EDUCACIÓN MORAL DE LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La situación de enseñar valores a los niños en esta época es extremadamente multifacética y contradictoria. No sólo estamos en el cambio de costumbres sino también en el retroceso de los valores sociales. Esto impone, a la sociedad en su conjunto una enorme responsabilidad de comprender el Pasado, el Presente y un pensamiento responsable sobre el Futuro. Culpamos y hacemos resposanbles a todos y argumentamos que los adultos no somos capaces de preservar, multiplicar, y transmitir a los descendientes de los valores de la humanidad.
Todo indica que no, nos enfocamos en el beneficio y el éxito, dando valor al agregado utilitarismo y el pragmatismo ¿y la vida futura? El sistema educativo también se está volviendo más utilitario y orientado pragmáticamente. Variabilidad, contenido de la información aderezado con prioridad para todos los tipos y niveles de educación. Sin duda, los conocimientos, habilidades y habilidades profesionales deben ser eficaz y exitosa. Pero no podemos permitir que los utilitarios y, las orientaciones pragmáticas dominen el sistema educativo. Este tipo de sistema y sus contenidos se alejan de la formación de la personalidad del niño, al proporcionarle sólo lo mínimo indispensable y privan a la persona de una perspectiva moral, espiritual.
La vida moral y la espiritual en el cambio de siglos es natural y necesaria, y no está causada únicamente por el estado de crisis transitorio que México vive ahora. La espiritualidad se abre camino obstinadamente a través de todas las crisis y colapsos y, renace. La sociedad moderna se a encaminado a lo innaudito, la abundancia de maldad y ceguera. El, aflojamiento de todas las normas y fundamentos ordinarios de la vida. Todos los fundamentos antiguos, o, más bien, recientes y formas de ser perecen, la vida las barre sin piedad, exponiéndolas como alejadas de maldad, y sin compromiso social.
La maldad se ha ido abriendo caminos y va estrechando a las personas hasta corromperlas. Se va conviertiendo en una turba pervertida, deshonesta, mezquina y sin cura alguna. Los niños y jóvenes se comportan cínicamente, incrédulos, que idotralan a personajes deshonestos y aspiran a parecerse a ellos ante la complacencia de sus padres. Los valores con los que la sociedad convivia en el siglo pasado han sido superados por la pobreza espritual, y la ociosidad social ¿Quién trabaja para beneficio de su alma?
Lo espiritual exhibe un déficit, la verdad sobre los valores de la sociedad a muerto, asi como la base de su existencia ¿Cuál es nuestra realidad? La espiritualidad es una cualidad humana que representa el nivel más alto en el desarrollo de la conciencia, todas sus esferas: intelectual, sensorial-emocional, volitiva. La principal diferencia entre la espiritualidad es la capacidad. Un ser humano debe pensar, para que sea capaz de ir más allá de sus propias necesidades, intereses, más allá de su propio beneficio y perciba los intereses y necesidades de otras personas como propios, o, mejor dicho, más significativamente, superiores a los suyos.
Esta es la capacidad de ir más allá del propio “yo”, de estar abierto y receptivo a los problemas. La sociedad mexicana se debate en la ansiedad colectiva y añorando el pasado a quien valora en forma romántica y significativa. En la actualidad a la sociedad le gana la arrogancia, el deseo, placer, y su lucha por ser mejor se enfoca en la obtención de bienes al costo que sea. ¿Ese es el perfil de la perfección? La persona que razona tiene una capacidad desarrollada para fijarse metas, una conciencia de las necesidades y la búsqueda de formas de satisfacerlas, una capacidad de creatividad, de creación, pero también de destrucción.
Desafortunadamente, la razón resulta muy a menudo no estar al servicio del Bien, sino
al servicio del Mal, la destrucción, el interés propio, la envidia, el odio. Indudablemente también existe en las conciencias incorrectas de la esencia de la vida. A esto lo impide el deseo de vivir de las necesidades inmediatas. Las nuevas generaciones sean intelectuales o sin estudios académicos, se concentran en si mismo, en su beneficio sin darle importancia a la moral. Una persona emfocada exclusivamente en el estudio de conocimientos académicos, es simpmente un intelectual sin la formación social, moral, ética.
Y, esa intelectualidad la puede usar en perjuicio de la sociedad. La moralidad es un recordatorio de que “el hombre es la medida de todas las cosas" (Protágoras). Un humano con valores es una persona desarrollada para establecer el éxito de una vida digna. Para muchas familias mexicanas es importante la educación de sus hijos, pero también su desarrollo moral para que no caigan en los caminos de las redes destructoras de la indecencia. Sólo así un niño podrá desarrollarse normalmente, preservando su individualidad y crecer hasta convertirse en una persona digna, capaz de reemplazar a la generación anterior, habiendo absorbido todo lo mejor y progresista.
Sin embargo, muchas veces el asunto se limita a un solo deseo. Algunos padres consideran que su principal deber y responsabilidad es alimentar, vestir y calzar a sus hijos, mientras que otros dirigen todos sus esfuerzos a educar a sus hijos y desarrollar sus talentos y habilidades. Pero al mismo tiempo, ambos a menudo se olvidan de darle esas pautas en tiempo de calidad. La educación en conocimientos y la moral es un componente importante en el proceso de educar a cada persona.
El hecho es que de esto depende no sólo la formación de una personalidad moral de pleno derecho, sino también la reducción del riesgo de que un niño entre en alguna organización peligrosa que pueda "arrebatarlo" de las actividades sociales y causar un daño irreparable a su psique. Dando como resultado, en lugar de un ciudadano digno en el futuro, un vulgar ladrón, abuisivo, al que solo le interesan sus intereses imnmediatos, y placentero.
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