martes, 19 de noviembre de 2024

 

IMPORTANCIA DE LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 “Qué bueno es cuando una persona tiene la oportunidad de elegir una profesión por sí misma, no por necesidad, sino de acuerdo con sus inclinaciones”. La educación actúa como una condición decisiva para la formación de un sistema de valores socialmente significativos modernos y actitudes sociales entre los ciudadanos. Es la educación, en primer lugar, la que debe unir estos valores y actitudes con las tradiciones avanzadas en un nuevo sistema de valores de la sociedad. En las condiciones socioculturales modernas, es el maestro quien es el núcleo principal del desarrollo de la educación, su principal papel social en la lucha moral, espiritual e intelectual por el ser humano para llevarlo a que forme una personalidad, brindarle los fundamentos de la cultura humana, introducirlo en la vida, adaptarlo socialmente.

 El profesor es como un escultor que va dándole forma a una piedra. El profesor tiene la responsabilidad de formar a la sociedad. Por sus manos pasa el mejor científico, empresario, humanista, etc. La amabilidad, el respeto, la comprensión mutua, la asistencia mutua, el apoyo, la comprensión del significado y el valor de cada persona: esta es la base que ayudará a contrarrestar las tendencias negativas de la sociedad moderna. Sobre la base de estos principios, se sostiene la educación. La tarea principal de las autoridades educativas es promover el desarrollo del potencial creativo de los trabajadores pedagógicos.

 Esto es especialmente importante en relación con la renovación del contenido de la educación, el desarrollo del movimiento competitivo, la organización de asociaciones metodológicas en red y la rápida entrada en la práctica de las tecnologías digitales. El cambio de imagen es una escuela para el éxito en la vida, una escuela cooperativa con sentido humano, la escuela de la bondad, de la alegría. Una escuela que da sentido a su propia fuerza, ayudando a los profesores, alumnos y sus padres a creer en sí mismos. La principal riqueza de cualquier país es el ser humano. Y lo que será esta persona, también lo será el futuro del país.

Cada lección, hora de trabajo de un profesor en una escuela, es equiparable a un albañil que pega ladrillos, pero en este caso se construye un país, donde cada niño va buscando su propio camino hacia la verdad, la justicia, la convivencia, los pensamientos que influirán en su vida. Por eso es tan importante analizar las prácticas pedagógicas para que sean altamente efectivas y se mejore el trabajo del profesor quien es precisamente el factor que incide directamente en el nivel educativo de los estudiantes. La solución de nuevas tareas para la socialización de las generaciones más jóvenes y la provisión de un sistema educativo competitivo requiere la presencia de personal con nuevas competencias y alta motivación.

 Además de las cualidades profesionales y personales, también debe tener una gran cantidad de conocimientos teóricos y aplicados en las áreas: pedagogía general, diagnóstico, teoría de la educación, pedagogía comparada, metodología y métodos de investigación pedagógica, experimentación; Psicología General; sociología, métodos de investigación sociológica; innovación general y pedagógica. Apropiarse de todos estos conocimientos permiten al profesor a que cada uno de sus encuentros con los niños sea profesionalmente competente, representando el retorno del amor puro, el conocimiento, las habilidades, la bondad, la calidez, la fantasía intelectual, cautivando en un vuelo creativo.

Y esta es la habilidad sagrada de la enseñanza, el alto arte pedagógico que todos los profesores deben dominar. El profesor trata con los niños asistiéndolos para que saquen mediante estrategias, métodos, técnicas sus cualidades como el valor más alto, único de su personalidad. Un profesor sin vocación termina siendo un mediocre en la profesión que se dedica a cobrar un sueldo sin merecerlo. Comprender la responsabilidad de un profesor en su actividad pedagógica donde debe esforzarse por elevar el nivel de su cultura pedagógica y competencias profesionales. Ser capaz para crear condiciones para el desarrollo del potencial creativo de el mismo y los alumnos.

Tener a la mano la solución oportuna de los problemas, aprender a utilizar tecnología pedagógica, compartir experiencias con sus colegas, utilizar métodos instructivos y de diagnóstico creando condiciones favorables para la creatividad, autorrealización profesional.

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