MINERAL DE
CONTRA ESTACA SINALOA
La iglesia y
los misioneros enseñaban que los niños vivían felices y que los adultos debían
morir en su cama tranquilos, ser enterrados, ponerles una cruz en el montículo
para que sus familiares los visitaran, les rindieran homenaje depositando
flores y rezando. Las leyendas de estos nativos también cuentan leyendas de
perros vichis que antes fueron guerreros. Aquellos que hablaban mal de los
dioses, mataban sin motivo a uno de su grupo familiar le venían tormentas en su
vida.
Mucho trabajo
y poca diversión se daba en las zonas mineras (Chilar, Contra estaca, veranos,
el placer, platanar, el tambor, etc.), sin embargo, no faltaba una fiesta el
día de raya para romper la monotonía. Los festejos principales incluían jaripeo
de becerros, peleas de gallos, juego de baraja, corrida de caballos.
La bebida
preferida fue el mezcal. El minero recibía la paga en plata y al recibirla el
cura llagaba a su casa a pedir el diezmo. Parte de este sueldo se destinaba a
la diversión, pagar ropa, la comida y la bebida. Quien vendía el mezcal era el
encargado de la mina. Costumbre en los jóvenes era hacerse acompañar de músicos
para ir recorriendo las casas en donde vivieran muchachas solteras. Unos a su
novia y otras en plan de conquista. Los bailes populares se alumbraban con
antorchas de pino en el lugar donde se realizará.
La música de
cuerda era la más solicitada por el bajo costo, si por alguna razón llegaba un
conjunto tipo polka (Fuereño) se le acondicionaba un templete en la plazuela para
que la gente en la tarde disfrutara su música, pero había que llevar sus
propias sillas. Los primeros conjuntos que se dejaron escuchar consistían en un
violín, acompañado de guitarra y acordeón.
En muy
escasas ocasiones se escuchó la banda militar y cuando lo hizo fue en el
quiosco de la plazuela en San Ignacio. Los escritos sobre los hechos que narro
son escasos debido a que la mayoría de las personas eran analfabetas por lo que
su experiencia se perdió.
Contra estaca
se localiza en una zona bastante aislada de difícil acceso y a este pueblo
minero se llegaba a lomo de bestia a través de senderos conocidos como caminos
de herradura o caminando a pie. En cada pueblo minero de la época se contaba
con un conjunto de mineros que tocaban en sus fiestas. Gustaban de tocar en la
puerta de la iglesia o en procesiones de Santos patrones con ruidosos cuetes de
pólvora.
Las tardeadas
se daban en la parte central de su pueblo (Parían) donde concurrían los mineros
y sus familias. Unos se emborrachaban y ya entrado en tragos se gastaba la raya
completa en mezcal y música manteniéndose despierto hasta el otro día que debía
presentarse a trabajar en la mina.
La autoridad
no se metía con ellos considerando era su naturaleza y pacientemente esperaba
hasta que se le agotaran sus recursos, solo se le molestaba si ofendía a una
persona o cometía un perjuicio. Ver borracho a un minero se veía como algo
normal. Por allá en los años 40s, se incorporó la trompeta con sus pistones de
aire, un instrumento que llamaba la atención y ser de metal. Este instrumento
se vendía con boquillas por mercaderes que iban a la zona a ofrecer mercancías.
El mezcal,
ropa, comida, la sacaban en abonos. En el trascurrir de los años el municipio
de San Ignacio, se hizo cargo de los gastos de una pequeña banda de músicos los
cuales tocaban los viernes o domingos en la plazuela principal. Entre los
músicos siempre domino la música de oído (Empíricos), lo mismo aplicaba para el
acordeón que el clarinete.
Los moradores
del pueblo gustaban componer canciones, corridos y los tocaban, cantaban de
acuerdo a su preferencia. El ranchero que ganaba dinero por la venta de varios
becerros contrataba a los músicos y se paseaba borracho por las calles para que
todo mundo lo viera y admirara en su fortuna, muy similar lo hacía el que
compraba un buen caballo.
En la
actualidad. - Es el mismo dueño que Tayoltita (Compañía Luis Mining Company
filial de la (ASARCO), esta población en los años 40 contaban con luz eléctrica
y agua entubada, casas de material de concreto. En las oficinas de la compañía
existía un teléfono de línea que transmitía a Guadalupe de los Reyes, Tayoltita
y el resto de pueblos mineros, así como a Mazatlán y la capital del estado.
También tenía comunicación a través de la radio. Llegaban muy claritas las
ondas hertzianas de la XEW, la famosa voz de la América Latina desde México.
En esos años,
Contra estaca llegó a contar con cerca de 3 mil habitantes. Las familias más
distinguidas de la localidad eran: los Laveaga, comerciantes en ropa, la
familia Blancarte, propietarios de abarrotes; los Aguirre Rivas en billares,
cantinas y fábrica de sodas y hielo; los hermanos Bernal (José Luis, Fausto y
Oscar), quienes poseían una de la tienda más grandes del pueblo, los Duarte,
los Lizárraga, y los Solano, entre otras. Uno de los grandes adelantos fue el
molino de gasolina para moler nixtamal que llegó en (1936). Había un cine
administrado por el Sr. Ramón Lizárraga, mejor conocido como “El Lamparitas”,
al faltarle un ojo. Era la época del cine mudo y la entrada costaba 25
centavos.
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