jueves, 30 de marzo de 2023

 


EL ALMENDRO Y EL NIÑO


El hombre le señalo una casa al niño. - Allí zapatero. Un día iba caminando por la calle, era un día despues de una gran tormenta de repente vino el viento, el cielo estaba cubierto de nubes. Hacía viento fuerte y estaba oscuro. En el pueblo en una esquina del jardín creció un almendro. Un árbol poco común por la altura que alcanzo, un tronco grueso al que los perros por la mañana temprano llegaban para orinar. En sus altas ramas vivían pájaros de todo tipo, unos tontos, otros inteligentes, los malvados que se dedicaban a cagar a cuanta persona pasaba debajo de sus ramas. Parecía que en todas las ramas los pájaros vivían una vida feliz y amigable.

Cada mañana con los primeros rayos del sol, los pájaros despertaban y se dispersaban por el pueblo. Volaban de casa en casa, seguían en su camino a los niños que se encaminan a su escuela. Los perros y gatos los seguían con sus miradas. Desde temprano todos los habitantes del pueblo escuchaban sus cantos, sin saber distinguir entre los pájaros tontos y los inteligentes. Sus cantos alegraban a la gente y tenían mucho que ver con el ánimo de aquellas personas.

Se ven volar por todas partes, entre pájaros grandes y pequeños como queriendo decir “Este es nuestro pueblo, fue el de nuestros padres y abuelos” Los niños gustosos se hacían bromas con marcada alegría cuando uno de esos pájaros los cagaba en la cabeza, era sonrisa de diversión. Sobre la calle principal, los callejones volaban los pájaros delante y detrás de las personas. Lo daban alegría al necio que al malo o al tonto en sus fatigados pensamientos. La alegría de esos pájaros de vio trastornada cuando un fuerte ventarrón con lluvia se dejó sentir como un mal presagio para el pueblo.

El cielo se cubrió de nueves negras y volcó su furiosa lluvia sobre la plaza del pueblo en donde se encontraba el almendro que les servía por las noches como casa. Paso la lluvia y regreso la tranquilidad, el mal tiempo para los humanos había pasado, pero los pájaros estaban tristes, sus nidos estaban dañados, hacia frio y estaban mojados. En ese instante nadie era feliz por lo que dejaron de cantar. Los pájaros bondadosos se aprestaban ayudar, los pájaros malhechores robaban las pequeñas ramas de los nidos caídos de los demás para construir los suyos.

La gente del pueblo no le daba importancia a todo eso, solo pasaban cerca de las ramas de almendro caído y se hacían a un lado para no pisar el follaje y así la gente esa noche se fue a dormir. Ese día lluvioso y nublado cargado de ventarrones un niño recorría las calles del pueblo, caminaba hasta llegar a la plazuela del pueblo y al ver el almendro caído se acercó con la curiosidad que a los niños los caracteriza.

Su mente se transformó en un ingeniero pensando en ¿Cómo reconstruir la casa de los pájaros? pensó largo rato a quién ver para que lo ayudara y decidió que hacía mucho tiempo que no veía al zapatero Lucio, quien vivía frente al parque a unos 200 metros del lugar. Lucio era un hombre feliz que disfrutaba ayudando a los niños. Pero ese día estaba triste. El mal tiempo arruinó su estado de ánimo. El niño le contó lo sucedido con el árbol de almendro. El zapatero puso cara feliz, se asomó a la calle y le pidió al niño que lo esperara un momento mientras sacaba sus herramientas. Lucio y el niño trabajaron sin descanso recogiendo los nidos con los pequeños pajaritos, luego los subieron a los arboles cercanos.

Cuando la última nube se perdió en la oscuridad de la noche y el mal tiempo se había marchado por completo la batalla de Lucio y el niño por rescatar a los pajaritos había concluido. El jardín contaba con varios árboles mucho más pequeños que el almendro y existía la posibilidad de que algún gato se los comiera, pero el niño no podía quedarse a cuidar a los animalitos, solo esperar a que secaran sus primeras plumas. Lucio estaba feliz por este trabajo despues de todo anhelaba escuchar el canto de los pájaros temprano por la mañana. Por lo pronto habían salvado a los pequeños, Y ellos les estaban agradecidos.

Desde entonces muchos de los pajaritos que sobrevivieron visitaban al zapatero por las mañanas en su casa. El almendro volvió a crecer, el niño disfrutaba en verano de sus sombras. Todos los que lo miraban admiraban su belleza. Los pájaros cantaban para él, las abejas recogían néctar, la lluvia lo regaba, el sol lo calentaba, los pájaros establecían sus nidos, las personas se juntaban para refrescarse bajo sus sombras. Los tiempos de lluvia seguían pasando cada año. El almendro en cierta época perdía sus hojas, se quedaba desnudo y los pájaros lo abandonaban.

Juzgaba que el destino entre los pájaros y el árbol aquel estaba sellado de por vida. El niño aquel decidió trasplantar una de sus ramas al patio de su casa y al poco tiempo aparecieron sus primeras ramas en el suelo. Había amor y agradecimiento del niño por el árbol por el hecho de dar cobijo a los pájaros que tanto amaba. El árbol floreció y deleito a su familia con su majestuosidad.

Aquí le dijo su padre a su hijo, un día se cayó este árbol y mi amigo zapatero me ayudo a cuidar a los pequeños pájaros. Era un árbol majestuoso en aquella época, sus hojas verdes y grandes servían de refugio a todo tipo de pájaros, los nidos estaban adheridos a sus ramas. Pero papa, lo pájaros no se escuchan ahora dijo el niño. No hijo a esta hora los pájaros no cantan, pero están por todas partes. Muchos de ellos vuelan lejos de aquí y regresan como las golondrinas que se anidan en los techos de las casas, las palomas andan en montes.

Viene la primavera y ellos regresan a su almendro. Aquel día me hice el propósito de sembrar un almendro en el patio de mi casa para que en caso de que perdieran una casa encontraran con otra cerca de este lugar. Los pájaros como los niños se acuestan temprano. Sus padres regresan por las tardes a darles de comer. Bonita la lluvia cuando llega mansa y las flores brillan por doquier. El hombre le señalo con su dedo al hijo. - Mira esa es la última hoja del almendro que este año vuela con el viento, así nacerán al llegar la lluvia las siguientes hojas verdes. La hoja amarilla parecía que al volar se despedía de su madre y paso frente al hombre y al niño. Ellos se quedaron mirando para ver hacia donde la arrastraba. Pronto la hoja se perdió.

