CUENTO “EL NIÑO
CALLADO”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagogico
Hispanoamericano.
Los niños no vienen a cumplir nuestras expectativas, sino para recordarnos. La vida misma merece ser apreciada. Nunca hagas que tu hijo se sienta un extraño en tu camino. Esta historia comenzó un día viernes a la hora de salida de la escuela primaria. Una madre fue llamada por la maestra para conversar sobre su hijo. La madre llegó en silencio, se acercó a la puerta del aula con la cara acongojada. La maestra le dijo a la madre que su hijo desde el día anterior que se peleó con uno de sus compañeros, y fue castigado por ello tanto en su hogar como en la escuela, se estaba comportando pesimamente, y que no encontraba el motivo de su comportamiento.
La madre le dijo a la maestra que lo mismo sucedía con ella, que su hijo no quería conversar con ella. La maestra le dijo que de nueva cuenta el niño se volvió a pelear con otro de sus compañeros (Dos peleas en dos dias) La madre le dijo a la maestra que ella no podía estarse saliendo del trabajo para atender esta situación. El niño mantenía la cabeza agachada hacia el piso, y no hablaba, solo escuchaba, (estaba enojado) La maestra le dijo que todo era emocional por su edad, pero que pronto se le pasaría ¿Qué te pasa hijo? Pregunto la madre. El niño permaneció en silencio con la cabeza abajo. “Vámonos a casa” Lo tomo de la mano, y salieron de la escuela. En el camino a casa la madre le dijo “Dejé el trabajo, salí corriendo ¿Qué te pasa?
El niño permaneció en silencio en todo el trayecto de regreso a casa. Ella lanzo su amenaza ¡Que sea la última vez, que me llaman a la escuela por tu culpa! - ¡No quiero que hagas otra vez pelearte, me entiendes! Sin decir una palabra, el niño llegó a casa y tiró la puerta fuertemente, entró a su cuarto y se encerró. A la hora de la comida le toco la puerta y el niño no la abrió. En la noche el niño no ceno, y ella se sentó en la sala pensando en lo que estaba sucediendo. Tenía encendida la televisión, pero no le prestaba atención. Se daba cuenta que algo andaba mal entre ella y su hijo que los estaba alejando. Ella reflexiono ¿En qué estamos fallando? ¿qué demonios salió mal? ¿Por qué no quiere hablar conmigo?
A la mañana siguiente ella caminó hacia la puerta de la habitación de su hijo y permaneció parada durante algún tiempo. Finalmente acumulo coraje y le toco a la puerta. Detrás de la puerta, no había sonido al principio. Ella no se apresuró solo agrego una frase ¿Si, no me dices lo que te pasa, como puedo ayudarte? Siguió el silencio, uno, dos, tres minutos – hasta que la puerta se abrió. La madre fue quien inicio “Ayer hijo, estaba muy enojada, traía coraje por las molestias de mi trabajo, y creo que te juzgue sin darte la oportunidad de que me expusieras las cosas, en verdad lo siento” ¿te gustaría decirme, que es lo que te pasa, y porque peleas en la escuela? El niño bajo su cabeza y dijo: “Me robo mi tarea, y me la tiro en el baño de la escuela. Cuando le reclame me dijo me dijo que mi tarea era sucia como mi madre que trabajaba lavando escusados en una oficina, se rio de mí, me dijo que tú y yo solo éramos unos estúpidos mugrosos, por eso me enoje y me pelee.
