viernes, 30 de junio de 2023

 

CIBER SEXO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Para una inmensa cantidad de usuarios, la Internet se ha convertido en una comunidad virtual en la que las fantasías sexuales abundan y la distancia entre la adicción y la realidad cada día es más grande. Un estudio realizado por el Consejo Nacional sobre Adicciones Sexuales y Compulsivas de E.U., manifiesta que existen cerca de 60 millones de usuarios que frecuentan más de 300 millones de páginas. De ellos, dos millones son sexualmente adictos a los lugares pornográficos de la Internet. Destacamos que México no es la excepción a la regla y que cada día son más los que visitan sitios pornográficos.

Los estudios revelan que más de 200 mil personas son usuarios que visitan este tipo de sitios. Para los expertos, cualquier persona que pase más de 11 horas semanales buscando lugares de sexo en la red, es un adicto. Esto a la vez se convierte en un problema social. "la conducta sexual compulsiva puede tener relación con problemas de relaciones interpersonales, abuso sexual pasado, mezcla de amor y sexo, el uso del sexo como un escape de las emociones negativas y muchos otros factores".

VERBO COGER

Entre los problemas idiomáticos más notables que enfrentan los cubanos cuando viajan a México, está el uso del verbo “coger” es que en Cuba se coge prácticamente todo, son “cogelones” de todo: la guagua (autobús), una gripe, un taxi, un turno para un restaurante. No se asombre si, en medio de una multitud, llega un amigo cubano que le atraviese con voz de pito descompuesto ¡Al fin te cogí, compadre! Pero con nosotros el vocablo tiene una gran carga erótica ya que significa “Fornicar, hacer el sexo”. Un día estando parado en el metro me pregunto una cubana que por donde se cogía el metro “Por poco suelto la risa” ¿Usted quiere coger el metro?, véame a mi ¿Qué le parezco?

 Luego conocí a otra estudiante de filosofía y me dijo “Cojéeme con cuidado” “Hablaba de que fuera despacio en la amistad” Me dio su teléfono y yo le di el mío a los días me hablo diciéndome ¿Oye, no es fácil cogerte en tu casa? En la torre me dije, esta apenas la trato y ya quiere otra cosa, era una morena plantoza como me las receto el doctor de ojo negro y mirada picara, pelo largo negro azabache, la cual le gustaba cucarme pasando por un lado como diciendo “Fíjate de lo que te desaprovechas”. En otra ocasión me invito a una fiesta la cual subía de caliente con los tragos de tequila y los bailes de ellos, tras un momento un cubano tomo el micrófono y pidió al público "vamos cogiendo cada quien a su pareja, porque la cosa se va a poner caliente”

 Las mulatas jacarandosas movían, meneaban la cola que era un contento erótico, como decimos era un verdadero desmadre, era una gozadora cubana, el caso que eso de “cojéela” para los cubanos es que la agarres de la mano para que no se te vaya con otro, así que no profanes, no es de cogerla como los mexicanos sabemos. *** Cuando hablamos de amor siempre tenemos tela de dónde cortar. Hasta ahora no conozco alguien que sea capaz de vivir sin amor aunque sólo exista en sus recuerdos o sea parte de sus sueños.

El sábado me reencontré con Daniela, una amiga de hace muchos años y su búsqueda sigue siendo la misma: “un hombre con quien soñar y convertir esos sueños en realidad”. No ha encontrado a esa pareja ideal por muchas circunstancias, pretendientes no le faltan, pero el amor es el que no termina por quedarse a su lado. “el problema es que ella no creyó que regresaría aquel amor de estudiante que”. Las mujeres como Daniela que se caracterizan por ser incrédulas se alejaron quizá del amor de su vida…

Pero las entiendo porque una mujer carga con sus historias de amor; hay “fantasmas del pasado” que tardan mucho tiempo en alejarse, quizá nunca nos dejen y que más tarde llegue un amor y reconstruya tus sueños, tus anhelos pues no es fácil de creerse; te da miedo volver a caminar con los “ojos vendados” detrás de él, hasta que un día despiertas a su lado y terminas por creer en sus promesas de amor en caso del final feliz o te despiertas solo en tu cama añorando y pensando: “¿qué hubiera pasado si yo….?” en el caso del amor incrédulo.

 Así que más vale arriesgarse y morir en el intento que un día abrir los ojos y pensar en lo que nuestra vida hubiera sido. ¿Has dejado pasar el amor de tu vida por incrédula? o ¿Lograste vencer a los “fantasmas” de tu pasado amoroso? El primer paso para el perdón es tratar de dejar de pensar con odio en la persona que deseamos perdonar e intentar comprender que ella tiene su punto de vista y nosotros el nuestro. Por tanto, cada uno es libre de actuar según su criterio y si los caminos a seguir deben separarse, pues siempre debemos luchar por el propio y ajeno respeto y dignidad, entonces hay que dejar marchar a la persona y transformar el rencor en la alegría que nos proporciona el simple hecho de sentirnos libres de todo sufrimiento y de ganas de enjuiciar sus actitudes.

 El perdón, cuando es sincero, provoca una sensación de alivio interior y de reencuentro con un sentimiento de humanidad, flexibilidad y de mayor comprensión de las cosas, que, sin duda, nos convertirá en más sabios y nos hará sentirnos en paz con nosotros mismos. Cuando es necesario seguir conviviendo con la persona que deseamos perdonar, lo haremos de forma que no nos dejemos llevar por el miedo y el recelo, tratando de seguir unos valores de justicia y de tolerancia, los mismos que desearíamos para nosotros.

Esta usted preparado para verse desnudo ante las pantallas en los aeropuertos. Tiene dos opciones: Que lo registren físicamente o que lo desnuden virtualmente… ¿Cuál escogería? El escrutinio por el que pasa una persona en el aeropuerto antes de abordar un avión se torna cada vez más íntimo. Ya se empezó a programar la instalación de los escaneos que los dejan ver de cuerpo entero al pasar frente a la pantalla y esto se justifica como medida para evitar ataques terroristas. ¡Imagínate pasando frente a la pantalla y te estén zorreando unos morbosos! O que en su defecto te graven y lo suban al you-tube.

Los dichosos aparatos son para que la gente no pase aparatos terroristas entre sus ropas y muestra a detalle la anatomía humana. Una tecnología que también muestra todo... incluyendo partes privadas. Como era de esperarse las quejas no tardaron en llegar por lo que usted y yo tenemos la opción, en caso de ser requerido, de escoger un registro corporal “A mano limpia que nos toquen” por parte de un agente o pasar frente a la dichosa pantallita y exponer nuestras miserias. Historia.- el aeropuerto de O`Hare, puso su primer escáner en marzo de este año y ya cuenta con 23 de ellos y a partir de ahí la gran mayoría de los aeropuertos los está instalando. Sólo para que se dé una idea, el costo hasta ahora es de más de 80 millones de dólares por 500 máquinas destinadas a 133 aeropuertos. Indudablemente el precio a pagar por la seguridad es caro… pero no considero menos costoso el atravesar por estos escaneos corporales sacrificando nuestra privacidad.