 

 

MAESTRO



La profesión docente es una de las más antiguas. La actividad de un maestro es condición necesaria para la existencia de cualquier civilización como una sola integridad, ya que asegura la continuidad de la tradición y de la cultura en el desarrollo de la sociedad. Ha contribuido a la formación de todas las sociedades. Su profesión es una de las más intensas por su importancia y el campo de trabajo que atiende para asegurar el desarrollo pleno de los seres humanos.

Para lograrlo requiere la característica de la flexibilidad, estabilidad emocional, ser eficaz, aguantar la carga de trabajo y cambios sociales. No solo se trata de competencias, sino de preocupaciones y los intereses bien definidos puesto que la perspectiva económica del docente es baja con la calidad de vida que merece.

En este sentido es contradictorio que el estado dedique la mayor parte de sus recursos a otro tipo de actividades menos productivas en el campo humano, por lo que el maestro siempre está enfrentando su propia crisis social. Los maestros de educación primaria que llegan jóvenes a el campo rural y deciden quedarse a vivir en este muestran un nivel superior de compromiso que los que estando en ese campo regresan a la zona urbana, esto significa que su amor por la profesión es mayor y su aspiración es servir a esa sociedad para que le genere buenos ciudadanos.

El comportamiento profesional presenta varias variables y por lo general los maestros que regresan a la zona urbana se dedican menos a prepararse, estudiar terminando en ser rutinarios sin el menor cuidado por el desarrollo de los niños perdiendo con ello la visión de su misión. Esto podría explicarse por falta de vocación, falta de tiempo, la ciudad los absorbe por lo que su desarrollo profesional lo llevan a cabo de forma lenta y paulatina conforme lo van empujando por una baja en su autoestima profesional.

También tiene mucho que ver la edad, conforme van envejeciendo dejan de asistir a cursos, lectura, conferencias y comienzan a contar los años que faltan para jubilarse. Al revisar los datos en su desarrollo profesional podemos observar que los maestros de nivel primaria y secundaria en lo general abandonan todo tipo de lecturas a los 50 años de edad lo que explica su trabajo basado exclusivamente en su experiencia adquirida, soportando su perfil en su prestigio profesional logrado.

Los maestros jóvenes que regresan a la zona urbana resienten los bajos salarios en comparación con otras profesiones menos importantes de acuerdo al aspecto social, económico y político, se molestan por el trato irrespetuoso y de bajo prestigio que la sociedad muestra hacia su persona comparándolo por su nivel económico y juzgándolo en su falta de ambición para conseguir bienes materiales.

La autoridad educativa lo atiborra de papeleo, le corta las alas a la motivación, lo somete a trabajos que supuestamente son para su desarrollo pero que al final sirven para que la autoridad educativa justifique su trabajo. La conciencia del maestro dentro de las aulas es cada vez más importante, es por ello que su identidad profesional es relevante para el giro de su personalidad frente al grupo.

Un maestro está preocupado por los intereses de sus alumnos, el bienestar individual y colectivo ya que de ello depende el tipo de escuela en calidad y sus resultados obtenidos lo confirman al dedicar tiempo adicional al desarrollo y atención de los alumnos. El maestro capacitado y con vocación de servicio es una seria elección del tipo de profesionista que se necesita para garantizar la seguridad y un mayor desarrollo, o caer en la confrontación con los alumnos, padres, autoridades desembocando el error en la autodestrucción.

Un maestro productivo, creativo, atento, respetuoso, amable está adquiriendo una enorme importancia. No solo debe conocer y manejar los planes de estudio, contenidos, además debe estudiar la historia, cultura, psicología cognitiva, psicología de la personalidad y psicología social, literatura, tradiciones regionales, arte, igualdad de género, sexualidad etc. A todo lo anterior incorporar experiencias relacionada con la comprensión de la realidad escolar, económica, política, y social.

Conciencia implica comportamiento interno y externo en términos de desarrollo. Es un sentimiento que un buen maestro desarrolla en su autoconocimiento actuando en sus fenómenos psicológicos de forma integral. El maestro es en síntesis una personalidad única, definida, identificada con el desarrollo humano y que se va modificando como resultado de la experiencia de la materia en un entorno en constante cambio.

Un maestro con una imagen de sí mismo aceptada por la sociedad por su riqueza en la conjugación de múltiples características que posee, le rodean, hace uso de ellas, es autosuficiente, posee resistencia en su carácter, temperamento, cuida su apariencia en el vestir, lenguaje siendo una persona propia, singular, sencilla, humilde, amable con sentimiento de pertenencia a la sociedad. Alta moral y ética. En su personalidad marca coherencia psicológica, solidaridad, compromiso, principios, es una persona que une de forma incomparable con la sociedad y su entorno.

 

MINERAL DE CONTRA ESTACA SINALOA


La iglesia y los misioneros enseñaban que los niños vivían felices y que los adultos debían morir en su cama tranquilos, ser enterrados, ponerles una cruz en el montículo para que sus familiares los visitaran, les rindieran homenaje depositando flores y rezando. Las leyendas de estos nativos también cuentan leyendas de perros vichis que antes fueron guerreros. Aquellos que hablaban mal de los dioses, mataban sin motivo a uno de su grupo familiar le venían tormentas en su vida.

Mucho trabajo y poca diversión se daba en las zonas mineras (Chilar, Contra estaca, veranos, el placer, platanar, el tambor, etc.), sin embargo, no faltaba una fiesta el día de raya para romper la monotonía. Los festejos principales incluían jaripeo de becerros, peleas de gallos, juego de baraja, corrida de caballos.

La bebida preferida fue el mezcal. El minero recibía la paga en plata y al recibirla el cura llagaba a su casa a pedir el diezmo. Parte de este sueldo se destinaba a la diversión, pagar ropa, la comida y la bebida. Quien vendía el mezcal era el encargado de la mina. Costumbre en los jóvenes era hacerse acompañar de músicos para ir recorriendo las casas en donde vivieran muchachas solteras. Unos a su novia y otras en plan de conquista. Los bailes populares se alumbraban con antorchas de pino en el lugar donde se realizará.

