SOY ¿HUMANISTA? (MARTHA)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El humanismo es más que un simple movimiento filosófico o una hermosa teoría. Es cómo vivimos, cómo tratamos a los demás cada día. Esto se manifiesta en las pequeñas cosas, en acciones sencillas que hacen del mundo un lugar un poco más amable y brillante. ¿Qué es el humanismo, en pocas palabras? Es la fe en las personas, en su potencial, en su derecho a la felicidad y a una vida digna. Es el respeto por cada individuo, sin importar su edad, nacionalidad, creencias o estatus social. Es misericordia, compasión, la disposición a ayudar a los necesitados. Es la capacidad de ver a otra persona no solo como una función u objeto, sino como un individuo con sentimientos, pensamientos y experiencias.
El humanismo en la vida cotidiana es un hábito, una forma de pensar que se desarrolla gradualmente. Es como los ejercicios matutinos: al principio parece difícil e innecesario, pero luego se convierte en parte integral del día. ¿Cómo inicio a ser humano? Por ejemplo, con simple cortesía. “Hola”, “gracias”, “por favor” “Disculpe, puedo ayudarle”: estas palabras, por desgracia, no siempre se escuchan en nuestro lenguaje cotidiano. Y, sin embargo, crean un ambiente de buena voluntad y respeto mutuo.
Simplemente saludar a la señora de la limpieza de la escuela, agradecer al que recoge la basura en el camión, ceder el asiento a una persona mayor: son pequeños actos de humanismo que mejoran un poco el mundo que nos rodea. El humanismo también es la capacidad de escuchar y oír a los demás. A menudo, estamos tan absortos en nuestros propios pensamientos y problemas que simplemente no encontramos tiempo para escuchar a alguien que quiere compartir sus pensamientos con nosotros. “A veces, una persona simplemente necesita ser escuchada” – “Simplemente mostrar interés en lo que dice, hacer una pregunta aclaratoria, ofrecer empatía: es de gran ayuda” Significa demostrarle a la persona que no está sola, que sus sentimientos importan.
En la escuela, el humanismo se manifiesta, sobre todo, en las relaciones entre alumnos y profesores. Un profesor que respeta a sus alumnos, que los ve como individuos y no como simples alumnos, que está dispuesto a escuchar sus opiniones y apoyar sus aspiraciones, es un humanista en su máxima expresión. Por el contrario, un alumno que respeta a sus profesores, que escucha atentamente sus explicaciones, que no interrumpe ni actúa con rudeza también es un ejemplo de humanismo. El humanismo no es solo respeto a los mayores. También es cuidar a los más jóvenes y débiles. Proteger a los débiles de los acosadores, ayudar a un hermano o hermana menor con la tarea o simplemente jugar con un niño solitario en el patio.
Un aspecto muy importante del humanismo es la compasión. La capacidad de ponerse en el lugar del otro, sentir su dolor y sufrimiento, compartir su alegría y su tristeza. La compasión es lo que nos hace humanos. Imagina esta situación: tu compañero de clase recibió una mala calificación. En lugar de regodearte o ridiculizarlo, muéstrale empatía. Apóyalos y ofréceles ayuda para prepararse. Al fin y al cabo, cualquiera puede encontrarse en una situación similar. Si encuentras un animal sin hogar en la calle dale alimento, y si es posible llévalo a vivir a tu hogar “Ser humano, no son solo palabras huecas, sino también acciones.
Es la voluntad de ayudar a los necesitados. Es participar en eventos benéficos, hacer voluntariado y ayudar a las personas mayores y discapacitadas. Es un estilo de vida activo destinado a mejorar el mundo que nos rodea. Por ejemplo, puedes ayudar a limpiar una escuela o un parque, ayudar en un refugio para animales sin hogar o recolectar ropa y juguetes para niños de familias con bajos ingresos. Incluso simplemente ayudar a una vecina a llevar sus bolsas a casa es un acto de humanismo.
Ser humana también es la capacidad de admitir tus errores y disculparte por ellos. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores, decimos palabras hirientes y actuamos sin pensar. Es importante poder admitir tus errores y pedir perdón a quienes has lastimado. Esto no es humillación, sino una muestra de fortaleza y respeto por los demás. Una vez tuve una discusión muy fuerte con mi mejor amiga por algo insignificante. Dejamos de hablarnos por algún tiempo, pero luego me armé de valor y le pedí disculpas. Me perdonó y nuestra amistad se fortaleció aún más. Me di cuenta de que la capacidad de admitir los errores es una cualidad muy importante que ayuda a mantener buenas relaciones. “Ser humano es perdonar”
El resentimiento y la ira envenenan nuestras vidas y nos impiden ser felices. Es importante poder perdonar a los demás, incluso si nos han hecho daño. El perdón no es debilidad, sino fortaleza. Es una liberación de las emociones negativas y la oportunidad de seguir adelante. Por supuesto, perdonar a alguien que te ha ofendido puede ser muy difícil. Pero si recordamos que todos somos imperfectos y tenemos derecho a equivocarnos, será más fácil. El perdón es un regalo que nos damos no solo a los demás, sino también a nosotros mismos. Ser humano es cuidar el medio ambiente, la contaminación del aire y del agua, la deforestación, la extinción de especies.
Al fin y al cabo, nuestra salud y el futuro de nuestros hijos dependen del estado del medio ambiente. Ser humano es una capacidad mental que se aprende: Es la capacidad de ver a cada persona como un individuo, respetar sus derechos y libertades, empatizar con sus problemas y celebrar sus éxitos. Es una búsqueda de la bondad y la justicia, la paz y la armonía. “Es lo que nos distingue de los animales” Un día recogí todos los juguetes y muñecas que tenía guardados para dárselos a las niñas que no tenían la oportunidad de que sus padres los adquirieran. Cuando vi lo felices que estaban las niñas al recibir los regalos, me sentí verdaderamente feliz. Comprendí que ayudar a los demás es maravilloso. Haz del mundo un lugar mejor y a nosotros mismos mejores. Ser humano es algo que podemos hacerlo todos los días “Respeta, ayuda a los necesitados, y verás cómo el mundo que te rodea cambia para mejor”
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