OLOR DE MUJER
"VUELVE LOCO A HOMBRES"
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre todas
las llamadas del ser humano la que ha generado mayor tinta a través de los años
es la del amor. Ha sido un tema recurrente en todos los campos. Los griegos le
dieron bastante importancia con el ideal del amor de Platón, los romanos no se
quedaron atrás con Ovidio y si penetramos un poco más encontraremos en las
historias este tema como parte central (Lancerot, la leyenda del rey Arturo, la
divina comedia, Don quijote de la mancha, Romeo y Julieta, la celestina, etc.)
La
encontramos en nuestros días con Gabriel García Márquez en tiempos de cólera
entre muchos otros, sin olvidar a poetas de la talla de Gustavo Adolfo Bécquer
y Amado Nervo. Todos pasamos por la vida por un amor que nos cambio y a partir
de allí, ya no fuimos los mismos.
En el cine,
en la poesía en las canciones populares, entre lo bien trazado y lo burdo. Ese
amor que se profesan un hombre y una mujer, un hombre y otro hombre, una mujer
y otra del mismo género, entre muchas otras formas. En donde lo importante no
es la consumación del acto sexual, sino el esfuerzo, la intriga y el juego que
se requiere para llegar a él.
El amor que
se describe como un juego entre un amante y uno que no ama, entre el que busca
ser amado y no logra concretar la pieza de su caza y reniega en esa falta de
victoria que no satisface su ego personal sino que se mantiene en la aspiración
en ser amado por quien lo desprecio. El amor no crece como magia sino con la
presencia de la persona y llega a ser tan profundo que aunque ya no esté en
presencia física, perpetuamente está en el corazón.
El imperfecto
y el desengaño que permanece latente suspirando como humilde y fiel seguidor de
la persona deseada, el que no pierde la esperanza en lograr llegar a la persona
amada. Ese amor que dice nada espera y todo desespera ante la persona a la que
ama, de la que nada espera y a la que dedicará toda su vida en actitud de
derretida melancolía.
El amor del
trovador olvidado, engañado, desfavorecido en cariño quien en tono doliente
canta y se lamenta como poeta olvidado en donde llora sus desventuras ante el
fracaso de un amor agraviante, que se convierte en fracaso sentimental el cual
dura mientras se consienta en la esperanza de lograrlo y madura conforme
perdure la insatisfacción.
Un nuevo
enfoque se manifiesta en la sociedad en cuanto al principio religioso de la
castidad; en donde se rechaza el placer del sexo como pecado y ven el casarse
por interés económico como prostitución por lo que el matrimonio religioso como
principio de relación sexual deja en ser una obligación innecesaria modificando
su visión en las relaciones en pareja.
La mujer toma
otro papel más importante en la vida social y el campo de la moral antigua se
aleja conforme esta se hace presente en la intelectualidad sentando nuevas
bases en su relación sentimental en donde ya no desea ser conquistada sino
conquistar, no quiere matrimonios por conveniencia sino obtener sus propios
méritos, su valor como persona, sin sumisión y mucho menos estar al servicio
del hombre.
La mujer
amplia su mística en participación social dejando atrás la virtud catequizada
por los famosos caballeros que exigían pureza en el cuero/alma de la mujer al
casarse con ellos mientras mantenían amantes a sus espaldas y como recompensa
las mantenían como esposas abnegadas en casa.
Deja el hombre
en ser el único juez en las relaciones de pareja así como en el pago de
recompensas por la fidelidad entrando en una nueva relación con la mujer la
cual no es bien vista ni por la religión, ni por los hombres convertidos en
juez. Cuando dudes que te ame, es que estas dudando de ti y, se debe a que no
has superado tus miedos.
Pero la
igualdad tiene costo y consecuencias, lo misma la progresión y regresión en
costumbres sobre todo en el aspecto en ver a la mujer como objeto sexual a la
disposición del hombre. La mujer sube de valor y el hombre se desespera por
entender que ya no es el que tiene el mando único, que existe esta nueva
variante en poder y que el yugo de la religión no es nudo que ahorque a la
mujer como antaño.
La mujer se
ve transformada por el discurso del mismo hombre libertario quien le elabora un
nuevo escenario más libre hasta llegar al equilibrio en género aunque muchos de
los hombres deseen seguir en lo anterior.
Una mujer que
actualmente se contempla igual que cualquier hombre y que establece sus propias
reglas en materia de relaciones amorosas alejada de los supuestos castigos
infernales o de la señalización social, una mujer que evoluciona en las
relaciones gracias a su participación cultural y a pensadores masculinos.
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