HUELE A
NAVIDAD
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Inicio
la cuenta regresiva para navidad y año nuevo. Los niños a soñar y los padres
tratar en completar para juguetes, regalos y fiesta. Es un maratón de
actividades sociales, económicas, religiosas. Los niños soñando con tener lo
que desean en sus cartas a santa Claus o expresando las palabras exactas a sus
padres sobre el juguete que esperan llegue.
Un tiempo de sana imaginación. Los padres
soñaran con sus recuerdos de niño como lo hacen ahora sus hijos. Olvidaran un
poco el cansancio, estrés en el trabajo. Recordaran los instantes soñados con
sus seres queridos que se han marchado para siempre.
Todos
esperan que las cosas salgan perfectas o a menos no tan desastrosas como
utilizar el ultimo recurso en una prenda para un hijo y que este la desprecie
por no ser de su agrado o tratara sea lo menos posible detectable este rechazo.
Lo importante es soñar, vivir la nostalgia, vernos como locos por la tarde y
noche en convivencia en estos días.
Una de
pocas cosas que se habla en estos días es del amor, más bien se juntan para
poner en la mesa sus proyectos futuros, los logros alcanzados y se lanzan a la
cabeza contra miembros de la familia para hacerlos sentir menos por no
disfrutar la vanidad que ellos exponen.
Siempre es el mismo cuento, la misma historia
familiar, nos guste o no. Las redes sociales se desatan, se aceptan nuevos
miembros en sus muros, pero es lo de menos. Es la magia desatada de la que se
disfruta en colectivo sobre todo cuando nos sentimos orgullosos de los hijos,
padres, amigos que tenemos. Soñamos en conseguir lo deseado y lloramos a los
seres amados que han muerto.
Todo
mundo disfruta estos días incluso se reconcilia con los vecinos enojados, se
comparte sea en donde sea. Llega a la mente el mejor y peor recuerdo, el
chico(a) que nos hizo sonreír en el pasado, la foto guardada en un rincón sale
a la luz, la anécdota jamás olvidada. Es la navidad de todos los que aún
seguimos vivos, los que contamos historias, disfrutamos y soñamos con seguir
escribiendo historias en este mundo.
Unos quieren regalos, otros abrazos, llamadas.
Recuerdan tiempos en los que la cuerda les apretó el cuello, el regalo de su
cumpleaños, el aluvión de felicitaciones. El calor del sol se marcha y se deja
llegar el frio. Algunos ya están contando los días para irse a su pueblo, ese
lugar fresquecito en el que lo conocen mucha gente. Ese pueblo en el que los
días que se pasen en el mismo hay que vestirse bien, hablar correctamente. Ir
al sitio de sus convivencias infantiles, caminar por sus calles para saludar a
los amigos.
Días en
que se saludan hasta 10/20 amigos a lo largo por día. El pueblo es el refugio
de los que pueden irse, otros se quedaran en la ciudad a trabajar y su deseo se
frustrara. Las ciudades tienen muchos pueblos cerca y los ciudadanos de las
mismas la mayoría vienen de haya sus raíces. Hay pueblos grandes y chicos, pero
todos son capaces en arropar el regreso de sus hijos. Amigos, familia les abren
las puertas de sus casas y los brazos con cariño. Estos días son de celebración
en ellos.
Algunas
de las fiestas se publican con la identidad de la población en redes sociales.
Las noches son de pláticas, cenas, música. Luego volverá enero y volveremos a
lo de siempre. - El gobierno aprovechara para dar propuestas que demuestren
está vigente, comprometido, mostrando altura en declaraciones sociales con
propuestas de regeneración de la sociedad, ciudad, construir a diestra y
siniestra ese algo que beneficie a todos. Vapuleara la crisis etc.
Lo cierto es que toda la ciudadanía se moverá
en el centro, las tiendas, Los comerciantes tendrán dos cajones (Uno para dar
feria y otro para billetes de dominación alta) Un centro infestado de
vehículos. Todo se mueve y ante ello hay que remangarse el mal humor sumándolo
a la postura positiva de reír, sumar humor, aparejar tonteras y que nos salga
todo bien.

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