La música de cuerda era la más solicitada por el bajo costo, si por alguna razón llegaba un conjunto tipo polka (Fuereño) se le acondicionaba un templete en la plazuela para que la gente en la tarde disfrutara su música, pero había que llevar sus propias sillas. Los primeros conjuntos que se dejaron escuchar consistían en un violín, acompañado de guitarra y acordeón.

En muy escasas ocasiones se escuchó la banda militar y cuando lo hizo fue en el quiosco de la plazuela en San Ignacio. Los escritos sobre los hechos que narro son escasos debido a que la mayoría de las personas eran analfabetas por lo que su experiencia se perdió.

Contra estaca se localiza en una zona bastante aislada de difícil acceso y a este pueblo minero se llegaba a lomo de bestia a través de senderos conocidos como caminos de herradura o caminando a pie. En cada pueblo minero de la época se contaba con un conjunto de mineros que tocaban en sus fiestas. Gustaban de tocar en la puerta de la iglesia o en procesiones de Santos patrones con ruidosos cuetes de pólvora.

Las tardeadas se daban en la parte central de su pueblo (Parían) donde concurrían los mineros y sus familias. Unos se emborrachaban y ya entrado en tragos se gastaba la raya completa en mezcal y música manteniéndose despierto hasta el otro día que debía presentarse a trabajar en la mina.

La autoridad no se metía con ellos considerando era su naturaleza y pacientemente esperaba hasta que se le agotaran sus recursos, solo se le molestaba si ofendía a una persona o cometía un perjuicio. Ver borracho a un minero se veía como algo normal. Por allá en los años 40s, se incorporó la trompeta con sus pistones de aire, un instrumento que llamaba la atención y ser de metal. Este instrumento se vendía con boquillas por mercaderes que iban a la zona a ofrecer mercancías.

El mezcal, ropa, comida, la sacaban en abonos. En el trascurrir de los años el municipio de San Ignacio, se hizo cargo de los gastos de una pequeña banda de músicos los cuales tocaban los viernes o domingos en la plazuela principal. Entre los músicos siempre domino la música de oído (Empíricos), lo mismo aplicaba para el acordeón que el clarinete.

Los moradores del pueblo gustaban componer canciones, corridos y los tocaban, cantaban de acuerdo a su preferencia. El ranchero que ganaba dinero por la venta de varios becerros contrataba a los músicos y se paseaba borracho por las calles para que todo mundo lo viera y admirara en su fortuna, muy similar lo hacía el que compraba un buen caballo.

En la actualidad. - Es el mismo dueño que Tayoltita (Compañía Luis Mining Company filial de la (ASARCO), esta población en los años 40 contaban con luz eléctrica y agua entubada, casas de material de concreto. En las oficinas de la compañía existía un teléfono de línea que transmitía a Guadalupe de los Reyes, Tayoltita y el resto de pueblos mineros, así como a Mazatlán y la capital del estado. También tenía comunicación a través de la radio. Llegaban muy claritas las ondas hertzianas de la XEW, la famosa voz de la América Latina desde México.

En esos años, Contra estaca llegó a contar con cerca de 3 mil habitantes. Las familias más distinguidas de la localidad eran: los Laveaga, comerciantes en ropa, la familia Blancarte, propietarios de abarrotes; los Aguirre Rivas en billares, cantinas y fábrica de sodas y hielo; los hermanos Bernal (José Luis, Fausto y Oscar), quienes poseían una de la tienda más grandes del pueblo, los Duarte, los Lizárraga, y los Solano, entre otras. Uno de los grandes adelantos fue el molino de gasolina para moler nixtamal que llegó en (1936). Había un cine administrado por el Sr. Ramón Lizárraga, mejor conocido como “El Lamparitas”, al faltarle un ojo. Era la época del cine mudo y la entrada costaba 25 centavos.


EL PROFESOR A QUIEN LLAMABAN DOCTOR


En un pequeño rancho, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un joven que cuando se miraba al espejo se impresionaba a sí mismo y al mismo tiempo se lamentaba por estar rodeado de ignorantes y serviles vecinos. Él miraba con envidia y fascinación la gran ciudad que era la capital de su estado natal.

Admiraba el machismo de las películas de la época de oro que llenaban el cine de su pueblo para disfrute de los campesinos que allí se congregaban por la noche. Se inscribió para profesor en la escuela normal en la capital de su estado y regresaba los fines de semana a su pequeña comunidad, en donde los otros jóvenes campesinos sin estudios le admiraban.

No era un gran orador, pero estudiaba para profesor y eso le daba un gran status entre los suyos y las jóvenes mujeres. Formaba parte de las directivas de todas las organizaciones presentes en la comunidad: junta de vecinos, consejo parroquial, cooperativa, fiestas patronales, clubes deportivos, centros de madres, círculo literario, etc.

En su pequeña comunidad las calles eran de tierra, el suministro eléctrico era de dos horas al día, el centro de salud sólo un centro, en donde la salud nunca llegó por culpa de un cheque que siempre estaba en camino, la escuela no estaba en mejores condiciones de hecho, era una escuela que no tenía nada que envidiar a las de Somalia, Etiopía o cualquier potencia mundial.

Un día, no se sabe cómo, logró un cargo de profesor Universitario y, en muy poco tiempo, pasó de vivir en una precaria casucha a una mansión de dos plantas con piscina y jardín, también consiguió un vehículo de alta cilindrada con combustible asignado y un sueldo que le permitió lograr todo lo imaginable. Los vecinos de su rancho estaban contentísimos, lo admiraban porque un hijo de la comunidad había logrado el progreso por la vía de la educación, aunque era un profesor que nunca toco un gis.

Ahora, cuando se miraba a su nuevo espejo estaba más impresionado, se decía a sí mismo que lo habían elegido porque él era el mejor, el único capaz de gobernar a estos brutos atrasados, analfabetos, esos huérfanos que necesitan un líder instruido, docto, con capacidad de persuasión.

