EL NIÑO LEPERO “EN PRIMARIA”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
En el primer grado hay un niño que es abiertamente agresivo,
lastima físicamente a los niños, habla con obscenidades e interrumpe las
lecciones, no para en el aula, molesta a todos, a menudo se escuchan quejas de
los padres. La situación puede parecer desesperada, porque la escuela no puede
expulsar a ese niño; él, como todos los niños, tiene derecho a una educación
gratuita. El niño se cree que es un perdona vidas, matón. Los problemas de
disciplina en los niños comienzan en el primer grado de prescolar y primaria.
A esta edad se produce
la adaptación a la escuela, y es normal que un niño muestre agresividad. En la
primera semana de clases en la escuela primaria, algunos niños lloran a diario,
otros se comportan mal, unos más se meten debajo del escritorio. - Tienen
derecho a hacerlo. Este es un período difícil, sólo lo estamos observando. Si
termina el primer mes de clases, y el niño se porta mal, empuja, dice malas
palabras, empezamos a descubrir existe un problema” - A los siete años, un niño
busca protección.
Es agresivo porque tiene miedo. El profesor de la clase debe
realizar el trabajo correctamente, convertirse en un amigo y mostrarle al niño
que la escuela es segura. El profesor debe reunir a los padres, y explicarles
sobre la situación del niño, sin dejar de lado que el niño tiene derechos y no
puede ser expulsado de la escuela. Hay padres que no intervienen ante el
llamado y prefieren esperar a ver hasta dónde llega esta situación. En la
mayoría de los casos los niños se adaptan y superan ese problema, son raros los
que quedan con el problema en disciplina y requieran la atención de un especialista
en psicología. En este último caso, es necesario comprender las razones de este
comportamiento: pueden ser tanto problemas en la familia como errores
pedagógicos. Un niño puede portarse mal porque no le interesa, no entiende lo
que dice la maestra y lo que responden los niños.
No puede participar en la lección, pero para llamar la
atención se comporta de esta manera, o, por otro lado, los errores pedagógicos
en la familia o en la maestra. - Si hay un agresor en la clase de un niño, ¿qué
deben hacer los padres? Los padres deben acudir a la maestra para que solucione
el problema con los padres del niño. Evite las discusiones con los padres de
ese niño. Una maestra debe ser la mediadora para resolver el conflicto, y si
ella no puede debe pedir apoyo a la dirección de la escuela para que intervenga
un psicólogo. Todo debe resolverse sin escándalos.
Cuando los padres se quejan de un niño o varios en
particular. – La maestra debe invitar a todos los padres a un dialogo abierto
de conversación sentados todos los padres en círculo para que puedan expresar
su opinión, y posible una solución. Las madres son dadas a sacar conclusiones
erróneas en que la maestra no quiere hacer nada para resolver el conflicto, o
piensan que la maestra se puso en su contra. Por eso cuando en ese círculo se
escucha la voz de los padres en un diálogo abierto, sin ataques, con tacto y
educación, se dan cuenta que el problema no es la maestra, sino el niño,
entonces algo puede cambiar.
Los psicólogos aconsejan hablar más con los niños en casa y
discutir sus sentimientos sobre los acontecimientos en la escuela. Recordemos
que en una escuela llegan padres con diferentes visiones es de vida, los hay
que quieren cooperar, los que se oponen a todo, los que dejan a su hijo y no
tienen mayor contacto con la escuela. Los divorciados, los que se la pasan todo
el tiempo trabajando. Todo ello conduce al resultado negativo o positivo en la
escuela. Una maestra no puede enviar a un niño con un psicólogo sin el permiso
de sus padres. Si la familia es socialmente desfavorecida y ven que el niño se
porta mal debido a problemas familiares, entonces se le da aviso al director
para que involucre a especialistas del departamento de apoyo educativo.
Y si el problema es mayor se da aviso a la policía, y a donde
quiera que se pueda obtener apoyo, para identificar la situación y demostrar
que es necesario resolverlo. Mandar llamar a los padres a la escuela cuando
existe un serio problema entre ellos, la maestra nunca debe hablar con ellos
estando sola, sino que debe hablar en presencia de una tercera persona la cual
puede ser en este caso el director o un psicólogo de apoyo. Se discute la
situación, y luego se esboza una solución. Trabajar con un niño problemático no
siempre está dentro de las capacidades de un maestro joven; puede necesitar la
ayuda de colegas experimentados.
"Estos niños saben que se están portando mal".
Quizás quiera hacerlo de otra manera, pero no sabe cómo. Algunos profesores
para cambiar la actitud del niño lo ponen ayudarlo sea limpiando el pizarrón,
sentarlo cerca del profesor que el niño se sienta importante para el profesor.
En cada caso individual se resuelve de forma diferente. Paralelamente al
trabajo con el niño, se pueden realizar actividades psicológicas en el aula:
juegos de interacción con otros niños. Los problemas se resuelven en la
escuela.
Según la Ley de Educación, la responsabilidad de todo lo que
sucede en la escuela recae en la escuela. Y la escuela debe garantizar la
seguridad de la vida y la salud de los niños. Si en la escuela hay un niño que
acobarda a otros niños, entonces la escuela, por su parte, debe hacer todo lo
posible para proteger a los niños de este alumno. Cómo lo hará la escuela es
una cuestión que corresponde a la escuela en su totalidad. Si un niño fue
golpeado en el recinto escolar, entonces podemos decir que parte de la
responsabilidad debe recaer en la escuela. Por lo general, hacen la vista gorda
ante esto y hacen responsable al propio niño, lo registran, etc.
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