Yo, madre, no quiero pelearme, pero no lo puedo soportar que te insulten. El siguiente niño solo repitió lo del anterior. Habiendo dicho esto, la madre no pudo contener sus lágrimas. Cuando llegó con su hijo ante la maestra, la madre llevaba los ojos rojos por su llanto interno. Le dijo a la maestra lo que estaba sucediendo, y le pidió que entendiera a su hijo “Mi hijo, no es malo” – “Simplemente no sabe cómo resolver sus conflictos, ni se acerca a usted para aclarar sus quejas” Realmente lo lamento, ya que yo también como madre no hice lo correcto, olvide preguntarle sobre sus conflictos por estar concentrada en los míos “No le di ese espacio para hablar de madre a hijo” – La maestra se conmovió cambiando su apreciación sobre lo que estaba sucediendo. Ahora lo entendía “Cuando las emociones del niño se entienden, sólo entonces podrán aprender a manejar las cosas que le suceden”
El niño se sienta a su lado con la esperanza de ser tratado bien. La maestra también entendió la lección ¿qué puedo hacer la próxima vez que encuentre algo como esto? El alma de un niño es una puerta abierta, y no abre con la llave de la enseñanza, sino con la llave de la comprensión. “No todas las llaves abren el alma de un niño” Si usted también se ha sentido cansado y difícil de acercarse a su hijo después de un conflicto, recuerda esta historia: Los niños no están dispuestos a hablar cuando el adulto no les genera confianza, no lo entiende, lo juzga, castiga antes de escucharlo. “Los niños no son callados, son los adultos quienes les cierra la boca” Así, que tu madre o maestra “Deja ir el control y elige acercarte”
No se trata de ser fuerte porque le gritas, o castigas sino de estar dispuesto a sentarte a conversar, y tratar del ver el mundo desde sus ojos. No se trata de sermonearlo para que se comporte conforme al mundo ideal del adulto, sino para acompañarlo desde el caos, y que aprenda a crecer paso a paso. “No lo juzgues, entiéndelo cuando cometa errores” Cuando lo hagas, el niño estará dispuesto a abrir esa puerta y dejarte entrar en su mundo. No necesitan los niños padres o maestras perfectas, sino que lo quieran, escuchen, y estén dispuestos a cambiar su actitud hacia él. Todo lo que los padres y maestros hagan por el niño “Esas pequeñas cosas lo acompañaran por su vida” Esto se debe a que los lazos que se forjan con el lenguaje del amor son fuertes, haciéndoles comprender que son dignos de amor y que, sin importar las dificultades que enfrenten, hay un hogar esperándolos, una maestra que la lleva en su corazón.
Las necesidades insatisfechas de la infancia nos siguen; algunas desaparecen con las transiciones de la vida, mientras que otras quedan grabadas como una marca. Al final, comprenderás que ningún padre es perfecto y crecer significa aceptar tu decepción por ellos; entonces, sabrás que tienes la capacidad de volver a satisfacerte y dar a los demás cuando eres el abuelo. “Cada día, haga que sus hijos se sientan queridos” Exprese su amor con palabras, no con regalos, con tiempo de calidad, con principios “Un niño nunca olvida cuando se le valora” Si como padres no se te dan las palabras, usa otros métodos como 1. Dales un abrazo y no los sueltes demasiado rápido. 2. Léale un cuento todos los días, un capítulo por día, para que siempre esperen con ansias pasar tiempo contigo al día siguiente.
3. Deja una nota en su lonchera que preparaste para él; podría contener palabras de aliento. 4. Cuando tu hijo te hable, míralo a los ojos. 5. Comience algunas tradiciones familiares regulares, como noches de cine los fines de semana o cenar juntos todos los jueves. 6. Preparen juntos platos sencillos, como hornear pasteles o galletas. 7. Elogie a su pareja delante de los niños. 8. Muestre los logros de su hijo, como obras de arte y medallas, en un lugar destacado de la casa para demostrar su orgullo por ellos. 9. Algunos días, pasa un día entero con él. 10. Crea un gesto que sólo ustedes dos entiendan y que puedan usar para celebrar las pequeñas cosas del día a día. 11. En sus cumpleaños, envíen en secreto un pastel o globos a la escuela. 12. Pregúntale si hay algo que realmente quiera hacer y luego hazlo con él.
13. Si es posible, abrázalo a menudo. 14. Concederle ciertos privilegios a una edad apropiada demuestra su confianza en él. 15. Déjale elegir una foto como fondo de tu teléfono; podría ser una foto de ustedes dos juntos. 16. Tener tiempo para hacer algo a solas con él todos los días, aunque sólo sean 10 minutos es suficiente. 17. Planifique un viaje familiar y deje que los niños sugieran su itinerario preferido. 18. Cuando comparten chistes, puedes decir que es muy divertido. 19. Si tu trabajo se puede realizar de forma remota, intenta pasar tiempo con tu hijo mientras tú trabajas y él hace sus tareas.
20. Cuando esté en casa, trate de no utilizar dispositivos electrónicos durante períodos prolongados; en lugar de eso, concéntrese más en los demás. 21. Pregúntale cómo le fue en el día, para que se acostumbre y se sienta cómodo compartiendo su vida contigo. 22. Ponles un apodo cariñoso y úsalo. 23. Comparte con tu hijo lo que crees que lo hace único y lo que te gusta de él. 24. Pregúnteles qué les preocupa y trabaje con ellos para encontrar una solución. 25. Observar en qué están trabajando y hacerles saber que puedes obtener apoyo. 26. Si están dispuestos, bésales la frente o la mejilla. La clave es hacer que tu hijo se sienta valorado, necesario e involucrado, ya sea dándole espacio para expresar sus opiniones o la oportunidad de completar las tareas familiares juntos. ¡Así que, crea pequeños gestos de amor en familia! Dile a tu hijo que lo amas.
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