¿CREES EN DIOS? “TODOS LOS ANIMALES SOMOS IGUALES”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista. - FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Quienes aman realmente a los animales se han ido cambiando a vegetarianos, y son ellos quienes luchan exponiendo los problemas, y sufrimientos que los humanos les ocasionamos a los animales. En la actual juventud hay una nueva conciencia de que la compasión debe extenderse no solo a perros y gatos, sino también a cerdos, pollos e incluso conejos, cuyes, ratas de laboratorio. El movimiento ha crecido demasiado a nivel mundial. Ya se han logrado victorias importantes para los animales. Y se avecinan otras aún mayores. El movimiento por los derechos de los animales es ahora global y estará en la agenda durante mucho tiempo.
Se oponen “Los intereses financieros” que insisten en luchar para defender su derecho a explotar a los animales para obtener el máximo beneficio. Lo defienden justificándolo como parte integral de la cultura del ser humano. Para muchas personas el movimiento por los derechos de los animales se va poco a poco convirtiendo en una realidad política y social.
Los seres humanos nos hemos convertido en los destructores de todo tipo de vida en la tierra. A cualquier tipo de animal o insecto que se cruza en nuestro camino le causamos sufrimiento dolor, muerte “Basta ver una hormiga en el piso para aplastarla”. Hace algunos años no sabría lo que se hoy, despues de titularme y trabajar como Médico Veterinario Zootecnista. Me di cuenta que debía luchar contra los problemas morales pero que los problemas sociales, políticos, y culturales impedían lograrlo en nuestra sociedad.
La mayoría de la gente compra carne, huevos, pollos, en los mercados para su consumo sin saber absolutamente nada de lo que sucede con esos animales desde antes de que sean sacrificados. Por ejemplo: E escuchado a cientos de personas que aman a su perro, gato, y lloran cuando muere. A la vez desayunan huevos, comen carne al medio dia, y cenan sándwich con jamos de cerdo. Los animales son explotados cruel y despiadadamente por los humanos, y nadie está dispuesto a cambiar esta situación. Incluso vestimos a los perros como humanos, y a la vez, exigimos que los perros sean tratados con leyes iguales a la de los humanos porque argumentamos que “Los amamos, son sensibles al sufrimiento” pero los otros animales solo sirven para satisfacer nuestras necesidades humanas de consumo.
Hay personas que piensan que el dar amor y defender a los animales significa tener un gato, un perro como mascota, darle de comer coquetas y acariciarlo, o tener un pájaro en una jaula y alimentarlo hasta que muera ¿Dónde quedan los principios morales creados por el propio ser humano, cuando sus intereses prevalecen sobre la vida de estos seres? Nos podríamos preguntar ¿Cómo superar nuestros instintos animales? Es difícil, y lo podemos comprobar en el estado de estancamiento en el desarrollo humano en el que nos encontramos por ejemplo en el simple hecho que aún no podemos dominar el instinto racial hacia las minorías “Amamos al perro, al gato, lo alimentamos, vacunamos, bañamos, pero despreciamos a un indígena, indigente, un niño de la calle”
Hay personas que salen a las calles a protestar por el uso y abuso, y sufrimiento que les damos a los animales y algunas de ellas no hacen nada por los miserables de Victor Hugo, y a la vez se olvidan que su bolsa de mano, cinto y otros enseres de su vestimenta provienen de animales que sufrieron antes de ser ese objeto que compraron. Todo es cuestión de visitar una granja para que observen a las gallinas de postura y las condiciones en las que viven su corta vida, o los cerdos cuando son sacrificados clavándoles un puñal en el corazón. Por eso creo que es difícil definirnos en ¿Qué tipo de humanos somos, por qué lo hacemos?
Este artículo, nos es una súplica sentimental para que los humanos cambiemos, pero si para que tengamos mayor compasión con los animales desde su calidad de vida, engorde, matanza. En pleno siglo XXI, es tiempo de preguntarnos ¿Cómo debemos tratar a los animales? Es tiempo de despertar nuestros sentimientos dejando la comodidad y reflexionar sobre la serie de prejuicios que arrastramos.
No se trata de manifestarnos con ira en las calles, e indignarnos con quienes producen los alimentos sino desarrollar el deseo de cambio en actitudes en la práctica para que los animales no sufran “Respetarlos” - Se trata de una apelación a principios morales básicos en los que todos estamos de acuerdo, y su aplicación a las víctimas no está justificado, y no existe razón válida para que continuemos con ello. Cuando los negros iniciaron su lucha los blancos pensaron que era el fin del mundo, y ellos se basaban en los prejuicios de la discriminación “Los negros son animales que aguantan el dolor sin quejarse, no cuentan con sesos, ni inteligencia”
Despues llegaron las luchas de las mujeres por sus derechos y la igualdad, le siguieron los homosexuales, la libertad sexual, el aborto, etc. Todos estos movimientos en su momento han sido fuertemente criticados y cuestionados, sin embargo, la sociedad les dio apertura al considerar que esas minorías sufrían, por lo que se debería de cambiar la forma de pensar de las mayorías, y se emprendieron campañas de todo tipo para sensibilizar en un cambio de actitud hacia ese tipo de cultura a la que pertenecen pocas personas. Los seres humanos arrastramos una larga historia de abuso hacia los animales lo cual a través de las épocas lo hemos venido justificando por el egoísmo natural del ser humano que preserva ante todo sus privilegios sobre los intereses de las mayorías.
Los animales son abusados sin que se reflejen prejuicios morales, y quienes lo hacen basan su principio en ser una empresa que da trabajo. Por ejemplo: “A quienes comen carne de cerdo sacrificados a diario les cuesta creer que estén haciendo algo malo, y desconocen que los cerdos son colgados vivos agarrados de una pata, y en la línea que los conduce a su muerte se le clava un puñal en el corazón para enseguida ser arrojado aún vivo a una gran pila de agua caliente (La pila de agua caliente sirve para quitarles el pelo de su piel).
El leer, esto no hará que dejen de comer carne de cerdo o que le pongan jamón a sus Sandwich. Los humanos somos animales carnívoros ancestrales por eso no le prestamos atención a esta situación al considerarlo como un problema que no vemos, y que disfrutamos como alimento “Si, los animales que consumimos sufren, y no los vemos sufrir, ¡No, nos afecta!” Digo animales con la intensión en diferenciarnos como nos llamamos “humanos”
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