lunes, 19 de febrero de 2024

 

OLOR DE MUJER "VUELVE LOCO A HOMBRES"

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre todas las llamadas del ser humano la que ha generado mayor tinta a través de los años es la del amor. Ha sido un tema recurrente en todos los campos. Los griegos le dieron bastante importancia con el ideal del amor de Platón, los romanos no se quedaron atrás con Ovidio y si penetramos un poco más encontraremos en las historias este tema como parte central (Lancerot, la leyenda del rey Arturo, la divina comedia, Don quijote de la mancha, Romeo y Julieta, la celestina, etc.)

La encontramos en nuestros días con Gabriel García Márquez en tiempos de cólera entre muchos otros, sin olvidar a poetas de la talla de Gustavo Adolfo Bécquer y Amado Nervo. Todos pasamos por la vida por un amor que nos cambio y a partir de allí, ya no fuimos los mismos.

En el cine, en la poesía en las canciones populares, entre lo bien trazado y lo burdo. Ese amor que se profesan un hombre y una mujer, un hombre y otro hombre, una mujer y otra del mismo género, entre muchas otras formas. En donde lo importante no es la consumación del acto sexual, sino el esfuerzo, la intriga y el juego que se requiere para llegar a él.

El amor que se describe como un juego entre un amante y uno que no ama, entre el que busca ser amado y no logra concretar la pieza de su caza y reniega en esa falta de victoria que no satisface su ego personal sino que se mantiene en la aspiración en ser amado por quien lo desprecio. El amor no crece como magia sino con la presencia de la persona y llega a ser tan profundo que aunque ya no esté en presencia física, perpetuamente está en el corazón.

El imperfecto y el desengaño que permanece latente suspirando como humilde y fiel seguidor de la persona deseada, el que no pierde la esperanza en lograr llegar a la persona amada. Ese amor que dice nada espera y todo desespera ante la persona a la que ama, de la que nada espera y a la que dedicará toda su vida en actitud de derretida melancolía.

El amor del trovador olvidado, engañado, desfavorecido en cariño quien en tono doliente canta y se lamenta como poeta olvidado en donde llora sus desventuras ante el fracaso de un amor agraviante, que se convierte en fracaso sentimental el cual dura mientras se consienta en la esperanza de lograrlo y madura conforme perdure la insatisfacción.

Un nuevo enfoque se manifiesta en la sociedad en cuanto al principio religioso de la castidad; en donde se rechaza el placer del sexo como pecado y ven el casarse por interés económico como prostitución por lo que el matrimonio religioso como principio de relación sexual deja en ser una obligación innecesaria modificando su visión en las relaciones en pareja.

La mujer toma otro papel más importante en la vida social y el campo de la moral antigua se aleja conforme esta se hace presente en la intelectualidad sentando nuevas bases en su relación sentimental en donde ya no desea ser conquistada sino conquistar, no quiere matrimonios por conveniencia sino obtener sus propios méritos, su valor como persona, sin sumisión y mucho menos estar al servicio del hombre.

La mujer amplia su mística en participación social dejando atrás la virtud catequizada por los famosos caballeros que exigían pureza en el cuero/alma de la mujer al casarse con ellos mientras mantenían amantes a sus espaldas y como recompensa las mantenían como esposas abnegadas en casa.

Deja el hombre en ser el único juez en las relaciones de pareja así como en el pago de recompensas por la fidelidad entrando en una nueva relación con la mujer la cual no es bien vista ni por la religión, ni por los hombres convertidos en juez. Cuando dudes que te ame, es que estas dudando de ti y, se debe a que no has superado tus miedos.

Pero la igualdad tiene costo y consecuencias, lo misma la progresión y regresión en costumbres sobre todo en el aspecto en ver a la mujer como objeto sexual a la disposición del hombre. La mujer sube de valor y el hombre se desespera por entender que ya no es el que tiene el mando único, que existe esta nueva variante en poder y que el yugo de la religión no es nudo que ahorque a la mujer como antaño.

La mujer se ve transformada por el discurso del mismo hombre libertario quien le elabora un nuevo escenario más libre hasta llegar al equilibrio en género aunque muchos de los hombres deseen seguir en lo anterior.

Una mujer que actualmente se contempla igual que cualquier hombre y que establece sus propias reglas en materia de relaciones amorosas alejada de los supuestos castigos infernales o de la señalización social, una mujer que evoluciona en las relaciones gracias a su participación cultural y a pensadores masculinos.

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