miércoles, 30 de abril de 2025

 

EDUCACIÓN DE LOS CAMPESINOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Nuestro pueblo está lleno de historias y de leyendas, pero lo que debemos preguntarnos es ¿Qué posibilidad tiene una leyenda expresar la forma de vivir, pensar y actuar de un pueblo? ¿Qué importancia tienen las historias contadas por nosotros, tanto en el pasado como en la actualidad? Estos pueblos tienen una formación sociocultural, económica y religiosa. Los pedagogos se preguntan ¿Cuál es el papel de la escuela? ¿Cómo nos relacionamos los que vivimos aquí y ahora con este espacio en nuestro quehacer cotidiano? ¿Qué importancia tiene este lugar para nuestros niños, jóvenes y adultos? A quien se le pregunte contestara que la escuela es importante y que tiene un papel primordial en la formación educativa de nuestros niños, jóvenes y adultos.

Sin embargo, ¿cuál es el lugar de la diversidad en el entorno escolar? La escuela, como espacio privilegiado para experimentar, ha sido históricamente un lugar que desvaloriza los diversos componentes que la integran, ya que la educación, en general, y la escuela, en particular, aún insisten en el privilegio única y exclusivamente el modelo central nacional de cultura, privando a los campesinos marginados de aportes en el proceso de formación socioeconómica y cultural. La escuela y la educación fue puesta en el campo para garantizar ese espacio y que las personas que viven en esos lugares contaran con la capacidad para enfrentar el desafío las políticas y prácticas, pero no se tomó en cuenta las desigualdades sociales, raciales ¿Se privilegia realmente a los hijos de campesinos?

El acceso y la permanencia de los niños en las aulas, no ha sido suficientemente exitoso, son más tasas de fracasos y va relacionado con las desigualdades. Un desafío mayor es formar maestros que se integren a esas áreas rurales permaneciendo con la intención de hacer vida. Es inconcebible que los responsables de la educación sigan insistiendo en continuar con los mismos arcaicos y prácticas anticuadas del pasado, incapaces de respetar y aceptar las diferencias, ya sean raciales, de género, orientación sexual, credo o prácticas religiosas distintas a las propias. En estos pueblos aún quedan restos de una educación Jesuita en la que el centro de educación es la disciplina y la religión de la cual no desean liberarse y cuando son cuestionados permanecen en silencio admitiendo una educación colonial especialmente en lo que se refiere al tema religioso.

Al preguntar ¿Cómo fortalecer la identidad de los niños hijos de campesinos marginados?, obviamente no hay recetas. Pero no podemos dejar de intervenir positivamente en las acciones de prejuicio que se dan en la escuela al verlos llegar con su ropa desgastada, su lenguaje corto, lo tímido de sus acciones para integrarse ¿Cuál es la clave para abrirles el camino? Promover una educación que no sea excluyente, que eleve su autoestima. No darles compasión sino educación que les permita ser protagonistas en su formación.

No es una tarea fácil, sin embargo, si es urgente e imprescindible, ya que, para muchos maestros poco preparados o poco sensibles a este tema, que prefieren el silencio o la pretensión de no ver ni oír la situación de prejuicios estampada en su aula, y en la didáctica del material con el que se trabaja en algunos de los cuentos y las historias, con imágenes en los que los pobres, niños mestizos son inferiores porque están empobrecidos sus padres y eso les limita las posibilidades.

 Lo primero por lo que hay que preocuparse es por formar seres humanos que sepan vivir con multiplicidades de ideas y prácticas culturales, aprobando la formación de ciudadanos que admitan y respeten las variedades étnico-raciales que forman el mosaico cultural mexicano.  Considerando que la mayoría de los estudiantes de las escuelas públicas tienen como único material de estudio el libro de texto, si el estudiante campesino no percibe imágenes que eleven su estima en este material, ¿qué idea tendrá de sí mismo? Evidentemente, que se verá como un subordinado que recibe órdenes sin chistar por verse como ser inferior casi como cuando los indígenas y los mestizos vivían en el México colonial.

En las escuelas es obligatorio la enseñanza de la historia, pero el niño no comprende las luchas de los mexicanos unos contra otros para que su país quedara igual. No existe un rescate histórico real en lo que los campesinos, contribuyeron y en la mayoría de las películas los ponen como una mancha de ignorantes agresivos que mataban a las personas con el mayor odio que brotaba de sus entrañas (Esos son los contenidos, por lo tanto, esos personajes que nos dieron patria no responden a las exigencias actuales como “No” lo hicieron en su tiempo).

Debemos garantizar la calidad de la educación que va a los niños campesinos y las etnias reparando el absurdo de una nación cuyo principal legado que les ofrece son asesinos que llegaron al poder para reducir su desigualdad social y no la de la población en general. No podemos ignorar lo que aun sucede en el campo mexicano, su trayectoria y su pobreza. Todo indica que a pesar de los años trascurridos la institución responsable de la educación no ve con claridad la importancia del tema en la formación de la cultura nacional. Así, cada uno de los maestros en los pueblos, encuentra la manera de ocultarse al tratar el tema dentro de la escuela.

 Dejar fuera de los contenidos y exaltar a los asesinos de la historia mexicana es no comprender la formación sociocultural de nuestro país. Los controles para que esos grupos de personas no tengan hijos han sido utilizados en los últimos 40 años, las decisiones se tomaron en el extranjero condenado a las mujeres a la esterilidad por castración o mediante alimentos que se los envían como una supuesta ayuda. La riqueza del campo llamo la atención de todo tipo de saqueadores y expulsaron a los moradores para que sus herederos no puedan contar con esa tierra con el supuesto de la prosperidad de esos pueblos.

Se aconsejó a los maestros que no tocaran el tema a menos que sirvieran para engañar a los campesinos en favor de los saqueadores. En estos momentos aun es imposible abordar el tema de género, sexualidad, la importancia de la mujer en la sociedad, el papel de la mujer en las comunidades campesinas. Los prejuicios y valores morales de la sociedad mexicana entraron a los campos campesinos sin forma y desvirtuados lo que hace que hoy sea imposible discutir los valores que sus abuelos pregonaban.

 Aquellos abuelos que estaban preocupados porque no nacían más descendientes. Los libros de texto deben manejar contenidos basados con estudios sobre las mujeres campesinas, las de las etnias, su participación en los hechos trascendentales de nuestra historia, su lucha por la inclusión social, la mujer y el mercado laboral en la actualidad y, las que lucharon y luchan por una sociedad más justa. En el campo la vida es excluyente y típicamente masculina. Está claro pues que el maestro no tiene ninguna posibilidad de tratar temas sobre diversidad, teología, creencias, costumbres, valores masculinos.

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