jueves, 8 de enero de 2026

 

¿HABLAN LAS AVES?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los loros repiten lo que escuchan: Los loros son famosos por su capacidad de hablar, pero se sabe que imitan lo que oyen de los humanos. ¿Entienden las aves el significado de las palabras? Durante mucho tiempo se creyó que no, que los loros simplemente repetían mecánicamente las palabras humanas. Sin embargo, un control vocal tan excelente sugiere que los loros tienen músculos laríngeos y otros mecanismos vocales bien desarrollados, así como el cerebro que los controla. Y esto es cierto: el cerebro de los loros es mucho más complejo que el de la mayoría de las demás aves, lo que les permite no solo realizar tareas cognitivas complejas, sino también comprender parcialmente el significado de las palabras que se les enseñan.

Que el habla de las aves es más que una simple imitación quedó clara tras la investigación de la psicóloga animal Irena Pepperberg, quien trabajó en la Universidad de Arizona y posteriormente en las universidades de Harvard y Brandeis. El sujeto de sus experimentos fue un loro gris africano llamado Alex, adquirido en una tienda de mascotas cuando tenía aproximadamente un año. Los experimentos realizados con él demostraron que las aves pueden analizar y razonar lógicamente a un nivel básico, utilizando de forma creativa palabras y frases cortas del habla humana. El trabajo de Pepperberg situó a los loros (representados por Alex, el loro gris) al mismo nivel que los delfines y los grandes simios. El desarrollo intelectual de Alex alcanzó el de un niño de cinco años, y al parecer aún tenía mucho que ofrecer.

Los resultados recopilados hasta 1999 demostraron que Alex podía identificar hasta cincuenta objetos diferentes. Distinguía colores y formas, y comprendía el significado de "más grande", "más pequeño", "igual", "diferente", "arriba" y "abajo". El vocabulario del loro constaba de unas 150 palabras, pero lo más destacable era que entendía lo que decía. Por ejemplo, cuando se le mostraba un objeto y se le preguntaba sobre su forma, color o material, daba respuestas correctas. Si se le preguntaba sobre la diferencia entre dos objetos, respondía si eran iguales o diferentes ("sí/no") y cuál era la diferencia.

Alex era capaz de realizar cálculos matemáticos sencillos (también conocía y podía recitar números). Cuando el loro gris africano se cansó del experimento, declaró: "Quiero volver". Si el experimentador se irritaba por algo, Alex decía: "Lo siento". Cuando se le ofreció una nuez, dijo afirmativamente: "Quiero un plátano", y tras una breve espera, repitió su petición. Cuando le dieron una nuez en lugar de un plátano, se la arrojó a la persona. La fiabilidad de los resultados es indiscutible: el 80% de las respuestas del ave fueron lógicamente correctas. Varios años después, Alex comprendió el concepto de cero, y posteriormente se descubrió que el loro gris africano es capaz de percibir ilusiones ópticas. Al enseñarle a leer, el Dr. Pepperberg le enseñó a distinguir ciertas letras, y como resultado, Alex comenzó a identificar los sonidos que se combinan al fusionar letras del alfabeto inglés.

Si bien podría argumentarse que estos son logros académicos aislados de un ave única (cuya vida se vio truncada por su muerte), el trabajo de otros grupos de investigación confirma la capacidad intelectual del loro gris africano. Por ejemplo, ornitólogos de la Universidad de Viena descubrieron que estas aves pueden realizar inferencias lógicas descartando opciones incorrectas y combinando pistas no obvias. Por ejemplo, los loros grises africanos adivinaron que un frasco contenía comida si se agitaba frente a ellos y oían un ruido en su interior (sin mostrarles el contenido). Si el ruido no coincidía con los movimientos, los loros se daban cuenta de que los estaban engañando y permanecían indiferentes al ruido incorrecto del frasco. En otras palabras, conectaban mentalmente pistas indirectas que indicaban la ubicación de la comida. Los humanos adquieren una habilidad similar recién a los tres años.

La extraordinaria inteligencia de los cuervos es bien conocida y está ligada a la singular estructura de su cerebro. Sin embargo, los córvidos no son las únicas aves que demuestran capacidades cognitivas avanzadas. Las garzas y los pinzones de Galápagos pueden usar herramientas, y los sinsontes pueden reconocer a las personas a simple vista. Pero los loros sin duda rivalizan con los córvidos en inteligencia y perspicacia. Su principal ventaja es su capacidad de hablar, y los más parlanchines entre ellos son los loros grises africanos, que pueden recordar hasta cien palabras.

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