miércoles, 30 de agosto de 2023

 

CAMINAR EN ESTA EPOCA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

Este día con la lluvia hermosa que tuvimos por la madrugada, me surgió la idea de ir a caminar. En el camino admire los jardines de algunas casas. El clima estaba agradable, así que la pasare fantástico me dije. Observaba los grandes árboles (Pensé: No se cayeron con el aguacero) Finalmente voy a ver ¿qué hacen las aguas por las calles y hacia donde corren cuando llueve fuerte? La plazuela republica estaba desierta, los arboles me protegían de la brisa, el camino se volvía difícil para cruzar de una banqueta a otra. Me sentía feliz, medio empapado, solo que miraba muy bien donde pisaba.

¿Qué haría despues de caminar y sudar? Dónde tenía que ir/qué tenía que hacer a continuación eso se desvaneció de mi mente, o tal vez fue salpicado por la lluvia. Estaba cantando en silencio bajo la lluvia como cuando niño. Cantaba, pero nadie me escuchaba. El jardín es bello y vacío, no se veía ningún comensal esperando que los restaurantes abrieran sus puertas.

Me senté en una banca y recordé aquellos años que nos llenábamos de extranjeros de los dos países del norte. Cerca de mi estaban dos adultos mayores fumando y matando el tiempo. Una madre perseguía a su niño y el niño a las palomas. Cuando ves esto sientes alegría mezclada con melancolía. Las calles alrededor son agradables, pero ya no seamos nostálgicos.

No recuerdo nada de este año, podría decir que se me paso volando. ¿Cuándo debería estar más preocupado por tanto problema social en el mundo? A veces los días se pasan sin darte cuenta de ello. Una vida llena de contraseñas, números, claves, recuerdos. Una vida llena de Facebook, pero al final es un año perdido. El tiempo no pasa, se pierde. El tiempo es el fuego en el que nos quemamos. No tenemos lugar para dejar que se desperdicie un año o un día.

Dias en que se va la luz y en la oscuridad adivinas donde están las cosas.

En dos horas te das cuenta que no necesitas luz para ver y solo la ocupas para el internet, el refrigerador. El silencio en esa oscuridad te recuerda quién eres. A veces te quedas dormido, te despiertas cuando tu horario habitual ha terminado y el teléfono celular suena. En otras ya no aguantas el colchón, tienes el cuello torcido, la espalda dura. Pero a veces te despiertas como si hubieras nacido de nuevo. Sales del sueño y por un momento mientras parpadeas, reorganizas tu pasado, encuentras tu identidad antes de reunir fuerzas para el presente.

Aprendes de los trucos que tú mismo te muestras. Te pones positivo y exclamas ¡Se acercan buenos días para mi vida! El tiempo es un gran maestro, pero lamentablemente mata a todos sus alumnos. No lo pienses demasiado. Aprendemos haciendo. Y aprendemos aún más por ensayo y error. ¿Te sientes culpable? Estás bien y te sientes bien. Pero no por lo que te dicen. Ya sabes por qué, la culpa es tuya. No dejes que las voces de otras gentes hagan tu mundo, aíslalas. Si hoy una voz dice verdades, será vacilante, frágil, quebrada.

Reniegas por vivir rodeado de tus propios errores, hay que asimilarlos para aprender a perdonarnos. ¡Sigue con tu vida, mantente erguido, levántate! ¡Deja de castigarte, abre una ventana al sol! Sé tu propio mejor amigo, empuja hacia adelante, disfruta de la vida. Tíralo todo aquel falso amigo o aquella persona que no son para ti. No te ayudarán en nada. Cuando somos jóvenes y no conocemos la vida, pensamos que los únicos sufrimientos son las penas de amor.

No podemos cambiar las caras que recibimos, solo la forma en que jugaremos el juego. La piedra angular de la filosofía de los hombres es, si la ignoras, podría pasar. ¿Qué nos está pasando? Las mujeres siguen haciendo preguntas de nuevo. Prefieren hacer preguntas en lugar de responderlas.

Los jóvenes están llenos de rabia. Creen que solo les pasa a ellos. No está mal, todo el mundo pasa por eso. Necesitan espacio y tiempo. El conocimiento es mejor que la ignorancia. Lo que sea que la primera traiga consigo. Para la mayoría de las personas, la táctica del autoengaño es tan necesaria para sobrevivir como respirar. Las personas no son buenas y malas, las personas se dividen en las que quieren saber y las que prefieren la ignorancia. Es difícil admitirlo, pero la ignorancia es un estado muy reconfortante, cómodo y placentero.

Mucha gente lo prefiere. Por eso hay tanta certeza en el mundo. No hay razón para culpar a nadie. A veces el instinto de supervivencia es muy fuerte. Te obliga. El conocimiento conduce al aislamiento y el aislamiento puede conducir muy fácilmente a la soledad. ¿De verdad quieres arriesgarte? Será difícil, pero te sorprenderá descubrir que las personas se vuelven más tranquilas de esta manera, aman más la vida. Te basta vivir y desear seguir viviendo.

¿Disfrutas lo que tienes? ¿Has pensado en cómo seguirás gastando el tiempo que te queda de vida? ¿Con quién los vivirás? ¿Recuerdas los juegos de niños en donde nos perseguíamos? La persecución, el tú la traes, el stop, eran unos juegos agradables, tus amigos, tus hermanos y hermanas te perseguían, tal vez incluso tu primer amor te perseguía y querías tanto que te atrapara incluso que te tocara un poco. sobre este primer contacto.

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