sábado, 27 de enero de 2024

 

MUJER MIGRANTE MALTRATADA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México. 

El cambio puede iniciar desde la comunidad de su país de origen a través del diálogo con trabajadoras sociales, lideres mujeres, personas involucradas en instituciones de gobierno, hablando sobre cómo experimentan la violencia en sus vidas, cómo la violencia les está afectando a ellos y a sus familias, cómo les gustaría que las cosas fueran diferentes y cómo explorar los beneficios y riesgos potenciales de varias alternativas. Poner especial atención al comportamiento de su pareja y tener cuidado para no violar las normas culturales.

Informarlas, hablar con el agresor todo basado en estrategias para poner fin a la violencia en sus vidas. Desarrollar en estas mujeres la autoestima, observar como disminuir el control del agresor. Puede ser que en su comunidad de origen el maltrato para la mujer es parte de su relación normal de matrimonio y por eso no desean recurrir a ninguna ayuda externa.

Por eso muchas de ellas no denuncian el abuso por ser parte de su entorno, incluso cuando ella acude a sus padres estos le reclaman a ella diciéndole que es porque si ella fuera una mejor esposa no sucedería y terminan por avergonzarla. Todo es por tu culpa, intenta complacerlo, intenta no hacerlo enojar. Hay parejas masculinas que las envían a pedir dinero por las calles y les ponen en su espalda a un niño y a otro de la mano. Las amenazan por no traer el dinero suficiente.

No hay disposición de las mujeres migrantes maltratadas a llamar a la policía para pedir ayuda en Estados unidos. Las que tienen hijos permanecen en relaciones abusivas y no denuncian su maltrato ante la posibilidad de perder a sus hijos, y ser deportadas. Muchas mujeres inmigrantes temen que la deportación o la pérdida de la condición de residente hará que pierdan la custodia legal de sus hijos.

De hecho, si la regresan a su país significa nunca volver a ver a sus hijos y pérdida de la custodia. Ellas creen que el divorcio o la separación de su agresor es igual que en países como México, Honduras, Guatemala, Venezuela, Salvador donde se da privilegio por tráfico de influencias, sobornos autoridades para el padre se quede con los hijos. Muy por el contrario, en Estados unidos, se valora ¿Con quién estaría mejor el menor?

 Sin importar el estatus migratorio de la madre. Ellas le temen a ser discriminadas cuando están casadas con un ciudadano norteamericano o un residente y ella no cuenta con estatus legal en ese país, por eso permiten seguir siendo maltratadas, humilladas. Algunas temen que la denuncia la conduzca a la deportación, y el abusador se aprovecha de la ignorancia de en la aplicación de las leyes en aquel país. Pocas conocen que esta vía puede abrirle la puerta para obtener su permanencia legal a través de la Ley de Violencia contra la Mujer.

 La deportación es un arma omnipresente para abusadores a amenazar a sus parejas inmigrantes, independientemente del estatus migratorio de sus parejas. Los maltratadores a menudo usan el estatus migratorio legal para intimidar y coaccionar a su pareja manteniéndola amenazada. Incluso para mujeres con documentos se ven amenazadas por parte de su pareja con la deportación que nunca surtirá efecto legal, pero si psicológico, por eso ellas evitan denunciar, dudan en llamar a la autoridad por el miedo a que la policía detenga al agresor y con ello se quede parada la documentación con la que se está buscando el estatus migratorio.

Las mujeres maltratadas no llaman a la policía, ya que son económicamente y emocionalmente dependiente de su agresor. El riesgo consiste en que el arresto puede afectar en los antecedentes penales del agresor y resultar negativo para ambas partes afectando negativamente las perspectivas de estatus migratorio. Es posible que el hombre tenga un mejor manejo del idioma ingles y ella no tenga el mínimo entendimiento en ese idioma, lo que le impedirá las apelaciones a la justicia. Muchas de las mujeres migrantes viven dentro de un hogar con su pareja, no salen a la calle por miedo a ser deportadas.

Los abusadores las mantienen aisladas y dependientes. Su barrera principal es el idioma, esa incapacidad para comunicarse. Muchas de estas mujeres llegan desde el medio rural de su país y no conocen el manejo de las tecnologías por lo que no están informadas de nada. No sale a la calle, sabe que no puede trabajar legalmente y que no tiene derecho a ningún servicio de salud o asistencia social.

Ellas no saben que son prospectas para calificar cuando son abusadas y denuncian por un ciudadano norteamericano, cónyuge residente y que el gobierno de estados unidos a través de sus leyes la protegen recibiendo un permiso del INS para acceder a la red de seguridad social. En ocasiones los policías les piden a los niños hijos de la mujer que le traduzca lo que sucedió, lo que pone en riesgo la información real del sucedido, además de que el abusador si es un padrastro tomara odio contra el niño poniéndolo en peligro.

Preguntarle a un niño para que acuse a su padre y este sea llevado preso por la policía significa para el niño un trauma de lealtad con su padre y su madre. Cuando el policía recurre a vecinos como interpretes se corre el riesgo de caer en el error que se presenta cuando esta de parte de uno de los involucrados al no ser imparcial. El marido, con su mayor dominio del inglés, puede dictar fácilmente la secuencia

y la naturaleza de los eventos a los oficiales y, por lo tanto, tener el control del resultado del incidente. La policía frecuentemente actúa sobre información incompleta, a menudo mediado por una familia asustada o antipática, vecinos, miembros, o el marido mismo. Al verse presionada la mujer maltratada puede ser fácilmente persuadida para aceptar soluciones quien sin darse cuenta firma papeles que benefician al acusado y en donde ella renuncia a sus derechos.

Muchas mujeres tienen miedo en que serán entregados a las autoridades de inmigración si se ponen en contacto con la policía. Cuando superan este miedo en ocasiones no son bien orientadas y caen en manos que las hacen pasar de victimas a victimario. En estados unidos existen grupos de colectivos que ayudan y apoyan a estas mujeres para que se libren de la violencia y ejerzan sus derechos para preservar su familia, pero ¿Cómo pedir ayuda, si no están informadas y desconocen las leyes? ¿Cómo hacer que ellas sepan que no están solas, que su voz será escuchada, que tienen otra oportunidad, que serán apoyadas?

Ella puede optar por dejar a su abusador, optar por ir a un albergue, elegir presentar cargos contra su abusador, o elegir ninguna de estas opciones y dejar que la siga maltratando. La mujer es la única que debe tomar esta decisión y buscar su vida propia. En ocasiones no lo hace debido a que es el hombre quien decide el estilo de vida en el hogar, controla todas las conductas, protege a la mujer y los hijos, los provee económicamente. La mujer no tiene más familia en ese país, está sola, tiene miedo de actuar. Pocas son las que deciden actuar en este sentido.

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