domingo, 21 de abril de 2024

 

CRITICA EDUCATIVA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Arrastrado, siempre, por esa corriente de opinión mediática, tengo el problema de no saber contra quien disparar por el cuello de botella en la que se encuentra esta actividad tan importante para el país. Hoy me he levantado comprensivo. Es decir, que entiendo al joven que se siente agobiado por la presión. Creo que el sistema educativo ha tenido la debilidad humana de Pilatos. ¿Quiere imputar al magisterio?

Pues imputada, esta. Pero es una imputación de gaseosa. No entiendo, en cambio, el infumable e inhumano acoso periodístico que está padeciendo el magisterio. Todo maestro es inocente, hasta que se demuestre lo contrario y entre sus presumibles delitos, es quizás el más tonto y decisivo al acatar los planes y programas instrumentados y hechos por la misma SEP. Respeto señores por los maestros es lo mínimo que se merecen.

Sí, es más que evidente que sólo hay unos responsables de semejante barbaridad (y son los simpáticos energúmenos). Pero cuando llega la hora de hacer el diagnóstico, ya es más complicado. ¿Es un problema, como se dice desde algunos foros, de pérdida de valores? ¿Ya no hay cultura del esfuerzo y respeto por la autoridad? ¿Han hecho dejación de funciones los padres en su labor educadora? ¿Es un problema estructural o sólo un boom mediático en busca de justificar la privatización?

Sé que cada cual tiene su opinión, pero creo que ante problemas complejos las causas también lo son. Volvamos a los clásicos para tener un punto de partida. En sociología se dice que hay cuatro agentes principales de socialización que conforman el carácter del sujeto, en un proceso que se estima dura hasta los 30 años. Estos son, a saber: familia, escuela, amigos y medios de comunicación. Dejo de lado condicionamientos genéticos, al menos, de momento, así como el efecto del contexto más en general. Hay que asumir una cuestión, y es ¿Hay una variación en el comportamiento de la juventud de hoy respecto a la de hace 30 años? El contexto es lógicamente diferente, y ha afectado a todos los agentes de socialización y a la propia juventud.

Pero, más allá de ese impacto ¿Son diferentes los jóvenes? Porque no es menos cierto que también lo decían los padres de sus hijos en la generación pasada. Y ciertamente lo eran. Por lo que nos llega de todos los medios y demás opiniones de la calle, los jóvenes son diferentes (los que lo dicen, por cierto, son los mismos de la generación de la ruptura, (Los viejos de 60 años). Asumamos eso también, y que se trata de una pauta estructural.

¿En qué han cambiado los agentes de socialización? En mucho. La familia sigue siendo el principal salvavidas de cualquier joven, pero han cambiado las relaciones de poder. Se ha pasado del padre “autoritario” al “padre” complaciente, colega, amigo, cuate. ¿Es esto del todo malo? ¿Es mejor hacer valer la autoridad o la negociación? Las familias disponen ahora de menos recursos económicos, pero de mayor numero de recursos disponibles para estudiar, así que la salida al mercado laboral de los jóvenes es más tardía. Ya no se aporta para la familia sino para el individuo.

 De la misma manera, los jóvenes se independizan mucho más tarde, y tienen menos responsabilidad propia, incluso una gran mayoría se quedan a vivir en casa de sus padres teniendo pareja a la cual usan, pero ambos regresan a la casa paterna. Los actuales jóvenes se manejan con mayor autonomía, pero no aportan nada a su casa y a esto es la madre de familia quien enseña el camino del próximo machito cuando son ellas las que le llevan el desayuno a la cama, les tiende, lava o les da dinero para que gasten con sus amigos o novias ¿Ha cambiado la escuela?

Todo parece indicarlo. Relajación en las exigencias al alumno “Todos pasan, nadie reprueba y si reprueba, se manda a extraordinario como forma de castigo en donde el padre hace el pagó con la certeza de que es un trámite y no un aprendizaje” (tanto en trabajo como en temario), ¿Qué ha cambiado en la escuela? hacinamiento y falta de medios, profesores desautorizados por los propios padres…

Y eso no significa que lo que había antes fuera mejor, porque el estudio memorístico y el profesor autoritario son de todo menos pedagógicos, más bien es el último recurso de trabajo que encontraron. Pero ¿Dónde está la disputa entre esfuerzo y adaptabilidad al alumno? ¿Entre trabajo diario y conocimiento práctico? ¿Ha cambiado la escuela? Si, usted regresa a su bachillerato de hace 30 años encontrara el aula en donde curso “Igualita, con paredes fracturadas, pupitres quebrados, rayados, pizarrón en donde ya no se puede escribir una sola letra más por el uso de los años” Solo le faltaran las amistades para sentirse tan cómodo como el día que termino su bachillerato.

 Ciertamente “Nada ha cambiado” solo que algunos de sus antiguos compañeros de clase, ahora son los maestros de sus hijos, pero la infraestructura sigue intacta como usted la dejo. ¿Qué los bachilleres beben y usted los critica? No se engañe, porque beber se ha bebido toda la vida, en grandes cantidades y con amigos. Otra cosa es que ahora se puede disponer de todo con inmediatez “Hay más cantinas disfrazadas de súper mercados que en su época y no son tan exigentes con la cartilla como en aquella época, a cualquiera se le vende trayendo dinero” ¿Qué fuman?, se fumaba a los 16 años, ahora a los 13, ¿Relaciones sexuales? Muy difícil hace 30 años, se recurría a las meretrices o una que otra loca del bachillerato.

Y de los medios de comunicación, ni le cuento. La dejación de algunas familias de su labor educativa en manos de la televisión ha generado la continua apología que hace la televisión (muchas veces en horario infantil) del sexo, las discotecas, las drogas y el consumo explica muchas cosas. Sólo ver a los informativos entrevistar a pandilleros del tren “La bestia y los amados salvos truchos”, dándoles reconocimiento… ¿Censura, regulación o consumo responsable?

 Supongo que después de esto, no tengo la respuesta, porque no hay soluciones fáciles y mucho menos creo que el gobierno federal cuente con ellas después de tantas reformas a lo eternamente reformado por los reformadores los cuales cada uno llega con su librito bajo el brazo cada seis años y nos impone una nueva receta para la machaca de burro. Ahora, que no se extrañen tanto cuando ven que cada día hay más delincuencia juvenil, más embarazos en niñas de 16 años, mayor fracaso escolar…

 Porque de los jóvenes solo se dice lo malo, lo injusto de su actuación, pero se olvidan de la falta de oportunidades, de que vean el estudio como una escala social y que no se continúe cerrando los espacios a los que tienen derecho.

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