EPIDEMIA
SEXUAL
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRONTEGUI
Maestro por
el centro de Maestros de Mazatlan.
Todos los
días conocemos, por diferentes medios de comunicación, casos relacionados con
violencia sexual cuyas víctimas son los menores y, aunque resulta habitual, lo
cierto es que cada vez que se conoce un nuevo caso, incrementa la conmoción por
la noticia, pero igualmente el asqueo y hasta el desagrado hacia las “personas”
que cometen estos tipos de actos.
Estas
situaciones, calificadas por algunos como una verdadera epidemia sexual, es en
cierta manera real, y prueba de ello es que se dan casos en todos los países y
en diferentes grupos sociales y culturales, lo cual se transforma en una
cuestión verdaderamente seria e importante, ya que básicamente cuando hablamos
de violencia sexual contra los menores, hacemos referencia a una grave
violación de los derechos de estos, y donde aparte de ser una monstruosidad
social, hay otros muchos que apartan la mirada o eximen sus responsabilidades.
Efectivamente,
es un problema de proporciones descomunales, con derivaciones emocionales y psicológicas
devastadoras para quienes lo sufren y con consecuencias a corto y largo plazo,
al verse afectada la salud mental de las víctimas.
Las más
conocidas y reseñadas, son el abuso sexual, el acoso, la violación o la
explotación sexual en el ámbito de la prostitución o de la pornografía
infantil, no se puede olvidar que existen otras variadas manifestaciones
igualmente penosas, como la mutilación de órganos sexuales, el casamiento de
menores, la no aceptación de la identidad sexual, el rechazo de la homosexualidad
o bisexualidad o incluso la transgresión de los derechos sexuales de los
menores con algún grado de discapacidad.
VIOLENCIA
contra las mujeres.- Hoy hay más denuncias y muertes que nunca a manos de
maridos, novios, ex parejas. Hay intolerancia y las mujeres se atreven a
denunciar pero al denunciar aumenta el riesgo para la mujer ya que hace pública
la guerra contra su agresor.- El agresor pierde su imagen de ciudadano
intachable, es criticado socialmente, se ve rechazado hasta por su círculo familiar,
laboral.
- El
denunciado se siente indignado y saca su personalidad impulsiva, dominancia,
orgullosa, rencoroso, resentido dando como respuesta la venganza.- Acabar con
la vida de la mujer y a veces hasta de los hijos u otros miembros de la familia
de ella. El riesgo aumenta con el consumo de alcohol y drogas. ¿Cuánto dinero
se está destinando a favor del tema?
¿Qué equipos
multidisciplinarios de investigan se han apoyado por el gobierno? Áreas
laborales, legales, asistenciales, funcionamiento de los juzgados especiales
que intervienen en estos casos, profesionales en defensoría de las víctimas,
etc. ¿Cómo se protege a las víctimas? ¿Alojamiento, procedimiento, laboral
medios, asistencia social con consulta médica, medicamentos, tratamientos psicológicos?
Podemos observar que se usan dos monedas de cambio diferente.
A todo esto
habrá que incluir otros gastos generados por víctimas, también directas, como
son los hijos, con sus consultas médicas, sus problemas de retraso escolar,
etc. Valor del daño moral, sufrimiento, secuelas. ¿Abordaje y solución? No cabe
duda que tenemos graves problemas por los que hay que preocuparnos de
seguridad, bienestar.
Se estima que
hay en el mundo 71 millones de personas con infección crónica por el virus de
la hepatitis C. Cada año mueren unas 400 000 personas debido a la hepatitis C,
sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular. Las muertes causadas por la
hepatitis viral han superado todas las enfermedades infecciosas crónicas,
incluyendo el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/SIDA, la malaria y la
tuberculosis.
En 2016, el
total de muertes causadas por hepatitis viral, incluyendo cáncer de hígado,
casos agudos, cirrosis, hepatitis A, E, B, C y D, representan 1,34 millones de
muertes en todo el mundo, superando a la tuberculosis (1,2 millones), el sida
(1 millón) y la malaria (719.000).
Estas tasas
de mortalidad se produjeron a pesar de los recientes avances en los
medicamentos contra la hepatitis C que pueden curar la mayoría de las
infecciones en un plazo de tres meses y la disponibilidad de vacunas altamente
eficaces contra la hepatitis B. La hepatitis viral sigue entre los diez
principales asesinos globales, entre los que están las enfermedades del
corazón, los accidentes de tráfico y la patología de Alzheimer.
Globalmente,
sólo el 5 por ciento de las personas que viven con hepatitis viral son
conscientes de su enfermedad, aumentando en gran medida la posibilidad de
infectar a otros y perdiendo la oportunidad de acceder a un tratamiento que
salva vidas. Debido a que la hepatitis viral tiene pocos síntomas notables,
muchas personas están mal diagnosticadas o no van a realizarse la prueba.
Los líderes
mundiales y los responsables de la toma de decisiones nacionales deben prestar
atención a estos hallazgos y observar que, con la financiación específica, la
priorización política y las intervenciones específicas, las muertes por
hepatitis pueden evitarse.
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