jueves, 30 de marzo de 2023

 

MINERAL DE CONTRA ESTACA SINALOA


La iglesia y los misioneros enseñaban que los niños vivían felices y que los adultos debían morir en su cama tranquilos, ser enterrados, ponerles una cruz en el montículo para que sus familiares los visitaran, les rindieran homenaje depositando flores y rezando. Las leyendas de estos nativos también cuentan leyendas de perros vichis que antes fueron guerreros. Aquellos que hablaban mal de los dioses, mataban sin motivo a uno de su grupo familiar le venían tormentas en su vida.

Mucho trabajo y poca diversión se daba en las zonas mineras (Chilar, Contra estaca, veranos, el placer, platanar, el tambor, etc.), sin embargo, no faltaba una fiesta el día de raya para romper la monotonía. Los festejos principales incluían jaripeo de becerros, peleas de gallos, juego de baraja, corrida de caballos.

La bebida preferida fue el mezcal. El minero recibía la paga en plata y al recibirla el cura llagaba a su casa a pedir el diezmo. Parte de este sueldo se destinaba a la diversión, pagar ropa, la comida y la bebida. Quien vendía el mezcal era el encargado de la mina. Costumbre en los jóvenes era hacerse acompañar de músicos para ir recorriendo las casas en donde vivieran muchachas solteras. Unos a su novia y otras en plan de conquista. Los bailes populares se alumbraban con antorchas de pino en el lugar donde se realizará.

La música de cuerda era la más solicitada por el bajo costo, si por alguna razón llegaba un conjunto tipo polka (Fuereño) se le acondicionaba un templete en la plazuela para que la gente en la tarde disfrutara su música, pero había que llevar sus propias sillas. Los primeros conjuntos que se dejaron escuchar consistían en un violín, acompañado de guitarra y acordeón.

En muy escasas ocasiones se escuchó la banda militar y cuando lo hizo fue en el quiosco de la plazuela en San Ignacio. Los escritos sobre los hechos que narro son escasos debido a que la mayoría de las personas eran analfabetas por lo que su experiencia se perdió.

Contra estaca se localiza en una zona bastante aislada de difícil acceso y a este pueblo minero se llegaba a lomo de bestia a través de senderos conocidos como caminos de herradura o caminando a pie. En cada pueblo minero de la época se contaba con un conjunto de mineros que tocaban en sus fiestas. Gustaban de tocar en la puerta de la iglesia o en procesiones de Santos patrones con ruidosos cuetes de pólvora.

Las tardeadas se daban en la parte central de su pueblo (Parían) donde concurrían los mineros y sus familias. Unos se emborrachaban y ya entrado en tragos se gastaba la raya completa en mezcal y música manteniéndose despierto hasta el otro día que debía presentarse a trabajar en la mina.

La autoridad no se metía con ellos considerando era su naturaleza y pacientemente esperaba hasta que se le agotaran sus recursos, solo se le molestaba si ofendía a una persona o cometía un perjuicio. Ver borracho a un minero se veía como algo normal. Por allá en los años 40s, se incorporó la trompeta con sus pistones de aire, un instrumento que llamaba la atención y ser de metal. Este instrumento se vendía con boquillas por mercaderes que iban a la zona a ofrecer mercancías.

El mezcal, ropa, comida, la sacaban en abonos. En el trascurrir de los años el municipio de San Ignacio, se hizo cargo de los gastos de una pequeña banda de músicos los cuales tocaban los viernes o domingos en la plazuela principal. Entre los músicos siempre domino la música de oído (Empíricos), lo mismo aplicaba para el acordeón que el clarinete.

Los moradores del pueblo gustaban componer canciones, corridos y los tocaban, cantaban de acuerdo a su preferencia. El ranchero que ganaba dinero por la venta de varios becerros contrataba a los músicos y se paseaba borracho por las calles para que todo mundo lo viera y admirara en su fortuna, muy similar lo hacía el que compraba un buen caballo.

En la actualidad. - Es el mismo dueño que Tayoltita (Compañía Luis Mining Company filial de la (ASARCO), esta población en los años 40 contaban con luz eléctrica y agua entubada, casas de material de concreto. En las oficinas de la compañía existía un teléfono de línea que transmitía a Guadalupe de los Reyes, Tayoltita y el resto de pueblos mineros, así como a Mazatlán y la capital del estado. También tenía comunicación a través de la radio. Llegaban muy claritas las ondas hertzianas de la XEW, la famosa voz de la América Latina desde México.

En esos años, Contra estaca llegó a contar con cerca de 3 mil habitantes. Las familias más distinguidas de la localidad eran: los Laveaga, comerciantes en ropa, la familia Blancarte, propietarios de abarrotes; los Aguirre Rivas en billares, cantinas y fábrica de sodas y hielo; los hermanos Bernal (José Luis, Fausto y Oscar), quienes poseían una de la tienda más grandes del pueblo, los Duarte, los Lizárraga, y los Solano, entre otras. Uno de los grandes adelantos fue el molino de gasolina para moler nixtamal que llegó en (1936). Había un cine administrado por el Sr. Ramón Lizárraga, mejor conocido como “El Lamparitas”, al faltarle un ojo. Era la época del cine mudo y la entrada costaba 25 centavos.

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