MODERNIDAD
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Contrasta
con el modo al que nos hemos habituado a vivirlas. Nos gustaría disfrutar con
la familia, convivir, descansar, pensar en cosas más profundas que las
habituales, pero nos arrastra la ola de la superficialidad hasta cansarnos;
queremos huir de las calles congestionadas y nos vamos a centros turísticos
atiborrados, porque el trabajo y los compromisos nos acaban agotando.
Incluso
nuestros momentos de alegría, optimismo resultan poco creíbles son frases
hechas, diseñadas para la ocasión, compradas en el mercado de la calle. En el
mundo de lo programado, ¡cuánto se valoran unas líneas escritas a mano! Nos
llena lo auténtico, no importa lo que mida el mensaje, importa que me lo digas
tú a mí. Cuántas veces una llamada imprevista durante estos días nos ha
levantado el ánimo al recordar viejas amistades que teníamos olvidadas.
Recientemente,
un conocido articulista enfadado consigo mismo, relataba: "Vivimos en un
tren de alta velocidad, lleno hasta los topes, sin tiempo a parar en muchas
estaciones, pero un tren que no sabemos a dónde va, no conocemos su destino.
Buscamos una seguridad artificial: ¡Vamos muchos!, decimos, pero esta razón no
acaba de convencernos. De hecho, nos molesta cuando alguien quiere parar y
bajarse en busca de algo más auténtico que dé sentido a su vida". Es
cierto, nos gustaría reflexionar más pero no lo conseguimos. “La sencillez es
atractiva, y si a uno no le da la cabeza para más, por lo menos canta porque
cantando también se piensa” Las vacaciones de los hijos es también un tiempo de
viajes seguros. Cada uno a su nido. ¿Cuántas veces hemos vuelto a casa con los
nuestros y hemos comprobado el valor y el calor de esos momentos de familia,
contando una y mil veces anécdotas y sucedidos que nos traen el recuerdo de
haber convivido juntos momentos alegres y tristes a la vez? Y hemos sentido que
es verdad, que lo de la familia es también auténtico, que llena, que merece la
pena sacarla adelante, aunque a veces parezca que se rompe.
Para
los padres responsables es una nueva oportunidad para ser conscientes de lo que
es estar más tiempo en convivencia. Desde aquel momento no estamos solos en
este viaje, y este tren sí tiene un buen destino. Para todos autenticidad,
familia, amistad. Unos valores que no podemos dejar escapar. Unos valores que
tenemos que potenciar en nuestra vida diaria y que conformarán la herencia más
bonita que podemos dejar. ¿Qué es la vida? Sencillez, pero la vida está llena
de contrastes entre lo que pensamos y decimos, entre lo que decimos y hacemos.
Al final tendemos con facilidad a complicarnos la vida.
Todos
sabemos que el mundo es un pañuelo, y vivir en ciudades distintas no fue
suficiente motivo para que nunca más se encontraran. En los siguientes cinco
años se tropezaron tres o cuatro veces. Encuentros fugaces caminando cada uno
por una dirección y sentido diferente, cruce a diferentes alturas. Lo justo
para que punzaran viejas sensaciones. A la desconocida sorpresa le seguía la
vieja alegría. Mezclada con la incredulidad convivía la fuerza de ese vínculo
que no sólo sentimos con los amigos, y en el ruido de la calle sus voces
resonaban dentro de ellos, marcadas por el olvidado pum, pum, pum del corazón
tratando de escapar del pecho. Días siempre de fiesta doblemente iluminados por
el encuentro al que inevitablemente sucedía el silencio de la despedida amable
y mentirosa.
Al menos no muy sincera. Hasta que el
"pum, pum, pum del corazón" dejó de sonar en la banda sonora de estos
paréntesis, y éstos dejaron de ser. Siguió pasando el tiempo y el que había
sido chico llamó a la puerta de aquella casa a la que tantas veces se dirigió
antes de ir a la suya. Saludó a aquellos padres que el caprichoso destino
convirtió en vecinos y les preguntó por ella. Estuvo aquí en navidad y pregunto
por ti.-Le dijeron.- Algunas cosas nunca cambian, otras lo hacen para siempre.
