domingo, 3 de noviembre de 2024

 

VIVIR NUESTRO DESTINO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Deseamos vivir nuestro destino, es decir con ese algo que desconocemos y nos resulta atrayente de lo desconocido pero que es importante en nuestros deseos. Recorrer el camino de la vida, irnos preparandonos mediante los errores y aciertos cada vez que hacemos algo nutrirnos de experiencia, y al mismo tiempo disfrutar eso que no sabemos pero que disfrutamos en nuestro caminar. Desafortunadamente, no todos tienen el coraje de seguir este camino, hacia su sueño.

 Mentalmente se obstaculizan, les da miedo al fracaso, al que dirán de ellos, miedo a causar dolor o disfrutar el producirlo y terminamos pensando que no somos capaces, que nacimos para el fracaso y que todo lo que intentemos será imposible. Todo inicia desde la infancia, que es cuando nuestros padres desvían nuestro camino, nos hacen sentir dolor en el alma sino acatamos sus órdenes. Pero llega la juventud y ese dolor en las ordenes se apaga, ya no sentimos remordimiento por no obedecerles y, con el tiempo, podemos dejar de escucharlos.

 Lo que deseamos hacer con nuestra vida debe brotar del alma para encarnarse en los sentimientos y que sea el alma quien decida. Esa es nuestra naturaleza, sin olvidar dar ese algo para los demás. La mente la vamos moldeando para que reaccione de forma caprichosa, egoísta, vanidosa, y llegamos a pensar que sin nosotros no hay nadie capaz de hacerlo. Modificamos la mente infantil para volverla ingrata. Aprendemos a olvidarnos de todos, a conseguir lo que deseamos, a deleitar los sentidos mediante el placer convirtiéndolo en esclavo del mismo.

Es en la adultez cuando nos decidimos auto traicionarnos a nuestro verdadero yo natural. Con el que llegamos a la vida.

 Al final de la vida, volteamos atrás para ver el camino recorrido y nos damos cuenta que nos conducimos entre abismos, entre caprichos en deseos de nuestra mente, y que por eso no fuimos felices. La felicidad es lo que menos se logra. Porque la felicidad, la salud y el éxito sólo pueden lograrse sabiendo concentrarse y teniendo una mente en paz.

 La vida armoniosa, nos da tranquilidad. Quieres reiniciar, pero ya estas viejo, te falta la fuerza de la juventud, los brillantes de las ideas, así que mejor no haces nada sino comentar lo que un dia fuiste a quien tenga tiempo y deseos de escucharte. Otro día perdido, otra vida. El tiempo gastado inútilmente pasa muy rápido. Son muchos los caprichos de la mente que no te dan tiempo para trabajar tu mente intelectual y físicamente tu cuerpo, trabajar con niños y ayudar a tus seres queridos. En la vida cada persona necesita desarrollar el deseo de lograr cualquier objetivo.

 Es decir, debemos desear algo apasionadamente, y de ahí viene la inspiración. Sin este primer paso, no lograremos nada. Recuerda que el alma responde a todos nuestros deseos. Si no tienes ningún deseo en la vida debes desear que aparezca en tu mente. Los optimistas recomiendan que observemos a una persona que ya alcanzo el éxito, y que nos sirva de modelo a seguir para uno mismo, alguien que ya haya alcanzado el nivel más alto. Vale la pena leer sobre este tipo de personajes. “En lo que estés pensando será en lo que te conviertas”

 Por eso, es muy recomendable pensar siempre en grandes personalidades exaltadas. Por ejemplo, si queremos lucir bien, todos los días debemos hacer algo para esto: leer literatura sobre este tema, hacer ejercicios físicos, deshacernos de los malos hábitos. Es importante entender que la capacidad de establecer metas claras y ser resolutivo en alcanzarlas debe combinarse con la capacidad de vivir en armonía, aceptar lo que viene por sí mismo, confiar en el fluir de la vida. ¿Por qué los egoístas triunfan?

 Se debe a que son a menudo muy decididos. Muchos incluso tienen muy buenas intenciones: hacer del mundo un lugar mejor, etc. Sabemos que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Solo las personalidades fuertes pueden decir con confianza que viven sus deseos. La mayoría de las personas juegan roles y viven con las ideas que les imponen la sociedad, los amigos, la cultura, los medios, la publicidad, a menudo sin siquiera saberlo.

 Probablemente, la energía de nuestras palabras dependa de qué tan fuerte creamos en lo que decimos, y el cómo lo decimos. Pero entonces ¿Qué es la felicidad que tanto deseo?  La felicidad es la alegría que damos a nuestros seres queridos ya los demás, independiente de lo que hayamos recibido de la vida. Saber valorar a una persona que sabe amar sin importar las circunstancias. Una persona que sabe ser feliz no solo en la alegría y la prosperidad. Una persona que sea autosuficiente por sí misma, para quien la ausencia de una carrera exitosa o una familia feliz no se convierta en un obstáculo para el amor incondicional. El sentir de uno mismo, dentro de uno mismo, la generosidad, gratitud, es felicidad del alma.

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