ROBO de NIÑAS
y CHICAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
No es ningún
secreto que un gran problema social en nuestro tiempo, es que una gran cantidad
de niñas pubertas que van entrando a la adolescencia son raptadas para su venta
y negocio con su cuerpo. En las grandes ciudades, estas niñas viven en casas abandonadas
o en donde se sienten un poco seguras. En el día mendigan por las calles,
roban, se prostituyen.
En una
ocasión llevaron a la secundaria a una niña, sus padres comentaron que la niña
se les escapaba de su casa, luego desaparecía por días, que no sabían en donde
se quedaba ni con quien. En la secundaria a los dias, la niña se escapó de
nuevo, pero ahora se llevó a otra con ella. Los padres de la otra niña
acudieron a la policía y en la estación les dijeron morbosamente que es posible
se escapara con el novio, pero que pronto aparecería y el policía señalo
moviendo su mano sobre la barriga (Embarazada) la madre busco a las amigas de
la niña, pero ninguna quería dar información.
Desesperados
los padres recorrieron las centrales de autobuses, hospitales, las calles,
parques. Cansados se sentaron en una plazuela. Les preguntaron a los hombres
sentados allí, si habían visto a una niña y les mostraron su foto. Ellos
dijeron que esas niñas se las robaban, y se las llevaban con engaños para hacer
negocio con ellas, con su desaparición nunca se sabe. Iban preguntando por las
calles y mostrando la foto.
La gente
negaba y no le daba importancia porque no era la suya la desaparecida. La
búsqueda continuó durante una semana. El lunes siguiente recibieron una llamada
de la escuela en donde les comunicaban que la niña con la que se fue había
aparecido en clases ese día.
Los padres
desesperados acudieron a la escuela y se entrevistaron con la niña, pero ello
negó conocer el paradero, les dijo que su hija se marchó una noche cuando
estaban durmiendo bajo un puente, y eso era todo lo que sabía, además que ella
no la obligo, sino que la otra la siguió, pero ella trato de regresarla, pero
no le hizo caso.
La madre le
aviso a la policía y la llevaron a la comisaria sin que obtuvieran mayor
información-, no dijo nada sobre quién se las llevo, ni sobre dónde y cómo
pasaron esos siete días. Derechos humanos intervino alegando que no se podía
tener retenida una niña y que todo lo que diga es confidencial. Nadie ayudo, y
todos mostraron desinterés por la niña que faltaba.
Desde los
padres comprendieron que la policía vivía en su propio mundo, un mundo con sus
propias leyes, tradiciones, sistema de valores, su propio idioma y según sus
palabras solo ellos se entienden, en donde hay una jerarquía bastante rígida,
se cuenta con una élite, ayudan a los que su jerarquía les ordena y dañan de
igual forma, son costumbres y normas entendidas. Uno de los administradores les
sugirió a los padres de la niña que esperaran en su casa, que no le movieran
mucho “esto es bastante peligroso” por eso nadie quiere ayudarlos.
Aquí se roban
muchas niñas entre los 13 y 17 años, eso les es indiferente para todos, nadie
pregunta por el destino de esas niñas, ni les preocupa, tenga en cuenta que la
policía tiene sus propias reglas y formas de actuación, a ellos nos les
preocupan las leyes, solo imponen su criterio y su ley, es la cultura, por eso
les pido que no se enreden mucho con ellos, para no salgan también ustedes
lastimados.
Quien esto
les dijo, era una persona bien intencionada que trataba de tranquilizar a los
padres de la niña. Por supuesto que para la policía no era su fuerte el ser
amables por lo que los padres salieron decepcionados del lugar de nueva cuenta.
Les quedaba claro que su hija podía estar en esos momentos en manos de
criminales, sin sentimientos, ni manifestación humana alguna.
Alguien los
aconsejo que la buscaran por los prostíbulos de la ciudad y que estuvieran al
pendiente en las redes sociales que a veces las venden como señoritas. Al
arribar a uno de los burdeles, y preguntar por la niña de la foto, una de las
meretrices le señaló a una joven en una mesa bebía sola y en completo estado de
ebriedad.
- Ve a esa,
les dijo. Hace un año llego aquí, nadie sabe de dónde la trajeron, ahora es una
alcohólica y drogadicta, simplemente se está matando por su vergüenza y quiere
dejar de vivir.
Aquí se la
pasa haciendo apuestas ¿en cuánto tiempo se beberá una botella? Los padres se
acercaron a la joven y le mostraron la foto, ella reacciono de mal humor. No,
acepto a nadie ahora, remarco la joven, trabajo hasta la noche y si ambos
quieren sexo conmigo les cuesta 1000 pesos (Año 2022) por la noche. La pareja
se disculpa y le vuelve a mostrar la foto a lo que la joven, insinúa, vayan
hablar con la policía, ellos coordinan todo, nosotras somos simples
trabajadoras.
Siguió - Si
usted tiene dinero, veo que sí, (Se quedó observando la cadena de oro que
colgaba del cuello de la señora, miro al señor con ropa buena, ambos bien
perfumados. ¿Dime cuanto quieres, por decirme en donde encuentro? - Ya le dije
que no estoy trabajando en este momento, pero en la noche les cobro 1000 pesos
por los dos.
