CHISMES
DE LAS MAESTRAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Por
lo tanto, algunos maestros hacen congresos para hablar de ello, sobre la
situación de la educación con expertos. En algunas escuelas, sin motivo alguno,
algunos padres se juntan unos cuantos, y comienzan a exigir el despido de un
maestro o un director, y la supervisión escolar se ve presionada por lo que
termina accediendo a ello. A muchos padres les encanta armar escándalos sobre
la vida de los profesores y se meten a la escuela para que mediante presiones
los despidan. Ese tipo de padres no tienen ningún derecho o prueba para
intervenir, pero al final son los que controlan la escuela. Si existen pruebas
del mal comportamiento de un profesor, entonces sí, los padres están en todo su
derecho a interferir. Ellos son las personas más interesadas en el desarrollo
de su propio hijo.
Si
los padres critican algo, entonces no hay por qué ofenderse, pero hay que
agradecerles por ello. Esto le permite mantener alerta al personal docente.
Estos son los padres que se preocupan porque sus hijos aprendan. Todo esto es
en relación con el aprendizaje que no tiene nada que ver con los contenidos y
conocimientos. Es importante que los profesores cuiden su vida social, aunque
de hecho tenga derecho a su intimidad, vida personal pero no negativa en la vía
pública. Un maestro es una persona que siempre está visible, tiene una misión
especial. Un profesor no puede ni debe ser un vulgar en ningún lugar, eso es
malo por lo que muestra y ser modelo a seguir.
En
ciudades chicas y pueblos el maestro es conocido por toda la gente, y es un
ejemplo para los niños durante el horario laboral o no laboral. Por lo tanto,
un maestro simplemente no tiene derecho a permitirse tales cosas. Porque, por
regla general, los niños aman mucho a los profesores, son un estándar para
ellos. Los niños siempre prestan atención al maestro: a sus modales, peinado,
ropa. Los niños son esas criaturas y, si les gusta alguien, empiezan a
imitarlo. El agotamiento por cansancio alcanza al profesor generalmente por
aburrimiento, cuando le enfada su trabajo, no le interesa alcanzar calidad sino
cumplir.
Su
rutina diaria la siente desgastante por el hecho de asistir a la escuela
asentarse seis a siete horas diarias, y piensa que tiene que soportar a esos
niños que no son suyos. Un profesor de este tipo va a la escuela sin ganas, con
el ánimo decaído, sus ojos no brillan de alegría, no ve mejoría en los niños ni
el impacto que genera en ellos, ahí es donde se produce el agotamiento. – Si,
no te atrae la escuela y los niños ¡No trabajes en una escuela! El agotamiento
se debe al cansancio, a la falta de interés, si el maestro está interesado, si
ama a los niños, ve el impacto, entonces no habrá agotamiento. - Si no hay
amor, entonces el maestro debe respetar la personalidad del niño, simplemente
está obligado a no insultarlo bajo ninguna circunstancia.
Y
nos enfrentamos a esto, pero una palabra ofensiva del maestro y el niño ya no
percibirá su tema. Para que un maestro enseñe, es necesario primero que conozca
la materia, y todos los temas. En secundaria se dan malos resultados por la
escasa competencia de sus profesores, el desconocimiento de sus materias para
la que no está capacitado, y la toma con la finalidad de complementar sus horas
clase. Si un profesor imparte varias materias, al menos debe someterse a una
nueva formación. Hay niños que recién egresan de escuela primaria y les cuesta
adaptarse a la secundaria por ser un grupo más grande, un espacio reducido, que
trastoca el proceso educativo.
El
niño batalla para adaptarse y en ese proceso sufre. Un maestro debe capacitarse
en los fundamentos psicológicos de la edad de cualquier estudiante al igual que
su materia. Esta es la base, este es el ABC. Entonces habrá un proceso. - No
hay niños, ni estudiantes incapaces, todo depende del profesor. Y mi segunda
creencia es que es muy importante que el niño tenga suerte con el maestro que
le toca. Al entrar al aula, el maestro comprende inmediatamente cuáles de los
niños se las arreglan y cuáles no. El profesor no es sirviente de los padres de
familia, ni de los niños.
El simple hecho que los niños y estudiantes le
pongan un apodo a un profesor y otro profesor lo escuche sin llamarle la
atención al niño, o estudiante, es valuar la profesión “Es necesario establecer
límites” Un maestro también es una persona, también tiene una familia. Hoy en
día debería haber una formación muy sólida para los profesores, los mejores
deberían trabajar en las Direcciones y supervisiones escolares. La escuela y la
profesión de profesor, no es para ganar dinero. De hecho, este trabajo debería
estar bien remunerado y debería haber un buen paquete social. Hay medidas, pero
no son suficientes. Es decir, debe tener un salario tan decente que pueda
permitirse desarrollarse, viajar, al menos dentro de su propio país, para que
sea interesante para él y sus hijos.
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