LUCHA VIRREINAL DE LOPEZ OBRADOR
La fragmentación de la opinión social surge de esa
reconquista de los virreyes regionales quienes se manejan en decisiones de
negocios regionales y sumisos frente al rey alabándolo. Las rivalidades son
fuertes en cada virreinato tratando en sustituir nombres, poderes, negocios pero
la base de ese poder la ejerce el virrey convertido en caudillo de los
conservadores quienes son sus aliados y se han repartido el poder. La élite
cacical quiere sujetar al rey para que el virrey les ofrezca en bandeja de
plata los negocios que ocupan.
La misma forma en la que se construyó el poder monárquico en
la edad media se conserva en los reinos mexicanos llamados estados, cada uno
con la característica familiar dando lugar a la naturaleza genética de quienes
lo conforman en lo administrativo, intereses. El Gobernador ejerce el poder por
ser un natural de esa estirpe, es su mentalidad la que puede modificar las
leyes. En el discurso es un pacifista al servicio de la comunidad y en la
práctica triunfan sus negocios al ejercer todo el poder público a su favor. De
hecho esto no se ha modificado y claro ejemplo se vivió en la nueva España con
Isabel la católica y el rey Fernando y la familia de Habsburgo. El presidente
de México sigue siendo el rey o señor de todos los movimientos sociales,
políticos, económicos y en los estados los virreyes. Esto crea una tensión
entre el Rey y virrey en cada estado quien ejerce su poder a su manera. Las
instituciones siguen caminando en el terreno monárquico.
El conflicto oscila
entre el rey con su poder centralista y el poder real del virrey en su
territorio, ambos no logran uniformarse lo que define voluntades encontradas y
con leyes aparentemente sin solución. Los virreyes (gobernadores) le recuerdan
al rey que los derechos de su reino son particulares y la prevalencia de
políticas es de acuerdo a sus intereses. Esta mentalidad esta profundamente
arraigada en las familias dominantes que consideran que el paso del poder entre
ellas es natural, casi un designio de dios. La mentalidad de conquistadores de
los familiares del virrey se incorpora a su corona al momento en que asume el
poder territorial y desde allí invoca los derechos de su nuevo reino bajo un
pragmatismo sin precedentes, digno de las antiguas cortes de Cádiz o de
Castilla.
A pesar de que la lucha en las urnas y la sublevación del
pueblo apunto en sentido contrario la pretensión y su representación no han
cedido un ápice confrontando al rey para que sus triunfos se valoren como
fracasos. Los virreyes cuando hablan de su patria lo dejan sentir en su discurso
de poder absoluto, su derecho, su reino y su tenacidad para entre claros
oscuros engañar al rey. El vacío de poder entre el rey y los virreyes se
siente, está presente como en aquella lejana época, mientras el pueblo refuerza
su tendencia acabar con ellos. En este sentido los virreyes endurecen sus
leyes, abusos a oscuras, elaboran grupos de desgaste para dar una realidad
política, administrativa, inexistente mediante encuestas pagadas, columnistas
etc.
Este es el origen desde donde partimos en el cambio de rey,
de hecho la mentalidad no ha transformado, su arraigo es tal que los nuevos
virreyes sin importar color político se esfuerzan en esconder. Son la élites
económicas regionales, las de las riquezas hechas al amparo del gobierno por
cientos de años y cuya inteligencia financiera la captaron formando parte de
una familia como empleados públicos. Las
élites perseguidas en la independencia, reforma, revolución (Mismo poder real)
Los virreyes actuales son los herederos de esas familias con raíces tan antiguas
en la manipulación del gobierno que lo mantienen débil, sin contrapeso y los
congresos locales dependen de su obligación a obedecerlos.
Hay incapacidad, falta de respeto, abuso de funciones,
mantenimiento de negocios familiares, un ejército de beneficiados a las
costillas del erario público y el poder que de este enana. Indudablemente el
rey intenta integrar pero como si viviéramos en la misma época esto es
imposible. Las diferencias culturales, históricas entre el rey, los virreyes son infinitamente inmutables
como dos líneas paralelas. Ello mantiene fragmentado a México, los dueños de
negocios a la sombra del poder jamás lo permitirán, no admiten y su idea es que
México les pertenece desde siempre. Ya exclamó el primero que desea separar su
virreinato de México como en 1842 lo hizo Guatemala con Yucatán o en 1848 con
Texas.
En 1860 el general
Vidaurri trato en hacer lo mismo con Coahuila y Nuevo león. Las élites están en lo suyo y en ese sentido
los virreyes son parte de ellas y pueden hacerlo llevando al país a la
debilidad interna total para crear la incertidumbre acerca de que las políticas
del rey, son equivocadas y en ese proceso de fragmentación apoderarse del
pastel completo. Las élites son una gran red familiar entre poderosos, entre
ellos hay militares, comerciantes, sacerdotes, hoteleros, dueños de
televisoras, medios de comunicación. Aprovechan el estancamiento económico para
denigrar y soltar agua sucia para verse favorecidos por la amargura y se vea un
rey débil con justicia corrompida.
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