miércoles, 20 de diciembre de 2023

 

LA DICHA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México

Muchas personas pasan una existencia decidiendo lo que no pueden hacer, o no deben hacer, o no son capaces de hacer. No permita que las inseguridades y angustias decidan por usted porque lo único que conseguirá es perder el tiempo inútilmente y un montón de experiencias que merecen la pena vivirse. Creo que hemos tenido la suerte de haber nacido y debemos hacer algo con la vida que nos ha sido dada. Uno de los principales frenos a la consecución de metas es el miedo.

Creo que no cuento con una fórmula mágica para que las cosas se me den y si la tuviera considero que mi vida sería muy aburrida al no existir nada que vencer.

Creo mucho en la vida. Porque me he levantado muchas veces y me enaltecerá en muchas otras, creo que somos seres dinámicos en constante evolución y hemos de ir cambiando las cosas cuando no nos están funcionando. No admito el conformismo ni la resignación. Jamás digo eso de “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”; cuando pienso así, siempre cambio algo, porque creo que la vida es demasiado bonita como para tirarla o despreciarla y que está en mí, el dejar de hacerlo o aplicarme para que se presente.

Lo más hermoso de la vida es estar expuesto, explorar, saber que si no actúas otro lo hace por ti y que lo que pudo ser dejo en ser por falta de voluntad. ¿Caminar con miedo? Todos los seres humanos tenemos miedo a muchas cosas, y lo más importante de todo es no huir de nuestros miedos, sino a admitirlos. Suelen surgir disfrazados como pensamientos irracionales, emociones inexplicables o sensaciones físicas incómodas que nos hacen no hacer lo que deseamos.

Lo importante en estos casos es pararnos y preguntarnos ¿A qué le tengo miedo? El miedo es un enemigo escondido dentro de nosotros que lo llevamos a donde quiera que vayamos y, nos sirve como señal, es una guía para llevar el cambio y no quedarnos estancado. Reprimirlo solo lo hace más grande. Hay que aceptarlo como algo natural.

Para lograr las cosas que deseamos debemos tener pasión en hacerlas “Voluntad” esperanza en realizarlas, esa pasión bañada de voluntad es lo que nos hace contar con la energía suficiente que nos lleve a donde deseamos estar, es la diferencia entre el hacer y dejar pasar, entre la monotonía y la realización que permite reforzar la creencia en nosotros mismos para enfrentar las situaciones de cualquier índole. La voluntad es la encargada en lanzarte, para que vayas más allá, para que nada ni nadie sea capaz en detenerte y la esperanza es la que hace tenga sentido lo que estas buscando lograr.

Cuando ambas se conjugan encuentras el sentido que en la vida andas buscando, es cuando saboreas lo que estás haciendo, son el flujo que inspira. Están muy unidas, son parte en el desafió entre tus habilidades y la plenitud deseada. Cuando están juntas, emana del ser los destellos de optimismo, el saber disfrutar cada instante, cada reto y se vuelve una de las razones principales para existir. La voluntad, esperanza y el ideal nos conducen al gran desafió en poner al máximo nuestras capacidades ante el reto.

Para estar en este estado lo primero es estar convencidos de la situación en la que nos encontramos ¿Talento/ Circunstancia/Voluntad/Pasión? El talento con el que se nace, la circunstancia a identificar, el desarrollo en ese momento, la voluntad para reforzarlos, el dedicar tiempo a lo que nos gusta, buscarlo. Uno se apasiona con lo que hace cuando hace lo que le gusta, y además es así cuando encuentra sentido a su vida.

La primera vez que escribí sobre filosofía existencial, analice mi vida, hice varios cambios importantes que necesitaba, pero que por miedo, tampoco estaba dispuesto a enfrentar, sin embargo, hoy puedo decir que soy, que estoy y que sigo encendiendo la chispa que desemboque en una mejor persona la cual explore sus ideas sin miedo al que dirán por lo que escribo. Soy apasionado, me encanta entrar en detalles, en cosas cotidianas, en restaurar sueños, en decir lo que pienso.

Esa se volvió parte de mi pasión existencial. Uno como ser humano, siempre es capaz de renovarse, de volver a la ilusión primera a pesar de que la vida haya sido muy dura y aunque resulte “Duro de creer” Si se le pone ganas, voluntad, esfuerzo, la existencia se vuelve placentera cuando logramos resolver lo que lo cotidiano nos ofrece como reto.

Jamás hay que dejar que los problemas nos saquen de la existencia, jamás hay que dejar de luchar por lo que realmente queremos. ¿Qué es existencia plena? Es entender el momento en que aquello que nos apasiona se hace presente y no dejarlo escapar, sino reconocerlo en su instante, permitir que mediante la voluntad nos retribuya lo que la esperanza espera y el ideal ambiciona.

Allí, esta la plenitud, desde el momento en que descubrimos y realizamos aquello que nos apasiona. Para lograrlo se necesita estar enfocado en la meta y tomar acciones concretas. Así podemos decir que sentir pasión por una meta puede llevarte a actuar y a obtener resultados.

Sin embargo, no se puede afirmar que la única forma de conseguir resultados sea a través de la pasión, pues se necesitan además otros ingredientes, como una motivación, con una fuerza de voluntad y acciones continuas. Hazte un favor: ¡Huye de las personas envidiosas, para que no te conviertas en una de ellas!

No hay comentarios:

Publicar un comentario