Ahora no solo los de su pueblo, sino que todos venían a buscarle con cualquier pretexto para salir en una foto con él, o a traerle obsequios. Le surgieron amigos hasta por debajo de las piedras y dejaron de llamarlo profesor para empezar a llamarle doctor. Estando en el puesto uno de los padres de familia tuvo la brillante idea de llamarle a la sala de medio “Doctor”

Con la intención de llamar la atención del personaje. Ellos necesitaban mesas que se arreglara el suministro eléctrico. Pero él no daba la cara y, además, de manera altruista, les impartía una conferencia magistral sobre “La influencia de los mercados financieros aprendido el discurso en su paso por una Senaduría.

Era algo impresionante, los aplausos eran efusivos, los comentarios también lo eran: “Menos mal que en la comunidad tenemos al doctor”, “¡Qué diferencia entre el doctor y los de antes! ¡Qué dominio de la palabra! ¡Ya era hora de que se tomara en cuenta a un Profesor en nuestro estado!”. La fama del doctor conferencista traspasó las fronteras del estado. Pensaba que, por fin, él sería reconocido como lo que era “Un gran líder”

Cuando alguien le cuestionó que en su estado todos los problemas sociales se estaban agravando él respondía que “esos problemas debían mirarse desde la perspectiva de la complejidad y de las interrelaciones de los fenómenos humanos y sociales que influyen en la conducta humana, además de las variables dependientes de la tasa cambiaria heredada de gobiernos predecesores”. ¡Pobres e ingratos ignorantes! No sabían reconocer la grandeza y los fines superiores del Doctor.


martes, 28 de marzo de 2023

 PSICOLOGOS EN SECUNDARIA Y PREPARATORIA




Las plazas para psicólogos en los niveles de secundaria y preparatoria son de gran ayuda al ejercer funciones diagnósticas, preventivas y de control. Las personas le tienen miedo cuando escuchan que necesita ir al psicólogo, no comprenden que el engranaje mental tiene ciertas funciones que requieren reparación por disfunción, y esos especialistas son los indicados para corregir, ajustar, dar tratamiento profesional. La psicología estudia la personalidad y sus manifestaciones marcándose estrategias para ayudar a la persona a comprender su propio valor, a resolver problemas de su ser.
Las sombras secretas de la personalidad son engañosas y penetran en el comportamiento hasta tener efectos incomprendidos lo que dificulta la vida de la persona. El especialista en psicología inspira confianza y abre oportunidades para utilizar el conocimiento y los enfoques científicos para descubrir una vida mejor.
Es un profesional que brinda servicios de acuerdo con las solicitudes de esa escuela. En la mayoría de escuelas secundarias y preparatorias no existe la plaza para el trabajo de psicólogo y cuando los padres de familia contratan este servicio para su hijo se topan con la desagradable noticia que las actividades de psicólogo en la escuela de su hijo no hallan apoyo por parte de la administración de la escuela y los compañeros del estudiante terminan por burlarse llamándolo ¡Loco! Entonces los padres cancelar el servicio.
Los jóvenes gustan en ser el centro de atención en una clase, son rasgos de una personalidad en formación que se quieren acentuar por eso demuestra con su comportamiento cuyo objetivo es destruir la autoridad del maestro. No desea humillarlo y lastimarlo, sino por la necesidad de satisfacer su propia necesidad de atención. Se burla del maestro o un compañero de clase.
Es la preparatoria y a esa edad el lugar exacto donde esta cualidad de carácter inevitablemente se manifestará. Es tercero de la secundaria en donde el puberto se da cuenta de la agresión acumulada y ataca con su comportamiento debido a que sufre pensando que todo lo que hace es negativo, nadie lo entiende, no confía en sus maestros y su agresión es señal de su desconfianza en los adultos y sus miedos desbordados. A veces brota por una acción injusta de su maestro lo que lo hace explotar con enojo faltándole al respeto, haciendo comentarios incorrectos.
El maestro en su error tiende a ignorar este proceso teniéndolo enfrente al ver los rostros de sus alumnos mostrando aburrimiento, falta de entusiasmo debido a que el tema y su exposición no llena las necesidades de los alumnos. Llega el instante que uno de ellos estalla y se pierde la tranquilidad causando una situación de incertidumbre colectiva.
El maestro incesantemente repite su error y recurre a burlas, gritos, insultos para tratar de someterlos hasta que llega al límite amenazándolos por sentir que han traspasado el fondo de su dignidad y respeto. Para un maestro de preparatoria es difícil ayudar a un adolescente a lidiar con un comportamiento inapropiado, porque él mismo se convierte en un participante de lo que está sucediendo. Es más fácil para un psicólogo hacer esto porque, en primer lugar, no estuvo involucrado en el incidente y, en segundo lugar, conoce las peculiaridades y complejidades de la personalidad del adolescente, por lo que es necesario que las preparatorias cuenten con un especialista en esta ciencia.
El psicólogo es capaz de desarrollar interacciones equitativas y sin prejuicios que ayudan al joven a comprender mejor las fuentes de su ira, aprender a controlar su propio comportamiento y expresar su ira en situaciones aceptables y de forma adecuada.
Cuando el maestro observa en su clase emociones como lágrimas en sus alumnas, peleas, berrinches, miedo. Se siente extremadamente confundido para enfrentar esta situación, no sabe lo que se esconde debajo de esa agua de lágrimas y cometen errores por desconocer sus causas. Lo mejor es evitar sacar conclusiones que puedan lastimar aún más empeorando su situación y profundizando en su trauma. Las causas son muy diversas desde un simple gesto o la ilusión en perder a una amiga, falta de confianza, sensación de inseguridad.
Un psicólogo sabe establecer esa comunicación, contacto, inspirar confianza y salir de una situación difícil. El problema puede obedecer a la incapacidad del alumno para cumplir con los requerimientos escolares en la materia, también puede deberse a varias razones: fisiológicas, médicas, sociales, psicológicas. Una alumna que no es capaz de procesar la información. No está en el promedio de un estudiante normal. Los hombres a diferencia de las mujeres, son temperamentales, flemáticos, mientras que las mujeres melancólicas y a veces se ven atrapadas en emociones románticas. Uno es colérico y la otra romántica.
Causas: Pueden llegar al salón de clase desde la calidad de los alimentos, el descanso, el sueño, el bienestar físico y las enfermedades pasadas también pueden afectar significativamente la capacidad para escuchar la clase, ver el material o responder a las pruebas. Muchos de los jóvenes no son capaces de concentrarse, otras traen conflictos psicológicos que los mantienen en la inestabilidad emocional.
Los cambios frecuentes en su hogar y la relación con sus padres y hermanos, es una de las tantas constantes. Otros pueden ser la perdida de comunicación con sus maestros, compañeros, familiares, baja autoestima, ansiedad, desconfianza, falta de atención, no cubre sus necesidades, su memoria se muestra distraída, la imaginación negativa. La ayuda a este tipo de estudiantes se debe proporcionar de inmediato mediante consulta individual con el psicólogo de la preparatoria para que el estudiante haga posible hacer frente a las tareas del proceso educativo sin sentirse como un perdedor y un extraño.