 

 

MODERNIDAD

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Contrasta con el modo al que nos hemos habituado a vivirlas. Nos gustaría disfrutar con la familia, convivir, descansar, pensar en cosas más profundas que las habituales, pero nos arrastra la ola de la superficialidad hasta cansarnos; queremos huir de las calles congestionadas y nos vamos a centros turísticos atiborrados, porque el trabajo y los compromisos nos acaban agotando.

 Incluso nuestros momentos de alegría, optimismo resultan poco creíbles son frases hechas, diseñadas para la ocasión, compradas en el mercado de la calle. En el mundo de lo programado, ¡cuánto se valoran unas líneas escritas a mano! Nos llena lo auténtico, no importa lo que mida el mensaje, importa que me lo digas tú a mí. Cuántas veces una llamada imprevista durante estos días nos ha levantado el ánimo al recordar viejas amistades que teníamos olvidadas.

Recientemente, un conocido articulista enfadado consigo mismo, relataba: "Vivimos en un tren de alta velocidad, lleno hasta los topes, sin tiempo a parar en muchas estaciones, pero un tren que no sabemos a dónde va, no conocemos su destino. Buscamos una seguridad artificial: ¡Vamos muchos!, decimos, pero esta razón no acaba de convencernos. De hecho, nos molesta cuando alguien quiere parar y bajarse en busca de algo más auténtico que dé sentido a su vida". Es cierto, nos gustaría reflexionar más pero no lo conseguimos. “La sencillez es atractiva, y si a uno no le da la cabeza para más, por lo menos canta porque cantando también se piensa” Las vacaciones de los hijos es también un tiempo de viajes seguros. Cada uno a su nido. ¿Cuántas veces hemos vuelto a casa con los nuestros y hemos comprobado el valor y el calor de esos momentos de familia, contando una y mil veces anécdotas y sucedidos que nos traen el recuerdo de haber convivido juntos momentos alegres y tristes a la vez? Y hemos sentido que es verdad, que lo de la familia es también auténtico, que llena, que merece la pena sacarla adelante, aunque a veces parezca que se rompe.

Para los padres responsables es una nueva oportunidad para ser conscientes de lo que es estar más tiempo en convivencia. Desde aquel momento no estamos solos en este viaje, y este tren sí tiene un buen destino. Para todos autenticidad, familia, amistad. Unos valores que no podemos dejar escapar. Unos valores que tenemos que potenciar en nuestra vida diaria y que conformarán la herencia más bonita que podemos dejar. ¿Qué es la vida? Sencillez, pero la vida está llena de contrastes entre lo que pensamos y decimos, entre lo que decimos y hacemos. Al final tendemos con facilidad a complicarnos la vida.

Todos sabemos que el mundo es un pañuelo, y vivir en ciudades distintas no fue suficiente motivo para que nunca más se encontraran. En los siguientes cinco años se tropezaron tres o cuatro veces. Encuentros fugaces caminando cada uno por una dirección y sentido diferente, cruce a diferentes alturas. Lo justo para que punzaran viejas sensaciones. A la desconocida sorpresa le seguía la vieja alegría. Mezclada con la incredulidad convivía la fuerza de ese vínculo que no sólo sentimos con los amigos, y en el ruido de la calle sus voces resonaban dentro de ellos, marcadas por el olvidado pum, pum, pum del corazón tratando de escapar del pecho. Días siempre de fiesta doblemente iluminados por el encuentro al que inevitablemente sucedía el silencio de la despedida amable y mentirosa.

 Al menos no muy sincera. Hasta que el "pum, pum, pum del corazón" dejó de sonar en la banda sonora de estos paréntesis, y éstos dejaron de ser. Siguió pasando el tiempo y el que había sido chico llamó a la puerta de aquella casa a la que tantas veces se dirigió antes de ir a la suya. Saludó a aquellos padres que el caprichoso destino convirtió en vecinos y les preguntó por ella. Estuvo aquí en navidad y pregunto por ti.-Le dijeron.- Algunas cosas nunca cambian, otras lo hacen para siempre. La última ocasión en que se vieron, se contaron pinceladas, no recordarían mucho embriagados como estaban de serenas alegrías pasadas. Él volvió a mirarla, y aquella confesión deseosa de veredicto volvió de nuevo, esta vez bajo la forma de la curiosidad por lo que podría haber sido y nunca fue.

 Y una vez más, se quedo dentro, el pum, pum, pum del corazón tratando de salir del pecho enamorado. No encontró fácilmente las palabras precisas, pero ya no tenían un alma al que servir. El universo dejó de conspirar y ya nunca más se vieron. Cuántas oportunidades nos da la vida en cosas de amor, a veces más de las recomendables. Se empiezan ignorando, y cuando finalmente se hacen presentes las arrojamos al vértigo de nuestros miedos y confusiones, en un tobogán en el que la velocidad que adquiere sólo permite pensar en saltar o cerrar los ojos. O la tomaremos cuando ya esté gastada. Terminaremos volviendo la vista atrás, y no podremos sino reírnos de algunas de nuestras acciones, reflexiones y comportamientos pasados. Aunque sea una risa nerviosa. En ese mismo momento en que no estamos mirando, la vida seguirá dando, preguntándose si aprenderemos alguna vez a tiempo para tomar alguna en su momento más dulce, y sin que sea de casualidad. Mientras seguiremos calculando que es mejor. Como si pudiéramos saberlo alguna vez, si el corazón enferma de tanto pum, pum, pum.

¿Qué hacer en estos días de asueto? Lo primero es mejorar la salud.- Para  ello  hay  que  respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando  bien  los  pulmones,  al  aire  libre  o  asomado a una ventana. Beber diariamente  en  pequeños  sorbos,  dos  litros   de  agua, comer muchas frutas, masticar  los  alimentos  del  modo más perfecto posible, evitar el  alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un  tratamiento. 

Bañarte  diariamente,  es  un  habito  que  debes  a tu propia dignidad. ¿Qué hacer en estos días de reposo? Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.

Huir  como  de  la  peste  de  toda  ocasión  de tratar a personas maldicientes, viciosas,  ruines,  murmuradoras,  indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores  por  natural  bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman  la  base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de  importancia  decisiva: se  trata  de cambiar la espiritual contextura de tu alma.  Es  el  único  medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe. ¿Qué hacer en estos días de holganza? Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna   persona. Debes   cuidar   tus   propias  energías  y  huir  de  todo sentimentalismo. ¿Qué hacer en estos días de ocio? Hay que olvidar toda ofensa, más aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio.

 Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca. ¿Qué hacer en estos días de reposo?

 Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el “daimon” de que habla Sócrates. ¿Qué hacer en estos días de descanso? Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras.

Por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia. ¿Qué hacer en estos días de asueto? Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños.

Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo.  El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre.  Si  estudias  atentamente  a  las personas de buena suerte, veras que intuitivamente,  observan  gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que  allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el  sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. 

Por otra parte,  la  riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella  conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la  dicha  más  duradera  solo  se  consigue por otros caminos; allí donde nunca impera  el  antiguo  Satán  de  la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás  te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la  vanidad.

La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo. Manténgase en forma.-Acostumbre hacer ejercicio de manera regular y controle su dieta. Conviértase en una persona más activa y saludable para alcanzar mejor sus metas en cualquier ámbito de su vida. Refleje en su rostro la autoconfianza obtenida por el esfuerzo físico. Expanda sus intereses.-Evite encerrarse sólo en el trabajo o sus problemas y entérese de lo que pasa en el resto del mundo.-Conozca y comparta opiniones con otras personas.

