DE LOS AÑOS 70s a 2019 MÉXICO
En la década de los 70s, mi vida era relajada con sueños y
proyectos a futuro que los miraba en una carrera profesional. La Vida del
estudiante no iba más allá del pensamiento en lo inmediato. Irónicamente
escuchaba frases negativas en boca de personas con una carrera terminada y
trabajo estable. Me tranquilizaba pensando que llevaban basura en su cabeza y
su mal humor lo canalizaban en la etiqueta de sus congéneres cercanos. Toca a
la generación que me presidio y la mía ser pioneros en rebelarnos contra el
estado de cosas que se vivían, por ello fuimos clasificados como revoltosos,
inadaptados sociales, negativos para el gobierno. Sin importar ser juzgados por
la sociedad a partir de manejo infame del estado para describirnos y ser
satanizados salíamos a las calles a protestar. Las etiquetas negativas se
dejaban sentir en la prensa institucionalizada quien nos comparaba con el mismo
satanás y otras abreviaturas para deshumanizarnos a juicio de su comprador y
patrón.
Estudiantes etiquetados entre juicios sumarios que nos
enredaban en sus prejuicios mencionando que infringíamos la ley y dañábamos a
terceros así como la buena marcha del país. Casi toda la sociedad se sentí con
el derecho en juzgarnos negativamente y la prensa nos trataba como basura.
Nuestro delito era que no estábamos de acuerdo con quienes nos dominaban y se
enriquecían a costillas del ciudadano común. Es difícil pensar que el esclavo
dañado lamiera la yunta y la prensa se contagiara emocionalmente o mediante un
módico pago para que expulsara su adrenalina pura en desprestigio.
Son muchos años los que han pasado y la importancia radica en
que la nueva sociedad continua viendo su inmediata supervivencia con una
necesidad a priori de entrar a ser esclavo (Enfermedad contagiosa peor que la
contaminación de la bomba atómica) El ciudadano mexicano sintiéndose culpable
mientras en sus señalamientos lo hace verse insidioso con resentimiento, que
tolera toda clase de abusos y tiene confianza en otro próximo gobierno. El
estado emocional de la sociedad es tesoro a conquistar para disminuir su
razonamiento y crear esa sensación de certeza, esperanza y caridad que elimine
la duda y la institucionalidad le ofrezca las pruebas (Intelectual) para que
defina el discurso y la acción.
Cuanto más segura es la verdad que emana de lo institucional
mayor es la ignorancia en lo que sucede. Estamos seguros pues que el mundo
imaginario de los 70s, no ha caminado y ello significa que las dosis de
mentiras no han requerido ser aumentadas para obtener similares resultados
emocionales. Han pasado los años y hoy me siento seguro sin etiquetas negativas
por haber roto la adicción a salir a protestar lo que significa que mis
escritos y palabras ya no representan un comportamiento opositor, lo que los
hace sentirse seguros y proclamarse en salvadores de la sociedad. La sociedad
no está resentida, no busca saltar para exigir más bien esta encarecidamente
encariñada con el yugo el cual lame.
Amar la cadena también emoción, solo que más sofisticada.
Después de tantos años me falta aún comprender el papel de esos afectos que
autorregulan el amar a quien esclaviza y sentirse satisfecho el mirar desde
abajo un proceso social dañino. Lo central seria ¿Cuánto hemos avanzado? Lo que
representa la tentación emocional y los deseos frustrados que divierten a
quienes abusan. Finalmente seguimos dependiendo de lo mismo y volteamos la cara
para ignorarlo queriendo predecir el futuro que es típico de los que esclavos
amantes de abusadores.
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