martes, 27 de enero de 2026

 

DE LA INFANCIA A LA JUVENTUD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Ayer mientras caminaba me di cuenta que dias atrás alguien corto una pequeña planta de maravilla con una flor que había crecido en una esquina en el pavimento, y hoy en la tarde al caminar por el mismo lugar observé que de nuevo está creciendo la planta presentando ya tres hojas. Ayer mientras llovía vi a una abeja agobiada en un charco de agua que luchaba por sobrevivir. La recogí en una hoja seca llevándola a mi casa, y la puse en un lugar seco. Hoy vi como la abeja volaba para regresar con su familia.

La infancia es como el agua que fluye, se va para siempre, pero las cosas interesantes de la infancia nunca se olvidan. Es vivir esos años inolvidables, llenos de felicidad, inocencia y romance. Aunque es corta, nos llena de una alegría inagotable. Al desdoblar el pergamino de mi infancia y saborearlo con detenimiento, siento una felicidad infinita. El río de los recuerdos sigue fluyendo, arrastrando muchos acontecimientos del pasado. Sin embargo, recordar me hace reír. Es como el resplandor del atardecer, tan nostálgico; y como un camino sinuoso que te guía a medida que creces. El tiempo no puede llevarse estos cálidos recuerdos; la lluvia no puede ahogar estas conmovedoras aventuras, solo la luz de la memoria puede iluminarlas y preservarlas.

Solo recordando esos pequeños momentos y acumulando más experiencias, y reflexionando podemos llegar más lejos y con más amplitud en el camino que nos espera. Cada uno tiene su propia infancia. Es aquel tiempo en que aprendimos a hacer un pequeño bote con una hoja de papel en blanco y la pusimos a flotar sobre un pequeño charco de agua, y sentíamos que nosotros éramos el capitán de ese barco convencidos que conquistaríamos el mundo, y sus océanos. Niños que no admitíamos la derrota, y por muy amarga que fuera nos sobreponíamos para seguir luchando. Niños que un día asegurábamos que seriamos bomberos, y al otro médico cambiando constantemente nuestra visión de vida. Padres que nos aseguraban que solo mediante el estudio y el trabajo duro, todos los sueños se hacen realidad.

Mis padres se encargaron de enterrar mi ombligo en esa tierra que me vio nacer, donde en mi infancia fui feliz, y triste, viví contento recorriendo mis caminos, llevando en mi alma sentimientos tranquilos. Ver a mi madre plantando sus rosales en el patio, ver a las gallinas picotear sus flores o que se marchitaran con el cambio de estación. Observar las nubes como se conectaban en el cielo para darme la alegría en disfrutar una lluvia copiosa. Aquellos años en donde mi cuerpo y mente eran aun tiernos, mis ideas ingenuas, mis sueños se desvanecían cada día para darle su lugar a otros.

Dias preciosos, noches tranquilas, infancia maravillosa al lado de mis padres, abuelos y todos mis hermanos. Yo, creía que esto nunca cambiaria, que todo seguiría para bien. Pero la vida me trajo la tristeza, y con todas mis fuerzas intente de nuevo ser feliz. Apreciar el aire fresco que respiraba, admirar el sol precioso, el clima familiar agradable que se respiraba. Ver que mis amigos reían y que al igual que yo anhelaban ser felices, estar bien, que toda su vida continuaría igual. En la preparatoria reflexione que no quería ser uno más del montón, ni ser el payaso de las burlas de los demás, que no me gustaban los chismes, que no admitía la autocompasión, y que si mi vida era fría debía esforzarme por calentar mi alma.

Allí me pregunte de forma seria por primera vez, ¿cómo quiero, y puedo vivir? Había pasado de la infancia a la juventud sin pensar en los cambios de mi cuerpo y mente. Pase de la infancia a la juventud sin odiar, sin lamentar, sin sentir los sufrimientos que en mi infancia ni siquiera me percate que existieran. En mi juventud me di cuenta que no podía escapar de los nuevos conflictos, que no era suficiente huir a refugiarme en las faldas de mi madre, y que si quería comenzar a madurar tenía que afrontar yo mismo los conflictos y problemas que generaba.

Venia de una infancia donde para protegerme me habían llenado de mentiras o sin explicaciones, pero hoy entraba en mi juventud, era la hora de empezar de nuevo, aceptar que el pasado no se puede borrar, y no hay necesidad de darle vueltas. Cuanto más intentas explicarlo, peor se pone; eso siempre es cierto. No fantasearé con la amnesia ni me arrepentiré del pasado. Me dije he sido ingenuo es hora de aprender a soportarlo, a olvidarlo, a afrontarlo, a soñar y a luchar por mí mismo. Queda atrás mi infancia, es un nuevo comienzo, una nueva etapa de mi vida. Renueva tu esperanza, haz de tu mente un avión y vuela, o haz un barquito de papel, iza las velas y zarpa con todas tus aspiraciones y sueños.