-Enfoque su atención en nuevos intereses y actividades, esto lo mantendrá ocupado y elevará su nivel de autoconfianza.-Tome parte en actividades que le gusten.-Involúcrese en actividades que le atraigan, sean buenas y donde se destaque.-Retome algún hobbie o pasatiempo y verá como incrementa su autoestima. ¿Qué tan seguro lo perciben los demás? Su nivel de confianza personal se proyecta en muchas maneras, desde su comportamiento social, el lenguaje que utiliza y su arreglo personal.

Observe la siguiente comparación entre una persona segura de sí misma y alguien inseguro. Al final reflexione en qué postura se identifica y cómo lo ven los demás. Amigo: si quieres, tú también puedes celebrar la vida siendo como eres, siendo quien eres y no otro ni mejor, pues está en ti lograrlo, en nadie más. Eres poca cosa, pero tal vez no aprecias todo lo que eres. Dios te dice: "No temas, gusanillo de Jacob, pobre oruga de Israel". Tú también eres de alguna forma todo.

 También tú eres seno del eterno. También en ti quiere y puede encarnarse Dios. El gran arquitecto del universo, quiere tener quien ame, quien se ame, quien le ame, quien le encarne. Cree en ti, quiérete y ama. Yo admito gustosamente que Dios, el misterio infinito de bondad y de belleza al que no sabemos cómo llamar, del que no sabemos cómo hablar- se oculta y se encarna eternamente, universalmente, en la belleza y en la bondad de todos los seres, pero yo quiero mirar y celebrar todo el misterio de la vida, en la fragilidad y en la indigencia, en la libertad y en la compasión del ser humano, y quiero que mis ojos se iluminen y mi corazón se conmueva, porque no sólo de acción y de pan puedo vivir.

Yo sé que la Navidad está llena de contradicciones, y que es para muchos un tiempo triste, triste hasta la angustia, triste hasta el suicidio y también se que el festejo de año nuevo, es una locura. También a mí me resultan tristes las luces, los adornos, los villancicos en las agitadas aglomeraciones de los supermercados.

Y será triste para muchos el 07 de enero, cuando apaguen las luces, retiren los árboles, callen los villancicos, vuelva la vida con su ánimo incierto. Pero quiero celebrar la Navidad por eso mismo, y sentirme pequeño y en paz ante el GADU, y volver a creer en la bondad de los corazones y de todos los seres, en la paz más allá de todas las contradicciones.

Quiero que este año nuevo "Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente". En sus días, en mis días. Yo sé cuánto nos duele el mundo, cuánto nos duele, cuánto nos duele el alma, el ser como somos, tan estrechos, tan carentes, tan cerrados. Pero no quiero dejar de celebrar la Navidad y año nuevo por eso, sino que también por eso quiero celebrar ambas fechas, y dejarme acoger en la anchura divina de esa carne humana, tan divinamente humana. Quiero adorar a todos los seres vivos desde el inestable átomo a las inmensas nebulosas galaxias que nos dan vida. Todos los pueblos tienen un tonto. Bueno, tienen más, pero sólo uno tiene el título oficial. Por primera vez en sus vidas, este inicio de año hagámonos el propósito en preguntarnos, si los tontos son tan tontos y los listos son tan listos. Quién sabe. A lo mejor todos tenemos un listo y no nos hemos dado cuenta porque sólo tenemos ojos para nuestro tonto particular.

Nos preguntamos asombrados ¿qué está pasando? Al ver las atrocidades que ya son cotidianas en la noticias, y al mismo tiempo nos confortamos liberándonos cómodamente de la responsabilidad de actuar culpando siempre a nuestro gobierno de toda la inseguridad que se vive en las calles. Nuestro país está sumergido en una era delictiva generada y participada principalmente por gente joven. Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: cómo eduqué o estoy educando a mis hijos.- Qué valores inculco  o inculqué a mis hijos.  A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para “llevarlos” a la escuela y digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados pues se acuestan muy tarde viendo el cable, jugando PlayStation, hablando o mensaje ando por teléfono o conectados a la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los últimos juegos del mercado, ipods y computadoras, que cada día hay que actualizarles. Idolatran a sus amigos y a los falsos personajes de los realitys, ah pero viven poniéndoles defectos a sus padres a los cuales acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien le hable de ideologías de moral, honor y  buenas costumbres, y mucho menos de religión pues lo considera aburrido y  que ya lo saben todo. 

Nos asombramos por que los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y de la que todavía se quejan a porque 'eso no me alcanza'. Si son estudiantes siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca,  marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela lejos de estar agradecidos te contestarán: “yo no pedí nacer” “es su obligación mantenerme” o “quién les manda a mis padres andar de calientes”. Definitivamente estamos mal pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún el día que se gradúan y consiguen un trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos. Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más lo pueden creer?  Y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando? Yo se que dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios. Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mando todo al diablo: con la frasecita esa de que yo no quiero que mis hijos pasen las carencias que yo sufrí…Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

A los 10 años ya habían ido a Disney World mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba sabíamos lo que era tener un pasaporte. El 'dame' y el 'cómprame' siempre fue generosamente complacido  convirtiéndolos en habitantes de una pensión con sirviente incluido y todo incluido, que después queríamos que funcionara como un hogar. Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar a los cuantos meses divorciados  porque la cosa 'les aprieta' ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida y como nunca batallaron en su pensión con sirviente incluido, a las primeras carencias en su nuevo hogar avientan el paquete y regresan a casa para que mamá y papá continúen resolviéndoles la vida.

Háganles el hábito de saber ganarse el dinero, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa de la cual no aportan para el pago de servicios, háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de servicio, fórjenles sentir en su casa como se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita. Por ese domingo o cuota semanal o mensual pónganlos los sábados o domingos a lavar los carros, limpiar la casa “no su cuarto” este debe ser obligatoriamente limpiado siempre sin ningún pago a cambio, fórmenles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y  por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes “trabajo=bienestar”.

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Estamos comprometidos a revisar los resultados de "si fuimos muy permisivos", o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

 

EDAD

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Veamos una relación de personas que hicieron un algo en edades diferentes: Golda Meir ha sido Primer Ministra de Israel a los 71 años de edad. William Pitt II ha sido Primer Ministro de Gran Bretaña a los 24 años de edad. La primera obra de George Bernard Shaw ha sido producida cuando él estaba con 94 años. La primera composición de Mozart ha sido publicada cuando él estaba con 7 años. Benjamín Franklin era un columnista de diario a los 16 años y un autor de la Constitución de los Estados Unidos cuando estaba con 81 años. Usted nunca será muy joven o muy viejo si tiene talento.

