EMPLEADA DOMESTICA EN MÉXICO
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano. FESC-UNAM.
Las mujeres constituyen la mitad
de todos los hombres campesinos mexicanos que salen a trabajar a las ciudades.
La mayoría de ellas salen a trabajar como empleadas domésticas. Son la única
fuente de ingreso de su familia que se queda en la comunidad de origen. Ellas
no quedan registradas en los servicios de salud y prestaciones, aunque tienen
derecho a ellos, pero las contratan verbalmente y aceptan el trabajo debido a
que su esposo, hijos, están desempleados, hay pobreza en su entorno, a veces no
tienen nada que comer y esperan la temporada de lluvias.
En nivel educativo es bajo y las impulsa el
deseo en ganarse la vida honradamente. El movimiento actual de las mujeres por
sus derechos ha creado conciencia, impulsado la provisión de servicios de apoyo
y generado reformas en las políticas centradas en la discriminación y la
violencia de género. El número de jóvenes estudiantes que llegan de los pueblos
contratadas para sirvientas mientras estudian ha aumentado dramáticamente. En
los pueblos el número de hombres y mujeres jóvenes en las escuelas primarias y
secundarias es casi el mismo.
Muchas trabajadoras domésticas
encontrarán empleadores responsables que las traten bien, les paguen con
regularidad y garanticen buenas condiciones de trabajo. Desafortunadamente, la
suerte y ninguna garantía determinan si encontrarán una condición que cumpla
con los estándares mínimos de un trabajo digno. Las desafortunadas pueden
quedar atrapadas en situaciones muy explotadoras con pocas posibilidades de salida.
Las quejas en eso quedan y muchas recibieron salarios inferiores a los
prometidos.
En las ciudades grandes como la
ciudad de México, Guadalajara, Monterrey: Hay maltrato físico, psicológico.
Algunos ejemplos son que llegan a darles palizas los patrones sobre todo a las
indígenas que contratan de la zona sur del país. Hay intimidación, insultos,
gritos, y algunas formas de humillación, como el acoso, no darles de comer. Hay
violación, intento de violación, expulsada de la casa en medio de la noche sin ningún
pago. Muy pocas se atreven a denunciar por temor a ser acusadas de robo,
adulterio, fornicación y otros comportamientos inmorales. Las cargan de exceso
de trabajo, y están prácticamente todo el día y noche trabajando no descansan,
a muchas no les dan un día libre y si se enferman no las llevan al hospital,
incluso son obligadas a trabajar enfermas.
Trabajan en casas grandes y
duermen en un cuartito junto a la lavadora o en el baño pequeño. Muchas
trabajan contra su voluntad puesto que el patrón las trajo de una comunidad
indígena y ellas no son capaces en regresarse (Esclavitud). Las aíslan
financieramente siendo posible que no encuentren forma de escapar de la
situación de explotación en la que se encuentran. Para ellas no hay despido, no
saben cómo huir de sus patrones abusivos, les prohíben hablar con los vecinos.
Son miles de indígenas las que llegan a la ciudad de México, Puebla,
Cuernavaca, Acapulco y los estados circunvecinos. Es la mano de obra barata o
regalada en un mundo de esclavos.
La indígena que denuncia queda
entrampada en los mecanismos de compensación y corrupción de las autoridades y
su patrón. No hay quien las ayude, incluso despues de la denuncia ella queda
bajo la tutela del patrón y el nivel del abuso sube de tono. Debido al poder de
negociación desigual, las trabajadoras domésticas regresan a sus hogares sin
recibir su salario completo o sin justificar el abuso. Estos eventos son muy
preocupantes puesto que algunas ciudades del norte del país están cayendo en la
misma práctica.
Contratan mujeres jóvenes en los
pueblos para llevarlas a la ciudad en calidad de empleada doméstica y ellas se
ven obligadas aceptar las condiciones que el patrón establece ya estando en su
casa. En estas ciudades las mujeres son acusadas de robo para tener relaciones
sexuales. La mujer cuando se queja no tiene la capacidad de probarlo, como
tampoco el acoso sexual pudiendo ser ellas las procesadas. No hay reglas claras
y cada caso es diferente. No hay un mecanismo de compensación efectivo, las
demandas en las juntas de conciliación y arbitraje no prosperan y cada
audiencia requiere años, ese es un abuso en contra de la trabajadora doméstica
puesto que no cuenta con los recursos para su defensa y estadía en la ciudad.
La asistencia legal existe, pero
se requieren testigos, se exige contrato, etc.
Las trabajadoras domésticas todavía se quejan del largo período de
espera y la falta de información sobre su caso. La clave para poner fin a los
abusos es brindar la protección adecuada para que las trabajadoras domésticas
tengan la garantía de que se respetarán sus derechos. Muchos abusos se pueden
prevenir. Si suceden, hay pasos claros que el gobierno puede tomar para
enjuiciar a los culpables. Se necesita urgentemente una secretaria que se
encargue de dar seguimiento a este tipo de trabajadora para que le brinde
protección, le facilite el defenderse, le asegure en forma inmediata la
recuperación de los salarios no pagados y la indemnización que por ley le
corresponde.
El estado mexicano debe contar con habitaciones
que sirvan de refugio, atención médica, asesoramiento y asistencia legal para
las trabajadoras domésticas que son víctimas de abuso. Desplegar una fuerza de
investigación para detectar a los empleadores y las condiciones en las que
laboran, el método de contratación, incluidas las inspecciones sin previo
aviso. Ajustar los servicios, incluida la calidad de los albergues, la
preparación para el asesoramiento y la cantidad de personal capacitado.
Personal capacitado para preparar denuncias eficaces y contar con una fiscalía
especial en materia de trabajadoras domésticas.
Ampliar los programas de sensibilización
pública para las trabajadoras domésticas. Se requiere revisar leyes existentes,
limpiar las lagunas en las juntas de conciliación y arbitraje para que den
respuesta inmediata. La ley debe contemplar un mecanismo de defensa diferente
al de los trabajadores en la ley del trabajo. Estar enfocada a las mujeres que
trabajan dentro del hogar, como niñeras, empleadas domésticas y cuidadoras de
ancianos y enfermos. Contemplar los límites que las acercan al abuso y la
responsabilidad en respuesta de la autoridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario