BUFONES, PAYASOS, Y CARNAVALES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Maestro de Danza y Maestro de Teatro. Egresado del Instituto
Nacional de Bellas Artes
Los bufones son los magos de la risa, y junto a ella la
alegría es su compañera inseparable. Los bufones se conocieron en la corte
romana y enseguida en la europea al igual que los juglares (Antiguos
trovadores), quienes cantaban las noticias. Los bufones dieron origen a lo que
en la actualidad conocemos como payasos en diferentes roles. Para muchos esta
profesión fue y sigue siendo considerada como una práctica de las clases bajas,
pero se fueron haciendo presentes en los circos y fiestas infantiles.
Sin embargo, eran los bufones quienes, en ocasiones, podían en
sus canciones hablar del, y con el gobernante, sin temor a provocar su ira. Hoy
en día los payasos modernos son autores de complejas representaciones circenses
con elementos de acrobacia y dramatismo. Los viejos bufones, o los antiguos
mimos no eran tanto personas alegres como músicos, entrenadores, actores e
incluso los últimos representantes de antiguos cultos paganos.
Podemos decir que la mayoría, si no todas, las profesiones
del circo y el teatro tienen su origen en el oficio de un bufón, diseñado para
utilizar la risa para evocar en las personas el estado de ánimo que necesitan
para celebraciones importantes. Posteriormente, los bufones desaparecieron de
la vida moderna y su lugar lo ocuparon los payasos, quienes, de simples
animadores, se convirtieron en reconocidos maestros de historias divertidas y
tristes. La imagen tradicional del bufón no se formó de inmediato, aunque esta
profesión es muy antigua y respetada.
Algunos de sus representantes al incorporarse al teatro
antiguo, pudieron hacer carrera como gobernadores, y escritores. Es una de las
profesiones más antiguas, y se les menciona por ejemplo por el escritor y
naturalista romano Plinio el Viejo, que murió en el 79 d.C. En su tratado
"Historia Natural" Este científico habló de cómo el famoso artista
griego Apeles llegó al palacio del rey egipcio Ptolomeo I y allí se encontró
con bufones. Sin embargo, el oficio floreció en la Edad Media. Además, a veces
la bufonada era la única forma de ganar dinero.
Casi todas las casas reales y grandes casas nobles tenían ejércitos
enteros de bufones que no sólo se dedicaban a hacer reír a los demás, sin a
disipar el aburrimiento.
Eran personajes un tanto burlescos pero inteligentes que conocían
el arte de la música, la poesía, la representan teatral. Eran capaces de crear
acertijos e idear con nuevos juegos para divertir a los invitados reunidos. Sin
embargo, a pesar de la cercanía a la corte y a la persona del gobernante, el
bufón siempre fue un personaje de la clase baja. Las leyes prohibían a los
representantes de esta profesión aparecer dentro de las murallas de la ciudad.
Algunas regulaciones incluso permitían golpear o incluso privar de la vida a un
bufón.
En la Edad Media, muchas especialidades tenían sus propias
características distintivas, que se expresaban en el corte especial de la ropa.
El bufón, cuya apariencia pretendía enfatizar su estatus fuera de lugar o de lo
normal, no fue la excepción. El bufón llevaba una gorra con orejas de burro,
cuello festoneado, chaleco y medias ajustadas de diferentes colores. Es cierto
que esta apariencia apareció solo en el siglo XV, cuando la bufonería se
convirtió en un oficio especial de la corte. En cuanto al rostro y la figura
del bufón real, se adaptaban al caso.
Muchos de ellos por su apariencia fuera de lo normal
físicamente ya que eran jorobados, enanos, lisiados y personas con todo tipo de
características físicas encarnaban la pertenencia a un mundo diferente y
transitorio. Ellos se vestían como deidades paganas inferiores con el poder de
trasformar ciertas cosas utilizando una barita mágica. Un personaje siempre
sonriente, alegre, bromista, sarcástico. Ellos supuestamente llegaban hasta
hablar con los espíritus de gente muerta, y les hacian preguntas que ellos
mismos contestaban. Algunos científicos creen que tales varas en la antigüedad
servían como si fuera el alma de un espíritu.
Algunos de estos amuletos los traen de tierras lejanas y
supuestamente tenían poderes mágicos. Con ellos llegaron las figuras de los
carnavales, a finales del siglo XII en Europa. Estas alegres fiestas fueron
amadas no solo por la gente común, sino también por sacerdotes, monjes, y
muchos otros. En estos días, dedicados a determinadas fechas, se permitía no
solo divertirse, sino también hacer cosas que estaban prohibidas en la vida
normal. Al principio, las festividades populares se celebraban en vísperas de
las fiestas religiosas.
Se organizaban fiestas enteras de bufones, cuyas tradiciones
se remontan a la época de la Antigua Roma. Fue durante estos días que uno podía
convertirse brevemente en rey u obispo con sus propias y divertidas coronas y
mitras. Fue ahí, donde se inicia la tradición de coronar a plebeyas reinas
“Feas” que sirvieran de risión, y reyes homosexuales invistiéndolos de un poder
ficticio, y transitorio. Ahí se les permitía reírse por ese día del rey o de la
reina para expresar su descontento.
