lunes, 19 de febrero de 2024

 

ROBO de NIÑAS y CHICAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

No es ningún secreto que un gran problema social en nuestro tiempo, es que una gran cantidad de niñas pubertas que van entrando a la adolescencia son raptadas para su venta y negocio con su cuerpo. En las grandes ciudades, estas niñas viven en casas abandonadas o en donde se sienten un poco seguras. En el día mendigan por las calles, roban, se prostituyen.

En una ocasión llevaron a la secundaria a una niña, sus padres comentaron que la niña se les escapaba de su casa, luego desaparecía por días, que no sabían en donde se quedaba ni con quien. En la secundaria a los dias, la niña se escapó de nuevo, pero ahora se llevó a otra con ella. Los padres de la otra niña acudieron a la policía y en la estación les dijeron morbosamente que es posible se escapara con el novio, pero que pronto aparecería y el policía señalo moviendo su mano sobre la barriga (Embarazada) la madre busco a las amigas de la niña, pero ninguna quería dar información.

Desesperados los padres recorrieron las centrales de autobuses, hospitales, las calles, parques. Cansados se sentaron en una plazuela. Les preguntaron a los hombres sentados allí, si habían visto a una niña y les mostraron su foto. Ellos dijeron que esas niñas se las robaban, y se las llevaban con engaños para hacer negocio con ellas, con su desaparición nunca se sabe. Iban preguntando por las calles y mostrando la foto.

La gente negaba y no le daba importancia porque no era la suya la desaparecida. La búsqueda continuó durante una semana. El lunes siguiente recibieron una llamada de la escuela en donde les comunicaban que la niña con la que se fue había aparecido en clases ese día.

Los padres desesperados acudieron a la escuela y se entrevistaron con la niña, pero ello negó conocer el paradero, les dijo que su hija se marchó una noche cuando estaban durmiendo bajo un puente, y eso era todo lo que sabía, además que ella no la obligo, sino que la otra la siguió, pero ella trato de regresarla, pero no le hizo caso.

La madre le aviso a la policía y la llevaron a la comisaria sin que obtuvieran mayor información-, no dijo nada sobre quién se las llevo, ni sobre dónde y cómo pasaron esos siete días. Derechos humanos intervino alegando que no se podía tener retenida una niña y que todo lo que diga es confidencial. Nadie ayudo, y todos mostraron desinterés por la niña que faltaba.

Desde los padres comprendieron que la policía vivía en su propio mundo, un mundo con sus propias leyes, tradiciones, sistema de valores, su propio idioma y según sus palabras solo ellos se entienden, en donde hay una jerarquía bastante rígida, se cuenta con una élite, ayudan a los que su jerarquía les ordena y dañan de igual forma, son costumbres y normas entendidas. Uno de los administradores les sugirió a los padres de la niña que esperaran en su casa, que no le movieran mucho “esto es bastante peligroso” por eso nadie quiere ayudarlos.

Aquí se roban muchas niñas entre los 13 y 17 años, eso les es indiferente para todos, nadie pregunta por el destino de esas niñas, ni les preocupa, tenga en cuenta que la policía tiene sus propias reglas y formas de actuación, a ellos nos les preocupan las leyes, solo imponen su criterio y su ley, es la cultura, por eso les pido que no se enreden mucho con ellos, para no salgan también ustedes lastimados.

Quien esto les dijo, era una persona bien intencionada que trataba de tranquilizar a los padres de la niña. Por supuesto que para la policía no era su fuerte el ser amables por lo que los padres salieron decepcionados del lugar de nueva cuenta. Les quedaba claro que su hija podía estar en esos momentos en manos de criminales, sin sentimientos, ni manifestación humana alguna.

Alguien los aconsejo que la buscaran por los prostíbulos de la ciudad y que estuvieran al pendiente en las redes sociales que a veces las venden como señoritas. Al arribar a uno de los burdeles, y preguntar por la niña de la foto, una de las meretrices le señaló a una joven en una mesa bebía sola y en completo estado de ebriedad.

- Ve a esa, les dijo. Hace un año llego aquí, nadie sabe de dónde la trajeron, ahora es una alcohólica y drogadicta, simplemente se está matando por su vergüenza y quiere dejar de vivir.

Aquí se la pasa haciendo apuestas ¿en cuánto tiempo se beberá una botella? Los padres se acercaron a la joven y le mostraron la foto, ella reacciono de mal humor. No, acepto a nadie ahora, remarco la joven, trabajo hasta la noche y si ambos quieren sexo conmigo les cuesta 1000 pesos (Año 2022) por la noche. La pareja se disculpa y le vuelve a mostrar la foto a lo que la joven, insinúa, vayan hablar con la policía, ellos coordinan todo, nosotras somos simples trabajadoras.

Siguió - Si usted tiene dinero, veo que sí, (Se quedó observando la cadena de oro que colgaba del cuello de la señora, miro al señor con ropa buena, ambos bien perfumados. ¿Dime cuanto quieres, por decirme en donde encuentro? - Ya le dije que no estoy trabajando en este momento, pero en la noche les cobro 1000 pesos por los dos.