 

BURRO

Los burros o asnos pueden vivir entre 15 y 20 años en estado salvaje. En cautiverio su esperanza de vida aumenta a 50 años gracias a los cuidados que reciben. En varios lugares del mundo son usados como animales de carga y trasporte, así que pueden sufrir maltratos a manos del ser humano y aunque estén en cautividad vivirán menos. Los primeros burros llegaron a América en 1495 a bordo del segundo viaje de Cristóbal Colón. “Burro” es una palabra inventada a finales del siglo XVIII. Son criaturas inteligentes y curiosas que no se asustan fácilmente.

Los burros se han utilizado como animales de trabajo durante al menos 5000 años. Hay más de 40 millones de burros en el mundo, la mayoría en países atrasados, donde se utilizan principalmente como animales de carga. Los burros de trabajo a menudo se asocian con aquellos que viven en niveles de subsistencia o por debajo de ellos. Los burros se utilizan a menudo para aparearse con yeguas.

Los burros se domesticaron por primera vez alrededor del 3000 a. C., probablemente en Egipto o Mesopotamia, y se han extendido por todo el mundo. Como bestias de carga y compañeros, los burros han trabajado junto con los humanos durante miles de años. Las orejas son más largas que los caballos y las patas pequeñas. Una mula es descendiente de un burro y una yegua. Las mulas pueden ser livianas, de peso medio. Las mulas se consideran más pacientes, resistentes y longevas que los caballos, y se les describe como menos tercas y más inteligentes que los burros.

Los españoles trajeron burros a América. A diferencia de los caballos, los burros no tienen tantas razas. Se pueden distinguir entre sí principalmente por su tamaño y color. El más grande es el burro francés Poitou: Mide 150 centímetros de alto, pesa hasta 400 kilogramos

El cruce entre una yegua y un burro al hijo se le llama mula o macho si es masculino. Desde un punto de vista biológico, las mulas se consideran híbridos y, no son capaces de reproducirse a menos que se haga por implante de embrión. ¿Por qué no quedan embarazadas? El caballo, el burro y la mula también se diferencian genéticamente: mientras que el caballo tiene 64 pares de cromosomas, el burro solo tiene 62, mientras que la mula tiene 63.

Generalmente no producen vida despues de nacer debido a sus genes incompatibles con cualquiera de las dos especies que le dieron vida. El burro cuenta con 31 pares de cromosomas y las yeguas con 32 pares (el caballo tiene 64 cromosomas mientras que el burro solo tiene 62 cromosomas), al llegar el momento del emparejamiento de cromosomas ocurre que hay dos de la yegua que no van a encontrar a su pareja, y esto supone la mayor parte del problema, que una célula normal de mula tendrá sus 31 pares de cromosomas y 1 cromosoma único, el sobrante de la yegua, desparejado por eso las mulas no quedan embarazadas. No hay equivalencia exacta entre los genes en un cromosoma dado del asno y los de la yegua.

Han ocurrido muy pocos casos que mulas fértiles parieron cuando se cruzaron con un burro o con un caballo. Sin embargo, los machos son infértiles. El caballo y el burro tienen un antecesor común relativamente reciente, pertenecen al mismo género, por lo que comparten más del 97% de sus genes. Así pues, son lo suficientemente próximos como para producir crías, pero, a su vez, son demasiado alejados como para que éstas sean fecundas. Las mulas generan óvulos fértiles, pero los machos son estériles. Al burro destinado a semental, desde pequeño se le quita de su madre y se cría entre yeguas para que despues acepte montarlas.

Debido a que eran versátiles, se utilizaron como animales de batalla para el trabajo. Llevaban a la gente por las montañas más altas y los caminos más largos, tiraban de carros, los usaban en la molienda de metales de minas, sacar agua de los pozos o acarrearla en su lomo.

Son excelentes para trasportar gente o carga por caminos difíciles y montañosos. En esos caminos son más fuertes en sus patas, por lo que trastabillan menos y ofrecen menor riesgo de una caiga en los barrancos. Ellos pueden caminar con seguridad incluso en los caminos más estrechos de las montañas. Las personas los consideran tercos y se niegan a caminar o repiten acciones que al dueño no le gusta por eso los tratan mal golpeándolos en el hocico, sin embargo, el animal no se subordina, ni acata la orden.

Son animales muy inteligentes, valientes y cuidadosos. En una situación peligrosa, se detienen y piensan en la mejor manera de reaccionar en lugar de huir como un caballo. Aprenden rápido y, si les habla con palabras breves y sencillas, comprenderán rápidamente lo que quiere decir. Solo se vuelven agresivos si se los trata mal y su defensa es dar patadas con las traseras o morder. Les gusta estar solos, pasan horas escondidos en unos baraños de hierbas.

Pastan todo el día, luego descansan bajo un árbol para posteriormente deambular. Para defenderse de animales salvajes (Jaguar, onza etc.) Forman un circulo y se defienden pateando. Los pleitos por el apareamiento entre machos son muy fuertes. Uno grita y gime más fuerte que el otro para superarlo. Además, luchan violentamente con patadas y mordiscos. Las yeguas también se defienden al momento de la monta a veces con patadas y mordiscos contra un burro demasiado enérgico. La gestación dura 12-13 meses. La cría al nacer se incorpora y puede caminar. La madre lo amamanta por 8 meses. Su forma de comunicación es muy conocida con un largo AHH, fuich, ahhh, también tienen un gemido ensordecedor.

