domingo, 12 de enero de 2020


LUCHA VIRREINAL DE LOPEZ OBRADOR

La fragmentación de la opinión social surge de esa reconquista de los virreyes regionales quienes se manejan en decisiones de negocios regionales y sumisos frente al rey alabándolo. Las rivalidades son fuertes en cada virreinato tratando en sustituir nombres, poderes, negocios pero la base de ese poder la ejerce el virrey convertido en caudillo de los conservadores quienes son sus aliados y se han repartido el poder. La élite cacical quiere sujetar al rey para que el virrey les ofrezca en bandeja de plata los negocios que ocupan.

La misma forma en la que se construyó el poder monárquico en la edad media se conserva en los reinos mexicanos llamados estados, cada uno con la característica familiar dando lugar a la naturaleza genética de quienes lo conforman en lo administrativo, intereses. El Gobernador ejerce el poder por ser un natural de esa estirpe, es su mentalidad la que puede modificar las leyes. En el discurso es un pacifista al servicio de la comunidad y en la práctica triunfan sus negocios al ejercer todo el poder público a su favor. De hecho esto no se ha modificado y claro ejemplo se vivió en la nueva España con Isabel la católica y el rey Fernando y la familia de Habsburgo. El presidente de México sigue siendo el rey o señor de todos los movimientos sociales, políticos, económicos y en los estados los virreyes. Esto crea una tensión entre el Rey y virrey en cada estado quien ejerce su poder a su manera. Las instituciones siguen caminando en el terreno monárquico.

 El conflicto oscila entre el rey con su poder centralista y el poder real del virrey en su territorio, ambos no logran uniformarse lo que define voluntades encontradas y con leyes aparentemente sin solución. Los virreyes (gobernadores) le recuerdan al rey que los derechos de su reino son particulares y la prevalencia de políticas es de acuerdo a sus intereses. Esta mentalidad esta profundamente arraigada en las familias dominantes que consideran que el paso del poder entre ellas es natural, casi un designio de dios. La mentalidad de conquistadores de los familiares del virrey se incorpora a su corona al momento en que asume el poder territorial y desde allí invoca los derechos de su nuevo reino bajo un pragmatismo sin precedentes, digno de las antiguas cortes de Cádiz o de Castilla.

A pesar de que la lucha en las urnas y la sublevación del pueblo apunto en sentido contrario la pretensión y su representación no han cedido un ápice confrontando al rey para que sus triunfos se valoren como fracasos. Los virreyes cuando hablan de su patria lo dejan sentir en su discurso de poder absoluto, su derecho, su reino y su tenacidad para entre claros oscuros engañar al rey. El vacío de poder entre el rey y los virreyes se siente, está presente como en aquella lejana época, mientras el pueblo refuerza su tendencia acabar con ellos. En este sentido los virreyes endurecen sus leyes, abusos a oscuras, elaboran grupos de desgaste para dar una realidad política, administrativa, inexistente mediante encuestas pagadas, columnistas etc.

Este es el origen desde donde partimos en el cambio de rey, de hecho la mentalidad no ha transformado, su arraigo es tal que los nuevos virreyes sin importar color político se esfuerzan en esconder. Son la élites económicas regionales, las de las riquezas hechas al amparo del gobierno por cientos de años y cuya inteligencia financiera la captaron formando parte de una familia  como empleados públicos. Las élites perseguidas en la independencia, reforma, revolución (Mismo poder real) Los virreyes actuales son los herederos de esas familias con raíces tan antiguas en la manipulación del gobierno que lo mantienen débil, sin contrapeso y los congresos locales dependen de su obligación a obedecerlos.

Hay incapacidad, falta de respeto, abuso de funciones, mantenimiento de negocios familiares, un ejército de beneficiados a las costillas del erario público y el poder que de este enana. Indudablemente el rey intenta integrar pero como si viviéramos en la misma época esto es imposible. Las diferencias culturales, históricas entre el rey,  los virreyes son infinitamente inmutables como dos líneas paralelas. Ello mantiene fragmentado a México, los dueños de negocios a la sombra del poder jamás lo permitirán, no admiten y su idea es que México les pertenece desde siempre. Ya exclamó el primero que desea separar su virreinato de México como en 1842 lo hizo Guatemala con Yucatán o en 1848 con Texas.

 En 1860 el general Vidaurri trato en hacer lo mismo con Coahuila y Nuevo león.  Las élites están en lo suyo y en ese sentido los virreyes son parte de ellas y pueden hacerlo llevando al país a la debilidad interna total para crear la incertidumbre acerca de que las políticas del rey, son equivocadas y en ese proceso de fragmentación apoderarse del pastel completo. Las élites son una gran red familiar entre poderosos, entre ellos hay militares, comerciantes, sacerdotes, hoteleros, dueños de televisoras, medios de comunicación. Aprovechan el estancamiento económico para denigrar y soltar agua sucia para verse favorecidos por la amargura y se vea un rey débil con justicia corrompida.

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