En el siguiente burdel era un caos, los hombres estaban bebiendo y tratando de comprar sexo, los homosexuales se encargaban de servir las bebidas y hacían lo propio bromeando con los bebedores. Un espectáculo en donde la vida humana se observa degradada, de trato humillante, en adonde todos quieren comprar a la que más se exhibe y que todas están en el escaparate para ser adquiridas por un corto tiempo, sin importar el olor o el estatus social. El padre de la niña recorrió una a una las mesas preguntando si habían visto a la niña de la foto.

Alguno aseguro haberla visto, pero pedía dinero a cambio de la información. Uno de los meseros homosexuales se acerca y les dice a los padres, que no le hagan caso, que es un mentiroso y que lo único que quiere es dinero para estafarlo y seguir bebiendo.

Los jalo para un rincón y en voz baja les susurro, si no traían otra foto de la niña para que se la dejaran y poder investigar, pero que fueran discretos ya que corría el riesgo de ser asesinado si la niña la tenían los narcotraficantes de niñas.

Deseo ayudarlos, espero que podamos salvarla a tiempo les pidió su número de teléfono. Los padres salieron muy agradecidos con el mesero. Las buenas obras no se realizan por un deseo de ayudar, sino para asegurarse a sí mismos y a los demás de su propia nobleza. Poca es la gente que ayuda en estos casos y los padres son rechazados, la gente se enoja y ofende su dignidad cuando ya no están presentes culpándolos del problema.

Se olvidan que frente a ellos están unos padres desesperados y lo menos que desean es ser ofendidos, humillados o rechazados. La gente se enoja, pero no ayuda. En ellos se nota ese trato malo con mirada de lastima. La trama de todas estas historias es aproximadamente la misma, les echan la culpa a los padres. Algunas organizaciones intentan ayudar, otras se lavan las manos de inmediato y unas más se muestran intolerantes al cuestionar a la joven sin conocer lo sucedido ¿Cómo, no sentir, una situación como esta? La sociedad, nos deja sin palabras.

Hay mucha basura humana que se maneja como gente respetable y son promotores del desorden. Son ese tipo de gentes arrogantes por el hecho de contar con un auto nuevo le gritan a la gente y no tienen en su vocabulario un por favor. En sus templos confiesas que aman a todos. Al enterarse de este tipo de noticias, provocan bromas socarronas. Las políticas educativas no surten efecto en este campo, todo indica que somos una sociedad inmune y todo lo que le suceda a otra persona nos resulta ajeno ¡Que incongruencia social!

Los maleantes que roban y abusan de niñas que van entrando a la adolescencia, no merecen la categoría de personas, sin embargo, están cerca de nuestros hogares sin ser detectadas.

Tienen su propio criterio para valorar la vida y se justifican simplemente. Están interesados ​​en el estatus social de la persona que está frente a ellos, para que no cuente con recursos y los investiguen. Por eso respetan a las de familias pudientes, comprenden que puede ser su última fechoría. Existe la opinión en que las prostitutas tienen la culpa de todo lo que les sucede, se olvidan de los que las rodean desde jóvenes.

Los maleantes se regocijan con ellas despues de que las envician, se sienten orgullosos de conseguir varias adolescentes enganchadas por otra de ellas que inscriben en una secundaria para que las inicie drogando y las jale. No hay forma de protegerlas de estas enganchadoras que siempre están protegidas por los maleantes y derechos humanos. Una joven arrastrada desde la secundaria a prostituta, no tiene forma de protegerse.

Las sacan de la ciudad en donde vive con sus padres y la obligan a prostituirse. Esto genera que ella misma se pierda el respeto por su persona, comprende que no puede escapar, con el tiempo le llega el cinismo, todo lo toma a broma, va aprendiendo el oficio, detrás de esa mascara de indiferencia por la vida. No hay una sola persona que la respete. En los burdeles de postín las dividen por nacionalidad, interés, etc.

Cuanto más bajo va cayendo, menos deberes se les imponen. Para ponerse de acuerdo entre ellas admiten una jefa.

Si no se puede evitar el conflicto, el problema se resuelve a golpes. Un entendimiento de nuestra sociedad es que estas mujeres terminaron en la prostitución no por su propia estupidez, sino como resultado de una combinación de circunstancias. El destino de ellas es revelador. A los 13 o 17 años fueron sustraídas, engañadas, y terminaron en un burdel de la frontera de México o en otro país. El poco dinero que les dieron termino en las drogas y el alcohol.

No tienen familia ni a quién recurrir, muchas están enfermas y no viven normalmente. Han olvidado por completo a su familia. En este ambiente se habla mucho de narcotraficantes, y los hijos de ellas anhelan crecer para ser uno de ellos.

La cuestión del dinero es de gran importancia, asociado con acciones ilegales. En las conversaciones sobre el tema de las ganancias, los traficantes intentan no mencionar los aspectos morales y éticos, aunque cada uno tiene su propia opinión al respecto. En este caso, el delito se considera una retribución justa. Devaluando la vida de otra persona, no se puede hablar del valor de la propia; el dinero ganado por medios delictivos se considera manchado.

Entre los narcotraficantes, hay una serie de reglas no escritas que prohíben ciertos tipos de delitos, por ejemplo, unos desprecian el tráfico de niños, y protegen a ciertas categorías de personas (es una pena ofender a una persona mayor, a un niño pequeño, a una mamá). No se puede decir que todos sigan estas reglas.

 

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