A veces pensamos que somos muy jóvenes para preocuparnos por vida espiritual y salvación. Es común que oigamos frases del tipo: “Cuando sea viejo yo pensaré en la  eternidad. “Ahora necesito distraerme y aprovechar la vida, porque la juventud se pasa rápido”. También ya oímos declaraciones como “el día de hoy estoy viejo” Ya nada puedo hacer. Si no he sido capaz de pensar en mí juventud, ¿qué importa ahora qué estoy en el fin de la vida?” En ambos los casos las personas están equivocadas. No hay tiempo determinado para buscar la dicha. Lo mejor es hacerlo lo más temprano posible para que el tiempo de alegría sea mayor. Pero se, por un motivo cualquiera, perdemos la oportunidad de una vida bella en los primeros años de nuestra vida, el mejor para hacer es disfrutar las bendiciones que la familia nos profesan que tienen para nosotros y por el tiempo que nos queda para vivir. Dios concedió, tanto a los jóvenes como a los de edad, el talento para ser feliz. Cristo es nuestra dicha, nuestra razón de vivir, el camino seguro para la realización de todos nuestros ideales. Siempre será tiempo oportuno para que busquemos la realización de nuestros sueños y para que encontremos la verdadera felicidad.

Melancolía: Es un instante de fuga presente que evade cruzar los recuerdos como si fuera un rio con aguas embravecidas después de varias tormentas. Es instante  de cosas presentes las cuales no atrevemos a tocar prefiriendo mantenerlas alejadas, seguras para que no escapen por la boca y oído ajeno la escuche. Quisiera como los pájaros remontar el vuelo cantando y sonriendo para llenar de aire fresco los sentidos y en ese vuelo desde lo alto poder escuchar más allá de los propios sentidos la imaginaria dicha placentera que produce la libertad. Poder cruzar ríos, selvas acompañado de la imaginación situándome sobre la montaña antes que verme en el fango de la arena cosquillosa que cala el pie aprisionado y se convierte en polvo en época de secas. Estoy, aquí y ahora bajo el manto de las estrellas de invierno bajo la brisa de un amanecer en un espacio donde surgen las preguntas y son nulas sus respuestas, tal vez por poco tiempo tan corto como dura ingerir un vaso de agua, la imagen en un espejo, el fondo de un recuerdo. Un vaso de agua que atraviesa la garganta, baja por el esófago sin saciar la sed, un aire helado que penetra los pulmones.

Surgen las preguntas caprichosas, regresan al ser para ser rescatadas del rincón a veces agresivas arrancando desde lo profundo un malestar, una ausencia con sabor a dolor en otras cariñosas ambas sin poder quitarse de la cabeza. En un tiempo servían para curar las heridas, otras empapan el alma de congoja, ambas caén arrulladas por sentimientos inexplicables, unas claras otras oscuras en ese vaivén en sentimientos por los que transita la vida la cual va y viene, escapa, y se deja atrapar irremediablemente para vivir y compartir lo distinto entre seres. Una nostálgica queda atrapada dentro, luego otra se despide, se va sin que sepamos para donde ni el porqué, en la lectura que inicia como aventura entre el cruce de miradas, el viento suspirante y su momento que no se sabe si estas o no estás siendo.

El vaso de agua en amor no es capaz en calmar una sed cuando se sabe que estas en el desierto incierto de su relación, en su ritmo galopante y desgastante. En ese ocaso de los años y sus repercusiones anteriores. Ya no es fácil volar y atravesar el rio, ni volar sobre las montañas. En ese corto espacio, decides no soltar la única rama que sostiene un inevitable arrastre rio abajo. Ser joven es hermoso en plumaje podías detener el rio con las manos alimentando la sed en cualquier ojo de agua sin temor a fracasar. La vida siguió sobre las vías del tiempo sin que supieras para en donde te llevaba o cuando pararía, mientras su pasajero se dedicaba a tejer sueños. Lo hacía no con las manos sino con el corazón.

 

Dejabas que el tiempo hiciera su parte, especulando que jamás llegaría el tiempo en que se cuestionara la misma pregunta que cuando joven evadía, era selectiva, audaz, intrépida, sabia conquistar con una sola mirada.- Los ojos se empezaron a secar, las decisiones a escasear, los momentos en espacios muertos y su cuerpo empezó a gritar, no ser capaz en correr, en caminar firme. El recuerdo, el vuelo y el poder añorado que la juventud provee.  Hoy escucha la respiración interna de un alma que desea reencontrarse con la vida eterna, en su pasado y presente apretando las manos para que el tiempo no se lleve los últimos años como los abrazos de sus gentes que se fueron.

Es en ese instante cuando comprende lo que la vida se ha encargado en darle, quitarle, la lucha ganada y perdida. Deja en ser y pasa a ser parte del silencio del espacio, su horizonte que fue juzgando y despareciendo entre lo que contenías y fue quedando. Volar sobre esos aires en absoluta libertad dándose cuenta de lo que existe, lo que conoció, valió la pena, el presente, estar en paz, alegre sintiendo lo que se le está dando para ser sentido, y tratar de evitarlo, se estará resistiendo a lo que ya es, dejando en ser. Eso que lo abraza todo para volver a ser la niña (o) que no estaba en conflictos con lo que hoy está viviendo.

Esa resistencia a lo que ya se es, se fue, es en última instancia lo que produce todo sufrimiento.  Y no tiene nada de malo. Si es lo que ya hay, vivámoslo, respetémoslo. Es nuestro proceso. Para los jóvenes las veredas son de ida y vuelta, para los  adultos su camino no tiene vuelta. A los ancianos les queda poco tiempo. Es cuando deseamos poder voltear la cara hacia otro lado deseando escapar al destino.

 

HASTA QUE LA MUERTE, NOS SEPARE

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Expresiones despreciativas son las que escuchamos frecuentemente cuando un matrimonio termina-Ya, no la aguantaba, al fin me quite de encima esa vieja loca con la que me case. Ahora me siento libre, después de tantos años de martirio, de aguantar groserías, majaderías, desplantes y odios dentro del hogar y aunque se quedo con todo “Casa, muebles, Hijos”, me siento feliz lejos de ese martirio. Esta fue la entrada que nos dio un compañero mientras platicábamos sobre los matrimonios que duran muchos años juntos o terminan su vida casados “Hasta que la muerte los separe”

El caso es que todos nos juntamos buscando en el otro lo distinto, lo opuesto, lo complementario y luego, nada más casarnos, queremos cambiarles porque, aquello por lo que les hemos elegido, lo que nos hacía gracia, nos incomoda, nos irrita, nos aleja y nos rompe el amor.

Algunas viudas se han dado a la tarea de soltar la chancla, andar en los bares, joviales, recién pintaditas, con cirugías, optimistas y sin compromisos que las vuelvan atar. Beben y bailan como las jóvenes, se alocan y hacen el ridículo tratando de imitarlas, al mismo tiempo depositan dinero en las bolsas de sus amantes buscando el efecto del amor pagado o el sexo prostituido, pero los achaques que padecen les preocupan muy poco y hacen sus locuras al sentirse satisfechas de sus chifladuras.

Navegan, nadan, se hunden, saborean las delicias a grandes sorbos y gritan a los cuatro vientos que son libres, modernas ante el descrédito de sus malos comportamientos. Lo cierto es que la vergüenza, el demérito social les hace daño ante su propia infamia, su deshonor y se conciben las ofendidas. Todo el mundo le silba; ¿qué importa si ella se aplaude a si misma? Y es únicamente la locura la que hace que uno se aplauda a sí mismo. “Es una desgracia a esa edad, vivir en el error y en la ignorancia”.

No veo por qué razón debe ser desgraciada si la vida en sus momentos le entrego juventud y de vieja lamenta no poder volar. Hay que vivir conforme a nuestro nacimiento, educación, cultura, y naturaleza. La que nace para la calle ni con barriles agua bendita tomada se le quita. También las escucho en sus nostalgias, su molesta soledad, el extrañar a quien estuvo con ellas y esto me lleva a una nueva reflexión ¿Qué está pasando con el matrimonio? Una institución que fue diseñada para crecer juntos, para la entrega sin condiciones y que de repente ya estando dentro nos queremos salir volando sin alas al sentir que la persona a la que elegimos es egoísta, hedonista, poco generosa y mendiga con nosotros, que nos hace salir por las mañanas al trabajo odiando al mundo entero y con la intención de que alguien nos la pague.

Novios convertidos en una sola persona que de ser libres se convierten en dependientes hasta de pedir permiso para ir a la esquina a comprar un refresco y que si te tardas ya está el temor en el amado en ser engañado en esa pequeña ausencia. Seres que entusiasmados llegan ante el altar con un mundo de ilusiones en formar una familia y terminan convirtiendo eso en un infierno.

¿Por qué el actual matrimonio no cumple su la función para la que fue creado? ¿Por qué? no cumplimos nosotros en hacer la realidad que nos forjamos antes de dar el  “Si” y afirmar ¡Hasta que la muerte, nos separe! ¿En dónde está la falla? ¿Por qué? prestarnos a jurar ante Dios si al paso de los años la vida deja de ser plenitud personal y nos damos cuenta que ya no queremos como creíamos a la persona aquella o que no era tan mejor como creíamos antes de casarnos y ahora vivimos en el temor tratando en ser mejor cada día ante los ojos de los demás, pero alejados de a quien le juramos amor y queremos empujarla fuera de la casa que un día felices le llamamos hogar, dulce hogar. ¿A que tenemos cuando envejecemos juntos y vemos en las calles gente joven que nos incita a dejar el pasado y dejar entrar los demonios del placer inmediato? ¿Por qué ese temor a plantear los propios deseos y las propias necesidades?

Luego habrá que pactar, llegar a acuerdos, equilibrar las necesidades personales a las necesidades comunes y esos tiras y aflojas que dan forma a la cotidianidad matrimonial o al final del mismo. La pareja joven no sostiene las estructuras del hogar, ya que ambos empujan sin mediar equilibradamente el poder familiar, empujan tanto que terminan por odiarse acusándose de todo, empequeñeciéndose, achicándose sus virtudes, degradándose en sus intimidades por mero egocentrismo que los jóvenes llaman felicidad temprana y los viejos la califican de felicidad barata la cual va a terminar recortando los sueños más grandes de la  otra persona. Su vida se resignará a la mediocridad y no desarrollarán ni su faceta relacional, ni la espiritual, ni la de compromiso con ellos mismos.

El matrimonio es hermoso cuando uno comparte los mínimos detalles y disfruta los logros, cuando sabes que vives con alguien que te da seguridad emocional, que está contigo y te fortalece en los momentos difíciles, que te va acompañando para facilitarte la esperanza de la misma vida y que no te deja durante toda su vida. Es una persona que hace que ambos se sientan cómodos, no odiados o maldecidos, que se cuidan y cuidan cuando tienen familia a sus hijos siempre unidos, siempre fieles, unidos y felices. Al casarte se supone que encontraste la media naranja, la persona que sea suficiente en todos los aspectos con sus bondades y sus genios, como compañera para alguien que sueñe vivir en plenitud, para quien tenga el alma llena de esperanza.

Aunque en estas fechas los jóvenes piensan que “Ya, no existe la pareja ideal, que eso es mero romanticismo trasnochado” Yo, expreso que es mentira, la pareja se constituye para empujar juntos, no de un solo lado, juntos para multiplicar los excelentes momentos que nos hacen cómplices de la felicidad, de la realización plena del otro y le empujan a ser más, a estirar su alma. Son parejas que están vivas, que viven sus gozos y sus equivocaciones, de sus sombras de miedo, saben sacar lo positivo.

 El matrimonio es para estar y sentirse a gusto, en donde ambos habrá su corazón, que empujan a los suyos a ser felices y a construir esta sociedad nueva donde todo ser humano pueda alcanzar su plenitud. No, se trata de morir en el intento, sino de conseguir alcanzar el sueño deseado con la persona escogida o esperado a sabiendas de que la vida está llena de tentaciones, de demonios escondidos en lo más intimo de nosotros, pero que hay que aprender acomodarlos para que no salgan, que no broten, no dominen. Nada que sea obsesivo será positivo. Los manejos de las emociones, siempre tienen que estar bajo control. Si decides no aventurar más, tu vida irá perdiendo sentido. Cada descubrimiento, cada sorpresa, tiene su magia.

 

 

SER NEGATIVO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Y es que cuanto más veo y ciento a los niños, más creó entender la solución de cómo hacer que nuestras relaciones interpersonales funcionen. Sólo hay que ir por la calle y verles bailar, cantar, jugar, crear, discutir… es más cuando me cruzo con ellos me dispongo a entrar en su actitud con mucha complicidad y ningún pensamiento saboteador ¿Cuál es su respuesta habitual? ¡Sorpresa ante la integración e improvisación de un adulto! La inocencia bien entendida es una maravillosa representación de buenas actitudes en el ser humano cuando es dulce, tierna y sin falta de intención por eso yo les pregunto ¿Qué emoción nos provoca el dinero?, ¿Perdemos la inocencia ante él? Has de tener claro que no nacemos negativos, que aprendemos a serlo.

 Las decepciones, los desengaños, los errores propios o ajenos, nos llevan a un estado de ira interior, desaliento o dolor emocional. Afortunadamente no es más que una mala reacción, un mecanismo inconsciente equivocado que se puede cambiar, ¡te lo aseguro! El pensamiento positivo sin duda viene con ventajas por animarnos a tomar los riesgos necesarios y ampliar nuestros horizontes. Son cada día más los estudios que demuestran que las personas optimistas tienden a ser físicamente más saludables por estar presentes, concentrados y con alta dosis de energía. Sin embargo tengo mis serias dudas que a los pesimistas les funcionen las afirmaciones positivas.

Tengo la sensación de que llevan años preparándose mentalmente para las consecuencias desagradables que puedan ocurrir. Así cuando les honras con un reconocimiento personal generalmente lo rechazan, recordándose que no han estado a la altura de los objetivos de su vida.

Tampoco creo para nada en el optimista por naturaleza porque no se adapta a las amenazas potenciales al hacer caso omiso. Por tanto y para evitar más lesiones lo mejor es estar inspirado haciendo lo que te gusta por pequeño que sea el sitio, lugar o cosa ¿Qué te gusta hacer y no haces?, ¿Quien será el siguiente en contribuir a la tendencia del cambio, tú u otro?, ¿Eres de los que dejas de hacer algo que te gusta por estar enfadado o negativo?  Te hablo de crear experiencias positivas que queden en tu registro emocional y con otros (estrechar lazos afectivos) y no de ser sólo optimista pasivo a la espera de que sucedan las cosas. No es un sinónimo, es una actitud de vida.

Aprende a decir elogios sinceros y también a recibirlos desde la mejor energía porque quizá sepas que siempre existe una transferencia de energía cuando nos cruzamos las miradas, lo sabrás especialmente cuando hay complicidad con alguien que te gusta porque sube tu autoestima y tienes más disposición a contribuir, ¿verdad? De ti, de mi y nosotros con los pies en el suelo depende que podamos inundar positivamente a los que están en versión monos cabreados “Australopitecos”. ¿Cómo crees tú que puedes contribuir a ser positivista?, ¿Qué imaginas que pasará si lo consigues?, ¿Cómo puedes hacer este sueño real? ¿Qué estamos haciendo para conseguirlo?, ¿Cuál es tu responsabilidad para ser tu primero en ser feliz?, ¿Qué más podemos hacer por salir de nuestra zona de confort?

A veces nos vemos envueltos en situaciones que se nos salen de control. Pensamos que pueden terminar de una forma y cuando nos damos cuenta es de otra, se pierde la razón, la paz, una cosa se transforma en mil y luego diez mil, los días se vuelven batallas interminables y nace algo que se parece al odio aunque no queramos llamarlo así, pero es odio, contra la familia, hermanos, hijos, jefes de trabajo, amigos, empleados, odio, odio constante y sonante que no, nos atrevemos a llamarlo por su nombre y apellido pero que ahí está presente y nos acompaña a donde quiera que vayamos.

Es resentimiento, furia, golpes, pleitos, gritos, palabras de un lado para otro que van y vienen y en ningún lugar se halla sentido. Las soluciones racional y pacifica no es viable al estar bloqueados. Se llega a tener un grado de tensión que la salud flaquea, la paciencia es mínima, hasta con aquellos que no tienen nada que ver en el asunto. Sencillamente nos dejamos llevar y perdemos la cabeza; el hígado es el que manda, el deseo de herir, de retribuciones tardías e innecesarias.

No se trata de justificar lo hecho, porque hecho esta y ni un terremoto lograra borrarlo. Se trata de afrontar con madurez los problemas y errores que cometimos, corregirlos o aceptar que estos son más grandes que nosotros mismos y nuestra capacidad de resolverlos se vuelve polvo.

Y aunque este no es un buen medio para dar consejos, ni me siento cura detrás de un confesionario como tampoco busco que salgan corriendo en busca de exoneraciones ni el pase para la salvación eterna, aprovecho el espacio para mencionar que ustedes no tienen por qué verse arrodillados o rasgándose las vestiduras para entender que la mayor sabiduría esta atrás del error cometido y que uno aprende de los errores, de las decisiones mal tomadas y a la ligera.

Pero, ¿Es necesario revivir una y otra vez una situación del pasado que nos hizo mal? hasta donde nos hace bien quedarnos reviviendo ese momento en el que se nos rompió la tranquilidad? ¿No es la vida lo suficientemente grande y hermosa como para seguir adelante y hallar lugares, personas y recuerdos que sanen cualquier herida? ¿Vale la pena dejar de vivir por un momento amargo o es que toda la cosecha debe de ser quemada hasta las raíces sequen y nazca un fruto nuevo?

Nuestra obligación como seres pensantes es volvernos tolerantes sin andar por la vida buscando pleitos de cantina, mucho menos olvidar el código de honor que, los que lo conocemos, estamos orgullosos de rendirle culto, existe solidaridad, compañerismo, respeto y aunque no conozcamos a la otra persona la apoyamos como se apoya al amigo que está al lado. Cada persona es lo que piensa de sí misma, siendo su personalidad la suma de todos sus pensamientos.

Las acciones y comportamientos de las personas son el reflejo de su manera de pensar.  La manera como pensamos nos moldea lo que somos. Si piensas que eres una persona con poco valor o una persona maravillosa, esa es tu realidad, y eso se va a reflejar en tus acciones. Nosotros elegimos si cuidamos nuestra manera de pensar, limpiándola de pensamientos negativos y dañinos hasta lograr tener lo que deseamos, una manera de pensar positiva y optimista, y que ésta se refleje en nuestras acciones. Está demostrado que el cerebro de las personas (sin importar la edad), es flexible y modificable; es decir, se puede cambiar intencionalmente, si así la persona lo desea.

 

PERSONA DECENTE

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Decente es la mujer que gusta que la traten con respeto y como a una dama, porque se trata con respeto a ella misma.  Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia, y para vivirla se necesita educación, compostura, buena presencia, respeto por sí mismo y los demás, pero es muy notable la delicadeza que guarda respecto a la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva.

La decencia es el valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, por él se guardan los sentidos, la imaginación y el propio cuerpo, de exponerlos a la morbosidad y al uso promiscuo e indebido de la sexualidad. Cuando una persona deja de vivir este valor, su personalidad sufre una transformación poco agradable: muchas de sus conversaciones hacen referencia al tema sexual; continuamente busca algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, internet, etc.); la mirada se vuelve inquieta, buscando enfocarse en personas físicamente atractivas; asiste a espectáculos y lugares donde la sexualidad humana es sólo una forma de tener placer.

Una vez que se entra en este sucio círculo todo cambia de dimensión, en vez de considerar como importantes los aspectos más humanos de las persona (inteligencia, cualidades, sentimientos), ahora es la presencia y atracción física lo que cuenta por el placer que pueda obtenerse, debido a que los afectos ya no importan. Faltar a la decencia hace que las relaciones con personas (Sexo), sean inestables y poco duraderas, fundamentadas en la búsqueda de placer, con una evidente falta de compromiso y obligaciones. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, madres solteras, orfandad, abortos.

Lamentablemente, parece ser que en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente son las personas al frente de los recursos humanos, quienes abusando de su posición pretenden aprovecharse de la necesidad que los demás tienen. Así es, una sola persona es capaz de destruir la imagen de una empresa.

Al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los hijos pueden contar con la presencia y ayuda de ambos padres; los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.

En medio de un ambiente que parece rechazar las buenas costumbres y se empeña en cerrar los oídos a toda norma moral, emerge la personalidad de quien vive el valor de la decencia: una forma de vestir discreta, con buen gusto, elegante si lo amerita la ocasión; sus conversaciones no tienen como tema principal el sexo; en su compañía no existe la incomodidad de encontrar miradas obscenas; su amistad e interés son genuinos, sin intenciones ocultas y poco correctas. 

Esta personalidad en ningún momento se asusta ante la sexualidad humana, se puede afirmar que la conoce y entiende con mucho más perfección que el común de las personas. Conocedor de su propia naturaleza, evita los espectáculos, imágenes, conversaciones y compañías que puedan despertar su sensualidad.

No es su propósito fingir que no tiene esas inclinaciones, les da su lugar, su importancia; ha decidido que lo más valioso del hombre se alcanza a través del entendimiento, el autodominio, el trabajo y la sana convivencia con sus semejantes. La persona decente hace valer la integridad de su comportamiento, cuida de que no existan interpretaciones equivocadas sobre su conducta: evita trasnochar sin necesidad; se informa con anterioridad sobre los espectáculos y lugares a los que desea asistir y no conoce; aunque trata a todo las personas con respeto y cortesía, evita las compañías cuya conducta es incompatible con su formación. Para vivir la decencia debes evitar el ocio y la soledad.