La última ocasión en que se vieron, se contaron pinceladas, no recordarían
mucho embriagados como estaban de serenas alegrías pasadas. Él volvió a
mirarla, y aquella confesión deseosa de veredicto volvió de nuevo, esta vez
bajo la forma de la curiosidad por lo que podría haber sido y nunca fue.
Y una vez más, se quedo dentro, el pum, pum,
pum del corazón tratando de salir del pecho enamorado. No encontró fácilmente
las palabras precisas, pero ya no tenían un alma al que servir. El universo
dejó de conspirar y ya nunca más se vieron. Cuántas oportunidades nos da la
vida en cosas de amor, a veces más de las recomendables. Se empiezan ignorando,
y cuando finalmente se hacen presentes las arrojamos al vértigo de nuestros
miedos y confusiones, en un tobogán en el que la velocidad que adquiere sólo
permite pensar en saltar o cerrar los ojos. O la tomaremos cuando ya esté gastada.
Terminaremos volviendo la vista atrás, y no podremos sino reírnos de algunas de
nuestras acciones, reflexiones y comportamientos pasados. Aunque sea una risa
nerviosa. En ese mismo momento en que no estamos mirando, la vida seguirá
dando, preguntándose si aprenderemos alguna vez a tiempo para tomar alguna en
su momento más dulce, y sin que sea de casualidad. Mientras seguiremos
calculando que es mejor. Como si pudiéramos saberlo alguna vez, si el corazón
enferma de tanto pum, pum, pum.
¿Qué
hacer en estos días de asueto? Lo primero es mejorar la salud.- Para ello
hay que respirar con la mayor frecuencia posible,
honda y rítmica, llenando bien los
pulmones, al aire
libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en
pequeños sorbos, dos
litros de agua, comer muchas frutas, masticar los
alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos
que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento.
Bañarte diariamente,
es un habito
que debes a tu propia dignidad. ¿Qué hacer en estos
días de reposo? Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan,
toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.
Huir como
de la peste
de toda ocasión
de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines,
murmuradoras, indolentes,
chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores
por natural bajeza de entendimiento o por tópicos
sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La
observancia de esta regla es de
importancia decisiva: se trata
de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es
el único medio de cambiar tu destino, pues este
depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe. ¿Qué hacer en
estos días de holganza? Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado
siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar
tus propias energías
y huir de
todo sentimentalismo. ¿Qué hacer en estos días de ocio? Hay que olvidar
toda ofensa, más aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma
es un templo
que no debe ser jamás profanado por el odio.
Todos los grandes seres se han dejado guiar
por esa suave voz interior, pero no te hablara así de
pronto, tienes que prepararte por
un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y
errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero
impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse,
la carne flaca. ¿Qué hacer en estos días de reposo?
Debes recogerte todos los días en donde nadie
pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible
con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica
enérgicamente el cerebro y el
Espíritu y te pondrá en contacto con
las buenas influencias. En este estado de recogimiento y
silencio, suelen ocurrírsenos a veces
luminosas ideas, susceptibles
de cambiar toda
una existencia. Con el tiempo todos los problemas que se
presentan serán resueltos victoriosamente
por una voz
interior que te
guiara en tales instantes de
silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el “daimon” de que habla Sócrates.
¿Qué hacer en estos días de descanso? Debes guardar absoluto silencio de todos
tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne,
de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas,
sepas, aprendas, sospeches o descubras.
Por
un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla
de suma importancia. ¿Qué hacer en estos días de asueto? Jamás temas a los
hombres ni te inspire sobresalto el día mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y
todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay
detrás de ti ejércitos poderosos,
que no concibes ni en sueños.
Si
elevas tu espíritu
no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a
quien debes temer es
a ti mismo.
El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los
fracasos, atraen las malas
influencias y con ellas el desastre. Si estudias
atentamente a las personas de buena suerte, veras que
intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden.
Muchas de las que allegan gran riqueza,
muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes
que arriba se mencionan.
