jueves, 30 de noviembre de 2023


 PERSONALIDAD DE LOS JOVENES Y LA SOCIEDAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El valorar a una persona que ha madurado, o es inmaduro se utiliza a menudo como sinónimo de responsabilidad, sin embargo, no está relacionado. Y, se debe a que el punto desde donde se parte, es la edad cronológica, con el que se hace una regla social, rol social asumido, y no con el desarrollo psicológico de la persona. El proceso de la personalidad es evolutivo y cubre desde edad temprana, media, adulta, y tardía. El proceso de la personalidad con mayor actividad es la niñez y adolescencia, estos dos períodos de la vida son de suma importancia como etapa final de la educación.
Es en la adolescencia donde inicia el dominio de las funciones sociales, y roles para consolidarse en la formación de habilidades sociales, la moral, sentimientos, formación, y estabilización de carácter y, lo más importante, el dominio completo de su rol social tanto civil como público, profesional, laboral, familiar. Es la etapa de reflexionar en el cómo lograr las metas personales. La adolescencia es la etapa en la que se debe enfrentar sus problemas de desarrollo de las etapas anteriores, y adquirir la capacidad de poder resolver las etapas de vida posteriores. Para E. Erikson: La tarea característica de un adulto es lograr la identidad propia.
En esta etapa de la vida el adolescente decide el cómo aceptara una pareja, como construir sus relaciones en pareja, familiar, amigos, educación que desea ¿Si acepta las responsabilidades civiles? Para ello busca su grupo social con el que se identifica, que le resulta agradable convivir.
Es su inicio a la etapa de autoconciencia que refleja los conocimientos encontrados de la niñez y pubertad adquiridos. Se argumenta que el adolescente no sabe lo que quiere, y solo cuando adquiera la madurez se comprenderá, pero no podemos dejar fuera las circunstancias que los rodean y moldean en ese trayecto que contribuyen o limitan su avance en el camino de la vida.
El adolescente está lleno de deseos sin armonía interior es por ello que algunos tardan en adaptarse o a formarse, y se va adquiriendo con los componentes (Experiencia, circunstancias, capacidad para gestionar sus emociones, tendencia social, apertura, humor etc.) que la vida les va poniendo en su camino para ese cambio de mentalidad (Sociedad, moda, ideas que prevalecen, valores que se practican, normas de comportamiento, creencias etc.
La estabilidad de las estructuras familiares cubre ciertos rangos por varios años en el adolescente por lo cual es cuestionado al comportarse diferente y ser valorado como negativo, pero es su evolución personal en esa adquisición y perdida de lo que su estructura psicológica le dicta, y no es que esté dando pasos hacia su deterioro personal. Es posible que en la madurez se le abran nuevas oportunidades con su familia, pareja, trabajo, ingresos. Los padres se molestan y argumentan no conocerlo, está desmoronando su vida, pero no se dan tiempo para reflexionar que se está desarrollando en su persona una idea sobre la naturaleza dinámica de la edad adulta a la que se resiste en llegar.
Las investigaciones sobre la adolescencia están plagadas de estudios en sus funciones fisiológicas, psicológicos comportamientos, y todos esos estudios aseguran contar con la razón y la verdad. Una de esas grandes fallas se localiza en investigaciones por la edad del adolescente, lo cual no tiene ninguna relación con su desarrollo personal, ya que las propiedades cualitativas no se relacionan en ningún momento con la edad (Formación, carácter etc. La edad no juega el ser la marcadora de los cambios personales, sino que esos cambios ocurren de acuerdo a lo biológico, psicológico, fisiológico, genético, y en ello es ajena la edad en los años en el como la medimos.
En la infancia el factor de personalidad aún no se ha formado hasta el punto de dominar el factor de edad o incluso desplazarlo por completo. La conciencia no madura con los años en vejez como se enfatiza, sino que es específica a cada persona, en su camino por la vida. Los padres desean fervientemente que su hijo adolescente alcance niveles óptimos en el desarrollo de las funciones psicofisiológicas y mentales individuales, y se desesperan ante la falta de florecimiento de lo que ellos anhelan.
La actitud del adolescente es encontrar su propio desarrollo, por eso es considerado problemático. Para los padres eso es actitud insana, pero se olvidan que el adolescente está ocupado en adquirir y entender su desarrollo y aspecto persona, y que además está sujeto a las actividades de los de su edad buscando cumplir con las expectativas de ellos y no desencajar en su grupo. El adolescente va actualizando sus funciones de percepción, y la constancia en ap’0licarlas en su vida desde su muy particular punto de vista. No le da importancia a que los adultos le compliquen su vida, el caso es no perder de vista a sus iguales. La sociedad actual promueve como un hecho irrefutable el determinismo de la edad cronológica y deja fuera la edad biológica.
Por lo tanto, este error hace infelices a millones de personas que bajan su motivación conforme acumulan años en el calendario del tiempo inventado por el mismo ser humano para martirizarse ¿Si, ya es viejo, o aún puede dar algo en esta vida? La edad cronológica social les pone límites en los laboral y en todo. Pero en la realidad la edad contada en años de vida, no tiene significado alguno y sirve para que el individuo enferme mediante su actitud mental social. El tiempo de la vida depende de su desarrollo a lo largo del camino de la vida.
Todo es temporal, y se va marcando en el reloj biológico en la infancia, madurez sexual, somática, psicofisiológica de las estructuras cerebrales. Que repercuten en la vitalidad orgánica completa en su estructura; en donde el ser humano se expresa en su máxima adaptabilidad a las condiciones naturales, y el entorno construido, a saber, a sus características fisicoquímicas.
Para un ser humano es importante desarrollarse en sus estructuras cerebrales, criterios psicofisiológicos, sensibilidad sensorial, tiempo de reacción. El ser humano se compara con otros para auto valorarse si cuenta con tales estándares exigidos socialmente. Estos cambios se renuevan con la generación siguiente, y son socializados por la generación que se aleja de la media generacional.

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