viernes, 8 de noviembre de 2024

 

ACERCANDOME A LA HISTORIA DE MI VIDA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

No, soy una persona muy inteligente, por eso nunca he abandonado el estudio, y me gusta ir estableciendo razonamientos. De hecho, hay muchas cosas de mi vida que a través de tantos años de escribir no las he redactado. Tuve mucha experiencia trabajando desde niño al lado de mis padres y abuelo paterno. Luego dedique gran parte de mi vida a estudiar. Participe en diferentes festivales. A juzgar por mi vida de niño, y mirar atrás en mi pueblo me considero que fui un niño inquieto. No era un niño modelo a seguir. Y, como todos los niños del pueblo, a mí, por supuesto, me interesaban los juegos, los animales, el vagar por el campo. Era simplemente una alegría imposible de narrar.

Me compre gallinas, burros, atrape palomas para llevarlas a mi casa he imponerlas a que vivieran en un local especialmente para ellas a donde todas las mañanas antes de que ellas salieran a vagar les daba de comer granos de maíz. Me compré dos cochinitos de barro de alcancía que vendían los barateros que acudían en dias de feria al pueblo, y los fui llenando con monedas. Con el dinero que iba ganándome fantaseaba con lo que compraría cuando acumulara cierta cantidad.

También inventé muchas cosas, me considero que fui un niño creativo. Imaginé una gran cantidad de mundos diferentes, traté de entablar relaciones con cada una de las personas que conocía. Junto a mi abuelo, cuando íbamos juntos a los campos de siembra fantaseaba con varios temas, y le preguntaba para aprovechar su experiencia. Mi abuelo fue un hombre letrado, de buena y fina escritura, y le gustaba sentarse a leer el periódico el Universal que le llegaba desde la ciudad de México con una jarra de café de olla. Recuerdo que cuando era niño quería ser médico veterinario para poder tratar a todos mis animales, sobre todo a las gallinas que cada año se me morían de viruela. Y luego en la escuela primaria al leer y escuchar a mis maestros sobre personajes quise convertirme, en científico o escritor. Hacer algo útil y socialmente significativo.

 – Bueno estos, eran mis sueños de infancia. Cada año que iba pasando siempre traía en mente algo relevante, sentía que mis necesidades personales no se agotaban, a cada paso surgía una nueva ilusión, una esperanza en realizarla por amor a la humanidad. El cine del pueblo, y sus películas con alto sentido social me serviría de espejo para formar mi carácter. Veía a los actores como si fueran mi padre, abuelo dentro de ellos. Es curioso, pero me sentía identificado y hasta me resultaba interesante la vida de los campesinos y sus penurias. No era extraño para mí, ya que a ellos los veía en las esquinas del pueblo por las tardes sentados platicando entre ellos, me los encontraba por los caminos arriando a sus burros cargados de leña o alimento cortado y sembrado en el campo.

Ellos me miraban a los ojos identificándose con ese infante en medio de los montes arriando vacas. Era un niño y no imaginaba mi futuro, lo único que hacía, era cerrar los ojos y transportarme en los personajes de la película cantando a pecho abierto sus canciones por los caminos desolados. El caso es que viví mi momento infantil teniendo como audiencia mis perros, vacas, y caballo. Díganme ¿Acaso, vivir esta infancia, no es bello? Sobre todo, alejado de ese mundo desagradable de las masas que tejían sus hilos tragándose la buena voluntad de sus habitantes.

Una sociedad que fue perdiendo la moral, y que en principio por ser ranchero no la entendía, pero ya estaba dentro de ella estudiando la secundaria. Lo primero que nos enseñaban era que aprendiéramos lo que es la moral, la ética. Aunque hoy siendo adulto, me parece que cada uno crea una ética, y moral para sí mismo. Es decir, no se trata de un conjunto de reglas generalmente aceptadas. En mi opinión, la ética, y la moral siempre funciona exclusivamente para una persona: para uno mismo. Dentro de cada uno hay un sentimiento de lo que es posible y lo que no.

Qué es bueno y qué es malo. Por tanto, es imposible desarrollar una ética, y una moral para todos. Pero si hablamos de libertad de expresión, libertad humana, de censura, entonces sí. Por supuesto, hay ejemplos de la libertad de expresión, de la libertad humana, de la censura en la historia. Y lo que me queda claro con todo ello es que los que se apropian del poder para ser relevantes ante las masas crean su propio espejo para distorsionar todo lo que les sea posible y como en la casa de los espejos de una feria la gente paga por meterse y no encuentra la salida. Ahí ve su reflejo, como la sociedad lo mira.

Por supuesto se puede hablar de ética, de moral, de censura, pero está siempre ira dirigida a quien la esfera del poder la enfoque como reflejo de nuestra sociedad. Mirar atrás mis años de infancia me permiten reflexionar que las personas somos capaces de cambiar sea para bien o para mal. Podemos cambiar para expresarnos mejor, cambiar de posición social. Lo aseguro al ver hoy a jóvenes de 16 a 20 años en mi pueblo que están convertidos en esa nueva generación. Son círculos sociales muy diferentes. Los miro y puedo decir definitivamente que somos radicalmente diferentes. Parece que hay una brecha enorme entre nosotros. Probablemente esto esté influenciado por la Internet que en aquellos años ni siquiera pensábamos lo veríamos. Los medios de comunicación han beneficiado y afectado la vida unificada social del pueblo.

Hoy todos los jóvenes son sorprendentemente similares entre sí, tienen el mismo aspecto. Estoy acostumbrado a observar a las personas desde el punto de vista de mi experiencia social. Estoy habituado a pensar que el humano es un ser complejo, muy contradictorio. Hoy es feliz, pero mañana no quiere vivir. Una persona tiene un sistema de valores tan complejo que a veces puede confundir y desafiar la explicación racional. Los jóvenes de hoy no tienen esta diversidad de emociones y valores. Para ellos el estudiar, trabajar arando la tierra, arriar vacas, les parece que todo no tiene sentido y la vida no tiene valor, y todo ello influye mucho en sus motivaciones, y apegos a su propia vida.

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