HISTORIA DE GERARDINA Y
RAMÓN (Literatura)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Maestro de Literatura
Inglesa- Universidad Interamericana del Norte.
Sentado a una mesa de una
cantina Ramón, en compañía de hombres con los que había pasado por muchas cosas
en su vida juntos, sonrió con una sonrisa sarcástica. ¿En qué momento esta
sonrisa se volvió sarcástica, tensa?, él mismo no pudo determinarlo con precisión.
Como siempre ocurre en compañía de hombres mientras beben, hay bromas, a veces
obscenas. Uno de estos chistes realmente hirió a la acompañante de Ramón de
nombre Gerardina. Y, muy probablemente, se dijo ese chiste precisamente con ese
propósito.
Todos eran amigo de años
atrás y Gerardina los conocía como jóvenes inquietos, peleoneros, enamorados
con todos los atributos y defectos con los que se vive la juventud. También
ella sabía que la persona que le hizo la broma se arañaba la vestidura celosa por
ver la preferencia de Gerardina por Ramón y no por él. Porque él mismo aspiraba
a las caricias de ella, sin embargo, ella solo tenía ojos para Ramón. Ella
trabajaba como secretaria en donde Ramón también lo hacía, y esa mañana se
enteró que Ramón acababa de renunciar. Lo que la tenía intranquila, infeliz,
ahora solo dedicaría su tiempo al papeleo monótono de la oficina sin darle
mayor importancia o asumir plena responsabilidad.
A partir de ese día ya no lo
vería a diario, aunque seguirían frecuentándose, siendo amigos ¿Por qué
renuncio, se preguntaba ella? Si, dias antes le comento su intención de
continuar trabajando para pagarse sus estudios, eso no le quedaba nada claro.
Por eso ahí estaba sentada en ese bar tratando de encontrar respuestas a su inquietud.
Gerardina sabía de primera mano que en su trabajo había envidias, chismes,
malos entendidos, y que Ramón era blanco de esas envidias por ser joven, estar
estudiando, y recibir de parte de ella toda la atención, eso también generaba
envidias. Todos sus compañeros lo envidiaban. El clima en el bar era tenso,
incluso Gerardina que nunca había tomado, se decidió a emborrarse. Se dijo que
unos cuantos tragos no la afectarían. Pero con esos pocos tragos se emborracho
por completo.
Ramón había tenido una novia,
pero se dejaron mucho tiempo atrás. Ella se alejó diciendo que no podía andar
de novia con un pobre estudiante que no tenía en donde caerse muerto. En
principio Ramón la extrañaba, y llego el momento en que se lo comento a
Gerardina. En eso se escuchó un disparo en la calle donde estando dentro del
bar, Gerardina resultó herida, y de inmediato se la llevaron al hospital. La
bala atravesó sin alcanzar órganos importantes, pero aun así Gerardina
permaneció en el hospital dos semanas. Ramón todo ese tiempo se mostraba
enojado, decepcionado de la sociedad en la que vivía.
Nadie sabía a ciencia cierta
quien disparo, ni el porqué. La policía declaro que había abierto una carpeta
de investigación, pero de esas ya contaban con cientos, sino es que con miles. Para
tranquilizar a la familia de Gerardina la policía le dijo que eran cosas
normales que pasaban todos los dias, que había gente que le gustaba jalar el
gatillo por mero gusto, y que por eso sería muy difícil dar con el culpable.
Despues de salir del hospital Gerardina se dio cuenta que Ramón se había
alejado de ella, que solo se daban conexiones casuales, y que cuando
conversaban, él se la pasaba mirando el teléfono sin escucharla. Enseguida se
justificaba en que alguien lo estaba esperando y se marchaba. Al quedarse sola,
ella se sentía desairada con ganas de emborracharse o desaparecer de este
mundo.
Mientras que Ramón se iba a
otro bar que ella desconocía y se tomaba varios caballitos de una botella de
tequila. Una de esas tardes en sábado, Gerardina lo miro sentado en una mesa de
un bar frente al mar, estaba con otros jóvenes bebiendo cervezas, y ella sintió
el deseo irresistible de acercarse a saludarlo para comprobar si la extrañaba
tanto como ella a él. Al verla Ramón se contuvo en un impulso de levantarse y
abrazarla, pero en ese instante ya no estaba sobrio, y no tenía la intención de
rogar por un amor que el solo guardaba sin expresarlo, ese era su secreto.
El bar se estaba llenando
rápidamente, y Ramón seguía consumiendo cervezas hasta que se fue quedando
solo. En ese momento se cambió a la barra en donde se quedó casi dormido. Fue
ahí en donde se dio cuenta que cerca de la barra una chica lo observaba. Esa
chica se llama Gerardina. Ramón en su embriaguez pudo observar aquellos ojos
hermosos con tinte de tristeza interna, ojos que ya no brillaban como antes, se
mostraban apagados. La chica estaba vestida con sencillez, pero una persona que
entendiera esas cosas determinaría inmediatamente que la chica estaba ahí por
ese joven briago.
