EDUCACIÓN DE LOS CAMPESINOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director
General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Sin
embargo, ¿cuál es el lugar de la diversidad en el entorno escolar? La escuela,
como espacio privilegiado para experimentar, ha sido históricamente un lugar
que desvaloriza los diversos componentes que la integran, ya que la educación,
en general, y la escuela, en particular, aún insisten en el privilegio única y
exclusivamente el modelo central nacional de cultura, privando a los campesinos
marginados de aportes en el proceso de formación socioeconómica y cultural. La
escuela y la educación fue puesta en el campo para garantizar ese espacio y que
las personas que viven en esos lugares contaran con la capacidad para enfrentar
el desafío las políticas y prácticas, pero no se tomó en cuenta las
desigualdades sociales, raciales ¿Se privilegia realmente a los hijos de
campesinos?
El
acceso y la permanencia de los niños en las aulas, no ha sido suficientemente
exitoso, son más tasas de fracasos y va relacionado con las desigualdades. Un
desafío mayor es formar maestros que se integren a esas áreas rurales
permaneciendo con la intención de hacer vida. Es inconcebible que los
responsables de la educación sigan insistiendo en continuar con los mismos
arcaicos y prácticas anticuadas del pasado, incapaces de respetar y aceptar las
diferencias, ya sean raciales, de género, orientación sexual, credo o prácticas
religiosas distintas a las propias. En estos pueblos aún quedan restos de una
educación Jesuita en la que el centro de educación es la disciplina y la
religión de la cual no desean liberarse y cuando son cuestionados permanecen en
silencio admitiendo una educación colonial especialmente en lo que se refiere
al tema religioso.
Al
preguntar ¿Cómo fortalecer la identidad de los niños hijos de campesinos
marginados?, obviamente no hay recetas. Pero no podemos dejar de intervenir
positivamente en las acciones de prejuicio que se dan en la escuela al verlos
llegar con su ropa desgastada, su lenguaje corto, lo tímido de sus acciones
para integrarse ¿Cuál es la clave para abrirles el camino? Promover una
educación que no sea excluyente, que eleve su autoestima. No darles compasión
sino educación que les permita ser protagonistas en su formación.
No es
una tarea fácil, sin embargo, si es urgente e imprescindible, ya que, para
muchos maestros poco preparados o poco sensibles a este tema, que prefieren el
silencio o la pretensión de no ver ni oír la situación de prejuicios estampada
en su aula, y en la didáctica del material con el que se trabaja en algunos de
los cuentos y las historias, con imágenes en los que los pobres, niños mestizos
son inferiores porque están empobrecidos sus padres y eso les limita las
posibilidades.
Lo primero por lo que hay que preocuparse es
por formar seres humanos que sepan vivir con multiplicidades de ideas y
prácticas culturales, aprobando la formación de ciudadanos que admitan y
respeten las variedades étnico-raciales que forman el mosaico cultural
mexicano. Considerando que la mayoría de
los estudiantes de las escuelas públicas tienen como único material de estudio
el libro de texto, si el estudiante campesino no percibe imágenes que eleven su
estima en este material, ¿qué idea tendrá de sí mismo? Evidentemente, que se
verá como un subordinado que recibe órdenes sin chistar por verse como ser
inferior casi como cuando los indígenas y los mestizos vivían en el México
colonial.
En las
escuelas es obligatorio la enseñanza de la historia, pero el niño no comprende
las luchas de los mexicanos unos contra otros para que su país quedara igual.
No existe un rescate histórico real en lo que los campesinos, contribuyeron y
en la mayoría de las películas los ponen como una mancha de ignorantes
agresivos que mataban a las personas con el mayor odio que brotaba de sus
entrañas (Esos son los contenidos, por lo tanto, esos personajes que nos dieron
patria no responden a las exigencias actuales como “No” lo hicieron en su
tiempo).
Debemos
garantizar la calidad de la educación que va a los niños campesinos y las
etnias reparando el absurdo de una nación cuyo principal legado que les ofrece
son asesinos que llegaron al poder para reducir su desigualdad social y no la
de la población en general. No podemos ignorar lo que aun sucede en el campo
mexicano, su trayectoria y su pobreza. Todo indica que a pesar de los años
trascurridos la institución responsable de la educación no ve con claridad la
importancia del tema en la formación de la cultura nacional. Así, cada uno de
los maestros en los pueblos, encuentra la manera de ocultarse al tratar el tema
dentro de la escuela.
Dejar fuera de los contenidos y exaltar a los
asesinos de la historia mexicana es no comprender la formación sociocultural de
nuestro país. Los controles para que esos grupos de personas no tengan hijos
han sido utilizados en los últimos 40 años, las decisiones se tomaron en el
extranjero condenado a las mujeres a la esterilidad por castración o mediante
alimentos que se los envían como una supuesta ayuda. La riqueza del campo llamo
la atención de todo tipo de saqueadores y expulsaron a los moradores para que
sus herederos no puedan contar con esa tierra con el supuesto de la prosperidad
de esos pueblos.
Se
aconsejó a los maestros que no tocaran el tema a menos que sirvieran para
engañar a los campesinos en favor de los saqueadores. En estos momentos aun es
imposible abordar el tema de género, sexualidad, la importancia de la mujer en
la sociedad, el papel de la mujer en las comunidades campesinas. Los prejuicios
y valores morales de la sociedad mexicana entraron a los campos campesinos sin
forma y desvirtuados lo que hace que hoy sea imposible discutir los valores que
sus abuelos pregonaban.
Aquellos abuelos que estaban preocupados
porque no nacían más descendientes. Los libros de texto deben manejar
contenidos basados con estudios sobre las mujeres campesinas, las de las
etnias, su participación en los hechos trascendentales de nuestra historia, su
lucha por la inclusión social, la mujer y el mercado laboral en la actualidad
y, las que lucharon y luchan por una sociedad más justa. En el campo la vida es
excluyente y típicamente masculina. Está claro pues que el maestro no tiene
ninguna posibilidad de tratar temas sobre diversidad, teología, creencias,
costumbres, valores masculinos.
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