ESTUDIANTE VIVIENDO EN PAREJA SIN COMPROMISOS
En el pasado reciente, la familia era considerada la forma más conveniente de organizar la vida, sin embargo, las cosas han cambiado. Muchos de los jóvenes “No” quieren casarse, ni compromisos, o tener hijos. La pregunta es ¿de qué sirve vivir, juntos? ¿Es bueno, saludable, vivir solo? Las parejas jóvenes se mudan y viven un tiempo juntos, para enseguida cambiar de pareja. Se dicen independientes, libres y no están dispuestos a perder su juventud cuando el amor se acaba.
Los conflictos se dan en el manejo de las finanzas, uno se niega a darle al otro su dinero, puede ser por su forma de ser y ver la vida, sus hábitos personales, carácter, en lo que se gasta su dinero, el nivel de gastos que genera, si tienen hijos, no comparten opiniones mutuas, su convivencia se vuelve negativa, uno de los dos gatas el dinero sin remordimientos o rendir cuentas, y el otro está desesperado por ahorrar, ella gasta con sus amigas en los café o restaurantes y él en los bares, al momento de pagar el alquiler se le carga a uno solo, lo mismo los alimentos, etc. Por otro lado, se desfruta comer en el hogar con alguien, se gasta menos en restaurantes por comer en casa.
Testimonio de Chela: Nos conocimos estudiando, yo tenía 19 años y despues de un tiempo decidimos vivir juntos. Alquilamos un pequeño apartamento. Éramos estudiantes e inicialmente casi no teníamos dinero, así que vivíamos muy apretados en presupuesto. Contribuíamos con casi todo lo poco que ganábamos en un trabajo mal pagado. Apenas lográbamos salir en la quincena. Acudíamos juntos al mercado y comprábamos lo barato, ya teníamos nuestros paquetes establecidos de comida para la semana.
Uníamos fuerzas para no desesperarnos. No deseo ser criticona, pero los hombres comen casi el doble que las mujeres. Él comía y se quedaba con hambre y eso nos llevó a la ruina económica. Arrasaba con la comida que guardábamos en el refrigerador y aun así eso no le era suficiente. Los dos confiábamos en cada uno, no había señalamientos ni celos. Creo que es mejor vivir con una pareja que con un perro, al menos la persona te contesta. Por otra el apartamento es terreno común y dependes del tamaño del mismo para tus cosas.
Aprendes a respetar entre lo tuyo y lo mío. Lo bueno sería encontrar a la pareja ideal, y no al enemigo dentro del hogar. Con los hombres es difícil mantener el baño limpio, orinan la taza, se bañan y dejan agua regada por todos lados, limpias los pisos y al rato ya está todo igual de sucio, comen y tiran zurrapas. Todo iba bien, pero él comenzó a ganar un poco más y comenzó a gastar en babosadas que no ocupábamos y allí fue donde la puerca torció el rabo, no tendría a un “Chulo” para que me satisficiera.
Se gastaba su dinero en juegos de entretenimiento, carros eléctricos, juguetes nuevos, se iba con sus amigos, etc. No teníamos problemas en salir juntos, no había ofensas, nos entendíamos, aunque las reglas en el hogar, él las rompía arrojando zapatos, calzones, zurrapas etc. En todo lo demás estábamos bien. Al principio cuando comenzó a ganar más dinero se portaba esplendido, todas las compras importantes corrían por su cuenta. Desafortunadamente, aquí fue donde terminaron los encantos de nuestra relación debido a que el dinero ya no entraba en el hogar.
Me regresé a la casa con mis padres, y él, me buscaba, lo vi como fue cayendo poniéndose flaco, ojeroso, nuestros amigos mutuos de alertaron que estaba emborrachándose mucho. Luego perdió el trabajo, ya no asistía a la escuela, sin embargo, me mantuve firme y no quise cambiar mi decisión. Todo mi dinero por trabajar me lo ahorre, mis padres se encargaban de todos mis gastos, por lo que me compre un auto nuevo.
Me dije que estaba siendo muy abusiva con mis padres y me puse una cuota para los gastos del hogar. Con las amigas reinicie mi vida social acudiendo a fiestas y bailando como un trompo encuerdado, eliminando todo tipo de compromiso en relaciones sentimentales. Recuerdo aun lo vivido en pareja, el cómo me tocaba limpiar, barrer, quitar todo el polvo planchar, lavar, para que nuestra relación funcionara, y él me lo compenso con sus amigos y borracheras. No me arrepiento, aprendí la lección, y lo volvería hacer, pero con otro mediante una mejor selección. No quiero ser una amargada, sino esperar a que mi estado de ánimo cambie por completo.
Mi amor por él, ya se enfrió, y lo juzgo debido a que lo estropeo todo, se olvidó de nuestra relación, y le perdí la confianza. Mi opinión es que vivir sola, sin pareja y con los padres es mucho mejor. Con un compañero te controla, en ratos la vida se vuelve un desastre. Creó que no ha necesidad de precipitar las cosas. Por ejemplo, puedes salir y seguir escogiendo, viajar, incluso no progresas en el trabajo por el compromiso, y terminas por rechazar ofertas.
Con el tiempo la lealtad se pierde, ya no quieren salir juntos, se enoja y comes sola, a veces duermes sola, se va perdiendo la decencia y estas sujeta a sus caprichos. No obstante, cuando están de buenas los dos se divierten, se ayudan mutuamente, se reparten los que hacerse domésticos, pero la persona debe ser la adecuada no solo estar enamorada. Siendo estudiante no puedes darte el lujo de planear tener hijos, eso es difícil, aunque tus padres te ayuden, además no estaba lista para ello. Antes de meterte en una relación de este tipo debes considerar todos los aspectos. Valorar sus inconvenientes, y la vida con otra persona dejando a un lado el deseo y el placer.

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