CRITICA EDUCATIVA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Arrastrado, siempre, por
esa corriente de opinión mediática, tengo el problema de no saber contra quien
disparar por el cuello de botella en la que se encuentra esta actividad tan
importante para el país. Hoy me he levantado comprensivo. Es decir, que
entiendo al joven que se siente agobiado por la presión. Creo que el sistema
educativo ha tenido la debilidad humana de Pilatos. ¿Quiere imputar al
magisterio?
Pues imputada, esta. Pero
es una imputación de gaseosa. No entiendo, en cambio, el infumable e inhumano
acoso periodístico que está padeciendo el magisterio. Todo maestro es inocente,
hasta que se demuestre lo contrario y entre sus presumibles delitos, es quizás
el más tonto y decisivo al acatar los planes y programas instrumentados y
hechos por la misma SEP. Respeto señores por los maestros es lo mínimo que se
merecen.
Sí, es más que evidente
que sólo hay unos responsables de semejante barbaridad (y son los simpáticos
energúmenos). Pero cuando llega la hora de hacer el diagnóstico, ya es más
complicado. ¿Es un problema, como se dice desde algunos foros, de pérdida de
valores? ¿Ya no hay cultura del esfuerzo y respeto por la autoridad? ¿Han hecho
dejación de funciones los padres en su labor educadora? ¿Es un problema
estructural o sólo un boom mediático en busca de justificar la privatización?
Sé que cada cual tiene su
opinión, pero creo que ante problemas complejos las causas también lo son.
Volvamos a los clásicos para tener un punto de partida. En sociología se dice
que hay cuatro agentes principales de socialización que conforman el carácter
del sujeto, en un proceso que se estima dura hasta los 30 años. Estos son, a
saber: familia, escuela, amigos y medios de comunicación. Dejo de lado
condicionamientos genéticos, al menos, de momento, así como el efecto del
contexto más en general. Hay que asumir una cuestión, y es ¿Hay una variación
en el comportamiento de la juventud de hoy respecto a la de hace 30 años? El
contexto es lógicamente diferente, y ha afectado a todos los agentes de socialización
y a la propia juventud.
Pero, más allá de ese
impacto ¿Son diferentes los jóvenes? Porque no es menos cierto que también lo
decían los padres de sus hijos en la generación pasada. Y ciertamente lo eran.
Por lo que nos llega de todos los medios y demás opiniones de la calle, los
jóvenes son diferentes (los que lo dicen, por cierto, son los mismos de la
generación de la ruptura, (Los viejos de 60 años). Asumamos eso también, y que
se trata de una pauta estructural.
¿En qué han cambiado los
agentes de socialización? En mucho. La familia sigue siendo el principal
salvavidas de cualquier joven, pero han cambiado las relaciones de poder. Se ha
pasado del padre “autoritario” al “padre” complaciente, colega, amigo, cuate.
¿Es esto del todo malo? ¿Es mejor hacer valer la autoridad o la negociación?
Las familias disponen ahora de menos recursos económicos, pero de mayor numero
de recursos disponibles para estudiar, así que la salida al mercado laboral de
los jóvenes es más tardía. Ya no se aporta para la familia sino para el
individuo.
De la misma manera, los jóvenes se
independizan mucho más tarde, y tienen menos responsabilidad propia, incluso
una gran mayoría se quedan a vivir en casa de sus padres teniendo pareja a la
cual usan, pero ambos regresan a la casa paterna. Los actuales jóvenes se
manejan con mayor autonomía, pero no aportan nada a su casa y a esto es la
madre de familia quien enseña el camino del próximo machito cuando son ellas
las que le llevan el desayuno a la cama, les tiende, lava o les da dinero para
que gasten con sus amigos o novias ¿Ha cambiado la escuela?
Todo parece indicarlo.
Relajación en las exigencias al alumno “Todos pasan, nadie reprueba y si
reprueba, se manda a extraordinario como forma de castigo en donde el padre
hace el pagó con la certeza de que es un trámite y no un aprendizaje” (tanto en
trabajo como en temario), ¿Qué ha cambiado en la escuela? hacinamiento y falta
de medios, profesores desautorizados por los propios padres…
Y eso no significa que lo
que había antes fuera mejor, porque el estudio memorístico y el profesor
autoritario son de todo menos pedagógicos, más bien es el último recurso de
trabajo que encontraron. Pero ¿Dónde está la disputa entre esfuerzo y
adaptabilidad al alumno? ¿Entre trabajo diario y conocimiento práctico? ¿Ha
cambiado la escuela? Si, usted regresa a su bachillerato de hace 30 años
encontrara el aula en donde curso “Igualita, con paredes fracturadas, pupitres
quebrados, rayados, pizarrón en donde ya no se puede escribir una sola letra más
por el uso de los años” Solo le faltaran las amistades para sentirse tan cómodo
como el día que termino su bachillerato.
Ciertamente “Nada ha cambiado” solo que
algunos de sus antiguos compañeros de clase, ahora son los maestros de sus
hijos, pero la infraestructura sigue intacta como usted la dejo. ¿Qué los
bachilleres beben y usted los critica? No se engañe, porque beber se ha bebido
toda la vida, en grandes cantidades y con amigos. Otra cosa es que ahora se
puede disponer de todo con inmediatez “Hay más cantinas disfrazadas de súper
mercados que en su época y no son tan exigentes con la cartilla como en aquella
época, a cualquiera se le vende trayendo dinero” ¿Qué fuman?, se fumaba a los
16 años, ahora a los 13, ¿Relaciones sexuales? Muy difícil hace 30 años, se
recurría a las meretrices o una que otra loca del bachillerato.
Y de los medios de
comunicación, ni le cuento. La dejación de algunas familias de su labor
educativa en manos de la televisión ha generado la continua apología que hace
la televisión (muchas veces en horario infantil) del sexo, las discotecas, las
drogas y el consumo explica muchas cosas. Sólo ver a los informativos
entrevistar a pandilleros del tren “La bestia y los amados salvos truchos”,
dándoles reconocimiento… ¿Censura, regulación o consumo responsable?
Supongo que después de esto, no tengo la
respuesta, porque no hay soluciones fáciles y mucho menos creo que el gobierno
federal cuente con ellas después de tantas reformas a lo eternamente reformado
por los reformadores los cuales cada uno llega con su librito bajo el brazo
cada seis años y nos impone una nueva receta para la machaca de burro. Ahora,
que no se extrañen tanto cuando ven que cada día hay más delincuencia juvenil,
más embarazos en niñas de 16 años, mayor fracaso escolar…
Porque de los jóvenes solo se dice lo malo, lo
injusto de su actuación, pero se olvidan de la falta de oportunidades, de que
vean el estudio como una escala social y que no se continúe cerrando los
espacios a los que tienen derecho.
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