En estas circunstancias, la sensualidad se despierta fácilmente. Manifiesta respeto por los demás. Cuida que tu mirada no ofenda o incomode a las personas del sexo opuesto. Evita que tus conversaciones y bromas hagan alusiones a la sexualidad. Ten especial cuidado con tu forma de vestir.

 Los atuendos demasiado cortos o ligeros, efectivamente hacen que te conviertas en centro de atención, pero no te hace lucir con formalidad, además, puedes llevarte una sorpresa al descubrir las intenciones que despiertas en los demás. No vivas con ingenuidad pensando que tu educación y principios bastan para vivir decentemente. Evita las ocasiones y los medios que pongan en peligro tu integridad: revistas, espectáculos, películas e incluso compañías. Al cuidar tu mirada formas un carácter recio: Evita observar con insistencia a las personas, esto siempre demuestra intenciones poco honestas.

 No basta ser decente, es necesario actuar como tal: sin cometer falta alguna, se pone en entredicho la honorabilidad de una jovencita que llega a su casa en la madrugada, sobre todo si salió con el novio y en automóvil; lo mismo ocurre con la mujer casada que viste con prendas demasiado cortas; quien adquiere revistas con publicidad demasiado sugestiva, aunque el contenido haya sido el propósito.

La persona que se preocupa por vivir el valor de la decencia en los detalles más mínimos, paralelamente despierta confianza en los demás por la integridad de su conducta; sus relaciones son estables porque se basan en el respeto y el interés auténtico que tiene por colaborar con los demás.

Tal vez por eso la decencia es motivo de burla, porque no es un valor para tímidos y cobardes que se dejan llevar por lo que la comodidad y el placer dictan, es un valor que templa el carácter, lo fortifica y ennoblece. El peor mentiroso al que deberás enfrentarte en tu vida es el que ves en el espejo del baño cada mañana. Te doy todos estos consejos, total no los estoy usando. No le temo a la muerte, solamente no quisiera estar ahí cuando suceda.

 

NADIE ES MEJOR

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Cuando era niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño y juzgaba como un niño. Cuando me convertí en hombre, deje las cosas de niño aparte sintiéndome un varón hecho y derecho. Más al paso de los años me volví a replantear que hacer con mi vida, todo se tornaba oscuro, un extraño silencio me calaba el alma y al no encontrar salida me refugie en la lectura pero la vida se empeñaba en mostrarme su dureza hasta que me regresé satisfecho a vivir. Toda la vida buscando un objetivo, con él que las demás cosas pasan a ser secundarias, mientras que los demás miran con envidia desde sus vidas e intentan encontrar sentido, uno a uno vamos avanzando.

 No estoy seguro de si lo que temo es la soledad o perder a esa persona que después de tanto tiempo no empiezas a ver su cara y su cuerpo, sino su alma, no se puede explicar. Empiezas a dejar atrás el egocentrismo que nos caracteriza y recomienzas a ver las cosas como son, sin mascaras ni disfraces. No entiendes si es la época, la etapa de vida o la vida en si la que nos hace reflexionar, pero vemos que todo se complica sin tener ninguna dificultad a primera vista, quizás las cosas no son como la sociedad quiere aparentar y los estereotipos solo están para serlo, pero no para seguirlos, llegando el momento que lo que más necesitas es descansar la mente y mi alma y lo digo por esto:

Mientras las personas critican los cambios en la juventud y reflexionan en lo pasado comparando el paso del tiempo, no pueden ver la verdadera esencia del ser humano, su interior. Mientras que perdure esa estructura sentimental, no debe de criticarse a un joven  por ello. La superficialidad reina nuestra época y es producto de los adultos, a mí personalmente, me ocurre que cierro los ojos y consigo transportarme  al pasado, donde la alta sociedad admiraba la Opera, el Ballet y demás géneros intelectuales, mientras que la clase media, soñaba con poder presenciar algo así. Es como si hubiera una ventana al alma pero estoy consciente que eso no regresara. Los jóvenes sienten la urgencia de encontrar la satisfacción de sus necesidades personales mediante una liberación económica de la tutela paterna, o como aportación necesaria y consciente al presupuesto familiar.

 Esto los lleva a suprimirse o buscar un trabajo con este fin. Pero encuentran que para ello deben prepararse, deben aprender, pero este aprendizaje ya no será escolar, sino en la realidad de la vida y en el lugar del trabajo. Según su ambiente, pueden estar encaminados hacia una profesión universitaria, para la cual han sido preparados; pero los propios jóvenes deberán optar por una carrera de acuerdo a sus actitudes e intereses.

 Podrán elegir un oficio, un trabajo mecánico o artesanal, el comercio o el arte, en la ciudad o en el campo, teniendo en cuenta las posibilidades y limitaciones que se les presenten. La realidad de la vida les hace comprender que de este nuevo aprendizaje depende su futuro económico, pero además, se abre ante ellos un campo de relaciones humanas nuevas y difíciles.

Aquí empieza, en este campo de trabajo, más quizás que en ningún otro, su encuentro con situaciones de justicia e injusticia y de desigualdad social, que les harán formarse un criterio que puede ser acertado o equivocado, y este criterio influirá de manera positiva o negativa en su búsqueda del equilibrio posterior. También pueden tomar una actitud pasiva, de parásitos sociales, cuya inconformidad ante un estado de cosas que no les pasa inadvertido, se manifiesta por una indiferencia y conformidad con algo que se les antoja irremediable.

Otra actitud, la de los jóvenes que imitan costumbres extranjeras y viven en la ociosidad y el consumo de drogas. Eso, el alcoholismo y la agresividad, mantienen a una parte de la generación joven marginada de toda labor social, necesaria al cambio favorable.

Los adultos buscan un prototipo de mujer, los jóvenes simplemente se encargan de buscar más allá, en el fondo del alma amada. Es muy sencillo, la búsqueda del adulto es que su hijo(a) encuentre quien la arrastre en la escala social (Final deseado), no tiene en mente ese final deseado.

Los adultos van vistiendo de pétalos de rosa a sus hijos (as) con esos buenos deseos mientras que el joven busca, una caricia inesperada o simplemente unas palabras que le recuerden para siempre que ese amor, nunca le abandonara y perdurara. La gente lo intenta camuflar muy bien, pero al final sale a flote una gran verdad, el corazón no tiene infinitas fibras de amor y solo pertenece a una persona, esta persona no se elige, te escoge ella, puede ser por azar o destino, pero te escoge y si es la deseada, mi mejor consejo es que la alcances y no la pierdas nunca, y con ella, cuida y vive intensamente todo el tiempo junto a ella, a eso se le llama una felicidad.

El pensamiento grava el alma y los adultos se quedan esperando mientras al joven no le hace falta esa espera porque aun recuerdo esa risa alocada de la tarde anterior, esos dedos tan delicados que tomaron su mano, esa sonrisa tan hermosa y esa juventud sinfín que junto a un gran corazón, le enseño el color de la vida junto a la persona amada, sobre todo, cuando ha escogido a una persona con la que se identifica, un pajarito hermoso con tantas ganas de volar junto a él. Y, ¿si estas sin pareja sentimental?

