ACERCANDOME A LA HISTORIA DE MI
VIDA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
No, soy una persona muy
inteligente, por eso nunca he abandonado el estudio, y me gusta ir
estableciendo razonamientos. De hecho, hay muchas cosas de mi vida que a través
de tantos años de escribir no las he redactado. Tuve mucha experiencia
trabajando desde niño al lado de mis padres y abuelo paterno. Luego dedique
gran parte de mi vida a estudiar. Participe en diferentes festivales. A juzgar
por mi vida de niño, y mirar atrás en mi pueblo me considero que fui un niño
inquieto. No era un niño modelo a seguir. Y, como todos los niños del pueblo, a
mí, por supuesto, me interesaban los juegos, los animales, el vagar por el
campo. Era simplemente una alegría imposible de narrar.
Me compre gallinas, burros,
atrape palomas para llevarlas a mi casa he imponerlas a que vivieran en un
local especialmente para ellas a donde todas las mañanas antes de que ellas
salieran a vagar les daba de comer granos de maíz. Me compré dos cochinitos de
barro de alcancía que vendían los barateros que acudían en dias de feria al pueblo,
y los fui llenando con monedas. Con el dinero que iba ganándome fantaseaba con
lo que compraría cuando acumulara cierta cantidad.
También inventé muchas cosas, me
considero que fui un niño creativo. Imaginé una gran cantidad de mundos
diferentes, traté de entablar relaciones con cada una de las personas que conocía.
Junto a mi abuelo, cuando íbamos juntos a los campos de siembra fantaseaba con
varios temas, y le preguntaba para aprovechar su experiencia. Mi abuelo fue un
hombre letrado, de buena y fina escritura, y le gustaba sentarse a leer el
periódico el Universal que le llegaba desde la ciudad de México con una jarra
de café de olla. Recuerdo que cuando era niño quería ser médico veterinario
para poder tratar a todos mis animales, sobre todo a las gallinas que cada año
se me morían de viruela. Y luego en la escuela primaria al leer y escuchar a
mis maestros sobre personajes quise convertirme, en científico o escritor.
Hacer algo útil y socialmente significativo.
– Bueno estos, eran mis sueños de infancia.
Cada año que iba pasando siempre traía en mente algo relevante, sentía que mis
necesidades personales no se agotaban, a cada paso surgía una nueva ilusión,
una esperanza en realizarla por amor a la humanidad. El cine del pueblo, y sus
películas con alto sentido social me serviría de espejo para formar mi
carácter. Veía a los actores como si fueran mi padre, abuelo dentro de ellos.
Es curioso, pero me sentía identificado y hasta me resultaba interesante la
vida de los campesinos y sus penurias. No era extraño para mí, ya que a ellos
los veía en las esquinas del pueblo por las tardes sentados platicando entre
ellos, me los encontraba por los caminos arriando a sus burros cargados de leña
o alimento cortado y sembrado en el campo.
Ellos me miraban a los ojos
identificándose con ese infante en medio de los montes arriando vacas. Era un
niño y no imaginaba mi futuro, lo único que hacía, era cerrar los ojos y
transportarme en los personajes de la película cantando a pecho abierto sus
canciones por los caminos desolados. El caso es que viví mi momento infantil
teniendo como audiencia mis perros, vacas, y caballo. Díganme ¿Acaso, vivir
esta infancia, no es bello? Sobre todo, alejado de ese mundo desagradable de
las masas que tejían sus hilos tragándose la buena voluntad de sus habitantes.
Una sociedad que fue perdiendo
la moral, y que en principio por ser ranchero no la entendía, pero ya estaba
dentro de ella estudiando la secundaria. Lo primero que nos enseñaban era que
aprendiéramos lo que es la moral, la ética. Aunque hoy siendo adulto, me parece
que cada uno crea una ética, y moral para sí mismo. Es decir, no se trata de un
conjunto de reglas generalmente aceptadas. En mi opinión, la ética, y la moral
siempre funciona exclusivamente para una persona: para uno mismo. Dentro de
cada uno hay un sentimiento de lo que es posible y lo que no.
Qué es bueno y qué es malo. Por
tanto, es imposible desarrollar una ética, y una moral para todos. Pero si
hablamos de libertad de expresión, libertad humana, de censura, entonces sí.
Por supuesto, hay ejemplos de la libertad de expresión, de la libertad humana,
de la censura en la historia. Y lo que me queda claro con todo ello es que los
que se apropian del poder para ser relevantes ante las masas crean su propio espejo
para distorsionar todo lo que les sea posible y como en la casa de los espejos
de una feria la gente paga por meterse y no encuentra la salida. Ahí ve su
reflejo, como la sociedad lo mira.
Por supuesto se puede hablar de
ética, de moral, de censura, pero está siempre ira dirigida a quien la esfera
del poder la enfoque como reflejo de nuestra sociedad. Mirar atrás mis años de
infancia me permiten reflexionar que las personas somos capaces de cambiar sea
para bien o para mal. Podemos cambiar para expresarnos mejor, cambiar de
posición social. Lo aseguro al ver hoy a jóvenes de 16 a 20 años en mi pueblo
que están convertidos en esa nueva generación. Son círculos sociales muy
diferentes. Los miro y puedo decir definitivamente que somos radicalmente
diferentes. Parece que hay una brecha enorme entre nosotros. Probablemente esto
esté influenciado por la Internet que en aquellos años ni siquiera pensábamos
lo veríamos. Los medios de comunicación han beneficiado y afectado la vida
unificada social del pueblo.
Hoy todos los jóvenes son
sorprendentemente similares entre sí, tienen el mismo aspecto. Estoy
acostumbrado a observar a las personas desde el punto de vista de mi
experiencia social. Estoy habituado a pensar que el humano es un ser complejo,
muy contradictorio. Hoy es feliz, pero mañana no quiere vivir. Una persona
tiene un sistema de valores tan complejo que a veces puede confundir y desafiar
la explicación racional. Los jóvenes de hoy no tienen esta diversidad de
emociones y valores. Para ellos el estudiar, trabajar arando la tierra, arriar
vacas, les parece que todo no tiene sentido y la vida no tiene valor, y todo
ello influye mucho en sus motivaciones, y apegos a su propia vida.
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