CAOS Y EL ORDEN
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
Pasiemos de los paralelos
históricos a los clásicos eternos. La literatura siempre se ha preocupado por
la cuestión de la armonía interior del humano. Y esta armonía se ha asociado
tradicionalmente con la armonía de los sentimientos y la mente. En las novelas clásicas, y las obras de
teatro, el ser humano vive con principios, con razonamientos, con lógica. Es un
ser humano racional que utiliza sus sentimientos, sus apegos en armonía con su
mente. Usa la pasión humana, la sinceridad, y responde a ella.
Los escritores de literatura
buscaron plasmar en el actuar de sus personajes los sentimientos, pasiones,
razonamientos, lógica, intuición. Nada se dejó al azar o al descuido. Fue una
época en que el ser humano estaba evolucionando de acuerdo a la teoría de
Charles Darwin. Un ser humano que iba hacia la evolución espiritual, y su plena
adquisición de sentimientos. Aquellos personajes se enamoraban, mandaban cartas
de amor, y al final de la novela vivían feliceses para siempre. Ese era el
camino de la espiritualidad hacia el amor.
Aquellos héroes que pasaban de
lo salvaje a su pasión de sentir con ternura su amor, que pasaban de una
comprensión intuitiva del mundo mediante los sentimientos a una comprensión
racional del mismo. Así, se plasman dos formas de percibir el mundo que nos
rodea “Caos y orden”. Esto, por un lado, es una comprensión racional de lo que
está sucediendo. Por otro lado, es una comprensión intuitiva y sensorial de la
sociedad o del mundo. En donde la gente está contenta o descontenta porque no
logran la armonía entre los sentimientos y la razón.
Por lo tanto, el caos es un
orden de cosas que no podemos comprender. - En lo personal, el caso es que
dediqué varios años a estudiar a los clásicos de la filosofía, el humanismo y
el existencialismo, y tuve la suerte de ser invitado a un templo filosófico que
trabajan en el mejoramiento humano como lo hacian los antiguos templos de
Salomon. Leí poco sobre la filología y la caracterología, pero mis pocas lecturas
en estos temas me resultaban placenteras. Por las noches gustaba en leer
literatura, y termas sobre mi carrera profesional.
En la actualidad, comprendo lo
bueno que es que la filosofía social haya aparecido en mi vida. La filología, y
la caracterología, me dieron una base, mientras que la filosofía me dio la
oportunidad de no limitarme a una ciencia y pensar de manera amplia, utilizando
la erudición y el conocimiento acumulado. Éste es el orden de las cosas del que
no me di cuenta inmediatamente y que al principio me pareció un caos.
No ocultaré que esta reflexión
mental me produce placer, porque tiene cierta huella biográfica en mi paso por
el templo de la sabiduría de Salomon. El caso es que para mí es como una idea
en la innovación de la sociedad y su transición a su estabilidad en un círculo
dinámico que gira y en ciertos momentos la sociedad la sociedad está sumida en
el caos y en otros en el orden (Sinergia social) Por ejemplo, el crecimiento de
las grandes ciudades, y el acomodo de lo que con ello acarrea. La población
rural ante las dificultades, y sus necesidades, busca trasladarse a la ciudad
porque allí es más fácil encontrar trabajo, seguridad, y alimentar a sus
familias. El aumento de la población
urbana, a su vez, provoca problemas de todo tipo.
Para superar las distancias de
la ciudad y llegar al trabajo, la escuela, el hospital, etc., se necesitaba
transporte, dinero, et. Pero ellos están acostumbrados al caballo, el burro
como medio de transporte. Un caso en la historia se suscitó en Londres cuando
la gente utilizaba los caballos como el medio de trasporte en la ciudad, los
bomberos movían sus bombas de agua por arrastre de estos animales, las
ambulancias, la industria, los molinos, trabajo en los muelles, etc.
El uso de caballos no sólo
aportaba una serie de ventajas, sino que también traía ciertos inconvenientes.
Los caballos golpeaban con sus herraduras por las calles adoquinadas con tanta
fuerza que la ciudad era ruidosa, la gente tiraba sus orines, y el adoquín se ponía
resbaloso. Y aunque usted no lo crea, los caballos se convirtieron en un riesgo
también para los peatones. Muchos murieron por ellos al ser atropellados o caen
bajo las ruedas de los carruajes. Pero no solo fue en Londres, también sucedió
en Nueva York (En 1900 se registraron dos mil accidentes de este tipo)
El problema de los caballos en
las principales ciudades significo excesivo estiércol en las calles. Veamos de
este modo: En la ciudad de Nueva York en 1990 se contabilizaron 200 000
caballos Un caballo produce unos diez kilogramos de estiércol al día. Esto
equivale a dos toneladas de estiércol por día. Por supuesto, simplemente no
tuvieron tiempo de limpiar las calles de estiércol. Esto creó un hedor y una
abundancia de ratas, que propagaron la infección por toda la ciudad. Era
necesario deshacerse no solo del estiércol, sino también de los cadáveres de
animales muertos, que a menudo simplemente eran arrojados a las zanjas la
cantidad de estiércol fue en aumento cada día, y el número de caballos en las
calles también. “No, es ciencia ficción”
El “Caos” en las grandes
ciudades a inicios del siglo XX, se llamaba estiércol de los caballos. El orden
debía hacerse presente, y ocurrió hasta 1912 cuando aparecieron los autos, y la
gente comenzó a dejar de utilizar los caballos para transportarse.
Posteriormente llegaron los trenes eléctricos, el metro y con toda esta
modernidad, los caballos, y los burros, se esfumaron de las calles de las
ciudades. Esta es la línea entre el caos y el orden. - El problema que debería
haber ido creciendo simplemente desapareció por sí solo.
No hay patrones discernibles en
el caos si lo miramos desde el punto de vista de la percepción humana
ordinaria. Si se asciende a un nivel superior, entonces las no aleatoriedades
que son invisibles "a quemarropa" pueden volverse obvias. Por
ejemplo, desarrollo no lineal de eventos, pero que llegan a ese mismo estado,
sea este caos u orden. Para prevenirlos, le funciona al ser humano el sentido
de la intuición, la lógica, percepción, el sentido de la razón. Hoy en día,
todo mundo anda fascinado por el uso de la inteligencia artificial para
resolver problemas al sentirse impotente en comprenderlos, o por comodidad
mental ¿Por qué vamos dejando fuera de nosotros el sentido de la razón, la intuición
dándole ese trabajo a la tecnología?
Sabemos de antemano que la
inteligencia artificial nos proporcionará datos, y será capaz de calcular mil
veces mejor que nuestra mente, ya que ella se basa en el uso de algoritmos
claros y conexiones lógicas. En el caso por ejemplo de los caballos y su
estiércol en las calles, en el marco de un desarrollo lineal de los
acontecimientos, la IA calcularía cuánto aumentará la cantidad de estiércol en
las calles de la ciudad durante un período de tiempo determinado.
Pero si no la alimentamos con el
algoritmo del número de autos en las calles, le será imposible darnos la
respuesta. Después de todo, no hace
falta forzar la imaginación y mirar mucho más allá del horizonte para hablar de
gobiernos electrónicos, bibliotecas digitales, redes neuronales que descifran
los misterios del pasado. O sobre la inteligencia artificial que nos ayuda a
calcular nuestra vida.
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