Comen hierba seca, dura, cardos y matorrales espinosos. Mordisquean ramas de árboles. Hay que tener cuidado de no darles demasiado de comer o tirarle la calabaza o comida en un terreno arenoso debido a que se constipan fácilmente y mueren del dolor. Necesitan pocos cuidados, pero siempre agua fresca disponible, hay que limpiarle las pezuñas y cortarlas y herrarlo.

 



 

ERROR DE LA ENAMORADA



CLAUDIA: Las cosas más bellas de la vida no son algo que podamos ver o tocar, esas las sentimos. Una caricia, un abrazo, la magia de una mirada o simplemente que te digan ¿Cómo te va? Todo esto es parte de la verdadera felicidad, que no es más que la suma de todas las cosas que no podemos ver con nuestros ojos. Todas estas acciones juntas son cuando estamos plantado Juntos, en los sentimientos del jardín del alma.

Reflexionar sobre arrepentirme por lo hecho con mi vida, creo que más bien le estoy agradecida. Considero que lleve una vida agradable y amorosa con mi primera pareja, juntos. Sé que lo amare hasta nuestro último día y más allá. La vida te va llevando por caminos y conflictos que no alcanzas a resolver y cometes errores. Para mi llego el momento en dejarlo, aunque no me sentía segura en hacerlo. La casa se me fue haciendo estrecha para los dos. La relación ya no era la de dos enamorados, incluso las paredes de mi casa las veía feas por más pintura y cuidado que pusiera para conservarlas bellas.

Tenía sed de algo que no me explicaba, me sentía metida en un agujero que me asfixiaba. Lo veía llegar y mi corazón ya no se aceleraba con palpitaciones luchando por no salirse. Trataba de llenarlo mostrándome amable, dándole caricias, pero por más intentos que hacia me sentía que estaba vacía. Deseaba libertad, me creía atrapada en una jaula como la canción del pajarillo pecho amarillo. Probablemente yo era la que estaba en el error, estaba escudriñando y jugando a mi manera con mis sentimientos.

Esa euforia de ser independiente, dejar el sentirme atrapada fue lo que no permitió que nuestro amor sobreviviera. Ahora solo le debo gratitud a la vida por esa experiencia mientras duro. Vivimos unos cuantos años juntos (Cuatro), no tuvimos hijos. No quise embarazarme en ese tiempo, deseaba contar con una casa propia para tener solides, creo que fue mi error no procrear uno o dos hijos. Eso me hubiera tranquilizado. La ansiedad se apodero de mi alma, medite que al dejarlo no me perdía de nada y ganaba mucho, pero me doy cuenta que me auto traicione, debido a que me fui y él fue en busca de otra pareja que lo amara, en cambio yo me quede sola con mi ansiedad y el corazón sangrando al darme cuenta que lo amaba.

En principio recuerdo renuncie a la intimidad viviendo a su lado y durmiendo en la misma cama, simplemente me hacia la enojada, cansada, molesta, que andaba en mi ciclo. Cinco años despues me junte con otra pareja. En secreto le seguí los pasos que daba mi primera pareja hasta que supe que se murió de un infarto al corazón. Todavía estoy tratando de entender y aprender a vivir con la pérdida. En el silencio de mi hogar en ciertas ocasiones me llega su recuerdo, los encuentros románticos que tuvimos antes de casarnos, el deseo que mantuve por cinco años en que regresara para reencontrarnos. - Las viejas cartas que nos escribíamos me pesa haberlas quemado en un momento de coraje cuando supe que se casó con otra.

Ahora las recuerdo vagamente, recuerdo su letra y eso me lleva a ese pasado. Tuve que silenciar a mi corazón, tratar de que su imagen se borrara, pero no lo conseguí del todo. Recuerdo cuando andábamos de novios y el era un estudiante que vivía fuera de la ciudad, cuando me llegaban sus cartas y las guardaba debajo del colchón para sacarlas en la noche y releerlas. Varias noches despues de su funeral rece por su alma encerrada en mi habitación. Me servía de consuelo que nos amamos, pero esa relación ya no tenía vuelta atrás, el viaje se hizo se ida y sin retorno.

Ciertamente me casé no muy enamorada por segunda ocasión. Mi actual esposo me seguía y venia a verme a la casa. Le hable con la verdad, y acepto casarse sin hacerme reproche alguno por mi primera pareja quedando en el acuerdo de nunca mencionar su nombre en presencia suya. Nos casamos y me cambie de casa dejando atrás todo tipo de recuerdos. En el primer otoño quede embarazada, y tuve la esperanza que ahora si lo olvidaría del todo. Un nuevo amor me estaba brotando en el alma. Probablemente no fui justa con mi primer esposo, ni lo estaba siendo con el segundo. Al primero no le hice la vida fácil, pero necesitaba llenar ese vacio que sentía fuerte en mi alma.

No niego que estuve muy enamorada, viví la vida con alegría a su lado, su familia fue muy generosa conmigo, ellos me abrieron los brazos. Tuve tanto amor como cualquier mujer enamorada desea encontrar y ser correspondida. Probablemente sea difícil imaginar ¿Por qué lo deje? Ni, yo lo sé, pero se va perdiendo algo dentro de uno, se siente encerrada, y actúa para despues arrepentirse. Quieres volver andar se solterón, y eso te arrastra hasta darte cuenta que pierdes el equilibrio, que ya no cuentas con el barco para navegar juntos. Quedas a la deriva en medio de la tempestad de tus ansiedades.

La vida te da esa oportunidad de resbalarte y levantarte, de soltar lo que consideras son cadenas, pero depende de cual cadena te sueltes ya que con una vuelves a flotar por encima del agua y con otra te hundes hasta desaparecer en las profundidades de tus ansiedades. Para volver amar se necesitan nuevas cuerdas, quitarte los trapos viejos que nublan los sentimientos. Probablemente eso me paso y me quede atrapada en mi error por cinco años. Son esos sentimientos y pensamientos que le dan vueltas a mi cabeza echándome encima el sentimiento de culpa. Gracias a Dios soy actualmente feliz.

