CONTAR HISTORIAS A LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Maestro en Danza y Maestro en
Teatro. - Egresado del Instituto Nacional de las Bellas Artes.
Las historias no dejan
indiferente a casi nadie, involucran diferentes partes del cerebro y obligan a
la persona a comunicarse a un nivel más profundo consigo misma. Las historias,
activan muchas más partes del cerebro: la corteza sensorial, la corteza motora
y el hipocampo. Cuando una historia tiene suficientes detalles y emoción, el
alumno puede entenderla fácilmente, lo que crea un sentimiento de afecto. Es
explicar cosas complejas con palabras sencillas, adosarlas con humor, y
decorarlas con interesantes ejemplos de la vida.
Contar historias es una forma
importante de autoexpresión. La humanidad comenzó a intercambiar información de
forma oral mucho antes de aprender a escribir, por lo que las historias,
parábolas, cuentos y leyendas han sido una forma de comunicación desde la
antigüedad. Este intercambio de información ocurre en diferentes contextos: desde
un aula escolar, la conversación en la mesa de la cocina hasta un discurso ante
una audiencia de miles de personas. Algunas situaciones narrativas requieren
libertad de acción, mientras que otras, por el contrario, son muy formales.
La capacidad de encontrar un
formato de historia adecuado y complementarlo con detalles y ejemplos vívidos
es una habilidad importante que necesita una persona que desea agregar la
narración a su trabajo de maestro. Es esta importante esta habilidad en los
maestros. La narración es el arte interactivo de utilizar palabras y acciones
para revelar los elementos e imágenes de una historia mientras se desarrolla la
imaginación del alumno. Una historia sobre personas o personajes y los
acontecimientos pueden ser imaginarios o reales contados para entretener, o dar
un mensaje educativo. Para lograrlo debe contar con el interés atractivo de
quien lo escucha para que se conecte directa e íntimamente al narrador.
Algunas historias, por ejemplo,
requieren espontaneidad y digresión lúdica, mientras que otras exigen un
cumplimiento casi exacto de ciertas reglas. El mensaje incluye un personaje
principal y varios otros personajes, una trama central, algunos conflictos u
obstáculos, un tema (una idea que se repite a lo largo de la historia) y una
trama. Al narrar, el alumno imagina vívidamente lo que sucede en su
imaginación. La tarea del maestro, es crear activamente imágenes, acciones,
personajes y eventos vívidos y Multi-sensoriales basados en la actuación del
narrador (Maestro) y en sus propias experiencias pasadas, forma de pensar y
visión del mundo.
Así, el alumno se convierte en
coautor de la historia tal como la vivió. La narración de historias se puede
combinar con otras formas de arte. La narración de cuentos puede funcionar bien
con el teatro, la música, la danza, la comedia, los títeres y muchas otras
formas de expresión. Sin embargo, aunque se fusiona perfectamente con otras
formas de arte, su esencia permanece reconocible y sin cambios. A los niños y a
la gente en general, le gusta escuchar, ver en los aparatos electrónicos, leer
historias interesantes porque crea una conexión humana basada en la simpatía
¿Para qué le sirve a un maestro contar historias, cuentos?
Para atraer la atención del
alumno, que el mensaje se quede mejor grabado en su memoria, para explicar
cosas complejas mediante palabras sencillas, para que el alumno asocie el tema
del discurso narrativo, para que se despierten emociones. Una historia o
narración hablada es mucho más atractiva que una escrita ya que de inmediato
atrae la atención del alumno. Sin embargo, el maestro debe contar con la
habilidad para contarla, y no caer en el sonsonete de una cacofonía aburrida.
Cuanto más personal la platique
el maestro, más interesará al alumno y aumentará su atención y participación.
Con una habilidad desarrollada el maestro podrá darle a su mensaje claridad,
resaltar los puntos que le interesan sean apropiados en la mente del alumno,
incluso lo inspirara en esa dirección. Durante muchos años se ha venido
utilizando el cuento de hadas para los niños, pero no aplica con los jóvenes
adolescentes, ellos requieren y exigen mayores argumentos en los hechos, por lo
que para encajar se necesitan conceptos en comunicación mucho más detallados al
explicar un tema.
El buen manejo no debe llevar
más de 15 minutos en donde la historia sea interesante con una conclusión
importante y, a veces, una moraleja valiosa. La capacidad para contar cuentos,
historias emocionantes no a todo mundo se le da sobre todo el poder evocar los
sentimientos a la hora de narrar, y además en las escuelas formadoras de
maestros no se les enseña a los futuros maestros mediante prácticas constantes
para que desarrollen esta habilidad, como tampoco hacen prácticas de oratoria,
y declamación por lo que al momento en que están frente a un grupo de alumnos
sus técnicas en el discurso son muy limitadas.
Para muchos maestros el simple
hecho de leer historias al alumno les resulta difícil por su falta de lectura,
y lenguaje, en voz alta durante su preparación en la escuela para maestros. La
mayoría de ellos quedan paralizados cuando de exponer un tema frente a su
propio grupo es una práctica que debería ser normal. Cualquier gente cuenta con
recuerdos que se activan de inmediato, y que hacen sentir a la persona ser parte
de esa historia o anécdota. La gente recuerda cosas que les hacen sentir.
Entonces, por ejemplo, después de una conversación tensa, muchos recuerdan no
las palabras y los hechos, sino las emociones que evocaron esta conversación.
Cuanto más emotivo sea el
acontecimiento, más probable será que permanezca en la memoria durante mucho
tiempo. Cuando la historia se refuerza con imágenes (fotos, cartulinas, videos,
etc.) permanece por más tiempo en la memoria del alumno. Contar historias
aumenta los niveles de oxitocina, una hormona que promueve sentimientos de
amor, conexión y bienestar. Esta hormona se produce cuando se confía en una
persona o se muestra bondad hacia ella. Esto ayuda a las personas a colaborar
entre sí.
Las historias basadas en
personajes desencadenan la liberación de oxitocina, lo que a su vez aumentaba
la disposición del alumno a ayudar a los demás.
Para crear empatía en el alumno, la historia debe captar su atención
creando tensión. Esto lo hace simpatizar con los personajes. La historia debe
ir siendo contada por el maestro siguiendo los pasos de introducción, un
aumento de tensión, un clímax y una resolución. El maestro necesita contar con
la habilidad de persuasión para que el alumno sea receptivo, y abierto
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