Esta chica no estaba en ese
lugar para embriagarse o conocer jóvenes a ella le interesaba solo él, ese
joven a quien la ligaba ese algo en común que nadie es capaz de explicar cuando
se enamoran las personas. El la invito a beber a la barra, pero ella no tenía ganas
y en su pensamiento se dijo que debía acompañarlo, así que bebería poco ya que
tenía muchas ganas de estar junto, aunque la última vez que lo hicieron no tuvo
mucho éxito y el final fue trágico. Gerardina lo dejo seguir bebiendo, dándose
cuenta de que definitivamente ya había tenido suficiente y que era hora de
llamar a un taxi mientras aún estaba de pie. Ramón estaba a punto de marcharse
mientras Gerardina se encargaba de pagar la cuenta.
En eso escucho una voz de
mujer que se dirigía a Ramón - ¿No me invitas una copa guapo? Gerardina observo
a la mujer que le hablaba a Ramón, mientras esta continuo “Estoy aburrida, y tu
estas solo” El cerebro empañado por el alcohol de Ramón solo veía a esa mujer,
y se olvidó en que Gerardina lo estaba acompañando. La mujer maquillada en
exceso y la chica modestamente. Ramón de inmediato cambio de opinión de subirse
a un taxi para ir a su casa, y de nuevo le pidió al mesero dos copas de
tequila. Gerardina se molestó y solo sonrió para esconder su coraje, comprendía
que Ramón estaba borracho, y no distinguía de una mujer a otra, así que no
discutió con ella, sino que tomo el trago de tequila que Ramón había pedido
para la otra y se empino de un solo sorbo.
Enseguida le metió el otro
trago a Ramón y se lo jalo a bailar. Nadi estaba en ese bar bailando, solo
ellos dos, pero eso n o le importo a Gerardina. Lo apretó contra su cuerpo, y
lo beso en la oreja. Ramón quiso meterle las manos en sus partes íntimas, pero
ella lo contuvo suavemente. El baile
duró sólo un par de minutos, luego Ramón, la aparto murmurando que necesitaba
ir al baño, pero que volvería enseguida. Con pasos vacilantes se encamino al
baño Gerardina lo siguió hasta la puerta para esperarlo. Al ver que Ramón no
salía, Geraldina le pidió al mesero que entrara a ver qué estaba haciendo, y el
mesero lo encontró completamente dormido sobre la taza del baño. El mesero le
explicó al borracho que iban a cerrar. El bar estaba completamente vacío, solo
quedaban como clientes Gerardina y Ramón
Ella llamó de nuevo a un
taxi. Ella se quiso subir al taxi para acompañarlo, pero Ramón se negó
rechazándola. Cuadras adelante Ramón vio en una esquina sentada a la mujer que
había llegado al bar a pedirle una bebida. Le indico al taxi que parara. La
chica se subió acompañándolo aun hotel. Ya en la intimidad esta chica le
confesó que en realidad no era una prostituta que anduviera trabajando, sino
que su marido la golpeo y la aventó fuera de su casa. Que en ese momento ella
no tenía a donde ir a dormir, y se le hizo fácil comportarse en forma
desfachatada cómo se comportan los hombres cuando andan de juerga. Ella le
confeso que no era de la ciudad, que no contaba con parientes para ir a ellos,
y que sus padres vivían lejos en Guadalajara. Que tenía poco tiempo de casada,
y que su esposo se volvió autoritario y dominante cambiando completamente
despues de la boda, que la traba mal y la reprimía con insultos obscenos, y que
esa tarde comenzó a golpearla.
Yo, estaba ansiosa por
vengarme en lo que más le duele a un hombre, y el único lugar que encontré fue
ese bar en donde te conocí, pero ya venias acompañado de una chica bella que se
ve que está enamorada de ti. N o soy una de esas chicas que les guste sea
tratada como si fuera de la propiedad de un hombre, ni me gusta que hagan conmigo
lo que quieran, mira le dijo bajándose la blusa – Toda la piel lucia con
moretones “Fui golpeada por ese mal nacido” – Prosiguió “Creo que si me quedo a
su lado terminara matándome, por eso necesito regresarme a Guadalajara, y si
con ello quieres usarme en intimidad para darme dinero lo hare con gusto” Ramón
estaba en el borde de la cama escuchándola, hasta que la interrumpió “Esta
bien, toma este dinero para que regreses a la casa de tus padres” pero antes
dime ¿Quién era la chica que me acompañaba en el bar.
– Escuche que se llama
Gerardina- Esta bien ya es suficiente, creo que la volví a regar de nuevo.
Ambos salieron del cuarto de hotel, ella se subió a un taxi con rumbo a la central
camionera y Ramón a su apartamento. En las escaleras de su casa estaba sentada
Gerardina con las piernas cruzadas y al verlo llegar le sonrió. Está bien dijo
Gerardina, no necesito explicación alguna solo recuerda que si decides seguir
huyendo de tus sentimientos te quedaras solo en la vida, y créeme que terminare
por olvidarte “Siempre hay un roto para un descocido” había en ambos la
esperanza de mejorar las cosas de vivir juntos, pero durante mucho tiempo Ramón
escondió sus sentimientos porque a pesar de ser un hombre joven aún era un niño
con sus miedos
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