lunes, 2 de junio de 2025

 

DIBUJOS EN NIÑOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Les encanta rayar, dibujar. Cada niño en un cierto período de la vida dibuja con entusiasmo, luego pasa de ser su diversión y solo en los dotados de talento permanecen fieles al dibujo. A ellos les ayuda a dominar las formas, construir imágenes, coordinar sus movimientos. Todo ello lo conduce a una comprensión de su entorno. Para un niño, sus garabatos significan mucho, y a los adultos les sirve de información en lo que significan. Cada niño en su vida comienza a dibujar. Para algunos, esto permanece de por vida, para otros, el interés desaparece después de algunos años y algunos niños comienzan a evitar estas actividades por completo. ¿Cómo deben comportarse los padres para que dibujar para los escolares brinde alegría y contribuya al desarrollo del niño?

 A los 3-4 agarran los crayones, incluso un pincel, saben cómo sostenerlo, inician haciendo círculos, líneas rectas, curvas, formas irregulares, pero no son capaces de dibujar un objeto. A los 5 años comienzan a dibujar sobre ciertos temas, los niños eligen automóviles, la guerra y las niñas eligen una casa, flores, personas. Comienzan a aprender a mostrar varios objetos relacionados a la vez, pero en forma de diagrama y no en forma de imagen espacial. Los mayores de 6 años aprenden a dibujar mucho más fácil y eficientemente.

Por lo tanto, es tan importante que el dibujo para niños en edad preescolar en cada etapa sea atractivo, interesante y útil. Las reglas a seguir por parte de los padres cuando el niño este dibujando: Es muy importante controlar la postura del niño, ya que la espalda del niño debe permanecer recta durante toda la sesión. Tenemos que recordarle todo el tiempo que ambas manos deben estar sobre la mesa. Dibuja con una mano y con la otra sujeta una hoja de papel para que no se deslice. Dibujar para escolares no es tan fácil como parece. Aprenden a usar bien el pincel, pero sujetan el lápiz, apretando los dedos con fuerza, y la mano de los niños se cansa rápidamente. Por cierto, cuando un niño pinta con pincel a grandes trazos, su mano se relaja.

Por lo tanto, dibujar con pinturas es más fácil y útil que pintar con lápices y crayones. Coloque un hule sobre la mesa para que no se ensucie y sea difícil de lavar. Importante es que nunca se ría del dibujo del niño, ni le diga que esta feo, no es necesario que usted quiera corregírselo. Deje que el niño dibuje por él. No obligue al niño a dibujar una imagen por orden de un adulto. Después de todo, destruye la imaginación. Lo que usted puede hacer es apoyarlo, enseñándolo sobre los diferentes materiales para dibujar (pinturas, lápices, crayones, dedos, cepillo y peine, bastoncillos de algodón, cereales y plastilina, usar cartón, papel).

Cuando lo comprenda ir a las diferentes técnicas que existen, enseñarlo a seleccionar colores y pinturas. Se pasa a la etapa de dibujar junto con el niño. Cuelgue sus dibujos por todo su cuarto, sala o departamento. Pregúntale que es lo que representa, cómo y por qué eligió este color. Cuando lleguen visitas y pregunten sobre sus dibujos, pídale que sea el quien los explique. Eso les agrada. Ellos están reflejando su mundo a través de sus dibujos y pinturas. Cada niño tiene su propia imaginación, sentimientos, su intuición, fantasía, y la desarrolla intensamente a la edad de 5 a 15 años. Esa capacidad para fantasear va disminuyendo.

El dibujo desarrolla la memoria, la atención, la motricidad fina, enseña al niño a pensar y analizar, medir y comparar, componer e imaginar. Para el desarrollo mental de los niños, la expansión gradual del acervo de conocimientos es de gran importancia. Mientras dibuja, los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro interactúan activamente entre sí. Las conexiones inter-hemisféricas se están creando más activamente.

Tanto el hemisferio derecho como el izquierdo están activos. El niño en el proceso de dibujar experimenta, juega y obtiene un dibujo: el resultado final de su actividad, visible para todos. Al final, además de la formación de la habilidad de manejar objetos nuevos, se desarrolla una orientación al resultado. El niño, gracias a la pintura, se une a la cultura universal. Por lo que se debe mostrar obras de arte, y darle una explicación. Pintar tranquiliza. Permite que se exprese en sus emociones, sentimientos, lo mantiene ocupado, no se aburre.

Los niños que se dedican a dibujar desarrollan más rápidamente el lado visual de la percepción y el procesamiento de la información. Las clases de pintura son un elemento importante de preparación para la escuela. Contribuyen al desarrollo de la motricidad fina. El niño se sienta y hace su trabajo un rato, sentado a la mesa, y lo hace con interés, poco a poco se va acostumbrando a la disciplina. Ni el profesor de educación artística, el de grupo o sus padres o familiares tienen derecho a decirle que está mal su dibujo o pintura.

El niño solo comenzara a corregir sus errores conforme avance, ira asociando las figuras, localizara las diferencias y los trazos fuera, es decir, la capacidad de comparar y generalizar. Al dibujar mejora su capacidad de concentrarse en un objetivo en la actividad y llevar el asunto hasta el final. La pintura es una forma de comunicarse, es un medio de comunicación. El niño aprende a transmitir sus sentimientos, estados, su comprensión a través del dibujo. Al hablar sobre lo que dibujo, se amplían las oportunidades para que el niño exprese sus emociones. En gran medida, la vida del niño se enriquece emocionalmente. Él crea su propio mundo.

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