 

LARRAÑAGA Y SUS CUENTOS

LA MADRE Y SU HIJO



Si eliges a una mujer atractiva, tienes que aceptar que podría estar coqueteando y controlar tus celos. Si eliges a una mujer valiente debes admirar su fuerza y la luchadora que hay dentro de ella, pero recuerda que sigue siendo un corazón sensible y bondadoso. Ninguna mujer es perfecta. Si la amas primero por sus imperfecciones y luego por su bien, entonces es una mujer que llegó para quedarse en tu vida por mucho tiempo. Si eliges a una mujer dinámica, tienes que aceptar su independencia. Si eliges a una mujer débil deberías saber que ella se aferrará a ti.

Si eliges a una mujer que eligió ser ama de casa y madre a tiempo completo, debes aceptar que ella no tiene ingresos propios y tendrás que cuidar de ella. Si eliges estar con una mujer trabajadora, tienes que aceptar que no siempre puede cuidar de todo en la casa.

Fui joven y admiré las nalgas desnudas en las playas, luego llegaron las Selfie. Mujeres jóvenes que consideran es su cuota a la sociedad y como si fuera su cuota sagrada se desnudas subiendo su desnudes a las redes de face. Personalmente estoy triste y dolorido que tantas mujeres jóvenes tiendan a ser autoestimadas. Que los hombres que las miran las clasifiquen como carne en venta y ellas estén esperando a esos clientes. Somos humanos, tenemos deseos, dignidad, altura.

Me quedé dos noches otra vez en el pueblo visitando potreros y caminado en las veredas. Bendita soledad, y silencio cubierto por un canto de los pájaros. Quería beberme ese silencio, la añoranza de los viejos tiempos, las canciones entonadas en esos caminos cuando era un niño ¿Qué se puede decir de ello? Ahí está la calma, el silencio y el eco del aire que balbucea palabras ininteligibles. La vida sencilla, trivial que pocas veces se comparte entre seres humanos y la naturaleza.

Es mejor preferir estar en cierto tiempo solos para aclarar el alma, dejar un espacio al alma con la intención que se olvide del bullicio, las pláticas sin sentido. En un alma como la que tenemos cuando niños al primer mes del embarazo dentro de la madre, y empieza a latir el corazón. Los oídos aún no están desarrollados para escuchar su canto, pero sentimos el amor que nos manda por su sangre.

Allí esperamos a su segundo mes de embarazo, y deseamos escuchar la voz de nuestra madre, lo feliz que nos hace cuando acaricia su panza y nos habla como si estuviéramos atentos a escucharla. Vamos creciendo, comenzamos a movernos al tercer mes y ella lo siente. Al cuarto mes sabemos el estado de ánimo en el que se encuentra. Para el quinto ya comprendemos si ella anda preocupada, siente si movemos las manitas o los pies. Ella se desespera quiere saber si es hombre o mujer, pero pequeño no puede decírselo debido que se divierte jugando y moviéndose. Ella sabe cuándo está dormido.

En séptimo la molestamos queriendo salirnos, ella se muestra cansada por el embarazo, pero sigue paciente hablándonos. E niño al escuchar su canto, sentir sus caricias se desespera por conocer ese mundo maravilloso en donde ella vive. Sabe por sus caricias y su voz que le protegerá. El octavo mes es molesto para el niño, se la pasa casi todo el tiempo con la cabeza hacia la salida, aunque está bien a veces empuja tan fuerte que le duele, pero no es aun el momento de salir, así que sigue esperando.

Quisiera gritarle ¡Aquí estoy Mama, estoy bien no te preocupes! Darle las gracias por aguantarle tanto tiempo dentro de su cuerpo. Llega el noveno mes y faltan pocas horas para salir, está muy emocionado, ya no puede esperar más por verla, quiere que le abrace, darle las gracias, que escuche su llanto y me entrega ese amor que lleva dentro. Ella siente dolor, pero se aguanta, se siente lastimada y todo por el amor por él. Al fin he llegado a la vida que le pueda dar muchas satisfacciones o decepcionarme, una vida que le puede llenar de ilusiones, sueños, esperanzas. Tendrá que crecer para enfrentarse a la realidad.

Estar al pendiente para que no le destruya, que valore lo importante, madurar para dejar de culpar a otros y aceptarse tal cual es. La vida tomará lo que tenga hasta que deje de quejarse y empiece a ser agradecido. Debe en dejar de mirar afuera y comenzar a reflejar lo que es y lleva por dentro. Puede caer una y otra vez hasta que aprenda y se grabe la lección. Es la primera encrucijada y comenzó llorando puesto que tiene miedo y le quita del camino cómodo del vientre en donde era “Él” quien controlaba sus horas de alimento y sueño. Ahora sale a enfrentarse a los primeros enemigos.

Lo acompaña un fluido espeso parecido al agua de un rio, y es golpeado en sus nalgas para que respire. Al tiempo llegué a la edad de los jóvenes y se asusta de los alcances que la juventud ofrece, se reí de los placeres hasta deja de tomar nada en serio riéndome de sí mismo. Una juventud rebelde, que desea todo controlar, que vive en las tormentas de sus rayos y sus demonios interiores asustada. Alcanza la madurez y el cielo se despeja de esas tormentas, la vida le sonríe llena de bondad, de grandeza y mira atrás para recordar a su madre, la raíz de donde Afloro, la grandeza para cuidar sus alas y sin decirle nada le dejo volar en su propia existencia. Fue cuando entendió lo corto que es la vida, el cómo se burla y lo convierte en nada, le da y le quita, le duele y añora el sabor de sus besos hasta convertirse en lo que él quiere.

Entre aquel parto y su llegada a este mundo aprende que debe apresurarse sin atormentarse, sin caprichos, a buscar lo que se le niega, los tesoros escondidos en otras almas hasta que dentro de su alma solo quede amor. La gente no cree que las almas se contaminan y llegan a la su muerte sin muchas cosas por dejarlas sin terminar, no admiten sus manchas oscuras en el camino. Barrer mi alma de adentro hacia afuera para arreglar los conflictos internos, las resacas emocionales, las aguas sucias y obsesiones compulsivas que hacen se pierda la cordura, la paz y la alegría.

