martes, 21 de febrero de 2023


 

 

 

 

SEXO EN EL PANTEÓN DE SAN IGNACIO, SINALOA

RAMON ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano.

 

Dos amigos quienes andaban coqueteando con dos muchachas de la ciudad, las cuales traían la modernidad en practicar el sexo con los jóvenes que las galantearan sin llegar a ningún compromiso formal. Ellos aseguraban no temerle a nada-, ante la falta de un hotel discreto deciden llevar a las muchachas al panteón para complementar su placer.

¿Qué argumento utilizaron para convencerlas? Que mejor prueba del amor que ellas sienten por ellos que acompañarlos al cementerio y pasar momentos de placer sobre la lapidas.- Les dijeron: Se trata solo de pasar el rato, sin placer sexual, solo besos y caricias.

 

Al acceder las muchachas, compraron veladoras, y condones. La noche escogida es oscura, sin luna. Van a bordo de un carro hasta su casa y se dirigen toman el camino que conduce al cementerio. Al arribar a las tumbas, uno de ellos con una lámpara de mano enfoca una tumba abandonada, con maleza, acabada por el paso de los años y falta de mantenimiento. Una tumba que había sido víctima de los ladrones o de simples actos vandálicos.

 

El tétrico lugar inquietaba a las muchachas, temían a esas almas en pena sin embargo se dejaban conducir por su galanes. La entrada lucia pedregosa producto de un material para arreglar alguna tumba recientemente.- El lugar lucia oscuro, las muchachas tropezaban con los zapatos no apropiados para ese terreno.

 

El de la lámpara les enfocaba el camino. Sin embargo esa noche no eran ellos los únicos que habían tenido la idea de ir al cementerio, en la segunda puerta se encontraba estacionado otro carro con una pareja, y sus ocupantes también estaban en trance de placer. La noche era tranquila daba la impresión que no volaba una mosca por ese lugar.

 

En la puerta principal se dejaban escuchar las risas de los recién llegados mientras que en la segunda los quejidos de excitación y placer, estos absortos en llegar al clímax sin reparar en las dos parejas que llegaban.

 

Las bromas de los recién llegados se dejaban sentir hablando y haciendo chistes de muertos sin cabeza, mujer sin dientes recostada en una lápida. – Tres muchachos se acercaban al panteón, compuesto por aquellos que no fueron invitados al festín, les llamare los excluidos quienes llevaban su presencia con la idea de vengarse porque algunos de ellos ya habían tenido relación sexual con las muchachas y ahora los hicieron de menos cambiando de galanes.

 

- Así, que algo se les ocurrirá para vengarse de las damas traicioneras. Las dos parejas de la puerta principal se adentraron visualizando su camino con la linterna, fueron escogiendo lapidas grandes, limpias para su propósito.- Las muchachas caminaban lentamente con miedo imaginando ver sombras siniestras agazapadas atrás de las tumbas.

 

A los jóvenes les divertía profanar el lugar sagrado y no era la primera ocasión que hacían ese ritual con otras muchachas con las que tuvieron una relación de noviazgo.- Prácticamente tenían convertido en panteón en hotel de paso.

 

Los vengadores se movían en la completa oscuridad para no ser detectados, echaron un vistazo y descubrieron a los amantes en las primeras lapidas sentados con las primeras velas encendidas, por lo que decidieron adentrarse de manera oculta, acercándose lo más posible sin ser detectados esperando el momento propicio para actuar.

 

La pareja sobre la lápida se quitó la ropa íntima y se recostaron observando el filamento lleno de estrellas desatando en ellos esa extraña sensación y fascinación que les producía.- Desconocían que cerca de ellos unos jóvenes se preparaban detrás de unas tumbas con el coraje de los celos que los devoraba por dentro al ver a su amada en brazos de otro.

Los amantes estaban entretenidos en “A lo que fueron”, sobre todo en esa experiencia que lejos de intimidarlos los fortalecía de manera temeraria cumpliendo su fantasía. En la loza tipo lisa, recostó uno de ellos a la amada colocándose de inmediato encima, cruzaron las piernas y se cogieron de las manos en dicho acto dando inicio al ritual carnal.

 

Tal como lo esperaban quienes de cerca los vigilaban, se fueron acercando sigilosamente.- No había nada en ello más bien parecía un festín fuera de un lugar adecuado, sin embargo el pueblo carecía de hotel o una parte que ofreciera discreción.- El ambiente era relajado, agradable hasta que desde una tumba cercana se escucharon las risotadas, lo que alarmo a los amantes.

- El placer paso a miedo, dejándose oír una voz de ultratumba producida desde un megáfono.- La voz reclamaba ¡Han profanado mi tumba!.- Eso dejo sin aliento a las dos parejas, no sabían lo que estaba pasando, pero la clara advertencia de la profunda voz los dejo sin aliento.

 

Las dos parejas comprendieron que el juego no era tan sencillo como lo habían especulado.- De repente se levantó una figura envuelta en una sábana en una de las losas cercanas. El joven se bajó de la muchacha, subiéndose el pantalón lo más rápido posible mientras que ella estremecida casi lo quita de un aventón al incorporarse.- Ambos emprendieron la huida hacia la puerta.

 

En la loza quedaron prendidas las veladoras, un tenis y una pantaleta roja. El mismo impacto desencadeno en la segunda pareja, se estremecieron creyendo que uno de los difuntos se había despertado de su sueño eterno.- Se incorporaron de inmediato y dando tumbos corrieron entre las tumbas para alcanzar la puerta del panteón.

 

La manera en que ambas parejas abandono el cementerio era la imagen viva de los desesperados que sienten se les llegó su hora y el correr es la única manera de salvarse.

Tras la exitosa escapada de las dos parejas los actores materiales observaron el lugar desde donde iniciaron la huida, su estruendo en carcajadas resonaba en medio de la noche oscura. El joven que estaba en un carro en la segunda puerta dirigió una mirada a la escena y comprendió de inmediato lo que estaba pasando al distinguir a los tres muchachos los cuales hacían su aparición en la loza en donde se practicaba el sexo al aire libre.

 

Los primeros se montaron en su carro y huyeron despavoridos rumbo a la mesa (Cerro cercano) el encontronazo con los supuestos espíritus les resulto traumático. En su loca huida poco falto para que estrellaran contra un árbol de vendadillo que se localiza en el camino, mientras que los causantes reían estrepitosamente tendidos sobre la loza del cementerio.

El joven del carro, toma unos cuetes tipo bombillo, se desliza entre las lapidas para llegar lo más cerca posible a los tres jóvenes.- Escondido detrás de una lápida enciende el primer cuete aventándolo en dirección de los jóvenes, enseguida vino un segundo cuete, dos, tres cuatro etc. Empezaron a gritar despavoridos, corriendo en búsqueda de la salida temiendo lo peor y no detienen su carrera hasta llegar al pueblo.

 

Ya estando en las calles miran hacia atrás para cerciorarse en que no fueron seguidos. Ya en su casa continúan con el miedo que los mantiene paralizados preguntándose ¿Qué fue lo que pasó? Tomaban agua queriendo reanimarse, poco a poco se fueron recuperando pero el aturdimiento seguía vigente al no recuperarse del todo de la impresión ¿Qué ha pasado?

 

Se preguntaban. En el lugar se escuchaban las risotadas del que hizo estallar los cuetes.

luego a grandes zancadas brincando sobre las tumbas, regreso al carro con su pareja comentándole que ya no volverían a molestarlos en su hotel particular.

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