SEXO EN EL
PANTEÓN DE SAN IGNACIO, SINALOA
RAMON ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano.
Dos amigos
quienes andaban coqueteando con dos muchachas de la ciudad, las cuales traían
la modernidad en practicar el sexo con los jóvenes que las galantearan sin
llegar a ningún compromiso formal. Ellos aseguraban no temerle a nada-, ante la
falta de un hotel discreto deciden llevar a las muchachas al panteón para
complementar su placer.
¿Qué
argumento utilizaron para convencerlas? Que mejor prueba del amor que ellas
sienten por ellos que acompañarlos al cementerio y pasar momentos de placer
sobre la lapidas.- Les dijeron: Se trata solo de pasar el rato, sin placer
sexual, solo besos y caricias.
Al acceder
las muchachas, compraron veladoras, y condones. La noche escogida es oscura,
sin luna. Van a bordo de un carro hasta su casa y se dirigen toman el camino
que conduce al cementerio. Al arribar a las tumbas, uno de ellos con una
lámpara de mano enfoca una tumba abandonada, con maleza, acabada por el paso de
los años y falta de mantenimiento. Una tumba que había sido víctima de los
ladrones o de simples actos vandálicos.
El tétrico
lugar inquietaba a las muchachas, temían a esas almas en pena sin embargo se
dejaban conducir por su galanes. La entrada lucia pedregosa producto de un
material para arreglar alguna tumba recientemente.- El lugar lucia oscuro, las
muchachas tropezaban con los zapatos no apropiados para ese terreno.
El de la
lámpara les enfocaba el camino. Sin embargo esa noche no eran ellos los únicos
que habían tenido la idea de ir al cementerio, en la segunda puerta se
encontraba estacionado otro carro con una pareja, y sus ocupantes también
estaban en trance de placer. La noche era tranquila daba la impresión que no
volaba una mosca por ese lugar.
En la puerta
principal se dejaban escuchar las risas de los recién llegados mientras que en
la segunda los quejidos de excitación y placer, estos absortos en llegar al
clímax sin reparar en las dos parejas que llegaban.
Las bromas de
los recién llegados se dejaban sentir hablando y haciendo chistes de muertos
sin cabeza, mujer sin dientes recostada en una lápida. – Tres muchachos se acercaban
al panteón, compuesto por aquellos que no fueron invitados al festín, les
llamare los excluidos quienes llevaban su presencia con la idea de vengarse
porque algunos de ellos ya habían tenido relación sexual con las muchachas y
ahora los hicieron de menos cambiando de galanes.
- Así, que
algo se les ocurrirá para vengarse de las damas traicioneras. Las dos parejas
de la puerta principal se adentraron visualizando su camino con la linterna,
fueron escogiendo lapidas grandes, limpias para su propósito.- Las muchachas
caminaban lentamente con miedo imaginando ver sombras siniestras agazapadas
atrás de las tumbas.
A los jóvenes
les divertía profanar el lugar sagrado y no era la primera ocasión que hacían
ese ritual con otras muchachas con las que tuvieron una relación de noviazgo.-
Prácticamente tenían convertido en panteón en hotel de paso.
Los
vengadores se movían en la completa oscuridad para no ser detectados, echaron
un vistazo y descubrieron a los amantes en las primeras lapidas sentados con
las primeras velas encendidas, por lo que decidieron adentrarse de manera
oculta, acercándose lo más posible sin ser detectados esperando el momento
propicio para actuar.
La pareja
sobre la lápida se quitó la ropa íntima y se recostaron observando el filamento
lleno de estrellas desatando en ellos esa extraña sensación y fascinación que
les producía.- Desconocían que cerca de ellos unos jóvenes se preparaban detrás
de unas tumbas con el coraje de los celos que los devoraba por dentro al ver a
su amada en brazos de otro.
Los amantes
estaban entretenidos en “A lo que fueron”, sobre todo en esa experiencia que
lejos de intimidarlos los fortalecía de manera temeraria cumpliendo su
fantasía. En la loza tipo lisa, recostó uno de ellos a la amada colocándose de
inmediato encima, cruzaron las piernas y se cogieron de las manos en dicho acto
dando inicio al ritual carnal.
Tal como lo
esperaban quienes de cerca los vigilaban, se fueron acercando sigilosamente.-
No había nada en ello más bien parecía un festín fuera de un lugar adecuado,
sin embargo el pueblo carecía de hotel o una parte que ofreciera discreción.-
El ambiente era relajado, agradable hasta que desde una tumba cercana se
escucharon las risotadas, lo que alarmo a los amantes.
- El placer
paso a miedo, dejándose oír una voz de ultratumba producida desde un megáfono.-
La voz reclamaba ¡Han profanado mi tumba!.- Eso dejo sin aliento a las dos
parejas, no sabían lo que estaba pasando, pero la clara advertencia de la
profunda voz los dejo sin aliento.
Las dos
parejas comprendieron que el juego no era tan sencillo como lo habían
especulado.- De repente se levantó una figura envuelta en una sábana en una de
las losas cercanas. El joven se bajó de la muchacha, subiéndose el pantalón lo
más rápido posible mientras que ella estremecida casi lo quita de un aventón al
incorporarse.- Ambos emprendieron la huida hacia la puerta.
En la loza
quedaron prendidas las veladoras, un tenis y una pantaleta roja. El mismo
impacto desencadeno en la segunda pareja, se estremecieron creyendo que uno de
los difuntos se había despertado de su sueño eterno.- Se incorporaron de
inmediato y dando tumbos corrieron entre las tumbas para alcanzar la puerta del
panteón.
La manera en
que ambas parejas abandono el cementerio era la imagen viva de los desesperados
que sienten se les llegó su hora y el correr es la única manera de salvarse.
Tras la
exitosa escapada de las dos parejas los actores materiales observaron el lugar
desde donde iniciaron la huida, su estruendo en carcajadas resonaba en medio de
la noche oscura. El joven que estaba en un carro en la segunda puerta dirigió
una mirada a la escena y comprendió de inmediato lo que estaba pasando al
distinguir a los tres muchachos los cuales hacían su aparición en la loza en
donde se practicaba el sexo al aire libre.
Los primeros
se montaron en su carro y huyeron despavoridos rumbo a la mesa (Cerro cercano)
el encontronazo con los supuestos espíritus les resulto traumático. En su loca
huida poco falto para que estrellaran contra un árbol de vendadillo que se
localiza en el camino, mientras que los causantes reían estrepitosamente
tendidos sobre la loza del cementerio.
El joven del
carro, toma unos cuetes tipo bombillo, se desliza entre las lapidas para llegar
lo más cerca posible a los tres jóvenes.- Escondido detrás de una lápida
enciende el primer cuete aventándolo en dirección de los jóvenes, enseguida
vino un segundo cuete, dos, tres cuatro etc. Empezaron a gritar despavoridos,
corriendo en búsqueda de la salida temiendo lo peor y no detienen su carrera
hasta llegar al pueblo.
Ya estando en
las calles miran hacia atrás para cerciorarse en que no fueron seguidos. Ya en
su casa continúan con el miedo que los mantiene paralizados preguntándose ¿Qué
fue lo que pasó? Tomaban agua queriendo reanimarse, poco a poco se fueron
recuperando pero el aturdimiento seguía vigente al no recuperarse del todo de
la impresión ¿Qué ha pasado?
Se
preguntaban. En el lugar se escuchaban las risotadas del que hizo estallar los
cuetes.
luego a
grandes zancadas brincando sobre las tumbas, regreso al carro con su pareja
comentándole que ya no volverían a molestarlos en su hotel particular.

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