 LARRAÑAGA Y SUS CUENTOS

EL ALMENDRO Y EL NIÑO



El hombre le señalo una casa al niño. - Allí zapatero. Un día iba caminando por la calle, era un día despues de una gran tormenta de repente vino el viento, el cielo estaba cubierto de nubes. Hacía viento fuerte y estaba oscuro. En el pueblo en una esquina del jardín creció un almendro. Un árbol poco común por la altura que alcanzo, un tronco grueso al que los perros por la mañana temprano llegaban para orinar. En sus altas ramas vivían pájaros de todo tipo, unos tontos, otros inteligentes, los malvados que se dedicaban a cagar a cuanta persona pasaba debajo de sus ramas. Parecía que en todas las ramas los pájaros vivían una vida feliz y amigable.
Cada mañana con los primeros rayos del sol, los pájaros despertaban y se dispersaban por el pueblo. Volaban de casa en casa, seguían en su camino a los niños que se encaminan a su escuela. Los perros y gatos los seguían con sus miradas. Desde temprano todos los habitantes del pueblo escuchaban sus cantos, sin saber distinguir entre los pájaros tontos y los inteligentes. Sus cantos alegraban a la gente y tenían mucho que ver con el ánimo de aquellas personas.
Se ven volar por todas partes, entre pájaros grandes y pequeños como queriendo decir “Este es nuestro pueblo, fue el de nuestros padres y abuelos” Los niños gustosos se hacían bromas con marcada alegría cuando uno de esos pájaros los cagaba en la cabeza, era sonrisa de diversión. Sobre la calle principal, los callejones volaban los pájaros delante y detrás de las personas. Lo daban alegría al necio que al malo o al tonto en sus fatigados pensamientos. La alegría de esos pájaros de vio trastornada cuando un fuerte ventarrón con lluvia se dejó sentir como un mal presagio para el pueblo.
El cielo se cubrió de nueves negras y volcó su furiosa lluvia sobre la plaza del pueblo en donde se encontraba el almendro que les servía por las noches como casa. Paso la lluvia y regreso la tranquilidad, el mal tiempo para los humanos había pasado, pero los pájaros estaban tristes, sus nidos estaban dañados, hacia frio y estaban mojados. En ese instante nadie era feliz por lo que dejaron de cantar. Los pájaros bondadosos se aprestaban ayudar, los pájaros malhechores robaban las pequeñas ramas de los nidos caídos de los demás para construir los suyos.
La gente del pueblo no le daba importancia a todo eso, solo pasaban cerca de las ramas de almendro caído y se hacían a un lado para no pisar el follaje y así la gente esa noche se fue a dormir. Ese día lluvioso y nublado cargado de ventarrones un niño recorría las calles del pueblo, caminaba hasta llegar a la plazuela del pueblo y al ver el almendro caído se acercó con la curiosidad que a los niños los caracteriza.
Su mente se transformó en un ingeniero pensando en ¿Cómo reconstruir la casa de los pájaros? pensó largo rato a quién ver para que lo ayudara y decidió que hacía mucho tiempo que no veía al zapatero Lucio, quien vivía frente al parque a unos 200 metros del lugar. Lucio era un hombre feliz que disfrutaba ayudando a los niños. Pero ese día estaba triste. El mal tiempo arruinó su estado de ánimo. El niño le contó lo sucedido con el árbol de almendro. El zapatero puso cara feliz, se asomó a la calle y le pidió al niño que lo esperara un momento mientras sacaba sus herramientas. Lucio y el niño trabajaron sin descanso recogiendo los nidos con los pequeños pajaritos, luego los subieron a los arboles cercanos.
Cuando la última nube se perdió en la oscuridad de la noche y el mal tiempo se había marchado por completo la batalla de Lucio y el niño por rescatar a los pajaritos había concluido. El jardín contaba con varios árboles mucho más pequeños que el almendro y existía la posibilidad de que algún gato se los comiera, pero el niño no podía quedarse a cuidar a los animalitos, solo esperar a que secaran sus primeras plumas. Lucio estaba feliz por este trabajo despues de todo anhelaba escuchar el canto de los pájaros temprano por la mañana. Por lo pronto habían salvado a los pequeños, Y ellos les estaban agradecidos.
Desde entonces muchos de los pajaritos que sobrevivieron visitaban al zapatero por las mañanas en su casa. El almendro volvió a crecer, el niño disfrutaba en verano de sus sombras. Todos los que lo miraban admiraban su belleza. Los pájaros cantaban para él, las abejas recogían néctar, la lluvia lo regaba, el sol lo calentaba, los pájaros establecían sus nidos, las personas se juntaban para refrescarse bajo sus sombras. Los tiempos de lluvia seguían pasando cada año. El almendro en cierta época perdía sus hojas, se quedaba desnudo y los pájaros lo abandonaban.
Juzgaba que el destino entre los pájaros y el árbol aquel estaba sellado de por vida. El niño aquel decidió trasplantar una de sus ramas al patio de su casa y al poco tiempo aparecieron sus primeras ramas en el suelo. Había amor y agradecimiento del niño por el árbol por el hecho de dar cobijo a los pájaros que tanto amaba. El árbol floreció y deleito a su familia con su majestuosidad.
Aquí le dijo su padre a su hijo, un día se cayó este árbol y mi amigo zapatero me ayudo a cuidar a los pequeños pájaros. Era un árbol majestuoso en aquella época, sus hojas verdes y grandes servían de refugio a todo tipo de pájaros, los nidos estaban adheridos a sus ramas. Pero papa, lo pájaros no se escuchan ahora dijo el niño. No hijo a esta hora los pájaros no cantan, pero están por todas partes. Muchos de ellos vuelan lejos de aquí y regresan como las golondrinas que se anidan en los techos de las casas, las palomas andan en montes.
Viene la primavera y ellos regresan a su almendro. Aquel día me hice el propósito de sembrar un almendro en el patio de mi casa para que en caso de que perdieran una casa encontraran con otra cerca de este lugar. Los pájaros como los niños se acuestan temprano. Sus padres regresan por las tardes a darles de comer. Bonita la lluvia cuando llega mansa y las flores brillan por doquier. El hombre le señalo con su dedo al hijo. - Mira esa es la última hoja del almendro que este año vuela con el viento, así nacerán al llegar la lluvia las siguientes hojas verdes. La hoja amarilla parecía que al volar se despedía de su madre y paso frente al hombre y al niño. Ellos se quedaron mirando para ver hacia donde la arrastraba. Pronto la hoja se perdió.