Por otra parte,
la riqueza no es sinónimo de
dicha; Puede ser uno de los factores que a ella
conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras;
pero la dicha más
duradera solo se
consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el
antiguo Satán de la
leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás te quejes de nada, domina tus sentidos; huye
tanto de la humildad como de la vanidad.
La
humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si
dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo. Manténgase en
forma.-Acostumbre hacer ejercicio de manera regular y controle su dieta. Conviértase
en una persona más activa y saludable para alcanzar mejor sus metas en
cualquier ámbito de su vida. Refleje en su rostro la autoconfianza obtenida por
el esfuerzo físico. Expanda sus intereses.-Evite encerrarse sólo en el trabajo
o sus problemas y entérese de lo que pasa en el resto del mundo.-Conozca y
comparta opiniones con otras personas.
-Enfoque
su atención en nuevos intereses y actividades, esto lo mantendrá ocupado y
elevará su nivel de autoconfianza.-Tome parte en actividades que le gusten.-Involúcrese
en actividades que le atraigan, sean buenas y donde se destaque.-Retome algún
hobbie o pasatiempo y verá como incrementa su autoestima. ¿Qué tan seguro lo
perciben los demás? Su nivel de confianza personal se proyecta en muchas
maneras, desde su comportamiento social, el lenguaje que utiliza y su arreglo
personal.
Observe
la siguiente comparación entre una persona segura de sí misma y alguien
inseguro. Al final reflexione en qué postura se identifica y cómo lo ven los
demás. Amigo: si quieres, tú también puedes celebrar la vida siendo como eres,
siendo quien eres y no otro ni mejor, pues está en ti lograrlo, en nadie más.
Eres poca cosa, pero tal vez no aprecias todo lo que eres. Dios te dice:
"No temas, gusanillo de Jacob, pobre oruga de Israel". Tú también
eres de alguna forma todo.
También tú eres seno del eterno. También en ti
quiere y puede encarnarse Dios. El gran arquitecto del universo, quiere tener
quien ame, quien se ame, quien le ame, quien le encarne. Cree en ti, quiérete y
ama. Yo admito gustosamente que Dios, el misterio infinito de bondad y de
belleza al que no sabemos cómo llamar, del que no sabemos cómo hablar- se
oculta y se encarna eternamente, universalmente, en la belleza y en la bondad
de todos los seres, pero yo quiero mirar y celebrar todo el misterio de la
vida, en la fragilidad y en la indigencia, en la libertad y en la compasión del
ser humano, y quiero que mis ojos se iluminen y mi corazón se conmueva, porque
no sólo de acción y de pan puedo vivir.
Yo
sé que la Navidad está llena de contradicciones, y que es para muchos un tiempo
triste, triste hasta la angustia, triste hasta el suicidio y también se que el
festejo de año nuevo, es una locura. También a mí me resultan tristes las
luces, los adornos, los villancicos en las agitadas aglomeraciones de los
supermercados.
Y
será triste para muchos el 07 de enero, cuando apaguen las luces, retiren los
árboles, callen los villancicos, vuelva la vida con su ánimo incierto. Pero
quiero celebrar la Navidad por eso mismo, y sentirme pequeño y en paz ante el
GADU, y volver a creer en la bondad de los corazones y de todos los seres, en
la paz más allá de todas las contradicciones.
Quiero
que este año nuevo "Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde
eternamente". En sus días, en mis días. Yo sé cuánto nos duele el mundo,
cuánto nos duele, cuánto nos duele el alma, el ser como somos, tan estrechos,
tan carentes, tan cerrados. Pero no quiero dejar de celebrar la Navidad y año
nuevo por eso, sino que también por eso quiero celebrar ambas fechas, y dejarme
acoger en la anchura divina de esa carne humana, tan divinamente humana. Quiero
adorar a todos los seres vivos desde el inestable átomo a las inmensas
nebulosas galaxias que nos dan vida. Todos los pueblos tienen un tonto. Bueno,
tienen más, pero sólo uno tiene el título oficial. Por primera vez en sus
vidas, este inicio de año hagámonos el propósito en preguntarnos, si los tontos
son tan tontos y los listos son tan listos. Quién sabe. A lo mejor todos
tenemos un listo y no nos hemos dado cuenta porque sólo tenemos ojos para
nuestro tonto particular.
