LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
CANINOS AGRESIVOS
MÉDICO VETERINARIO ZOOCTENISTA FESC- UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTONOMA DE MÉXICO
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Los perros no atacan a otros
perros para demostrar su superioridad. Los perros atacan cuando se sienten
inseguros, no están cómodos y creen que tiene que defender, y proteger a su
dueño. El dueño al ponerse nervioso mientras camina y el perro lo siente, en lo
inmediato comenzara a ladrar agresivamente. Los intentos de calmar a su perro
persuadiéndolo o acariciándolo confirmarán su comportamiento. Para que esto no
suceda el dueño debe mostrarle al perro que tiene el control de la situación y
que no hay necesidad en que lo defienda o proteja. Nunca le muestre a su perro
que estás asustado o nervioso. Tenga confianza y trate de ignorar la
agresividad de su perro, si la situación lo permite.
Nunca se meta y solo acarícialo
y recompénsalo cuando haya logrado mantener la calma con el extraño. Los perros
no toleran que alguien esté cerca de su comida, es un “instinto de
conservación” innato. Tazón. - Es importante que el perro aprenda que no hay
razón para defender su comida en presencia de su gente. Una buena forma de
lograr este objetivo puede ser darle al perro algo de comer además del plato de
comida (Hueso o Golosinas).
El perro percibirá la presencia
de humanos con su comida como algo positivo. Otra opción, pero más arriesgada,
es quitarle el plato de comida y dárselo al perro solo después de que haya
esperado tranquilamente y acepte pacientemente su presencia. Los perros son
agresivos con otros perros cuando tienen que defender su comida, su lugar,
percibe a otro perro como rival. Un perro en casa comprende cuando otro perro
de la misma casa es el que domina y le da preferencia por ser más débil. Ellos
reconocen su jerarquía.
Cuando mira a los ojos a su
perro, no puedes negar que los perros tienen sentimientos. Con las mascotas se
construye un vínculo de amistad y confianza. Cada momento compartido parece ser
una evidencia de que los perros tienen la capacidad de experimentar diferentes
emociones y expresarlas. Conforme conocemos a la mascota se aprende a
interpretar sus expresiones faciales, posturas y comportamientos para
comunicarnos con ellos, se llega a ser capaz en identificar si el perro está
feliz o triste, asustado o tratando de pedirnos algo.
Los avances en la ciencia y la
tecnología nos permiten reconocer que diferentes animales, principalmente mamíferos,
experimentan emociones básicas similares a las humanas. Esto se debe a que
tienen la misma estructura cerebral que nosotros y procesan las emociones en
las regiones muy profundas del cerebro que forman el sistema límbico.
Las emociones se entienden como
una amplia gama de respuestas hormonales y neuroquímicas asociadas al sistema
límbico del cerebro, y que predisponen a un individuo a reaccionar de
determinada manera cuando sus sentidos son percibidos e interpretados a través
de la actividad de estímulos externos específicos neuronales. Este proceso de
interpretación permite que tanto los humanos como muchas especies animales
experimenten las emociones de diferentes maneras.
Si observamos al perro en casa,
podemos ver claramente que reacciona de manera muy diferente a las emociones
positivas, como la alegría, que, a las negativas, como el miedo. También es
evidente que los perros son criaturas en evolución, y que pueden desarrollar
relaciones afectivas tanto con los humanos como con otros animales de su género
u otra especie, así como pueden convertirse en víctimas de enfermedades y
estrés cuando son sometidos a un entorno negativo, maltrato o abandono. Las
personas se preguntan si los perros tienen sentimientos o es su instinto el que
los hace reaccionar (El instinto se puede definir, de manera muy breve y
simplificada, como el motor natural e innato que conduce a una reacción viva a
diversos estímulos).
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