Considero, que al igual que la compañía de la alma gemela nos hace estar eufóricos pero también sentimos otras emociones, la soledad no tiene porque implicar tristeza, o pesimismo. Reflexiono que la soledad puede hacernos ver aspectos que siempre hemos tenido en la sombra del calor humano, la existencia de esas emociones, deben ser sentidas con intensidad, para así, poder aprender de ellas y superarlas, para formarse a afrontar cualquier aspecto de la vida misma.

 Nadie es mejor o peor persona por encontrarse solo, ni se merece la compasión de otra persona, ya que hay multitud de personas que se rodean de gente  infeliz solo por el hecho de estar acompañado y prefieren padecer esa compañía. Siempre se ha temido la soledad, en cualquier etapa de la vida del ser humano, pero hay que considerar que muchas personas, mueren en la más absoluta soledad, y este motivo no implica que mueran tristes.

 

VENCER O PENAR

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Desde que naces ya vienes programado, por el hecho de nacer en una colonia periférica, el centro o en zona residencial, lo mismo pasa al ser enterrado, hay panteones de primera, de segunda y de tercera categoría. Cierto es: "El éxito no llega por casualidad" Uno no alcanza la cima del monte Everest por eventualidad mientras estas dando un paseo. Tienes primero que desear subir a él. A continuación has de ansiarlo.

Tanto que se convierta en una sana obsesión que te permita verte en la cima, de tal forma que la necesidad de hacer realidad ese sueño, te conduzca a "Quemar los barcos detrás de ti", abandonar todo lo que tienes entre manos, ponerte a planear y a trabajar para reunir los medios que te permitan conseguir el objetivo. Solo después de mucho trabajo, obstáculos superados, y una buena cantidad de valor, coraje y constancia, alcanzaras al fin la meta soñada. Solo después de haber deseado, pronunciado, visualizado, sentido y trabajado, solo entonces la vida te ofrecerá lo que deseas, en bandeja de Plata.

 "Quien algo quiere, esfuerzo le cuesta" Muy cierto.

Quien desea alcanzar el éxito, necesita haber invertido antes tiempo y dinero, esfuerzo, trabajo y pensamientos positivos, que le den “Ánimos. Entereza, voluntad” para continuar y perseverar trabajando para poder, por fin, conseguir alcanzar el éxito. El azar no existe, porque cuando tomas un camino, ese camino conduce a un fin, y ese fin, es tu destino. Dado que tú escoges el camino que tomas, también escoges tu destino. ¿Cuál es tu Destino? ¿Cuál es ese éxito, que deseas alcanzar? ¿Cuál es ese sueño sobre el que debes edificar los cimientos, con férrea voluntad?

Y aun mas importante ¿Realmente estas trabajando para construir esos cimientos? El éxito no llega por casualidad, los cimientos no se construirán por si solos. Solo tú puedes trabajar para construir esos cimientos y conseguir que tu éxito se haga, solo tú puedes dar los pasos en ese camino.

Primero escoge tu destino, márcate esa meta, ese objetivo que deseas alcanzar. Identifica cual es el tipo de vida que realmente quieres llevar. ¿Es el que tienes ahora mismo? ¿No? Entonces ¿por qué no defines exactamente cual “es”? Y ¿Por qué no empiezas a trabajar para conseguirlo? Es más, tu trabajo u ocupación actual “Te permitirá algún día alcanzar ese tipo de vida que deseas”  Si, expresas que no, entonces ¿por qué sigues con él? ¿Por qué no acabas de decidir y tomas el control de tu vida? Y empiezas a caminar por el sendero que te permita llegar, allí a donde tú quieres llegar.

Solo hay esta vida para alcanzar tus metas, cuanto más te desvíes de ellas, mas te costara luego desandar el camino erróneo que has llevado. Los años aportan una sabiduría especial, se sincero contigo mismo, hazlo por ti y por los que quieres. Tu actual trabajo, te permitirá tener ¿este tipo de vida que deseas y que se merecen tus seres queridos? ¿No? Entonces ¿por qué seguir perdiendo el tiempo? ¿Por qué no empezar a hacer “Hoy” y dejar lamentaciones del hubiera hecho?, lo que debes hacer para triunfar, para conseguir lo que deseas.

Para  que arriesgar a que en un futuro, dentro de muchos años, tengas que mirar hacia atrás y preguntarte ¿por que deje pasar la oportunidad? ¿Por qué desperdicie todo ese tiempo? El no elegir es una irresponsabilidad, la elección de dejar que sean los demás que tomen las decisiones por ti. Y ¿Cómo puedes saber que las decisiones de los demás no te llevaran a situaciones que no deseas y que te son insatisfactorias? Mira a tu alrededor, sopesa tu situación actual, ¿Estas contento con ella al 100%? ¿Mucho menos?

 Entonces quizás es porque has dejado que otros tomen las decisiones por ti, y así quizás los resultados insatisfactorios que hoy tienes, son las decisiones que otros tomaron por ti en el pasado. ¿Por qué no recuperas hoy el control de tu vida? Define exactamente lo que deseas, define cuál es tu destino, y quema las naves detrás de ti para conseguirlo, para hacer que ese sueño de tus entrañas, nazca al mundo como una realidad hija de tu trabajo, y tu esfuerzo Inteligente y eficaz.

 Busca el medio que te permita alcanzar tus objetivos y céntrate en el hasta la última fibra de tu ser, aplicándote de forma positiva y eficaz. Sé que la vida no es fácil, nuestro camino puede parecernos oscuro y eso puede darnos miedo y hacernos sentir inseguros. Pero en tus manos tienes la llama verde de la esperanza que puede iluminarte. Atrévete a encenderla y mírala ¿Que ves? Es cierto, veras solamente unos pocos pasos del camino delante de ti.

 Esto desanima a algunas personas pues desearían verlo todo, tener control, pero ¿Quien dijo que la vida es justa? ¿Quien dijo que tenemos todo bajo control? Justamente nosotros no tenemos intervención sobre las circunstancias, pero estas tampoco tienen revisión sobre nosotros porque tú siempre puedes elegir, decidir, como reaccionas ante cada circunstancia. Reaccionaras ¿rindiéndote asustado... o lo harás con valor?

Dando cada vez un paso. Cuando des el primer paso, descubrirás que entonces eres capaz de ver un paso más allá, es lógico, la vela que portas siempre alumbrara uno o dos pasos más adelante de donde tu estés, así que si estas en el inicio, veras como empezar y quizás un poco más allá. Ves justo todo lo que necesitas para dar tu primer paso, y entonces veras como dar el segundo, y en cuanto hagas esto podrás ver cómo dar el tercero...

Y paso a pasito te conducirás al éxito, a tu destino soñado. Es cierto que nada es perfecto, cuando enciendas tu vela podrás escoger ver dos cosas, porque cada vez que una vela genera una luz, también genera unas sombras. Si miras a las sombras, a los defectos que todo hecho de la naturaleza tiene por definición de existencia, entonces solo veras oscuridad; si ves oscuridad significara que estarás ciego.

Y ¿Quien puede ver en la oscuridad? ¿que pasara si caminas por la oscuridad? Tropezaras, y caerás... fracasando. O incluso que Jamás comenzaras a caminar por el camino de tu vida, lo cual causara que abras fracasado, y de la forma más cobarde que existe, rindiéndote antes de empezar. ¿Eso eso lo que quieres? ¿Verdad que no?