AMIGO (A)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
El tronco
grande de una amistad es la confianza, la sinceridad, honestidad, amor, apoyo
entre otras cosas que hacen de la vida un placer que queda para siempre en la
memoria hasta el último aliento de nuestra vida en las que podemos reconocer el
valor de un verdadero amigo que siempre ha sido incondicionalmente en todo.
Que en tus
errores te muestre su perspectiva y un consejo de lo que puedes hacer, que
nunca te debe de obligar a nada, que no te manipula para su conveniencia y que
al verte en un verdadero problema no te deje solo y si es uno de esos problemas
en los que tu no quieras ver la salida, él te la dará la solución aunque tú no
quieras y te enfurezcas, pues a él le preocupas y prefiere que te enojes con él
a verte sufriendo siempre.
Entonces si
te fijas no todas estas características las tienen todos y aunque a veces
encuentres malas amistades, aunque no lo creas, tiene un fin no es que tengas
mala suerte, sino que debes de conocer lo malo para que cuando encuentres a ese
ser especial que se acople a ti no lo dejes ir.
No busques a
tu amigo especial porque a veces lo tienes a lado de ti y ni cuenta te has
dado, la amistad es como el amor no siempre tienes que buscarlo sino a veces
viene y se va solo y otra cosa tienen en común y es que necesitas de ellas para
ser feliz, porque un amor que antes no tuvo una amistad bella termina antes de
que te des cuenta y para tener un amor que dure por siempre tiene que tener una
convivencia como lo es la amistad. Si sientes que todo perdió su sentido,
siempre habrá un “te quiero”, siempre habrá un amigo.
Un amigo es
una persona con la que se puede pensar en voz alta. Un hermano puede no ser un
amigo, pero un amigo será siempre un hermano. Deben buscarse los amigos como
los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos;
sino pocos, buenos y bien conocidos “No importa que sean menos que los dedos de
la mano”. Un amigo en la vida es mucho. Dos son demasiado. Tres son imposibles.
El hombre más
rico del mundo no es el que conserva el primer peso que ganó, sino el que
conserva el primer amigo que tuvo. Comprobar la necesidad de cada uno por el
otro, por el amor, la amistad, el afecto. Y ciertamente cada uno responde a
esto con su propia historia. Cada uno tiene su propia experiencia de salir de
sí y su modo particular de necesitar, pero creo que en muchos de todos estos
puntos podemos coincidir. ¿Por qué tengo esa necesidad de salir de mí, de
buscar "algo" en el otro?
Esta búsqueda
natural está impulsada por el amor. Buscamos una verdad, la verdad de nosotros
mismos, nos buscamos a nosotros mismos. En el fondo buscamos a Dios. Quien
busca la verdad, aunque no lo sepa, busca a Dios. La búsqueda comienza por
nosotros mismos, en nuestro interior.
Y
automáticamente somos impulsados a salir de nosotros. No somos seres cerrados
que además somos capaces de ponernos en contacto con otras personas, sino que
en la comunión interpersonal se revela la unicidad de nuestra persona. Me
percibo a mí mismo cuando salgo fuera de mí, en el contacto con el otro; con el
lenguaje del amor de la otra persona para conmigo tomo conciencia de mí y de mi
dignidad.
Sólo quien se
experimenta a sí mismo como persona, como un todo pleno de sentido, puede
comprender a los otros. Y así nos construimos recíprocamente. Nos necesitamos
para ser seres humanos plenos. Nuestras acciones han perdido naturalidad,
nuestro trato es incompleto. Y así ponemos barreras para encontrarnos con el
otro y por consiguiente con nosotros.
Hemos perdido
transparencia, el contacto con el otro y es preciso recuperarlo. Estamos
orientados al bien, o sea que naturalmente lo buscamos. El bien nuestro y el
bien del otro. Tener amigos con quien compartir la vida es un regalo precioso
que debemos cultivar y cuidar. Ya los estoicos enseñaron que todo se vincula
con todo y que en las vísceras de un buey está escrita la suerte de Cartago.
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