viernes, 29 de noviembre de 2024

 

MI VIDA Y LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

No todos nos damos percatamos de cuántas habilidades para la vida podría desarrollar cada estudiante en un entorno educativo. Cabe señalar que en un pasado cercano las escuelas estaban abiertas por la mañana y por la tarde todos los días y los sábados hasta medio día. Asimismo, tal modelo de educación es lógico que beneficie también a los miembros de la sociedad en la que se desarrollaba. Debemos mencionar que los maestros en esos años vivían en el lugar donde servían y por lo tanto tenían suficiente de su tiempo personal en la vida escolar.

Los patios en las escuelas eran amplios y los niños los usaban para correr, no había que ponerles toboganes, arenas, columpios, resbaladeras, solo una fuente de agua limpia para saciar su sed. Se construía una pila de ladrillo y en medio una llave de cobre por donde salía el agua y los niños ponían los labios, las manos para agarrar el agua y beberla. Muchos maestros dejaron huellas imborrables en sus alumnos (Buenas y malas) Entre los amables, estrictos, exigentes, groseros. Hoy existen muchas escuelas con sus nombres por su trabajo en la profesión.

En ellas han faltado ponerle nombres de profesores de Talleres, Educación Física, Ingles, Carpintería, mecanografía, prefectas, conserjes, etc. (los olvidados). En muchas de esas escuelas los maestros se conocieron, y se casaron, ahora tienen nietos que han vivido para verlos. Tuve maestros modelo en primaria y secundaria que enseñaban con pasión y amor a su trabajo al que consideraban un deber supremo y en su rostro se manifestaba ese placer infinito que les producía trabajar para niños y pubertos.

Profesores progresistas, sentimentales, y de mente abierta, aunque por fuera se comportaban serios y estrictos. Para muchos de ellos la lección no terminaba con la campana, seguían ocupados con su trabajo duro. Personas honestas, moralmente bien formadas, que odiaban mentir, hacer trampa o que sus alumnos lo hicieran (Alto compromiso).

A principios de 1970, los conceptos pedagógicos habían comenzado a redefinirse. Desde la silla en donde el maestro se sentaba a dictar se comenzó a criticar por los pedagogos a nivel mundial. Los profesores iniciaron sus primeros cursos dando seguimiento a las ideas de John Dewey en Estados Unidos, Kerschensteiner en Alemania, María Montessori en Italia, Rosario Castellanos en México. Estos bloques dieron forma a los nuevos principios pedagógicos, que se centran en el niño más que en el maestro. En nuestro país, despuntaba Rosario Castellanos. Los profesores mexicanos entraron en contacto con estos nuevos conceptos pedagógicos, los adoptaron y trataron de trasladarlos a la realidad de su profesión.

Tuve profesores que desarrollaban con vigor su visión de una escuela democrática, que rechazaban la actitud pasiva de los alumnos, asegurando su autonomía para que dominen los conceptos de autoeducación. Las escuelas primarias y secundarias iniciaron actividades agrícolas en sus patios a lo que llamaron cooperativa escolar. En ella se desarrollaba el conocimiento de la horticultura. A cada alumno nos responsabilizaban de cuidar, la huerta, cada uno con su propio espacio de cultivo. Flores y verduras crecían ante el beneplácito de los alumnos.

Algunos de los maestros fueron más allá sugiriendo que plantaran árboles frutales, otros llegaron a contar con viveros. En otras incluso pusieron abejas. Todo en la parte del frente de las escuelas o en el patio trasero. A los niños nos enseñaban mediante la palabra que respetáramos a las palomas y en una parte de la casa si se podía les diéramos un espacio para sus nidos (En lo personal llegue a contar con 200 palomas), 100 gallinas, 10 burros, 15 chivas, unos conejos.

Me maraville cuando en la casa de mi tía Emilia Benítez le llego un pavo real y su pareja, así como borregos. El pavo real me dejaba boca abierta cuando abría su cola, y el borrego macho no me dejaba entrar al corral por su agresividad. En secundaria se organizó un periódico mural, en este rendíamos homenaje a personajes ilustres de la historia y la ciencia, además colocaban los comunicados de la dirección de la escuela y todas las actividades (Eventos próximos, los que pasaban etc.)

Esta era la forma de nuestra prensa. Al no contar con biblioteca, un profesor tuvo la idea en organizarnos por equipos para que acumuláramos libros para prestar. Los concursos de recitación y oratoria eran impactantes, todos nos preparábamos para ellos y apoyábamos a quienes nos representaban por el grupo. Allí se escuchaban las mejores recitaciones clásicas y algunos de los interpretes lograban sacarnos las lágrimas. Aún recuerdo a varios alumnos recitando y a otros en oratoria, por ejemplo, al actual Licenciado Rodolfo Mendoza González en su intervención recuerdo como si las palabras estuvieran clavadas en su alma cuando habló. Los pocos periodistas eran de fina máquina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario