martes, 15 de agosto de 2023

 

LAURA Y JUAN (HISTORIA DE AMOR JUVENIL)

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Laura y Juan habían sido amigos desde la infancia. Vivían uno de enfrente del otro en la misma calle. Fueron juntos a la primaria y siguieron siendo inseparables en secundaria y bachillerato. Gustaban asistir a los bailes del pueblo juntos. En época de exámenes se reunían para estudiar- Al finalizar la carrera de Ingeniero Agrónomo Juan se casó con una estudiante de Química. Despues de eso Laura y Juan empezamos a verse con menos frecuencia. Laura no le gustaba comprometerse con nadie, sus noviazgos eran poco serios y ella decía que disfrutaba su vida en libertad. En el fondo Laura amaba a Juan y estaba medio molesta por su matrimonio. Ella pensaba que Juan era muy joven aun para casarse.

 En cierta ocasión Laura y Juan se encontraron lejos de las miradas de otras personas y se entregaron a la intimidad. Ella mostraba un amor desinteresado basado en sentimientos puros porque eso era lo que juan despertaba en ella. Juan le explico que antes de casarse había pasado por varias mujeres antes que con su esposa. Pero el pasado de Juan a Laura no le molestaba, solo estaba en ese momento disfrutando el presente. Antes de Juan Laura desconocía el lado íntimo de su persona, es decir en teoría lo conocía por sus amigas en lo que debía hacer una mujer en su momento de virginidad en la cama. Sus amigas cientos de veces le habían contado sus aventuras amorosas con diferentes jóvenes.

 Ellas se jactaban del manejo que ejercían sobre los jóvenes. Para Laura eso no era aceptable, sino que su pensamiento de intimidad debía ser romántico, pasional, con la persona que amas para aceptar ir a la cama. Es una chica saludable, practica deportes, es alegre, divertida, accediada por los jóvenes de su sexo opuesto, pero su debilidad estaba en tener frente a ella a Juan. Bastaron unas cuantas palabras despues de seis meses de matrimonio de Juan para que Laura pasara a los besos con su antiguo y amado amigo. Por la noche Laura se sentía mentalmente agotada, trataba de imaginar en su dimensión lo que había sucedido y como a partir de allí, sería su amistad con Juan.

 Esos pensamientos la atormentaban, la pregunta es ¿Qué voy hacer, si me sigue buscando para continuar siendo su pareja fuera de su matrimonio? En realidad, todo resultó ser mucho más simple, y es que Juan se siguió presentando por su casa, y sin que mediara palabra alguna se encaminaban a un hotel a disfrutarse. Laura se sentía avergonzada, decepcionada de la forma en la que estaba actuando. Reflexionaba recordando que todo sucedió tan rápido que no tuvo tiempo de pensarlo. Perdía la noción del tiempo y de sus actos cuando en el cuarto de hotel Juan la besaba olvidándose de toda su culpa. Una tarde se hizo a la idea que no lo acompañaría al hotel, se negaría.

 Juan le siguió insistiendo en las dos siguientes semanas, y ella prudentemente se negaba a verlo, pero a la vez extrañaba ese placer, pero su orgullo podía más para controlar su vergüenza en ser la querida ocasional de su amigo. Laura comenzó a permitir que un amigo de su trabajo la galanteara, y la acompañara a su casa a la hora de salida. Ese amigo y los deseos de Laura de disfrutar momentos íntimos le hicieron que aceptara acompañarlo al hotel. Nuevamente sintió esa emoción agradable que la intimidad le producía. Juan le había enseñado muchas cosas por lo que le dijo en su momento intimo a su nueva pareja la forma en la que quería disfrutarlo.

 Recordó sus primeros momentos íntimos con Juan cuando al llegar al hotel se metía debajo de las sabanas tímidamente esperándolo, hoy se paraba y caminaba frente a su nuevo amigo íntimo mostrándole todo su cuerpo. Ella ahora dominaba diferentes poses.

Habiendo adquirido algo más de experiencia en estos asuntos, entendía por qué Cuando estaba con Juan, este al final del acto permanecía con cara de insatisfecho. Entendía que Juan deseaba otras cosas, pero al verla tensa no se atrevía a pedírselo por miedo a que se molestara, y con ello se perdiera la sensación de esa intimidad.

 Laura había sido criada en un hogar conservador con reglas muy estrictas y ni siquiera podía imaginar en ese momento que entre un hombre y una mujer podría haber otras formas de satisfacer la pasión, excepto lo habitual. En general se sentía una tonta, ingenua, a quien le habían arrebatado el amor de su vida por tardarse en empujarlo a la cama. Tampoco entendía ese deseo de Juan que lo llevo a casarse. Para ella Juan se había perdido por el placer, el deseo, el disfrute de esas mieles que alcanzaría en el matrimonio todos los dias. Recordó como despues de la primera vez que tuvo intimidad con Juan, este no pensaba en otra cosa que llevarla de nuevo a la cama.

 Pero ¿Cómo se sentiría si ella si fuera la esposa engañada? Obviamente en aquel momento no lo pensaba, solo deseaba sentir a Juan dentro de su cuerpo, tampoco deseaba tener hijos por lo que se protegía a pesar de la exigencia de Juan en que no lo hiciera. Ahora sentía pena por Juan al verlo casado con una chica de la que no estaba enamorado, y con la cual se casó para lograr su placer. Pero esto lo descubrió más tarde. Juan deseaba que el destino los acercara de nuevo, pero ella ya no estaba disponible para complacerlo. Esta fue la historia de dos amigos que no se dieron cuenta que desde niños estaban enamorados, y que el tiempo se encargó de revelarles su historia cuando ambos lo consideraron demasiado tarde. El amor a veces llama a la tristeza, a la separación.

 Cuando la sed del amor se apaga las palabras se vuelven ofensivas. Laura ahora recuerda al amor de su vida el cual desea borrarlo con el tiempo de su mente, pero de vez en cuando su mente se detiene en aquel tiempo que creía olvidado, sanado y le mueve el piso. Ahora su consuelo son sus hijos y próximos nietos ¿Cuántos años habían volado? Ella en su momento juvenil amo a Juan, temblaba ante su presencia, le brillaban los ojos de contento. Ahora ya no lo ama, no desea pronunciar su nombre.

 Aquel por el que incluso estaba dispuesta a morir de vergüenza ante los ojos de la sociedad por ser su querida y no su esposa, se fue apagando en su alma dejando dentro ese pequeño espacio llamado recuerdo indiscreto al que hay que mantener oculto y que ocupe el menor espacio posible. El tiempo sano sus heridas, ya no causan sufrimiento, ni siquiera dejan huellas. Solo había una salida debido a que sus vidas siempre estuvieron entrelazadas en un nudo demasiado enredado y que Laura y Juan resolvieron cada cual a su manera.

 

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