En el
siguiente burdel era un caos, los hombres estaban bebiendo y tratando de
comprar sexo, los homosexuales se encargaban de servir las bebidas y hacían lo
propio bromeando con los bebedores. Un espectáculo en donde la vida humana se
observa degradada, de trato humillante, en adonde todos quieren comprar a la
que más se exhibe y que todas están en el escaparate para ser adquiridas por un
corto tiempo, sin importar el olor o el estatus social. El padre de la niña
recorrió una a una las mesas preguntando si habían visto a la niña de la foto.
Alguno
aseguro haberla visto, pero pedía dinero a cambio de la información. Uno de los
meseros homosexuales se acerca y les dice a los padres, que no le hagan caso,
que es un mentiroso y que lo único que quiere es dinero para estafarlo y seguir
bebiendo.
Los jalo para
un rincón y en voz baja les susurro, si no traían otra foto de la niña para que
se la dejaran y poder investigar, pero que fueran discretos ya que corría el
riesgo de ser asesinado si la niña la tenían los narcotraficantes de niñas.
Deseo
ayudarlos, espero que podamos salvarla a tiempo les pidió su número de teléfono.
Los padres salieron muy agradecidos con el mesero. Las buenas obras no se
realizan por un deseo de ayudar, sino para asegurarse a sí mismos y a los demás
de su propia nobleza. Poca es la gente que ayuda en estos casos y los padres
son rechazados, la gente se enoja y ofende su dignidad cuando ya no están
presentes culpándolos del problema.
Se olvidan
que frente a ellos están unos padres desesperados y lo menos que desean es ser
ofendidos, humillados o rechazados. La gente se enoja, pero no ayuda. En ellos
se nota ese trato malo con mirada de lastima. La trama de todas estas historias
es aproximadamente la misma, les echan la culpa a los padres. Algunas
organizaciones intentan ayudar, otras se lavan las manos de inmediato y unas
más se muestran intolerantes al cuestionar a la joven sin conocer lo sucedido
¿Cómo, no sentir, una situación como esta? La sociedad, nos deja sin palabras.
Hay mucha
basura humana que se maneja como gente respetable y son promotores del
desorden. Son ese tipo de gentes arrogantes por el hecho de contar con un auto
nuevo le gritan a la gente y no tienen en su vocabulario un por favor. En sus
templos confiesas que aman a todos. Al enterarse de este tipo de noticias,
provocan bromas socarronas. Las políticas educativas no surten efecto en este
campo, todo indica que somos una sociedad inmune y todo lo que le suceda a otra
persona nos resulta ajeno ¡Que incongruencia social!
Los maleantes
que roban y abusan de niñas que van entrando a la adolescencia, no merecen la
categoría de personas, sin embargo, están cerca de nuestros hogares sin ser
detectadas.
Tienen su
propio criterio para valorar la vida y se justifican simplemente. Están
interesados en el estatus social de la persona que está frente a ellos, para
que no cuente con recursos y los investiguen. Por eso respetan a las de
familias pudientes, comprenden que puede ser su última fechoría. Existe la
opinión en que las prostitutas tienen la culpa de todo lo que les sucede, se
olvidan de los que las rodean desde jóvenes.
Los maleantes
se regocijan con ellas despues de que las envician, se sienten orgullosos de
conseguir varias adolescentes enganchadas por otra de ellas que inscriben en
una secundaria para que las inicie drogando y las jale. No hay forma de
protegerlas de estas enganchadoras que siempre están protegidas por los
maleantes y derechos humanos. Una joven arrastrada desde la secundaria a
prostituta, no tiene forma de protegerse.
Las sacan de
la ciudad en donde vive con sus padres y la obligan a prostituirse. Esto genera
que ella misma se pierda el respeto por su persona, comprende que no puede
escapar, con el tiempo le llega el cinismo, todo lo toma a broma, va
aprendiendo el oficio, detrás de esa mascara de indiferencia por la vida. No
hay una sola persona que la respete. En los burdeles de postín las dividen por
nacionalidad, interés, etc.
Cuanto más
bajo va cayendo, menos deberes se les imponen. Para ponerse de acuerdo entre
ellas admiten una jefa.
Si no se
puede evitar el conflicto, el problema se resuelve a golpes. Un entendimiento
de nuestra sociedad es que estas mujeres terminaron en la prostitución no por
su propia estupidez, sino como resultado de una combinación de circunstancias.
El destino de ellas es revelador. A los 13 o 17 años fueron sustraídas,
engañadas, y terminaron en un burdel de la frontera de México o en otro país.
El poco dinero que les dieron termino en las drogas y el alcohol.
No tienen
familia ni a quién recurrir, muchas están enfermas y no viven normalmente. Han
olvidado por completo a su familia. En este ambiente se habla mucho de
narcotraficantes, y los hijos de ellas anhelan crecer para ser uno de ellos.
La cuestión
del dinero es de gran importancia, asociado con acciones ilegales. En las
conversaciones sobre el tema de las ganancias, los traficantes intentan no
mencionar los aspectos morales y éticos, aunque cada uno tiene su propia
opinión al respecto. En este caso, el delito se considera una retribución
justa. Devaluando la vida de otra persona, no se puede hablar del valor de la
propia; el dinero ganado por medios delictivos se considera manchado.
Entre los
narcotraficantes, hay una serie de reglas no escritas que prohíben ciertos
tipos de delitos, por ejemplo, unos desprecian el tráfico de niños, y protegen
a ciertas categorías de personas (es una pena ofender a una persona mayor, a un
niño pequeño, a una mamá). No se puede decir que todos sigan estas reglas.