domingo, 1 de junio de 2025

 

MUSICA EN LAS ESCUELAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Los científicos han demostrado que escuchar música durante el embarazo es imprescindible para una mujer. Afecta las emociones y la formación del carácter de una persona, afecta el estado de ánimo y el bienestar. En la embarazada ayuda en el trabajo a los órganos, el corazón y la presión arterial, la respiración y la circulación sanguínea, alivia la fatiga y vigoriza. El feto escucha estos sonidos a partir de la octava semana que afectan su mundo emocional. En la semana 14 de embarazo, el feto ya reacciona al ritmo y volumen y te deja saber que algo no le gusta. Con música alegre, el bebé se mueve activamente y se calma. Si la mujer escucha música. le da placer y alegría al feto, y él puede convertirse en una persona más desarrollada y creativa. Pero no toda la música es adecuada por ejemplo las estridentes como la banda lo ponen excitado, ansioso, le afecta en su sueño.

 La buena música, estimula el desarrollo del cerebro del niño, se establecen las habilidades mentales. Se produce una estimulación de las endorfinas, que en el futuro contribuirán al buen humor, hablara más pronto, aliviarán el dolor y combatirán las infecciones. Escuchar buena música por parte de la mujer embarazada, ayuda a la inteligencia del niño, desarrolla audición, sentido del ritmo y la memoria. Contribuye a la formación de áreas de su cerebro que tienen que ver con su habla y pensamiento.

 La música agresiva, y en altos decibeles es mala (Banda, rock, metales etc.), incluso peligrosa, y se debe a que atraviesa los tejidos afectando el líquido amniótico, en este caso la madre sentirá que el feto empuja fuerte y es por su disgusto. Lo principal es que una mujer embarazada siempre debe de estar tranquila, sin tabaco, drogas, ni alcohol, en calma. Lo que mejor le ayuda es la música clásica la cual mejora el sueño del feto. Las recomendadas por los científicos son las de Mozart y Vivaldi, Chopin y Tchaikovsky. El problema es que a la gran mayoría de las mujeres no les gusta este tipo de música, y se cree se debe a que cuando fueron fetos sus madres escuchaban música estruendosa: para ellas existen otros ritmos como música producida desde la naturaleza, la flauta, violín, folclórica, canciones de cuna, o cantar por ellas mismas.

 Una música rápida, ruidosa, produce en el feto fuertes movimientos, incluso si la mujer tiene un embarazo riesgoso este tipo de música puede llevarla al aborto. Lo aconsejaba es que salga a pasearse por lugares tranquilos (Parque, bosque), escuchar el canto de los pájaros, el sonido del agua por las olas del mar, o el correr de ella en un rio. Escuchar música tranquila por lo menos media hora al día (Antes de dormirse) Lo ideal sería que sea la propia madre quien le cante al feto antes de dormirse. No escuche música alta, ni se ponga audífonos. La embarazada puede moverse a ritmo lento con la melodía.

El feto comienza a percibir los sonidos muy temprano: al final del primer mes de vida intrauterina, se forman la cavidad timpánica y el tubo auditivo. A partir de las 24 semanas, el embrión comienza a responder a los sonidos. En el último trimestre, puede ver un cambio en la frecuencia cardíaca fetal como reacción a un sonido agudo. El feto y futuro bebe, recuerda muy bien la voz de su madre, tan bien que al nacer será capaz en distinguirla. La música de Vivaldi, Mozart, Sebastián Bach, de Beethoven, tranquiliza al feto, lo relaja y se duerme más rápido.

 La música moderna de metales, rock, banda lo pone en alerta máxima. Una persona la cual su madre estando en el útero se paseaba frente al mar escuchando las olas, el canto de los pájaros, se sentirá calmado cuando acuda a ese lugar siendo adulto, y ande estresado. Con música clásica o paseos, la respiración del feto se calma, se vuelve tranquila.

 

Efectos musicales educativos: Desarrollo de la memoria.   Todos los niños, de una forma u otra, memorizan melodías o letras, y esto sucede sin querer. Formación del habla. Todas las canciones infantiles son fáciles de entender y están escritas para que el niño pueda reproducirlas fácilmente. Es por eso que los niños de diferentes edades cantan alegremente su canción favorita, no solo mejoran su estado de ánimo, sino que también desarrollan el aparato articulatorio, las habilidades de pronunciación del sonido y amplían su vocabulario.

Desarrollo de la esfera afectiva del niño. Los niños fácilmente excitables, ansiosos e hiperactivos, de los cuales hay muchos hoy en día, se calman rápidamente con la música. Al mismo tiempo, las melodías rítmicas ayudan a estimular a los niños pasivos. Cualquier melodía musical evoca respuestas conductuales en el niño. Movimientos de baile libres o simplemente acciones inconscientes al compás de la música activan la imaginación. Escuchando música, el niño aprende a comprenderla, a imaginar, lo es un verdadero proceso de creatividad. Desarrollo de habilidades matemáticas.

Escuchar música regularmente contribuye a la formación más rápida de habilidades de conteo en los niños (lo mismo ocurre con las habilidades de escritura). La música tiene un efecto positivo en el desarrollo de la percepción espacial, que es la base de estas habilidades. La música tiene un efecto positivo en la dinámica del intelecto del niño en general. Ayuda a acelerar los procesos cognitivos como la memoria, el pensamiento, la percepción, la atención, la imaginación, lo que en última instancia determina el nivel general de desarrollo de la inteligencia. Además, para estimular el desarrollo de ambos hemisferios del cerebro.

Para aprender la pieza musical más simple, tiene que forzarse a sí mismo a repetir persistentemente las mismas acciones, lo que desarrolla persistencia, determinación, atención, paciencia. La música afecta la tasa de procesos metabólicos en el cuerpo, mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular y mantiene el tono del cerebro. Las clases de música a cualquier edad contribuyen al desarrollo de la motricidad fina, el sentido del tacto y el ritmo, y mejoran la coordinación de los movimientos. La vida de los niños sin música es imposible, como es imposible sin un juego y sin un cuento de hadas. Todas las personas cantan, bailan, viven en carne propia la música, cada uno lleva su propio repertorio en sus recuerdos.

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