UNA VIDA ENTRE LIBROS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoy en dia en tu tiempo libre,
es difícil coger un libro cuando puedes navegar por las redes sociales o ver
series de televisión en exceso. Pero el contenido del libro es realmente útil.
Vivimos en la era de las redes sociales y la mensajería instantánea, por lo que
estamos constantemente sobrecargados de información. A menudo, una persona
simplemente no tiene suficiente tiempo, energía y atención para leer libros. Es
difícil para la mayoría de las personas elegir una lectura. Muchos recomiendan
lecturas, pero empiezas a leerlo y no llena las expectativas que necesitas.
Esto es normal, cada uno tiene
gustos diferentes. Pero después de varios intentos fallidos, es fácil darse por
vencido y abandonar esta actividad. En la escuela primaria, secundaria, preparatoria
nos obligan a leer libros de texto cuyos contenidos dependiendo de la materia
los llegamos a odiar, y si el profesor que imparte la materia es difícil, no
lograras entender nada. No es un secreto que leer mejora el vocabulario,
clarifica las ideas al expresarnos, se activa la memoria visual. Recordamos
cómo se ven visualmente las palabras y luego, por inercia, las escribimos
correctamente. Los libros nos hablan sobre el pasado, presente y futuro
(Historia, cultura, ciencia, etc.).
Nuestra imaginación los dibuja
según la descripción del texto. Nos desarrollan la creatividad, nos permiten
reflexionar, recordar todos los detalles y analiza la información. Leer libros
ayuda a combatir el estrés. Mejoran el sueño, distraen la atención de los
problemas (Tranquilizan) Es importante que una persona duerma lo suficiente
para poder funcionar normalmente al día siguiente.
Guardo libros desde muy joven,
ahora están por todas partes de la casa, y muchos los he regalado. Cuando
estudiaba y viajaba de regreso a mi tierra por lo regular me acompañaban cuatro
a cinco libros con diferentes temas. Mi maleta pesaba, pero esa era mi rutina
para aprovechar el tiempo de 24 horas en un autobús desde la ciudad de México a
mi hogar. Se me hizo un habito y los libros me siguieron a todas partes donde
me encontrara. Muchos hoteles, y sus cuartos solos podrían confirmar esta
verdad. Los libros creo que lograron contagiar mi vida desde joven. Tuve
autores que nunca olvide, que regrese a releerlos para confirmar que lo
adquirido en su lectura aun prevalecía en mi memoria
Llevaba libros a todas partes.
Pensé que ahí estaba la perfección del ser humano, y que para estar preparado
para caminar era mi deber apoderarme de sus ideas. Algunos los preste, y los
perdí para siempre pero cuando me acordaba, o necesitaba de nuevo leerlo, lo volvía
a comprar. Muchos los compre por recomendación, otros al leerlos los considere
innecesarios, incluso que había perdido mi dinero y tiempo en ellos. Fui
afilando mi mente para despedazar las ideas que otras personas plasmaban en sus
libros.
Compre libros que había olvidado
ya los tenía en mi biblioteca personal, pero que habían desaparecido de mi
cabeza. Desde niño escuché que el camino correcto es leer, que cuidara un
libro, lo mantuviera siempre limpio, y otorgarles un lugar de fácil
localización para cuando lo buscara por nombre o título, así que puse mi propia
estantería la cual con el tiempo se llenó de comején y tuve que fumigar la
casa. A veces me pregunto ¿Cuántas paginas cargare en mi memoria? ¿Cómo hago
esto? Mi memoria está estrechamente ligada con lo que he ido procesando de las
personas que escribieron esos textos. Un largo proceso de comprensión es el que
me acompaña. Un bagaje espiritual, social, político, educativo, que solo en mi
mente se me representa como una obra inacabada.
Ahí, se me fue formando el
carácter, mis características personales, las observaciones que las personas
hacen de mi persona. Deseaba desarrollar talento, formación, apariencia, y puse
a prueba mi naturaleza, esa capacidad innata que la genética nos transmite.
Para ello debía adquirir la habilidad de la perseverancia para esforzarme y
realizarlo. Para unas personas es desagradable el leer libros, para otras es
placer que maman para su espíritu. En cuanto al esfuerzo intelectual, reconozco
que lo lleve a los limites hasta el agotamiento.
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