VIOLENCIA EN PAREJA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano
El simple hecho de que la pareja
trate de controlar sus movimientos, vestimenta, modales y sus relaciones con
los demás, es una señal de violencia. Una buena pareja respeta sus decisiones
personales sobre usted y sus amigos. No intentan dominarle ni alejarle de sus
amigos y familiares. - Si constantemente está celosa y te acusa de traición sin
ningún motivo, es violencia. Una buena pareja confía en usted y no se considera
su dueño y amo. - Si no es responsable y siempre le culpa de todos los
problemas, es que no la valora y solo piensa en su bienestar, sus necesidades;
Ejemplo: si está enferma y él
todavía insiste en tener relaciones sexuales entre ellos o la obliga a
levantarse a prepárale la comida. Las personas violentas son egoístas y no se
preocupan por las necesidades de los demás. El acosador quiere tener control
total sobre su tiempo y su vida y asegurarse de que esté lejos de los demás,
para que no puedas hablar con nadie sobre lo que está pasando entre ustedes. -
Si tiene diferentes estándares y expectativas para sí mismo y para usted;
Por ejemplo, si piensa que él
puede dormir hasta el mediodía, pero usted tiene que levantarse temprano en la
mañana, preparar la casa, lavar la ropa y preparar la comida o piensa que puede
estar fuera de la casa hasta tarde en la noche, y usted encerrada entonces le
quita el derecho a una vida independiente. – Una buena pareja, no es la que
está recordándote la buena acción que hizo a su favor y desea cobrarla. Aquel
que reclama ¡No, me escuchas cuando te hablo! ¿Por qué no te ponen la ropa que
te compre?
Si ve estos anuncios en su
pareja, familiares o amigos, reaccione primero y exprese su oposición a ellos,
lo más importante es creer en sus instintos. Si alguien o algo no te hace
sentir bien o te hace sentir asustada o insegura, ¡confía en tu instinto!
Viviendo en una sociedad masculina, donde la mujer ha sido sometida
repetidamente a violencia o abuso, la mujer ha desarrollado un fuerte instinto
para reconocer el límite de su seguridad ante un ataque ¿Alguna vez su pareja
ha roto cosas en la casa, a aventando contra la pared para asustarle? - ¿La ha
dejada encerrada dentro de la casa?
- ¿Le ha tirado la comida en el
piso o el vaso con agua? - ¿Alguna vez ha levantado la mano para golpearla y la
ha vuelto a bajar? ¿Ha amenazado con hacerle daño a usted, a sus hijos o los
otros miembros de la familia? - ¿La ha llamado "prostituta" o la ha
acusado de adulterio o traición? ¿Ha vendido sus bienes personales, sin
permiso, con el pretexto de ser adicto a las drogas o al alcohol, o por
cualquier otra razón? - ¿Le ha sacado dinero de una cuenta bancaria sin su
consentimiento? ¿La ha ido a buscar al trabajo para esperarla y gritarle en
medio de las personas que trabajan con usted? ¿La a obligado, presionado para
que no tenga esas amistades? - ¿La obliga a tener relaciones sexuales? No
importa si estás casada con él o no, las relaciones sexuales forzadas nunca son
aceptables.
- ¿Le ha amenazado de muerte si
no actúa bajo sus indicaciones o sin su consentimiento? Si la respuesta a
cualquiera de estas preguntas es "sí", entonces está enfrentando
algún tipo de violencia. Tomar
precauciones no es el camino adecuado puesto que esta estallara por cualquier
motivo. Antes de aceptarlo como pareja piense y razone sobre sus reacciones, no
se trata solo de romance, sino de priorizar la vida futura. Si realmente estás
interesada en alguien y piensas que si te casas con él tendrás una vida humana
y feliz, tenga por seguro que al menos se ocupó en lo posible de no caer en
manos de un lobo disfrazado de oveja. Si es la familia la que empuja para un
matrimonio no deseado (Diversas causas) Opóngase, puesto que su vida empeorara.
No se avergüence, ni permita que su familia lo haga.
Hablar con la familia sobre esto
no es fácil. Trate de hablar con una persona de confianza en su familia y
convénzala de que la apoye. Es bueno hablar con su familia sobre las mujeres
que han sido forzadas a matrimonios prematuros y forzados y cuyas vidas se han
arruinado como resultado. Dígales que no quiere verse afectada por ese destino.
A menudo, estos matrimonios provocan estrés, problemas de salud durante el
parto y el embarazo, violencia excesiva y conflictos.
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