VIVIR NUESTRO DESTINO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo
Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Deseamos vivir nuestro destino, es
decir con ese algo que desconocemos y nos resulta atrayente de lo desconocido
pero que es importante en nuestros deseos. Recorrer el camino de la vida, irnos
preparandonos mediante los errores y aciertos cada vez que hacemos algo
nutrirnos de experiencia, y al mismo tiempo disfrutar eso que no sabemos pero
que disfrutamos en nuestro caminar. Desafortunadamente, no todos tienen el
coraje de seguir este camino, hacia su sueño.
Mentalmente se obstaculizan, les
da miedo al fracaso, al que dirán de ellos, miedo a causar dolor o disfrutar el
producirlo y terminamos pensando que no somos capaces, que nacimos para el
fracaso y que todo lo que intentemos será imposible. Todo inicia desde la
infancia, que es cuando nuestros padres desvían nuestro camino, nos hacen
sentir dolor en el alma sino acatamos sus órdenes. Pero llega la juventud y ese
dolor en las ordenes se apaga, ya no sentimos remordimiento por no obedecerles
y, con el tiempo, podemos dejar de escucharlos.
Lo que deseamos hacer con nuestra
vida debe brotar del alma para encarnarse en los sentimientos y que sea el alma
quien decida. Esa es nuestra naturaleza, sin olvidar dar ese algo para los
demás. La mente la vamos moldeando para que reaccione de forma caprichosa,
egoísta, vanidosa, y llegamos a pensar que sin nosotros no hay nadie capaz de
hacerlo. Modificamos la mente infantil para volverla ingrata. Aprendemos a
olvidarnos de todos, a conseguir lo que deseamos, a deleitar los sentidos
mediante el placer convirtiéndolo en esclavo del mismo.
Es en la adultez cuando nos
decidimos auto traicionarnos a nuestro verdadero yo natural. Con el que
llegamos a la vida.
Al final de la vida, volteamos
atrás para ver el camino recorrido y nos damos cuenta que nos conducimos entre
abismos, entre caprichos en deseos de nuestra mente, y que por eso no fuimos
felices. La felicidad es lo que menos se logra. Porque la felicidad, la salud y
el éxito sólo pueden lograrse sabiendo concentrarse y teniendo una mente en
paz.
La vida armoniosa, nos da
tranquilidad. Quieres reiniciar, pero ya estas viejo, te falta la fuerza de la
juventud, los brillantes de las ideas, así que mejor no haces nada sino
comentar lo que un dia fuiste a quien tenga tiempo y deseos de escucharte. Otro
día perdido, otra vida. El tiempo gastado inútilmente pasa muy rápido. Son
muchos los caprichos de la mente que no te dan tiempo para trabajar tu mente
intelectual y físicamente tu cuerpo, trabajar con niños y ayudar a tus seres
queridos. En la vida cada persona necesita desarrollar el deseo de lograr
cualquier objetivo.
Es decir, debemos desear algo
apasionadamente, y de ahí viene la inspiración. Sin este primer paso, no
lograremos nada. Recuerda que el alma responde a todos nuestros deseos. Si no
tienes ningún deseo en la vida debes desear que aparezca en tu mente. Los
optimistas recomiendan que observemos a una persona que ya alcanzo el éxito, y
que nos sirva de modelo a seguir para uno mismo, alguien que ya haya alcanzado
el nivel más alto. Vale la pena leer sobre este tipo de personajes. “En lo que
estés pensando será en lo que te conviertas”
Por eso, es muy recomendable
pensar siempre en grandes personalidades exaltadas. Por ejemplo, si queremos
lucir bien, todos los días debemos hacer algo para esto: leer literatura sobre
este tema, hacer ejercicios físicos, deshacernos de los malos hábitos. Es
importante entender que la capacidad de establecer metas claras y ser
resolutivo en alcanzarlas debe combinarse con la capacidad de vivir en armonía,
aceptar lo que viene por sí mismo, confiar en el fluir de la vida. ¿Por qué los
egoístas triunfan?
Se debe a que son a menudo muy
decididos. Muchos incluso tienen muy buenas intenciones: hacer del mundo un
lugar mejor, etc. Sabemos que el camino al infierno está empedrado de buenas
intenciones. Solo las personalidades fuertes pueden decir con confianza que
viven sus deseos. La mayoría de las personas juegan roles y viven con las ideas
que les imponen la sociedad, los amigos, la cultura, los medios, la publicidad,
a menudo sin siquiera saberlo.
Probablemente, la energía de
nuestras palabras dependa de qué tan fuerte creamos en lo que decimos, y el
cómo lo decimos. Pero entonces ¿Qué es la felicidad que tanto deseo? La felicidad es la alegría que damos a nuestros
seres queridos ya los demás, independiente de lo que hayamos recibido de la
vida. Saber valorar a una persona que sabe amar sin importar las
circunstancias. Una persona que sabe ser feliz no solo en la alegría y la
prosperidad. Una persona que sea autosuficiente por sí misma, para quien la
ausencia de una carrera exitosa o una familia feliz no se convierta en un
obstáculo para el amor incondicional. El sentir de uno mismo, dentro de uno
mismo, la generosidad, gratitud, es felicidad del alma.
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