formación de placas
ateroscleróticas. Además, la diabetes va acompañada de un aumento de la
viscosidad de la sangre, lo que también crea condiciones de “falta de flujo
sanguíneo” en el sistema nervioso.
Qué hacer: controle sus niveles de azúcar en sangre, “No
consuma azúcar en refrescos, pasteles, golosinas, etc. Y tome de forma regular
y continua medicamentos para reducir la glucosa según lo recomiende su médico. La
causa de los cambios ateroscleróticos en los vasos sanguíneos son las
alteraciones en el contenido de lípidos (sustancias similares a las grasas) en
la sangre con un aumento en la concentración de colesterol total. De ellas, las
más agresivas son las lipoproteínas de baja densidad, que dañan la mucosa
interna de los vasos sanguíneos provocando la formación de placas
ateroscleróticas.
Se ha comprobado que el hipercolesterolemia (aumento de los
niveles de colesterol en sangre), junto con la hipertensión arterial y el
tabaquismo, es uno de los principales factores de riesgo reversibles de
enfermedades vasculares del cerebro, el corazón y otras manifestaciones del
aterosclerosis. Una forma eficaz de reducir el riesgo de desarrollar
aterosclerosis es reducir el nivel de exceso de colesterol.
Existen cinco reglas dietéticas de oro para eliminar los
trastornos del metabolismo de las lipoproteínas: - Reducir el consumo total de
grasas y carbohidratos de fácil digestión (azúcar, productos de confitería); reducir
el consumo de sal de mesa a 3-5 g por día; reducir drásticamente el consumo de
ácidos grasos saturados (grasas animales, mantequilla, nata, huevos); aumentar
el consumo de alimentos enriquecidos con ácidos grasos poliinsaturados (aceites
vegetales, pescado, aves, mariscos) Aumente su ingesta de fibra y carbohidratos
complejos (verduras, frutas).
Los principales signos posibles de un accidente
cerebrovascular agudo son: entumecimiento, debilidad, “desobediencia” o
parálisis (inmovilidad) de un brazo, pierna, mitad del cuerpo, distorsión de la
cara y/o babeo de un lado; trastornos del habla (dificultad para elegir las
palabras adecuadas, comprender el habla y la lectura, habla arrastrada y poco
clara, hasta la pérdida total del habla); alteraciones o pérdida de la visión,
visión doble, dificultad para concentrarse; alteración del equilibrio y la
coordinación de los movimientos (sensación de “balanceo, hundimiento, rotación
del cuerpo, mareos, marcha inestable hasta caer); dolor de cabeza inusualmente
intenso (a menudo después de estrés o esfuerzo físico); confusión o pérdida del
conocimiento, micción o deposiciones incontrolables.
Si encuentra uno o más de los signos anteriores en usted o en
sus seres queridos, o incluso en una persona cualquiera, por ejemplo, que viaja
con usted en un autobús, debe llamar inmediatamente a un equipo médico de
emergencia. Busque ayuda médica de emergencia incluso si los síntomas persisten
por un período breve, por ejemplo, dentro de unos minutos. No debes esperar que
la situación sea completamente incontrolable, y buscar muchas excusas posibles
para tu condición. Recuerde que un derrame cerebral no desaparecerá tan
fácilmente.
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