Atrás quedaba la niña de la primaria de la que estaba enamorado de forma platónica, ahora estaba en la ciudad dispuesto a recibir lo bueno y lo malo de la gente, y que todo quedara marcado en mi alma con cicatrices imborrables que durarán toda la vida. Años despues ella se casó, y me quede pensando si de esa forma conseguiría su felicidad. Fue un momento en que envidié al que se casó con ella, y decidí separarla por completo del círculo de amigos. Reconozco que años despues, si nuestros recuerdos no se han desvanecido con el tiempo y aún exudan una dulce fragancia bajo el sol abrasador, seguiremos, dándole vueltas a los polvos y lodos pasados. Redescubriendo la belleza de la ternura en el calor persistente del amor platónico.

Siendo niños no entendemos lo profundo de la felicidad que le deseamos a nuestros amigos, amigas, ni la alegría que anhelamos para ellas, y nos mortificamos cuando nos enteramos de sus lágrimas que tardan en secarse. Somos niños, no sabemos ocultar nuestras emociones, nuestros deseos, y alegrías, y mucho menos pensamos que se pueden marchar para nunca regresar. En la juventud de forma personal a toro pasado pienso que, quizás la única persona a la que más amamos es a nosotros mismos.

De lo contrario, no dejaríamos que nuestro amor fiel fuera profanado por nuestros sueños debido a un mañana impredecible. De lo contrario, no dejaríamos que nuestra hermosa juventud fuera prisionera de la realidad debido al tormento que experimentamos hoy. De lo contrario, no dejaríamos que el cielo de la felicidad se manchara de negro por el dolor por miedo a enfrentar el doloroso futuro. De lo contrario, ¡no crearíamos una conspiración gris de traiciones y engaños para cortar de tajo una relación sin explicación alguna! El paso del tiempo y la madurez nos enseña que debimos arrepentirnos pidiendo disculpas en aquel tiempo atrás, que debimos ser menos impulsivos, pero ya es demasiado tarde.

Alguien siempre nos aconseja “Olvídate del pasado, sigue adelante” Pero no podemos ya que el pasado guarda muchos asuntos pendientes en nuestra mente, y nos es muy difícil soltar esas emociones asentadas en el alma. Recordamos el desastre que provocamos, los errores que cometimos, las relaciones que nos acompañaron por algún tiempo, y lo que nos queda de eso “Experiencias inolvidables” – “Sentimientos enterrados en lo más profundo” En mi memoria, si no pienso en ello, no tengo preocupaciones., y cuando lo hago me inquietan abriendo una nueva y pequeña herida que duele al pensar en ella.

La gente dice que el tiempo lo cura todo, y que olvidaras lo sucedido al paso del tiempo. Pero en tu camino siempre hay una canción, una cosa que te recuerda, un sentimiento que escuchas en boca de otro “Esas son la cicatrices que cargamos” Tambien nos dice la gente que, si sufres te volverás más fuerte, y que una vez que no lo recuerdes dejaras de estar preocupado ¿Lo entiendes? Para apoyarte mentalmente lees frases, citas de personajes célebres, pero te llegan cada uno de esos conflictos mundanos que vienes arrastrando sin que encuentres la paz deseada, y después de caminar cierta distancia, te das cuenta de que no importa lo difícil que sea el camino, debes recorrerlo tú mismo. “La persona que has amado, las heridas que has sufrido, sólo tú las conoces” solo tú las amortiguas en el alma, solo tú eres capaz en distinguirlas para renegar o apreciarlas.

La gente dice que si caminas años junto a una persona aprendes de su mirada, disfrutas sus pláticas y que si la persona da un giro a su vida sufrirás creyendo que no mereces ese trato, o ese distanciamiento y si se marcha te dejara marcado para toda tu vida. En lo personal cuando pongo mi mente en el pasado quiero encontrar los momentos más dulces, pero alguna razón de repente se cruzan los recuerdos amargos, los instantes que guardé y la mente me lleva a esos instantes como si no hubieran pasado nunca “Marcas en mi vida” Cuando la vi caminar para marcharse, cuando me fui sin mirar atrás su sufrimiento, cuando desparecí por miedo a enfrentar mis problemas o cuando aprendí a dejar en silencio “Así, es la vida, unas personas vienen y otras se van, todo arcoíris aparece despues de una tormenta, toda paz llega despues de un caos, toda debilidad trae consigo fortaleza”

Los caminos que hemos recorrido se vuelven pasado, las personas que hemos conocido, todos aquellos con sentimientos, todo eso es ahora cosa del pasado. Queda atrás para ser olvidado el momento en la conocimos por primera vez, y si la recordamos es que la extrañamos y deseáramos mirarla, aunque solo fuera de lejos para no molestarle. “Rendirse siempre es muy difícil y siempre hay un recuerdo que es difícil de olvidar.

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