sábado, 21 de junio de 2025

 

MESONES, FONDAS, Y CAFÉ

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Un día, en el año 2737 A.C., se dice que el emperador chino Shen Nung se encontraba hirviendo agua cerca de un arbusto, cuando una de sus hojas cayó dentro del recipiente, creando así una bebida de maravilloso aroma y la primera taza de té.  El café se originó en el África aproximadamente en 575 D.C. Los granos se utilizaban como moneda y se consumían como alimento. Ya en el siglo XI, los árabes preparaban bebidas a base de café.

Y en 1519, los conquistadores del Nuevo Mundo fueron invitados, por el Emperador azteca Moctezuma a probar una bebida a base de chocolate. ¿Daña o es benéfico el café? No todas las personas responden igual al consumo de cafeína algunas personas pueden beber varias tazas de café, en el lapso de una hora y no sentir ningún efecto, mientras que otras pueden presentar efectos estimulantes después de una sola taza.

La cafeína no se acumula en el torrente sanguíneo o en el cuerpo, y por lo general, se excreta (orina, heces) a las pocas horas de haber sido ingerida. Es posible que la cafeína aumente la atención en personas cansadas, y mejore el rendimiento de ciertas tareas. Muchas personas sienten que las bebidas con cafeína pueden ayudarlas a permanecer despiertos para estudiar o trabajar. La sensibilidad individual y la frecuencia del consumo determinan el efecto que tiene la cafeína en el sueño. Las investigaciones de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) indican que no hay diferencias en la tolerancia a la cafeína entre niños y adultos.

Los estudios han demostrado que los alimentos y bebidas que contienen cafeína no tienen efecto sobre la hiperactividad ni tampoco, sobre el periodo de tiempo en que los niños ponen atención. Los padres deben aplicar el sentido común para decidir qué cantidad de alimentos o bebidas con cafeína les dan a sus hijos, tal como sucede con cualquier otro alimento. En cuanto a las embarazadas. -La FDA ha establecido que la cafeína no afecta de manera adversa la reproducción humana, a pesar de que la agencia continúa aconsejando a las embarazadas consumir cafeína con moderación o simplemente no consumir. En tres estudios importantes que incluyeron a más de 15 000 mujeres no se hallaron defectos de nacimiento asociados con el consumo de cafeína, ni siquiera entre las mujeres que tomaban mucho café.

De igual manera, otros estudios sobre humanos continúan respaldando la conclusión de que el consumo moderado de cafeína no predispone a las madres embarazadas a abortos espontáneos o partos prematuros, ni tampoco a dar a luz a bebés con bajo peso. Algunos estudios parecen indicar que niveles altos en el consumo de cafeína podrían retardar la concepción, aunque tales hallazgos no son concluyentes y, a menudo son inconsistentes cuando se toman en cuenta otras variables en los estilos de vida.

Las investigaciones del Centers for Disease Control and Prevention (Centro para el control y la prevención de las enfermedades), de la Facultad de Medicina de Harvard y de la Universidad de California en Berkeley, establecen que el consumo moderado de cafeína no reduce las posibilidades de las mujeres de quedar embarazadas.

La antigua Tibur, o actual Tivoli, es una ciudad del Lacio, en Italia, en la provincia de Roma, con unos 80 000 habitantes. Está en la orilla izquierda del río Aniene (antiguo Anio) al noreste de Roma. Fue una localidad romana de gran belleza por su paisaje agreste, de bosques escalonados y cascadas, lo que le daba un clima más fresco que en la sucia y populosa Roma. Se convirtió en lugar favorito de veraneo en los tiempos del Imperio romano.

En ella tuvieron sus villas muchos personajes romanos, entre los que cabe mencionar al emperador Adriano y al poeta Quinto Horacio Flaco (65–8 a. C.). Las modernas obras hidráulicas de captación de agua desecaron muchos de los viejos manantiales y el paisaje del lugar ha variado sensiblemente. En México por su parte el origen de los Tivoli se remonta a la época prehispánica y que gracias a registros que dejó el cronista de Indias, Bernal Díaz del Castillo, se constata que existieron casas que ofrecían de comer a los visitantes de la Ciudad en el área de Tlatelolco.

Para 1527 se funda el primer mesón (proveniente de la palabra francesa maison: mesota) donde, por un tomín de oro -la moneda de ese tiempo-, se servía un manjar blanco, guisado, pan y agua. "Hacia fines del siglo 18 se popularizan las fondas, palabra proveniente del árabe, y más adelante surgen los primeros cafés como el Café Manrique que estaba al interior de una lechería y servía la bebida con leche", relató el historiador. Con base en estos negocios que expendían comida en la Ciudad nacen los Tivoli que fueron grandes extensiones de terreno con bosques, kioscos, cascadas, fuentes y juegos para niños a los que se accedía por un edificio, generalmente de varias plantas.

Al interior de estas residencias de lujo había espacios para congregar 600 personas y colocar mesas sobre el piso de duela. En la parte inferior se colocaban cafés, boliches o billares. "La gente iba a tomar un refrigerio, salía a las mesas al aire libre o se quedaba dentro de la residencia donde eran habituales los banquetes y además era permitido fumar", describió Curiel. La proliferación de los Tivoli ocurrió tras el éxito de uno de los pioneros: el de San Cosme, que tenía incluso un "Robinson", una pequeña casita de madera sobre un árbol. Era común que en los kioscos tocaran orquestas para los asistentes que disfrutaban de una taza de café.

En este espacio se recibió al dramaturgo José Zorrilla en 1865 y se hizo un banquete en honor del poeta y periodista Manuel Gutiérrez Nájera. En el Tivoli Eliseo fue elegido Francisco I. Madero como presidente; éste era un lugar de reunión de la comunidad vasca en México, así como el Tivoli Romita lo fue para los españoles Este último tomó su nombre al encontrarse cercano a un sitio con cascadas, que era muy similar al Tivoli de Roma, Italia. Por estar en la Ciudad de México se le nombró La Romita.

Cada Tivoli acogió a las diferentes comunidades extranjeras en la Ciudad, los grandes banquetes realizados en ellos llegaban a utilizar ingredientes o técnicas provenientes del extranjero, especialmente Europa. Debido al crecimiento de la mancha urbana en el siglo 20, los Tivoli comenzaron a desaparecer y con ello también se esfumó una costumbre de reunión de las diferentes comunidades extranjeras, así como el disfrutar una taza de café con los amigos.

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