ERROR DE LA
ENAMORADA
CLAUDIA: Las
cosas más bellas de la vida no son algo que podamos ver o tocar, esas las sentimos.
Una caricia, un abrazo, la magia de una mirada o simplemente que te digan ¿Cómo
te va? Todo esto es parte de la verdadera felicidad, que no es más que la suma
de todas las cosas que no podemos ver con nuestros ojos. Todas estas acciones
juntas son cuando estamos plantado Juntos, en los sentimientos del jardín del
alma.
Reflexionar
sobre arrepentirme por lo hecho con mi vida, creo que más bien le estoy
agradecida. Considero que lleve una vida agradable y amorosa con mi primera
pareja, juntos. Sé que lo amare hasta nuestro último día y más allá. La vida te
va llevando por caminos y conflictos que no alcanzas a resolver y cometes
errores. Para mi llego el momento en dejarlo, aunque no me sentía segura en
hacerlo. La casa se me fue haciendo estrecha para los dos. La relación ya no
era la de dos enamorados, incluso las paredes de mi casa las veía feas por más
pintura y cuidado que pusiera para conservarlas bellas.
Tenía sed de
algo que no me explicaba, me sentía metida en un agujero que me asfixiaba. Lo veía
llegar y mi corazón ya no se aceleraba con palpitaciones luchando por no
salirse. Trataba de llenarlo mostrándome amable, dándole caricias, pero por más
intentos que hacia me sentía que estaba vacía. Deseaba libertad, me creía
atrapada en una jaula como la canción del pajarillo pecho amarillo.
Probablemente yo era la que estaba en el error, estaba escudriñando y jugando a
mi manera con mis sentimientos.
Esa euforia
de ser independiente, dejar el sentirme atrapada fue lo que no permitió que
nuestro amor sobreviviera. Ahora solo le debo gratitud a la vida por esa
experiencia mientras duro. Vivimos unos cuantos años juntos (Cuatro), no
tuvimos hijos. No quise embarazarme en ese tiempo, deseaba contar con una casa
propia para tener solides, creo que fue mi error no procrear uno o dos hijos.
Eso me hubiera tranquilizado. La ansiedad se apodero de mi alma, medite que al
dejarlo no me perdía de nada y ganaba mucho, pero me doy cuenta que me auto
traicione, debido a que me fui y él fue en busca de otra pareja que lo amara,
en cambio yo me quede sola con mi ansiedad y el corazón sangrando al darme
cuenta que lo amaba.
En principio
recuerdo renuncie a la intimidad viviendo a su lado y durmiendo en la misma
cama, simplemente me hacia la enojada, cansada, molesta, que andaba en mi
ciclo. Cinco años despues me junte con otra pareja. En secreto le seguí los
pasos que daba mi primera pareja hasta que supe que se murió de un infarto al
corazón. Todavía estoy tratando de entender y aprender a vivir con la pérdida.
En el silencio de mi hogar en ciertas ocasiones me llega su recuerdo, los
encuentros románticos que tuvimos antes de casarnos, el deseo que mantuve por
cinco años en que regresara para reencontrarnos. - Las viejas cartas que nos
escribíamos me pesa haberlas quemado en un momento de coraje cuando supe que se
casó con otra.
Ahora las
recuerdo vagamente, recuerdo su letra y eso me lleva a ese pasado. Tuve que
silenciar a mi corazón, tratar de que su imagen se borrara, pero no lo conseguí
del todo. Recuerdo cuando andábamos de novios y el era un estudiante que vivía
fuera de la ciudad, cuando me llegaban sus cartas y las guardaba debajo del
colchón para sacarlas en la noche y releerlas. Varias noches despues de su
funeral rece por su alma encerrada en mi habitación. Me servía de consuelo que
nos amamos, pero esa relación ya no tenía vuelta atrás, el viaje se hizo se ida
y sin retorno.
Ciertamente
me casé no muy enamorada por segunda ocasión. Mi actual esposo me seguía y
venia a verme a la casa. Le hable con la verdad, y acepto casarse sin hacerme
reproche alguno por mi primera pareja quedando en el acuerdo de nunca mencionar
su nombre en presencia suya. Nos casamos y me cambie de casa dejando atrás todo
tipo de recuerdos. En el primer otoño quede embarazada, y tuve la esperanza que
ahora si lo olvidaría del todo. Un nuevo amor me estaba brotando en el alma.
Probablemente no fui justa con mi primer esposo, ni lo estaba siendo con el
segundo. Al primero no le hice la vida fácil, pero necesitaba llenar ese vacio
que sentía fuerte en mi alma.
No niego que
estuve muy enamorada, viví la vida con alegría a su lado, su familia fue muy
generosa conmigo, ellos me abrieron los brazos. Tuve tanto amor como cualquier
mujer enamorada desea encontrar y ser correspondida. Probablemente sea difícil
imaginar ¿Por qué lo deje? Ni, yo lo sé, pero se va perdiendo algo dentro de
uno, se siente encerrada, y actúa para despues arrepentirse. Quieres volver
andar se solterón, y eso te arrastra hasta darte cuenta que pierdes el
equilibrio, que ya no cuentas con el barco para navegar juntos. Quedas a la
deriva en medio de la tempestad de tus ansiedades.
La vida te da
esa oportunidad de resbalarte y levantarte, de soltar lo que consideras son
cadenas, pero depende de cual cadena te sueltes ya que con una vuelves a flotar
por encima del agua y con otra te hundes hasta desaparecer en las profundidades
de tus ansiedades. Para volver amar se necesitan nuevas cuerdas, quitarte los
trapos viejos que nublan los sentimientos. Probablemente eso me paso y me quede
atrapada en mi error por cinco años. Son esos sentimientos y pensamientos que
le dan vueltas a mi cabeza echándome encima el sentimiento de culpa. Gracias a
Dios soy actualmente feliz.

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