Nos
preguntamos asombrados ¿qué está pasando? Al ver las atrocidades que ya son
cotidianas en la noticias, y al mismo tiempo nos confortamos liberándonos
cómodamente de la responsabilidad de actuar culpando siempre a nuestro gobierno
de toda la inseguridad que se vive en las calles. Nuestro país está sumergido
en una era delictiva generada y participada principalmente por gente joven. Yo
me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: cómo eduqué o estoy educando
a mis hijos.- Qué valores inculco o
inculqué a mis hijos. A los jóvenes de
este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para “llevarlos” a la
escuela y digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar para
llegar a ella.
Se
levantan generalmente irritados pues se acuestan muy tarde viendo el cable,
jugando PlayStation, hablando o mensaje ando por teléfono o conectados a la
Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo
en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los últimos
juegos del mercado, ipods y computadoras, que cada día hay que actualizarles.
Idolatran a sus amigos y a los falsos personajes de los realitys, ah pero viven
poniéndoles defectos a sus padres a los cuales acusan a diario de que sus ideas
y métodos están pasados de moda. Se cierran automáticamente a quien le hable de
ideologías de moral, honor y buenas
costumbres, y mucho menos de religión pues lo considera aburrido y que ya lo saben todo.
Nos
asombramos por que los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas cuando a
nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o
mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y de la que todavía se quejan
a porque 'eso no me alcanza'. Si son estudiantes siempre inventan trabajos de
equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con
un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca,
marihuana o cuando mínimo alcoholizados.
Y
cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela lejos de estar
agradecidos te contestarán: “yo no pedí nacer” “es su obligación mantenerme” o
“quién les manda a mis padres andar de calientes”. Definitivamente estamos mal
pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún
el día que se gradúan y consiguen un trabajo, hay que seguirlos manteniendo,
pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos. Con lo anterior,
me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la
sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien
pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más lo
pueden creer? Y que para aquellos padres
que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.
¿Entonces
en qué estamos fallando? Yo se que dirán que los tiempos y las oportunidades
son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el
orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el
abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener
vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los
estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos
aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios. Lo que le pasó a
nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado
y mando todo al diablo: con la frasecita esa de que yo no quiero que mis hijos
pasen las carencias que yo sufrí…Nuestros hijos no conocen la verdadera
escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida,
luz, ropa, dinero.
A
los 10 años ya habían ido a Disney World mínimo dos veces, cuando nosotros a
los 20 si bien nos iba sabíamos lo que era tener un pasaporte. El 'dame' y el
'cómprame' siempre fue generosamente complacido
convirtiéndolos en habitantes de una pensión con sirviente incluido y
todo incluido, que después queríamos que funcionara como un hogar. Es alarmante
el índice de divorcios que se está generando, se marchan al exterior a la
conquista de una pareja y vuelven al hogar a los cuantos meses divorciados porque la cosa 'les aprieta' ninguno de los
dos quiere servir al otro en su nueva vida y como nunca batallaron en su
pensión con sirviente incluido, a las primeras carencias en su nuevo hogar
avientan el paquete y regresan a casa para que mamá y papá continúen
resolviéndoles la vida.
Háganles
el hábito de saber ganarse el dinero, la comida, la ropa, el costo de la
estancia en la casa de la cual no aportan para el pago de servicios, háganles
saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de servicio, fórjenles
sentir en su casa como se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de
visita. Por ese domingo o cuota semanal o mensual pónganlos los sábados o
domingos a lavar los carros, limpiar la casa “no su cuarto” este debe ser
obligatoriamente limpiado siempre sin ningún pago a cambio, fórmenles la
costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente por todo lo que
gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de
beca escolar que ustedes pagan, y por la
que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes
“trabajo=bienestar”.
Todos
los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que
entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida
lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social
llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la
electrónica de la comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente
al que nos tocó. Estamos comprometidos a revisar los resultados de "si
fuimos muy permisivos", o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el
cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un
medio ambiente cada vez más deformante.