En las cortes se inició haciéndolos de tipo profesional con
un sueldo, y una forma decente de ganarse la vida. Mediante ellos algunos reyes
y reinas se vistieron para representarlos y hablar sarcásticamente sobre otro
rey o reina cosa que no estaba permitida si lo hacian presentándose en su
figura real. A la antigua colonia española “Nueva España” le encantaba la
bufonería, y posteriormente se pudo ver mediante caricaturas en medios impresos
lo que divertía a la gente. Lo que queda claro, es que la actividad de un bufón
y la forma sarcástica de burlarse de la vida y del poder apareció antes de que
la palabra bufón apareciera, diera paso con el trascurrir de los años a los
payasos alegres y animadores de fiestas que conocemos en la actualidad.
Algunos pueblos los conectaron con el velorio de un difunto,
he invitaban a músicos, y un bromista para que no fuera tan aburrido. Ellos
creían que, sino invitabas a estos personajes, se corría en riesgo de que el
difunto regresara surgiendo la música en los velorios. La profesión de bufón se
comenzó a mejorar con incorporación de nuevas actividades como ser buenos
bailarines, actores, músicos, acróbatas, magos. Utilizaban flautas, panderetas
y arpas emparejadas, además de flautas de madera y la flauta de Pan.
El instrumento especial del bufón era el timbre, que constaba
de una tapa armónica de madera y tres cuerdas. Se cree que la tradición de la
bufonería se extinguió en el siglo XVII, ante la creciente irritación de la
iglesia contra las fiestas y representaciones paganas que atraían mucho más al
vulgo que la iglesia misma. Hoy en los pueblos al bufón le llaman el “Tonto de
pueblo” Por ser los que divierten, y pueden ser objetos de bromas, así como ser
tratados como retrasados mentales. Muchos de los homosexuales en los pueblos
mexicanos comenzaron a ser tratados como bufones, y se referían a ellos con palabras
y frases obscenas.
- El payaso torpe: A pesar de la idea generalizada, es un
arte complejo que depende de la personalidad del intérprete. Por eso hay tantos
estilos suyos como payasos. Se cree que la imagen tradicional del payaso tuvo
su origen en la commedia italiana, pero esta afirmación puede considerarse
errónea. La imagen de un divertido payaso torpe de circo no surgió de
inmediato, sino que experimentó una larga evolución. La historia nos dice que
el primer payaso profesional fue Giuseppe Grimaldi, que vivió a mediados del
siglo XVIII y era un artista de circo hereditario. Fue él quien introdujo la
práctica de utilizar accesorios y construir sus actos sobre ellos. Grimaldi
murió en 1788 y su hijo Joe continuó su trabajo.
Es en honor a él que en muchos países se llama
"Joe" o "Joy" el papel de un payaso como August: un
hombrecito estúpido y alborotador con una peluca roja y vestido con uniforme de
tramoyista. Pero el disfraz de payaso no fue inventado por los Grimaldi,
quienes continuaron usando túnicas de bufón medievales. Así, el papel de August
(Enano tonto) nació alrededor de 1889 bajo la influencia de la historia de un
uniformista estúpido de la novela “Mr. Clown” de Edouard de Perrodil. Casi al
mismo tiempo apareció el papel del “payaso blanco”, cuyo rostro empolvado
contrastaba con el brillante maquillaje de August.
En la mayoría de los casos, los “payasos blancos” y los
Augustos eran compañeros, creando un dúo en contraste entre seriedad y
bufonería. Sin embargo, ya en el siglo XIX surgieron otras formas de payaso “Los
payasos saltadores”, cuyo estilo incluía el uso activo de acrobacias, así como
los actores payasos o “bufones shakesperianos”, cuyo principal instrumento de
expresión era la conversación con el público. El payaso más famoso del mundo,
que incluso recibió el título de "Rey de los payasos", fue el
acróbata suizo Charles Adrienne Wettach, conocido con el seudónimo de Grok.
Fue artista de circo de 1903 a 1911 y de repente se aburrió
del ambiente del circo. Grok, junto con sus actuaciones, se trasladó al music
hall, tras lo cual puso de moda invitar a payasos al vodevil y otras
producciones teatrales. Wettach tocaba muchos instrumentos y también era
gimnasta y malabarista. Su arte resultó ser tan insuperable que el premio principal
del festival internacional de habilidades de payaso se llamó "Máscara
Dorada de Grok". Otro payaso
importante fue el estadounidense Emmett Kelly, quien, durante la Gran
Depresión, en lugar de diversión ruidosa, se basó en la desesperación, creando
la imagen de un triste vagabundo llamado "Sad Willie". Uno de los
innovadores con el vagabundo lo fue el gran Charlie Chaplin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario