jueves, 5 de junio de 2025

 

LOS PADRES Y LA ESCUELA DE SU HIJO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Cada inicio de ciclo escolar los padres de familia tratan de encontrar la mejor escuela en infraestructura, profesores y prestigio para sus hijos. Afortunadamente al día de hoy hay miles de opciones en la escuela pública. Antes casi obligadamente se tenía que ir a la privada y pagar colegiaturas debido a que la escuela pública cercana a su domicilio carecía de prestigio profesional de sus profesores. Además, los padres pagaban para que se proporciona apoya adicional con clases añadidas o extra curriculares para que el niño en sus tiempos de ocio adquiriera otro tipo de competencias de acuerdo a su gusto.

 Algunos padres se desesperan y exigen resultados inmediatos sobre todo en matemáticas, lectura y escritura. Uno de los problemas son que a veces los padres les exigen a los niños ir actividades que a ellos no les satisface y terminan por abandonarlas después de un tiempo (No le gusta el futbol, sino basquetbol, pero la preferencia de su padre es el futbol). Se han dado becas de estudio para los niños de escasos recursos.

El gobierno determino que sean los niños quienes reciben el dinero y no los padres, los niños que recibieron el dinero estudiaron de manera aún más interesante que aquellos que se vieron obligados a estudiar por puro conocimiento. El aprendizaje no debe ser demasiado aburrido. El pago no debe ser egoísta, sino ayudar al niño a seguir adelante, regresar a la escuela de tiempo completo por lo que se enseña en ellas, y aplican en clases extracurriculares y su alimentación.

Una máxima aplicable para un futuro ser humano exitoso es “No compares a los niños”. Ellos mismos lo hacen de todos modos. Como regla, cada niño ocupa su lugar en la familia. Digamos, si el mayor estudia bien, entonces el éxito del menor ya no impresiona a los padres y en muchas ocasiones lo desatienden sin darle la atención que le prestaban a esa edad al primero. Para un niño, esta atención es vitalmente necesaria. Por ejemplo, no cumplir con sus responsabilidades de tarea, higiene, conducta, reglas etc.

Para el niño es mejor que lo regañen a pasar desapercibido. Es importante pasar regularmente tiempo a solas con cada niño. Paseos compartidos, viajes, sentarse en un parque, incluso un par de horas, es maravilloso. Los hermanos en casa chocan frecuentemente, eso es normal, no se va acabar el mundo, ellos luchan por establecer su identidad. El profesor con muchos años de servicio tiende a comparar al alumno no con algún ideal, sino con él ayer, se cuestiona ¿Hasta dónde ha llegaran los niños de hoy? “Error”.

Es importante tanto el padre como el profesor nunca rechacen al niño y que siempre digan la verdad frente a él. Pero recuerda que la verdad sin amor se convierte en crítica, y la molestia en rechazo. No le digas a tu hijo que es la persona mejor del mundo, el niño ideal, de lo contrario crecerá y te decepcionará. Mejor enséñalo a que sea decente, sin darle mayor peso a sus travesuras, pero corrígelo en lo cínico. Cada persona es única.

En cada uno de nosotros hay múltiples talentos. Pero estos talentos requieren trabajo para su desarrollo, esta es la singularidad que debemos respetar. El cerebro se ocupa de aquello a lo que prestamos atención. Y si prestas atención a sus talentos, entonces el cerebro buscará formas de revelarlos mejor. Los padres y profesores no deben oponerse a los niños, sino estar a su lado. No es necesario comunicarle al niño que es malo. ¡No! Hay niño malo y bueno.

No es malo, incluso si lo hizo mal. Al niño se le educa en el justo medio “Ni muy autoritario, ni excesivamente liberal” Todos tenemos nuestros propios intereses y pasatiempos, ellos también. Hay adultos que se enorgullecen de la escuela donde estudiaron y sus profesores, e inscriben a su hijo con esa ilusión de revivir su vida a través de su hijo, pero la escuela al igual que las personas van cambiando y una escuela que se significaba por un equipo excelente de profesores se desintegra para dar paso a otro que posiblemente no llene las expectativas de trabajo que el anterior, o las supere.

Hay otros que detestan esos años y rechazan inscribir a su hijo a pesar de los años que han pasado, guardando ese rencor inexplicable en su mente. La presión jugo con sus mentes y lamentablemente por ella muchos abandonan o pierden el interés, pero cuando se comprende que el mundo es más grande que sus profesores y su escuela, es cuando ellos lo hacen suyo y van adelante.

Todo cambia muy rápido, y no es necesario que los padres le elijan una profesión al niño a su tierna edad, quizás aún batalla para pronunciar su nombre con claridad y los padres ya le escogieron a que se dedique, eso es desorientarlo, hay cosas más necesarias, interesantes que se pueden hacer por él como prestarle mayor atención. A veces los niños no tienen ningún incentivo motivacional para estudiar, y solo asisten a la escuela con la intención de cumplir. Un niño motivado que cuente en su aula con un buen profesor, su conocimiento será competitivo.

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